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Espinas

Espinas

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Posesivo / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

🚩⚠️🔞Azael, CEO de una firma exclusiva. Creció bajo el yugo de padres controladores que trataban su vida como un negocio; por eso, él ahora controla todo a su alrededor para nunca volver a ser vulnerable. No tolera que nada que considere "suyo" escape de sus manos.
Bastian, un pasante de último año en la empresa. Trabaja bajo una presión brutal porque necesita el dinero y los contactos para costear el costoso tratamiento médico de su madre.
NO APTO PARA PERSONA SENSIBLES Y NO TIENE UN FINAL COLOR DE ROSAS. Están advertidos.🔞⚠️🚩

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Robin

El regreso a la firma corporativa después de la visita al hospital se sintió como entrar de nuevo en una cámara de vacío. Bastian Murphy se sentó en su pequeño escritorio de la esquina, con la mente fija en la imagen de su madre en la suite VIP. El alivio de verla recuperada se mezclaba con la culpa corrosiva de haberle mentido en la cara.

Azael Brinkman se quitó el abrigo negro de cachemira, lo colgó en el perchero de la entrada y caminó hacia su escritorio con esa elegancia que lo caracterizaba. De inmediato, se sumergió en la revisión de los estados financieros trimestrales en su computadora. El silencio habitual del piso veintiocho regresó, pesado y asfixiante.

A las tres de la tarde, Azael tuvo que salir del despacho presidencial. La junta de accionistas requería su presencia en la sala de conferencias del piso inferior. Antes de cruzar la puerta de madera oscura, el director se giró lentamente hacia Bastian, clavando sus ojos gélidos en él.

—Volveré en una hora, Bastian —anunció Azael con voz firme y dominante—. Josh se quedará en el pasillo exterior. No tienes permitido levantarte de ese escritorio ni interactuar con nadie que intente traer correspondencia. ¿Fui claro?

—Sí, señor Brinkman —respondió Bastian en un susurro, bajando la mirada hacia el teclado.

La puerta se cerró con un clic. Bastian soltó un suspiro largo, dejando caer sus hombros por el cansancio acumulado. Estar a solas en el despacho, aunque fuera por una hora, se sentía como un pequeño respiro en medio de su cautiverio psicológico.

Veinte minutos después, la puerta trasera del despacho, la que conectaba con el área de fotocopiado y los pasillos de servicio, se abrió sutilmente. Bastian dio un respingo en su silla, con el corazón acelerado. Pensó que era Josh, pero de la penumbra del pasillo surgió Timy, uno de los pasantes universitarios con los que Bastian solía compartir clases antes de que su vida se convirtiera en este infierno.

Timy se veía sumamente nervioso. Tenía una carpeta azul entre las manos y miraba hacia todos lados, temiendo que el director ejecutivo regresara de golpe.

—¡Bastian! Qué bueno que estás solo —susurró, avanzando a pasos rápidos hacia el escritorio de la esquina—. Fui al baño del piso inferior y Robin me interceptó. Estaba desesperado. Me dio esto y me rogó que te lo entregara directamente en tus manos. Dijo que era una emergencia de vida o muerte.

Timy dejó caer la carpeta azul sobre la mesa de Bastian. Antes de que el joven Murphy pudiera hacerle una pregunta, el pasante se dio la vuelta y huyó por la misma puerta trasera, cerrándola detrás de sí sin hacer el menor ruido.

Bastian se quedó mirando la carpeta con los ojos abiertos de par en par. El pulso le latía con fuerza en los oídos. Abrió la tapa de plástico con manos temblorosas. Adentro no había informes financieros ni contratos. En el centro de la primera hoja en blanco, pegada con cinta adhesiva, había una pequeña nota de papel amarillo, escrita a toda prisa con una tinta negra muy gruesa.

Bastian reconoció la caligrafía de inmediato. Era de Robin.

"Bastian, sé que ese maldito te tiene encerrado en alguna parte. Fui a la clínica y me enteré de que trasladaron a tu mamá a un área restringida y no me dan información. No sé a dónde la llevaron, pero no me voy a rendir. Estoy vigilando los movimientos de su auto. Voy a sacarte de ahí, amigo. Resiste."

Un frío glacial recorrió la espina dorsal de Bastian. El pánico se instaló en su pecho como una garra afilada. Robin estaba cometiendo una locura. Seguir el auto de Azael Brinkman o intentar investigar sus propiedades era como caminar directo hacia un precipicio. Si Azael se enteraba de que Robin seguía husmeando, cumpliría cada una de sus amenazas sin dudarlo.

