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Cancelé la boda y mi ex acabó en la ruina

Cancelé la boda y mi ex acabó en la ruina

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Venganza / Juego de roles / Completas
Popularitas:151k
Nilai: 5
nombre de autor: Irin_Kokh

El día de su boda, Alegra Valdés descubre que Sebastián Girón, el hombre por quien renunció a su apellido y a su fortuna, lleva meses engañándola.
Pero Alegra no piensa llorar frente al altar.
Delante de todos los invitados, revela la traición, cancela la boda y recupera la identidad que había ocultado: no es una mujer sin recursos, sino la verdadera heredera de una de las familias más poderosas de Santa Aurelia y una brillante investigadora farmacéutica.
Mientras Sebastián pierde su prestigio, su empresa y todo aquello que creyó tener asegurado, Alegra vuelve a empezar. Entonces aparece Damián Montero, su frío e insoportable director, con una propuesta inesperada: un matrimonio por conveniencia.
Lo que ella no sabe es que Damián lleva diez años protegiéndola en silencio.
Entre secretos familiares, conspiraciones científicas, enemigos dispuestos a destruirlos y un contrato que empieza a parecerse demasiado al amor, Alegra tendrá que decidir si está preparada para confiar de nuevo… esta vez en el hombre que nunca dejó de elegirla.

NovelToon tiene autorización de Irin_Kokh para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Cap 19: Preparativos

El tercer mes empezó con un amanecer naranja sobre Santa Aurelia y un mensaje anónimo en mi teléfono.

Número desconocido. Sin foto de perfil. Sin nombre. Solo un texto:

«Tu padre tiene secretos que pueden destruir a tu familia. Yo puedo ayudarte a descubrirlos. A cambio, necesito que me consigas información sobre un proyecto del Instituto de Montero. Responde a este número».

Leí el mensaje tres veces. Después lo capturé, lo guardé en la carpeta encriptada que Rodrigo me enseñó a crear y no respondí.

Quien fuera esta persona sabía tres cosas: que mi padre tenía una doble vida, que yo estaba al tanto y que yo trabajaba en el instituto. Tres datos que reducían la lista de sospechosos a un grupo muy pequeño. Pero la petición era clara, querían acceso a los proyectos de Montero. Y eso era una línea que yo no iba a cruzar.

No por lealtad institucional. No por miedo. Porque Damián Montero me dio algo que ningún hombre me había dado antes: confianza profesional sin condiciones. No iba a traicionar eso por un anónimo que prometía verdades a cambio de traiciones.

Borré el mensaje de la bandeja de entrada. Pero no de la carpeta encriptada.

Esa semana, el proyecto entró en su fase más intensa.

Los lotes cuatro y cinco de estabilidad acelerada confirmaron los resultados del tres, el compuesto era sólido, estable, con un perfil de seguridad que Montero describió como «aceptable», lo cual, en su vocabulario, era equivalente a «extraordinario».

—Necesitamos replicar los datos con un sexto lote antes de presentar al comité —dijo el martes en la reunión de equipo—. No quiero que nos rechacen por falta de consistencia estadística.

—El sexto lote está en la cámara de estabilidad desde ayer —dije.

Montero me miró. Otra vez esa expresión, la mezcla de fastidio por que me adelantara y de algo más que ya no se esforzaba tanto en esconder.

—¿Desde cuándo decides tú el cronograma de ensayos?

—Desde que tú decidiste que mis resultados eran suficientes para presentar al comité. Si confías en mis datos, confía en mi cronograma.

Julia, sentada al fondo, tomaba notas con una sonrisa que intentaba ser profesional y que era completamente cómplice.

Montero no contestó. Se limitó a seguir con la reunión. Pero cuando todos salieron, me dijo sin mirarme:

—El sexto lote fue una buena decisión.

Tres palabras que valían más que un aumento de sueldo.

El jueves trabajamos hasta la medianoche.

No fue intencional, los datos del sexto lote empezaron a llegar antes de lo previsto y necesitaban procesamiento inmediato. Julia se fue a las nueve. El resto del equipo a las diez. A las once quedábamos Montero y yo, cada uno frente a su pantalla, analizando cromatogramas en un silencio que ya no era incómodo, sino natural. Como respirar.

A las once y media, Montero se levantó sin decir nada y salió del laboratorio. Volvió diez minutos después con dos bolsas de papel de la tienda de conveniencia de la esquina.

