PARALELOS
Una beca le abrió las puertas de la preparatoria más prestigiosa del país. Pero también despertó un antiguo misterio.
Cada noche sueña con un estudiante que murió hace más de cien años. Ahora ese mismo joven camina por los pasillos de su escuela... aunque nadie más parece verlo.
¿Son solo sueños, o el pasado y el presente están avanzando en paralelo?
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Capítulo 11 La puerta cerrada
"A veces, una puerta cerrada no intenta impedirte el paso... sino preguntarte si realmente estás preparado para cruzarla."
Aquella noche, Akari soñó con pasillos interminables.
No había estudiantes.
No había profesores.
Solo el eco de sus propios pasos recorriendo la antigua Academia Seiran.
Caminaba sin saber exactamente qué buscaba.
Pero tenía la certeza de que alguien la esperaba al final del corredor.
Entonces apareció una puerta de madera.
Pequeña.
Antigua.
Con una placa de bronce.
Archivo Histórico.
Antes de que pudiera acercarse...
Despertó.
Abrió los ojos sobresaltada.
El reloj sobre su mesa de noche marcaba las 3:17.
Akari dejó escapar un largo suspiro.
—Otra vez...
Aunque ya comenzaba a acostumbrarse a despertarse siempre a la misma hora, aquella coincidencia seguía inquietándola.
Se levantó para beber un vaso de agua y, mientras observaba la ciudad dormida por la ventana, tomó una decisión.
No seguiría esperando a que las respuestas aparecieran por sí solas.
Si el Archivo Histórico existía...
Encontraría la forma de entrar.
A la mañana siguiente, apenas cruzó el portón principal de la Academia, Yui la recibió con una enorme sonrisa.
—Buenos días.
Akari respondió con otra sonrisa.
—Buenos días.
Yui la observó durante unos segundos.
—Dormiste poco.
—¿Se nota tanto?
—Muchísimo.
Tienes la clásica cara de "soñé algo extraño y ahora necesito investigar un misterio".
Akari soltó una pequeña risa.
—¿Existe esa cara?
—Contigo sí.
Las dos comenzaron a caminar hacia el edificio principal.
Durante unos minutos hablaron de las clases, del examen de literatura de la semana siguiente y de un rumor sobre un profesor que, según algunos estudiantes, era incapaz de sonreír.
—Dicen que una vez intentó hacerlo...
—¿Y qué pasó? —preguntó Akari divertida.
—Nada.
Los alumnos entraron en pánico porque pensaron que era el fin del mundo.
Ambas estallaron en carcajadas.
Aquellos pequeños momentos hacían que todo pareciera normal.
Casi.
Porque, en el fondo, la mente de Akari seguía ocupada por la misma puerta que había visto en sueños.
Las clases transcurrieron sin demasiados sobresaltos.
Al sonar la campana del recreo, Akari cerró rápidamente sus cuadernos.
Yui levantó una ceja.
—Déjame adivinar...
¿Biblioteca?
—Biblioteca.
—Lo sabía.
Un día de estos voy a cobrar entrada por acompañarte.
—Te invito un pan dulce en la cafetería.
—Trato hecho.
Caminaron hasta el ala norte de la Academia.
La biblioteca estaba tan silenciosa como siempre.
La señora Hoshino levantó la vista desde el mostrador.
—Buenos días, señoritas.
—Buenos días —respondieron las dos al mismo tiempo.
La bibliotecaria sonrió.
—Empiezo a sospechar que pronto conocerán esta biblioteca mejor que yo.
Yui negó con la cabeza.
—Eso es imposible.
Todavía me pierdo entre la sección de Historia y la de Ciencias.
La señora Hoshino soltó una suave risa.
Akari respiró hondo.
Había decidido que aquella vez no daría rodeos.
Se acercó al mostrador.
—Señora Hoshino...
Quería hacerle una consulta.
—Claro.
¿En qué puedo ayudarte?
Akari dudó apenas un instante.
—¿Existe alguna forma de acceder al Archivo Histórico?
Durante una fracción de segundo, el rostro de la bibliotecaria cambió.
