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Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Status: Terminada
Genre:Mafia / Mujer poderosa / Reencuentro / Completas
Popularitas:829.3k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Lobelia

Victoria no huyó por falta de amor, sino por instinto de supervivencia. Al descubrir que el hombre que amaba, Dante Moretti, era el heredero de un imperio manchado de sangre, decidió que sus hijos no nacerían en una jaula de oro rodeada de enemigos. Cinco años después, bajo una identidad falsa y en la humildad de un pueblo costero, Victoria cría a León y Cristo. Los gemelos son el vivo retrato de Dante: poseen su mirada gélida y un temperamento indomable que ella lucha por suavizar.
​Dante, consumido por la amargura y la creencia de que Victoria lo abandonó por traición, ha pasado media década buscándola. Cuando una filtración de seguridad en su organización revela el paradero de su "única debilidad", Dante llega dispuesto a cobrar venganza. Sin embargo, el impacto de ver a dos pequeños guerreros con sus propios ojos cambia las reglas del juego. Ahora, Victoria debe volver al mundo que odia para proteger a sus hijos, mientras Dante descubre que el mayor peligro para su familia no está

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Capitulo 5

​La campana de la escuela de San Vicente solía sonar como una invitación al juego, pero esa tarde, para Victoria, sonó como una alarma de incendio. Estaba terminando de coser el dobladillo de un uniforme cuando el teléfono de baquelita de su taller vibró con una insistencia agresiva. Era la directora, la señora Martínez. Su voz, usualmente pausada, tenía un matiz de desconcierto y una pizca de miedo que hizo que a Victoria se le helara la sangre.

​—Señora Vicky, tiene que venir de inmediato. Ha habido un incidente con León y Cristo.

​Victoria no hizo preguntas. Tomó su chal, cerró la puerta con llave y corrió por las calles empedradas. El aire frío de la tarde golpeaba su rostro, pero el incendio estaba en su pecho.

"¿Qué han hecho?", se preguntaba, mientras la imagen de la "mirada gélida" de León de la tarde anterior volvía a su mente como una premonición.

​Al llegar a la oficina de la dirección, el silencio era denso, casi sólido. En una esquina, sentado en una silla de madera demasiado grande para él, estaba León. Tenía un rastro de sangre en el labio y los nudillos ligeramente enrojecidos, pero su postura era de una calma aterradora. No lloraba, no se movía; simplemente observaba la pared con una fijeza analítica. A su lado, Cristo le sostenía la mano, con los ojos entrecerrados, evaluando a los adultos en la sala como si fueran piezas en un tablero sospechoso.

​En la otra esquina, un niño de cuarto grado —mucho más grande que los gemelos— lloraba desconsoladamente mientras su madre le aplicaba hielo en un ojo morado.

​—¿Qué ha pasado aquí? —preguntó Victoria, con la voz apenas por encima de un susurro, acercándose a sus hijos.

​La directora suspiró, frotándose las sienes.

​—Vicky, esto es difícil de explicar. El niño mayor, Enzo, intentó quitarle el almuerzo a Cristo. Lo que normalmente terminaría en un empujón o una queja, escaló en segundos. León no solo defendió a su hermano... lo hizo con una precisión que no es normal para un niño de cinco años. No fue una pelea de niños, fue una neutralización.

​Victoria miró a León. El niño levantó la vista y, por un segundo, ella no vio a su hijo de cinco años. Vio el reflejo de Dante en una noche de furia contenida.

​—Él lo tocó primero, mamá —dijo León. Su voz era pequeña, pero carecía de la inflexión aguda del arrepentimiento—. Las reglas dicen que no se debe tocar lo que no es tuyo. Yo solo hice que se cumpliera la regla.

​—¡Es un pequeño monstruo! —gritó la madre del otro niño—. ¡Casi le rompe el brazo a mi hijo! ¡Y su hermano se quedó ahí, dándole instrucciones de dónde golpear!