—Come —dijo, poniendo una bolsa frente a mí.

Dentro había un sándwich de pollo, una botella de agua y una barra de chocolate. Comida de tienda de conveniencia a medianoche, nada sofisticado, nada elegante. Pero era la primera vez que Damián Montero salía a comprarme comida.

—Gracias.

—Si te desmayas sobre el cromatógrafo, la reparación sale del presupuesto del proyecto.

Comimos en silencio. Él se sentó en el taburete junto al mío, no frente a mí, sino a mi lado, mirando la misma pantalla. Nuestros codos casi se tocaban. El laboratorio a medianoche tenía una intimidad diferente, las luces bajas, el zumbido de los equipos, la sensación de ser las únicas dos personas despiertas en todo el edificio.

—Valdés.

—¿Sí?

—El compuesto funciona por tu ajuste de pH. Lo sabes, ¿verdad? Sin tu corrección en la semana tres, este proyecto seguiría estancado.

No era un cumplido. Era una declaración de hechos, dicha con la misma voz con la que leería un artículo científico. Pero viniendo de él, del hombre que no daba cumplidos, que no reconocía contribuciones individuales, que una vez le dijo a un premio Nobel que su discurso de aceptación «tenía tres errores de cálculo», era lo más cercano a una declaración de amor que Damián Montero podía hacer en un contexto profesional.

—Gracias, Montero.

—No me agradezcas. Agradécele al pH 6,8.

Sonreí. Él no sonrió, pero la comisura de sus labios tembló, ese gesto suyo que ya era tan familiar como las fórmulas que escribíamos juntos.

El viernes por la noche, cené con Rodrigo y Nicolás en la casa de Rod.

Nico llegó con una botella de vino y una energía que llenaba cualquier habitación. Mi segundo hermano era lo opuesto a Rodrigo, donde Rod era silencio, Nico era ruido. Donde Rod analizaba, Nico actuaba. Juntos eran un equilibrio perfecto, como un ácido y una base que se neutralizan sin destruirse.

—¿Y? ¿Cómo va la vida de la científica más famosa de Santa Aurelia? —preguntó Nico, sirviendo el vino.

—No soy famosa.

—Claro que sí. Ayer un socio mío me preguntó si mi hermana estaba saliendo con Damián Montero. Le dije que no, que Montero no tiene sentimientos, y el tipo me respondió: «Entonces explícame por qué contrató seguridad privada para el estacionamiento de su instituto la misma semana que atacaron a tu hermana».

Rodrigo levantó la vista de su copa.

—Nico, no empieces.

—No estoy empezando nada. Solo digo que el robot científico de tu hermana tiene pinta de que se le descompuso el programa y empezó a sentir cosas.

—No es un robot —dije, antes de poder detenerme.

Nicolás me miró. Sonrió. La sonrisa de un hermano que acaba de confirmar exactamente lo que sospechaba.

—Ajá.

Cambié de tema. Les hablé de la investigación sobre papá, los datos de Bravo, el video del cumpleaños, la confirmación de Rubí Linares. Les hablé de Celina Déniz y de los veinte años de mentira. Les hablé de mamá atrapando platos antes de que caigan, de sonrisas de barniz y de batallas silenciosas.

Nicolás dejó de bromear. Su cara pasó de la risa a la furia en tres segundos, mi hermano sentía todo a la máxima intensidad, sin filtro, sin graduación.

—Ese viejo hijo de...

—Nico —dijo Rodrigo con voz firme—. No vamos a hacer nada impulsivo. Alegra y yo tenemos un plan. Cuando sea el momento, actuamos. Pero no antes.

—¿Y mamá? ¿Sabe?

—Creemos que siempre supo —dije.

Nicolás se quedó callado. Un minuto entero, récord personal para alguien que una vez habló durante cuarenta minutos seguidos sobre el sabor de diferentes tipos de aceitunas.

—Cuando sea el momento —dijo finalmente—, quiero estar ahí.

—Vas a estar.

Esa noche, Bravo me envió su último informe de la semana. Una línea llamó mi atención:

«Celina Déniz ha realizado cuatro llamadas en la última semana a números asociados con accionistas de Grupo Valdés. Adjunto registros».

Abrí los registros. Cuatro llamadas a cuatro personas diferentes, todas miembros del consejo de administración de la empresa de mi padre. Llamadas cortas, de cinco a diez minutos. El tipo de llamada que se hace cuando se está coordinando algo.