Desesperado, Bastian despegó la nota de papel amarillo con dedos torpes. Quería romperla en mil pedazos y tirarla por el ducto de la basura antes de que alguien entrara. Pero el destino no estuvo de su lado.

El sonido metálico de la cerradura de la puerta principal resonó en todo el despacho.

Bastian se congeló en el sitio, con la nota amarilla apretada en su puño derecho. La puerta de madera oscura se abrió de par en par y la imponente figura de Azael Brinkman entró a la habitación. La junta de accionistas había terminado antes de lo previsto.

Azael no caminó hacia su escritorio. Sus ojos se clavaron de inmediato en Bastian, detectando al instante el cambio en la atmósfera. Vio la respiración agitada del joven Murphy, sus mejillas pálidas y la forma en que escondía su mano derecha detrás de la espalda baja. El director ejecutivo avanzó con pasos largos y pesados, emanando una energía territorial y peligrosa que hizo que el aire del despacho desapareciera.

—¿Qué tienes en la mano, Bastian? —preguntó Azael. Su voz era baja, un susurro ronco que arrastraba un peligro inminente.

—Nada, señor… solo estaba ordenando unos papeles de la papelera —mintió Bastian, dando un paso atrás hasta que sus muslos chocaron contra el borde de su propio escritorio.

El nivel de pánico de Bastian escaló a un absoluto terror paralizante. Podía sentir el sudor frío empapándole la frente. Si Azael le quitaba ese papel, la vida de Robin terminaría esa misma noche.

Azael no emitió una sola palabra más. Acortó la distancia entre ambos en un segundo. Con un movimiento rápido y físicamente dominante, tomó a Bastian por la muñeca derecha, aplicando una fuerza firme y controlada que obligó al joven a traer el brazo hacia el frente. Bastian intentó apretar el puño con todas sus fuerzas, pero la fuerza superior de Azael no le dio oportunidad. Con sus dedos largos, Brinkman forzó la palma de Bastian hasta que se abrió, arrebatándole la nota amarilla de un solo tirón.

Bastian soltó un jadeo ahogado, sintiendo que las piernas le fallaban. Se aferró al borde del escritorio para no caer al suelo, mirando con horror puro cómo Azael desdoblaba el papel amarillo con una lentitud tortuosa.

El despacho se sumió en silencio mientras Azael leía las líneas escritas por Robin. A medida que sus ojos escaneaban las palabras, la expresión del director se transformó. No gritó, no golpeó la mesa. Su rostro se volvió una máscara de piedra, y sus pupilas se dilataron por completo debido a una furia posesiva e irracional que asfixió la habitación. Ver que ese chico seguía intentando meterse en su territorio, intentando "sacar" a lo que consideraba de su propiedad absoluta, despertó al monstruo en su interior.

Azael estrujó el papel amarillo en su mano, reduciéndolo a una pequeña bola de basura, y clavó su mirada destructiva en Bastian.

—Te di una oportunidad hoy, Murphy —susurró Azael, acercándose tanto que Bastian pudo sentir el calor furioso que emanaba de su cuerpo—. Te llevé a ver a tu madre. Te demostré generosidad. ¿Y así es como me pagas? ¿Permitiendo que este estúpido siga husmeando en mis asuntos?

—¡Yo no sabía que iba a enviar eso! —suplicó Bastian, con lágrimas de terror genuino rodando por sus mejillas. El pánico le impedía respirar con normalidad—. Timy entró por la puerta trasera y me lo dejó en la mesa. Por favor, no le haga nada a Robin. Él no sabe nada, no sabe a qué clínica trasladaron a mi mamá, está confundido. Se lo ruego, no lo destruya.

Azael soltó una risa seca, desprovista de cualquier humanidad. Tomó a Bastian por la barbilla con un agarre doloroso, obligándolo a mirarlo directamente a esos ojos que prometían el infierno.

—¿Confundido? Tu amigo está jugando con fuego, Bastian. Y tú estás permitiendo que el humo entre a mi oficina —sentenció Azael con una voz tan fría que congeló la sangre del joven—. Te lo advertí en el estacionamiento y te lo advertí en el ático. Todo lo que eres y todo lo que te rodea me pertenece ahora. Si ese chico cree que puede vigilar mis movimientos, le voy a enseñar lo que pasa cuando intentas mirar detrás de mi cortina.

—¡No, por favor! —Bastian se dejó caer de rodillas, aferrándose a los pantalones del traje de Azael en un acto de sumisión absoluta y desesperada—. Haré lo que quiera. Estudiaré lo que me diga, no volveré a mirar a nadie en el pasillo, comeré todo lo que Josh me prepare. Pero no toque a Robin. No le corte el tratamiento a mi madre. Se lo suplico, Brinkman… soy suyo. Haga lo que quiera conmigo, pero deténgase.