​Victoria sintió que el mundo se desmoronaba. Cristo, el estratega silencioso, y León, el ejecutor. La combinación perfecta que Dante Moretti había perfeccionado en su imperio, manifestándose en un patio de recreo escolar.

​—Lo siento mucho —balbuceó Victoria, tomando a los gemelos de las manos—. No volverá a ocurrir. Me los llevo a casa.

​—Vicky... —la directora la detuvo en la puerta, con una mirada cargada de lástima—. Esos niños tienen algo... algo que no pertenece a este pueblo. Ten cuidado. Hay sombras que no se pueden ocultar con una vida sencilla.

​Victoria salió de la oficina sintiendo que sus piernas eran de plomo. Cruzó el pasillo de la escuela, escoltando a sus hijos como si fueran tesoros prohibidos. Al cruzar el umbral de la puerta principal, el sol de la tarde la cegó por un instante.

​Pero cuando su vista se ajustó, el aire desapareció de sus pulmones.

​Justo frente a la entrada, bloqueando el paso de los demás padres, descansaba un coche negro de lujo. Era un modelo blindado, de líneas agresivas y una pulcritud que gritaba dinero y peligro. El motor estaba encendido, emitiendo un ronroneo profundo que hacía vibrar el suelo bajo los pies de Victoria.

​El corazón de ella se detuvo. Los gemelos se tensaron al unísono. León dio un paso al frente, apretando la mano de su madre, mientras Cristo se pegaba a su costado, sus ojos escaneando los cristales tintados del vehículo.

​La puerta del conductor se abrió y un hombre alto, con un traje gris perfectamente entallado, bajó del coche. No era Dante. Era Marco, el hombre que Victoria recordaba como la sombra persistente de su esposo.

​Marco se quitó las gafas oscuras y la miró con una mezcla de respeto y resignación.

​—Señora Moretti —dijo Marco. El uso del apellido real fue como una bofetada en medio de la plaza pública—. El señor la está esperando.

​Victoria miró a su alrededor. Los otros padres se alejaban, sintiendo instintivamente que no debían estar cerca de esa escena. El silencio del pueblo se volvió sepulcral, solo roto por el rugido sordo del motor.

​—No voy a ir a ninguna parte —respondió Victoria, tratando de proyectar una fuerza que no sentía. Sus dedos se hundieron en los hombros de sus hijos—. Díle que se largue. No tiene nada que buscar aquí.

​—Sabe que eso no es cierto —replicó Marco, dando un paso hacia ella. Sus ojos se desviaron un segundo hacia los niños, y una chispa de asombro cruzó su rostro profesional al ver el parecido—. El señor Moretti no acepta un "no" por respuesta. Menos hoy.

​En ese momento, el cristal trasero del coche descendió lentamente.

​Victoria sintió que el tiempo se congelaba. Desde la penumbra del interior del vehículo, una mano con un anillo de sello familiar se apoyó en el marco de la ventana. Luego, apareció el rostro.

Dante Moretti la observaba con una intensidad que parecía quemar el aire entre ellos. Sus ojos grises, idénticos a los de León, se posaron primero en ella, con una mezcla de odio, deseo y alivio que la hizo temblar.

​ Pero entonces, la mirada de Dante se desvió hacia abajo. Se detuvo en los dos pequeños que lo observaban con una mezcla de desafío y curiosidad.

​Dante no dijo nada. No hizo falta. El choque emocional fue visible en la forma en que sus facciones, usualmente de piedra, se contrajeron levemente. Vio el labio partido de León y la postura protectora de Cristo. Vio su propio legado vivo, respirando, y a punto de explotar en el centro de un pueblo insignificante.

​—Sube al coche, Victoria —dijo Dante. Su voz no era un grito; era un susurro con el peso de una sentencia judicial—. No hagas que mis hijos vean cómo trato a los que me desobedecen.

​León soltó la mano de Victoria y dio un paso hacia el coche, con los ojos fijos en el hombre que nunca había visto pero que reconocía en cada átomo de su ser.

​—¿Tú eres el hombre de la foto? —preguntó el niño, con una voz que imitaba la frialdad del mafioso.