¿Qué estaba haciendo Celina Déniz hablando con los accionistas de Grupo Valdés?

Y al final de los registros, un dato más: uno de los números que Celina había marcado coincidía con el número desde el cual me enviaron el mensaje anónimo pidiéndome información sobre el proyecto de Montero.

Cerré la laptop despacio.

Celina Déniz. La amante de mi padre. La mujer que llevaba veinte años en las sombras. La mujer que ahora estaba llamando a accionistas y enviando mensajes anónimos pidiendo acceso a los secretos del instituto.

Veinte años era mucho tiempo para vivir en la sombra, dijo Rodrigo. Nadie aguanta eso sin una razón.

Ahora sabía la razón: Celina no estaba esperando. Estaba preparándose.

Continuará...

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María Guadalupe Cabello Serrano
me gustó , aunque fueron muchos cambios Damian era tambien científico y luego abogado temas como eso necesitas mucha coherencia pero atrapa
Rosanna Valdez Gutierrez
Hacer como que no leí esa parte, porque se supone que la mamá fue quien le regaló la pulsera
Rosanna Valdez Gutierrez
Autora recuerda que al inicio decían que tenían una relación antes de casarse y que el mismo año en que se casó retomó su relación manteniendo la mentira por 30 años
Rosanna Valdez Gutierrez
La historia está super interesante, pero querida autora, sería recomendable que revise las fechas y los años de los personajes, ya que Rubí tiene 3 edades diferentes y eso afecta la cronología de como sucedieron los hechos, no es a modo de crítica destructiva, es para que la historia tenga la milla extra de la excelencia.
Alba Dany Marroquin
por que pregunto la hipnotista por Rubi si esa chica es hermana de.ella no de el?
Alba Dany Marroquin
Rubi ? la de 18 años enfermera hija de su padre con la amante? ME CONFUNDES
Alba Dany Marroquin
como pasó Rubí de 18 años y enfermera a una niña.de.8 años???
Alicia Rodríguez
escritora que pena seguir insistiendo en las edades de los hijos de Nieves ya que dice que hace veinte años que se casó entonces Roberto que es el hijo mayor tendría unos 19años
Marilu Garcia
estimada aurora posiblemente este escribiendo 2 novelas a la vez de ahí la confusión en las edades 😑😑😑
Sylvia Iusin Borensztejn
Escribiste muy bien y tenes que ser más coherente con los personajes, si es epidemioooho no es abogado
si la hermana tiene 23 años no tiene 8.
Capaz que alguien lo puede leer antes de que lo publiques para ver estas contradicciones.
Gracias pir escribir
PD Si alguien muere en una epidemia el cadáver se trata como contaminado, no se expone a personas a ese cadáver.
Alicia Rodríguez
la historia esta muy interesante pero lo que no entiendo son las edades de cada uno de los hijos ya que tienen veinte años de casados y no mas aleria tiene más de veinte y la niña de la otra mujer nació dos años después del matrimonio entonces cuántos años tienen los hijos del matrimonio si son mayores que Alegra
Sylvia Iusin Borensztejn
rdzdz9dd7d7
Nancy Castro Castillo
demasiados vacíos, cambio en los personajes, en las edades, en los parentescos, en las profesiones
María de jesus Zepeda: así es bonita historia pero demasiadas notas cambiadas que al momento de leer cambian los datos , pero bonita historia..
total 1 replies
Nancy Castro Castillo
a qué horas Hugo llegó a los 63, y ahora los hijos del general resultaron nietos, pues con ese montón de años que le puso, 85
Nancy Castro Castillo
No Dios que locura, ahora Rodrigo resultó ser sobrino de la mamá, antes era hijo de Nieves.
Nancy Castro Castillo
ahora dizque Ignacio y Gabriel son hijos de Paloma, Ignacio era la mano derecha de Damián y Gabriel hermano de Alegra, que locura con la escritora, será que la cápsula le borro a ella los recuerdos 🤭🤭🤭
Nancy Castro Castillo
cuáles tres hijos de Paloma, acaso no era solo Damián?
Alicia Rodríguez
quien será j que tendrá que ver con la familia de Alegra?
Nancy Castro Castillo
ahora dizque la herida de Damián es en la mano porque golpeó una mesa, y antes era en la espalda porque alguien lo hirió
Adriana Elvi Hadeler
Es inconsistente primero dormían en habitaciones separadas después ya habían compartido la cama 🥴😵‍💫
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