Azael Brinkman miró al joven Murphy de rodillas a sus pies, temblando de terror y entregándole su voluntad por completo con tal de proteger a los suyos. El espectáculo de la sumisión rota de Bastian alimentó el deseo oscuro de posesión del director. Se inclinó lentamente, tomó a Bastian por los hombros y lo levantó del suelo con una fuerza firme, aprisionándolo contra su pecho.

—Josh —llamó Azael en voz alta, sin apartar los ojos de los labios temblorosos de Bastian.

La puerta del despacho se abrió de inmediato y Josh entró, manteniendo su postura neutra.

—Señor.

—Llama al equipo de seguridad privada. Quiero que localicen a Robin esta misma noche. Pónganle una orden de restricción legal inmediata por intento de extorsión corporativa utilizando documentos falsos de la firma. Que no pueda acercarse a menos de quinientos metros de este edificio, de mi ático o de la clínica médica. Si viola la orden, que lo detengan de inmediato.

—Entendido, señor. ¿Algo más? —preguntó Josh, anotando las instrucciones.

—Cancela la matrícula universitaria de Bastian de manera definitiva para el próximo semestre. No regresará a la facultad. Su educación y su tiempo se gestionarán exclusivamente desde esta oficina.

Bastian soltó un sollozo ahogado, cerrando los ojos. Su última conexión con su vida normal, su carrera universitaria, acababa de ser borrada de un plumazo por el hombre que lo sostenía con tanta fuerza.

—Sí, señor —respondió Josh, retirándose del despacho y cerrando la puerta.

Azael volvió a clavar su mirada en Bastian, deslizando sus dedos fríos por el cuello del joven, delineando la línea de su garganta con una posesividad asfixiante que dejó a Bastian temblando en el sitio.

—Se acabó el tiempo de los resfriados, Bastian Murphy —susurró Azael Brinkman en su oído, con una voz ronca que prometía un encierro destructivo —. A partir de esta noche, las reglas del ático van a cambiar. No volverás a ver la luz del sol a menos que yo esté a tu lado para autorizarlo. Eres mi asistente, mi propiedad y mi prisionero. Y más vale que empieces a disfrutar de tus cadenas.

Bastian lo miró a través de sus lágrimas, completamente atrapado en la trampa psicológica que se había cerrado sobre él desde hacía meses. El juego de la obsesión había alcanzado un punto de no retorno, y el suspenso apenas estaba comenzando.

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Dalia Lara
excelente historia muy recomendable para los q gustan del romance oscuro
Dalia Lara
me hubiera gustado otro final pero igual muy buena historia
Skay P.: Gracias cielo. No olvides calificarnos 🫣😘
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Mxr
espero q bastian se libere de este monstruo 😭😭😭😭 no me gusta verlo así. Q se fuge
Dalia Lara
mucho traqueteo y toqueteo pero no se lo mete me tiene al niño loco
Skay P.: 🫣lo tendremos en cuenta...
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Dalia Lara
Este tipo ya escalo a un nuevo nivel de locura es excesivo
Natali Lopez Camarena
me encanta como escribe, pero ya no hay mas capítulos y me encantan sus historias
Skay P.: ¡Gracias amor! Actualizamos todos los días. Sigue el perfil para más historias 😋✨️🫰
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Dalia Lara
estoy entre dos sentimientos la pena y la envidia,soy terrible leer muchas de estas novelas me tiene trastornada🤣🤣
Skay P.: ¡Ay mi amor! Y lo que se vieneeee🫣😋🌠
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Dalia Lara
hay dios mio los más locos siempre son los más calientes y sexis
Skay P.: Tienes toda la razón 🫰😈
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Dalia Lara
nada mas le falta controlar el pipi y la caca jjjj
Skay P.: ¿Y si te dijera que, sí lo hace?🫰😈
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Dalia Lara
me encantan los guapotes obsesionados🤣🤣
Skay P.: ¡Ay no! A mi me encantan😈🫰✨️
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Dalia Lara
estoy encantada con tu manera de escribir,ya me he leído varias de tus historias ,son cortas pero muy bien escritas con personajes complicados, amo las historias de dominación y eres experta en ellas,ya estoy cautiva de esta nueva historia🥰🥰
Skay P.: ¡Muchas gracias, Chickis! Es un honor tener tu compañía. No olvides calificar.✨️🫰😈 Seguiremos subiendo variedad en contenido. 🤗👑
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Dalia Lara
soy una trastornada jjj ,me encantó el capítulo y espero pronto más
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