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La Luna renacida del Alpha

La Luna renacida del Alpha

Status: En proceso
Genre:Venganza / Hombre lobo / Venganza de la protagonista / Reencarnación
Popularitas:58.6k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Valeria Luna Marín murió traicionada por el hombre al que eligió y por la hermana que juraba amarla. Le arrancaron la voz, quebraron a su loba y colgaron su nombre como una advertencia para toda la manada.
Pero antes de que la muerte la reclamara, Sebastián de la Vega, el Alpha que ella había rechazado, llegó por ella entre sangre y fuego.
Cuando Valeria despierta en el pasado, vuelve a la noche en que estaba a punto de rechazar su vínculo con Sebastián. Esta vez no huirá. Esta vez escuchará el aroma que su loba siempre reconoció.
Mientras un falso heredero, una falsa Luna y un Consejo corrupto conspiran para robar la corona de Silver Moon, Valeria deberá abrir el Moon Archive, recuperar su voz y decidir si está lista para aceptar la marca del Alpha que nunca dejó de pertenecerle.
Porque Sebastián no solo quiere salvarla.
Quiere poner la manada entera a los pies de su Luna.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8

Capítulo 008: La primera orden

El Council Hall no estaba hecho para consolar a nadie.

Paredes de piedra oscura, bancos altos, fuego bajo en lámparas de hierro y el emblema de Silver Moon tallado detrás del asiento principal. Todo allí parecía diseñado para recordar a cada lobo su lugar exacto.

Valeria había entrado muchas veces de niña, tomada de la mano de Rodrigo, fascinada por el eco de sus propios pasos.

Esa noche, el eco sonó como una sentencia.

Elder Arturo caminó hasta su asiento con la calma de quien ya había ganado la primera pieza del tablero. Adrián e Isabela se quedaron a la izquierda, rodeados de dos consejeros menores. Sebastián guio a Valeria hacia el centro, pero no la obligó a colocarse detrás de él.

Le dejó elegir.

Ella eligió quedarse a su lado.

—La solicitud de revisión es irregular —dijo Sebastián.

Arturo se sentó.

—Lo irregular es que una posible Luna acuse a miembros de familias aliadas sin presentar la evidencia ante este Consejo.

Mateo levantó la carta.

—¿Esto cuenta como decoración o evidencia?

Rodrigo le lanzó una mirada desde el banco de Casa Marín.

Mateo bajó la mano apenas.

—Pregunto con todo respeto.

Arturo lo ignoró.

—Las cartas pueden fabricarse. Los aromas pueden contaminarse. Las emociones, sobre todo en vínculos inestables, pueden alterar la percepción.

Valeria sintió la palabra como una aguja.

Vínculos.

No dijo vínculo destinado. No se atrevió a nombrarlo completo. Pero lo rozó, lo puso en duda, lo convirtió en debilidad antes de que siquiera estuviera confirmado.

Sebastián dio un paso.

Valeria tocó su manga.

Otra vez ese mínimo contacto.

Otra vez el calor.

Él se detuvo, pero sus ojos seguían fijos en Arturo.

—Si quieren revisar mi percepción —dijo Valeria—, empiecen por la taza.

Un centinela la colocó sobre una mesa de piedra. El informe del sanador quedó a un lado. La carta, al otro.

Arturo apenas miró los objetos.

—Llamen a la sirvienta que preparó la infusión.

La mujer entró con la cara blanca.

Era joven, de rango bajo, con el uniforme de Casa de la Luna y las manos tan apretadas que los nudillos se le veían transparentes. Su aroma venía cubierto de jabón barato, miedo y algo más.

Acónito.

No ingerido.

Rozado.

Valeria sintió un nudo en el estómago.

No era la culpable principal.

Era otra pieza puesta para romperse.

—Nombre —pidió Arturo.

—Marina Solís, Elder.

—¿Preparaste la infusión encontrada en la habitación de Valeria Marín?

Marina miró a Isabela.

Fue rápido.

Demasiado rápido.

Isabela bajó la cabeza, pero no antes de que Valeria lo viera.

—Sí —dijo Marina.

—¿Añadiste acónito?

La joven empezó a temblar.