Fue un gesto casi imperceptible.
Pero Akari lo notó.
La sonrisa regresó enseguida.
—El Archivo Histórico forma parte del patrimonio de la Academia.
Su acceso está restringido.
Solo pueden ingresar personas autorizadas por la Dirección.
Akari intentó mantener la calma.
—¿Ni siquiera para una investigación escolar?
La señora Hoshino negó lentamente.
—Lo lamento.
Las normas son muy claras.
Yui levantó tímidamente una mano.
—¿Y si hacemos una investigación... muy importante?
La bibliotecaria sonrió.
—Las normas seguirían siendo las mismas.
Yui apoyó el mentón sobre el mostrador.
—¿Y si nos disfrazamos de profesoras?
Akari la miró de reojo.
—Yui...
—Bueno...
¿De inspectoras del Ministerio?
—Yui...
—¿De fantasmas académicos?
La señora Hoshino ya no podía contener la risa.
—Creo que ninguna de esas opciones funcionaría.
—Tenía esperanza con la de los fantasmas...
Akari negó con la cabeza entre risas.
—No le hagas caso.
A veces olvida que vivimos en el mundo real.
—¡Eso todavía está por demostrarse! —respondió Yui con una sonrisa.
La señora Hoshino observó a ambas con amabilidad.
Después dijo algo que dejó a Akari pensando.
—Hay puertas que permanecen cerradas durante muchos años.
Pero eso no significa que nunca vuelvan a abrirse.
Akari levantó lentamente la vista.
Aquella frase había sonado demasiado específica para ser una simple reflexión.
Sin embargo, la bibliotecaria continuó acomodando unos libros como si no hubiera dicho nada fuera de lo común.
Las dos amigas comenzaron a alejarse del mostrador.
Fue entonces cuando Akari, casi por instinto, volvió la cabeza hacia el fondo de la biblioteca.
La pequeña puerta del Archivo Histórico seguía allí.
Cerrada.
Silenciosa.
La luz que atravesaba el vidrio esmerilado dibujaba una tenue silueta al otro lado.
La figura de un muchacho.
Cabello oscuro.
Uniforme antiguo.
Inmóvil.
Akari contuvo la respiración.
—Ren...
Susurró apenas.
La silueta permaneció unos segundos detrás de la puerta.
Como si estuviera esperándola.
Y, lentamente...
Levantó una mano.
Invitándola a acercarse.
Akari sintió que el corazón comenzaba a latir con fuerza.
La silueta permanecía inmóvil detrás del vidrio esmerilado.
Era imposible distinguir su rostro con claridad.
Pero no tenía ninguna duda.
Era Ren.
Sin apartar la vista de la puerta, comenzó a caminar lentamente.
—Akari... —susurró Yui—. ¿Otra vez?
—Lo estoy viendo.
Yui siguió la dirección de su mirada.
Frunció el ceño.
—¿Qué estás viendo?
—Está ahí.
Detrás de la puerta.
Yui observó el vidrio durante unos segundos.
Después negó con la cabeza.
—Solo veo mi reflejo... y creo que necesito dormir más.
Akari no respondió.
Continuó avanzando.
Cada paso hacía que el silencio de la biblioteca pareciera más profundo.
La señora Hoshino seguía ordenando libros al otro extremo de la sala.
No parecía prestarles atención.
Cuando Akari llegó frente a la puerta, la figura permanecía inmóvil.
Ren levantó lentamente la mirada.
Durante un breve instante, sus ojos parecieron atravesar el vidrio.
No sonreía.
No parecía triste.
Solo transmitía una inmensa serenidad.
Entonces apoyó suavemente una mano sobre la madera, justo a la altura de la cerradura.
Akari hizo lo mismo desde el otro lado.
Sus dedos quedaron separados únicamente por la antigua puerta.
Quería decir tantas cosas.
Preguntarle quién era realmente.
Por qué aparecía en sus sueños.
Qué había ocurrido en 1924.
Pero, como siempre...
Las palabras quedaron atrapadas en su garganta.
Un parpadeo bastó.
La silueta desapareció.