​Dante bajó del coche por completo. Se enderezó, mostrando su imponente altura, y caminó hacia su hijo. Se puso de cuclillas frente a León, ignorando a Victoria y a Marco. Por primera vez en cinco años, el Capo de la mafia Moretti estaba de rodillas, aunque fuera solo físicamente.

​—Soy tu padre —respondió Dante, y por un segundo, su voz se quebró—. Y he venido a llevarlos a casa.

​Victoria sintió que el mundo giraba violentamente. La "jaula de oro" acababa de abrir sus puertas en medio de la calle, y no había bosque ni secreto lo suficientemente profundo para protegerlos de la sombra que ahora los reclamaba.

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Sandi Mil Sepulveda
Está novela no me pareció buena por qué empezó con un tema y en la mitad hablaba de otra cosa puede la escritora tener imaginación pero no sabe llevar bien las s hilos de la novela cambia mucho de contexto y me pareció un final muy aburrido no siguió con el hilo con el que empezó
Tita Reynoso
EXCELENTE!!!!!
Tita Reynoso
FELICITACIONES AUTORA, GRACIAS POR PUBLICAR TAN BONITA NOVELA, HUBO PARTES, QUE SUFRÍ CON LOS PROTAGONISTAS, PERO MUY TIERNA Y CON UN FINAL, QUE ES EL COMIENZO DE UN NUEVO CAMINO, EL INICIO DE LA PAZ, PARA EL GRUPO, SIN PERDER EL CONTROL PARA BIEN DE LAS SIGUIENTES GENERACIONES, MIL GRACIAS, LA SALUDO SOY TITA REYNOSO DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 🇦🇷 🇦🇷 🇦🇷 👏 👏 👏 👏 👏 ⭐🌹🌹🌹🌹🌹💖💖💖💖💖⭐⭐⭐⭐⭐
Tita Reynoso
León y Cristo están pendientes de su madre, son hermosos 👏👏👏👏👏
Tita Reynoso
VAMOS NIÑOS VALIENTES, DEFENDER A SU MADRE, ES UNA GRAN AVENTURA!!!!!! A PELEAR ESTRATÉGICAMENTE Y APOYAR A SU MADRE👏👏👏👏👏💪💪
Tita Reynoso
INTERESANTE, ESPERO QUE NO SEA DEMASIADO VIOLENTO, EL GUIÓN, ME GUSTA DE MOMENTO.🤔👏👏👏👏👏
Ana María Lastra
ya está bueno victoria, deja que Dante les enseñe algo del mundo que por herencia le corresponde, ellos no están ahí por casualidad,son hijos de mafiosos de un Don, así que colabora /Grimace//Smug//Smug//Smug//Slight/
Ana María Lastra
lo que se hereda, no se hurta, son de la dinastía legítima ☺️☺️☺️
Elvia Rosa Correa Hernandez
y no se supo de los traidores, que pasó con ellos.
Marcos.
Rosa
Elvia Rosa Correa Hernandez
muchos vacíos.
le falta mucho a esta historia.
la escritora debe revisar y complementar está historia
1234
hermosa novela te felicito cristora no despegues ni un segundo los ojos de leer la novela me gustó me encantó felicidades
Liliana Patricia Rendón Ríos
super me encanta así digan lo q digan y te contradigas me encanta esta novela x eso es novela para las q creen tener la razón de como escribes te felicito me encanta
Elvia Rosa Correa Hernandez
por que hablan de Dante?
no es Moretti?
Fernanda Fernández71
malísima la novela
Monica Torti
yo pensé que tendrían por lo menos una hija 🤔 perdona escritora pero no te leí más
Monica Torti
están en San Vicente y el cura y Marcos que pasa
Monica Torti
Tienen que ir al pueblo para aclarar lo de cura y Marcos????????
Monica Torti
y lo dejaron a Enzo no lo mataron 🤬🤬🤬
Monica Torti
cada capítulo más enredada
Monica Torti
esto cada vez se pone peor todo es al revés
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