—No, Elder.

Mentira.

O verdad incompleta.

Sebastián inhaló despacio.

La sala entera cambió con ese gesto.

—Marina —dijo él.

La muchacha se sobresaltó.

—Alpha.

—Mírame.

Marina obedeció con dificultad. Sus ojos estaban llenos de lágrimas.

Valeria notó la tensión en la mandíbula de Sebastián. Él podía romper la mentira en un segundo. Podía empujar una orden de Alpha hasta que la verdad saliera de aquella garganta como sangre.

Pero una orden así también podía lastimarla.

Y Marina ya parecía herida.

—Sebastián —murmuró Valeria.

Él la escuchó.

No apartó la vista de Marina, pero suavizó el aire apenas.

—No voy a preguntarte si tienes miedo —dijo—. Lo huelo. Voy a preguntarte algo más simple. ¿Alguien amenazó a tu familia?

Marina empezó a llorar.

Arturo golpeó el bastón.

—Alpha heir, esa pregunta induce la respuesta.

Sebastián giró la cabeza.

La sala bajó de temperatura.

—No he terminado.

Arturo se quedó quieto.

Por primera vez esa noche, no por autoridad. Por instinto.

Sebastián volvió a Marina.

—Puedes resistirte si quieres. No voy a obligarte a mentir ni a amar ni a jurar nada. Pero sí voy a darte una orden para que nadie use tu miedo contra ti.

Valeria sintió el cambio antes de oírlo.

La dominancia de Sebastián se concentró, no como una tormenta abierta, sino como una línea de acero.

—Di quién te entregó el frasco.

La orden de Alpha golpeó a Marina.

Sus rodillas cedieron, pero no cayó porque un centinela la sostuvo. La muchacha gimió, los dedos crispados sobre la falda. Valeria sintió el eco de la orden en su propia nuca y tuvo que respirar para no inclinar la cabeza.

Marina peleó.

No contra Sebastián.

Contra otra cosa.

Un juramento.

El olor a acónito se encendió en su piel como pasto amargo bajo fuego.

—No puedo —sollozó.

Sebastián palideció de furia.

Valeria entendió.

—Juramento de sangre.

La sala estalló.

Arturo se puso de pie.

—Eso es una acusación grave.

—Es un hecho grave —respondió Valeria.

Se acercó a Marina antes de que alguien pudiera detenerla. La joven la miró aterrada.

—No voy a tocarte sin permiso —dijo Valeria—. Pero necesito ver tu muñeca.

Marina lloraba demasiado para responder.

Valeria esperó.

Ese segundo importaba.

No era una cortesía vacía. Era la línea que separaba a quienes usaban cuerpos ajenos de quienes intentaban salvarlos.

Al final, Marina levantó la mano.

Bajo la manga, cerca del pulso, había una marca fina. Tres líneas oscuras, casi invisibles, formando un nudo.

Valeria nunca la había visto en esta vida.

Pero la muerte le había enseñado su ardor.

—No fue solo acónito —dijo—. La obligaron a callar.

Sebastián estaba detrás de ella.

Tan cerca que su calor le rozó la espalda.

—¿Puedes romperlo?

Valeria casi dijo que no.

La verdad era más complicada: no sabía. Su loba seguía débil. El Moon Archive no se abría por capricho. Y aun así, al mirar la marca, algo en su sangre reconoció la forma.

No como conocimiento.

Como memoria.

—No todavía —dijo—. Pero puedo evitar que la maten ahora.

Arturo la observaba sin parpadear.

Demasiado quieto.

Valeria tomó nota.

—Traigan agua —ordenó Sebastián.

Un centinela corrió.

—Y saquen a Isabela de la sala —añadió.

Isabela levantó la cabeza.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Porque Marina te miró antes de responder.

—Eso no prueba nada.

—No dije que fuera juicio. Dije que salgas.

Isabela miró a Adrián.

Adrián no se movió.

Qué rápido abandonaba a otros cuando el fuego se acercaba.

Isabela entendió lo mismo. Su aroma se volvió ácido.

—Valeria está haciendo esto —dijo—. Está usando al Alpha contra todos nosotros.

Valeria se levantó.