El otro lado volvió a quedar completamente vacío.
Akari respiró hondo.
—Siempre llego un segundo tarde...
Bajó la vista hacia la cerradura.
Era muy diferente a las del resto de la Academia.
No tenía lector electrónico ni sistema magnético.
Solo una cerradura de bronce, desgastada por el tiempo.
Una llave antigua.
De las que ya casi no existían.
Yui se acercó curiosa.
—¿Qué tiene de especial?
—Mírala.
Nunca la cambiaron.
Yui inclinó la cabeza.
—Qué raro...
Con todo lo moderna que es la escuela.
Akari pasó suavemente la yema de los dedos por el borde de la cerradura.
Junto al marco descubrió una pequeña placa metálica.
No era un cartel.
Parecía un registro de mantenimiento.
Las letras estaban apenas visibles.
Archivo Histórico
Acceso autorizado únicamente por la Dirección.
Registro obligatorio de ingreso.
Debajo había un pequeño cuaderno sujeto por una cadena metálica.
Akari lo abrió con cuidado.
Cada página contenía apenas unas pocas anotaciones.
Fechas.
Firmas.
Motivos de consulta.
No eran muchas.
Durante los últimos diez años apenas habían ingresado unas pocas personas.
Un investigador universitario.
Dos antiguos directores.
La señora Hoshino.
Y nadie más.
—Parece que este lugar recibe menos visitas que la enfermería durante las vacaciones —bromeó Yui.
Akari sonrió sin dejar de leer.
Había algo extraño.
Las fechas estaban muy separadas entre sí.
A veces pasaban meses.
Incluso años.
Sin que nadie solicitara entrar.
—¿Buscan algo?
Las dos levantaron la vista.
La señora Hoshino se encontraba a pocos pasos de ellas.
Su voz seguía siendo tranquila.
Amable.
Akari cerró el cuaderno con delicadeza.
—Solo estábamos mirando el registro.
La bibliotecaria asintió.
—Es una costumbre muy antigua.
Cada persona que entra debe dejar constancia de su visita.
Yui señaló la cerradura.
—Entonces...
¿La llave siempre la tiene el director?
La señora Hoshino guardó silencio unos segundos.
Después respondió con una sonrisa serena.
—La llave siempre está donde debe estar.
Era una respuesta sencilla.
Pero no respondía realmente a la pregunta.
Akari sintió que aquellas palabras escondían algo más.
Antes de alejarse, la bibliotecaria añadió casi en un susurro:
—Hay puertas que solo se abren cuando llega el momento adecuado.
Y continuó su trabajo.
Yui cruzó los brazos.
—Empiezo a pensar que todos los adultos de esta Academia hablan como si fueran personajes de una novela de misterio.
Akari soltó una risa.
—Tal vez porque viven dentro de una.
Las dos comenzaron a caminar hacia la salida de la biblioteca.
Cuando ya estaban a pocos metros de la puerta principal, Akari sintió un impulso inexplicable.
Volvió la cabeza.
La puerta del Archivo Histórico estaba entreabierta.
Apenas unos centímetros.
Lo suficiente para distinguir la oscuridad del interior.
Y, durante un instante...
Creyó ver una hilera de antiguos estantes repletos de documentos.
Parpadeó.
Yui siguió caminando, ajena a todo.
Akari volvió a mirar.
La puerta estaba completamente cerrada.
Como si nunca se hubiera abierto.
Permaneció inmóvil unos segundos.
No sabía si había sido una ilusión.
Otro efecto de los sueños.
O una invitación.
Pero una cosa era segura.
Detrás de aquella puerta descansaban las respuestas que llevaba tanto tiempo buscando.
Y, de algún modo...
Sentía que el Archivo Histórico también la estaba esperando a ella.
🚪 La puerta del Archivo Histórico parecía cerrada... pero Akari juraría que por un instante se abrió sola. ¿Fue una ilusión... o alguien la estaba invitando a entrar?
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Nos vemos en el próximo capítulo... porque algunos secretos no esperan ser encontrados... esperan a la persona correcta. 🗝️✨