—Si pudiera usar a Sebastián para obligar a alguien a amarme, como ustedes dicen, ya lo habría hecho hace años, ¿no crees?

La frase cayó con una sencillez brutal.

Sebastián no la miró, pero su aroma cambió. Un golpe de cedro oscuro, dolor contenido.

Isabela no tuvo respuesta.

Los centinelas la escoltaron fuera.

Marina bebió agua con manos temblorosas. La marca de su muñeca seguía oscura, pero la crisis inmediata cedió.

Sebastián se volvió hacia el Consejo.

—Queda establecido que hay indicios de acónito y de juramento de sangre en una testigo de rango bajo. Hasta que se investigue, nadie de Red Thorn se acercará a Valeria Marín sin autorización mía o de Casa Marín.

Arturo apretó la boca.

—Está ampliando su autoridad sobre una mujer que aún no ha sido reconocida como Luna.

—Estoy ejerciendo mi autoridad sobre mi territorio.

—¿Y sobre ella?

La pregunta era una trampa.

Valeria sintió que todos esperaban la respuesta equivocada.

Sebastián también.

Por eso no cayó.

—Sobre ella, no —dijo—. Valeria habla por sí misma.

El silencio que siguió fue distinto.

No cómodo.

Pero nuevo.

Valeria miró al Alpha que había elegido mal una vez por no entenderlo.

Y esa vez, delante del Consejo, entendió un poco más.

Arturo apoyó ambas manos en el bastón.

—Entonces que hable. ¿Acepta someterse a una revisión formal de idoneidad como futura Luna?

Sebastián se tensó.

Valeria pensó en el muro. En la taza. En la carta. En Marina temblando bajo una marca que no había elegido.

—Acepto —dijo—. Pero con una condición.

Arturo alzó una ceja.

—No está en posición de imponer condiciones.

Valeria sonrió.

—Claro que sí. Si van a revisar mi idoneidad, yo voy a revisar las leyes que permiten que una Omega sea marcada con un juramento de sangre dentro de esta manada.

Por primera vez, el Council Hall se quedó sin aire.

Y desde el fondo, Marina empezó a llorar otra vez.

1
Angy Palacios
me encantó la narrativa,fue justa y precisa.
felicitaciones, primera historia que me deja satisfecha. 👏👏👏👏👏👏.
un abracito y gracias por tan bella historia.
Marleys Sofia Cervantes
Que viva el amor yupi
y los cachorros para cuando
Marleys Sofia Cervantes
Así se habla 👏🥰👏🥰👏😂👏🥰👏🥰
Luz Mery Suarez
ya está bueno mastique el cuello Arturo es un maldito codicioso
Luz Mery Suarez
ya la loba de de Vale a dormido mucho que se ponga mosca porque lo que se viene es guerra
Marleys Sofia Cervantes
In pasó a la vez
Marleys Sofia Cervantes
Dios por fin
Marleys Sofia Cervantes
otro enemigo mas
Marleys Sofia Cervantes
Todos juntos victoria segura
Marleys Sofia Cervantes
Dale en las pelotas a ver si deja de joder Adrián
Marleys Sofia Cervantes
La verdad sale
tarde
pero sale
Marleys Sofia Cervantes
por lo menos hizo algo bien el alfa
Marleys Sofia Cervantes
Vamos Sebastián dale una palera 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Gladys Torres
yo he leído muchas historias de Lobos y tengo entendido que se marcan mientras tienen sexos con más emociones bueno cada uno escribe a su manera sigo para ver como termina esta buena 💪💖
Sofia Carruso
A pelear otra vez👏👏👏👏
Sofia Carruso
Tu si críticas deja terminar la obra y si no busca otras con que entretenerte
Maryels Yulid Ribeiro
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Maryels Yulid Ribeiro
Si
si
si
Estás novelas no son el tipo chicle de novelas de hombres lobos que son posesivos y que se curan solo son el tipo de novela que el alpha tiene que reconstruir un corazón y esperar y sufrir ufff Pacho
Maryels Yulid Ribeiro
estos dos llevan más golpe 😂😂😂😂
Maryels Yulid Ribeiro
ufff Pacho ya ni se que pensar
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