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CATALINA

CATALINA

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Carmen Zambrano Fernández

Catalina solo conoció un amor, el de su padre. La única persona que la quiso se fue de éste mundo sabiendo todo lo que tendría que afrontar su pequeña.
Hay personas que nacen para sufrir, la protagonista es una de ellas 💔

NovelToon tiene autorización de Carmen Zambrano Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

7 EL PRINCIPIO DE MI FINAL

El viento me daba fuerte en mi cara, los marinos lo llaman viento frescachón debía estar en unos treinta nudos. La próxima semana cumplía seis años embarcado. Amaba el mar, y me sentía feliz aquí, me olvidaba de los problemas y de mi vida en tierra.

Fueron varios años en que fui la risión de mis compañeros. La ciudad era pequeña, muchos de ellos habían conocido a Cecilia en el pasado, y las burlas nunca cesaban. Me costó peleas y tratar de defender el honor. Fue muy duro tener que soportar esos años.

Hasta que la vida sin querer me dió otra oportunidad. Los accidentes siempre suceden en alta mar. Y está vez no fue la excepción, tuvimos un accidente en alta mar. La tormenta no daba tregua, llevábamos tres días así. Hasta que una maniobra hizo que casi nos volcáramos, dos hombres cayeron al agua. Yo los vi caer, no lo dude tomé un lazo y me lancé al agua. El haber sido criado por un pescador me daba la confianza de respetar el mar y saber que se puede luchar con él con mucho cuidado.

Divisé uno como a treinta metros, era cerca, pero el oleaje no me dejaba acercarme. Me sumergí y nadé a ciegas. Salí a flote y lo saqué, se movía con desesperación, la desesperación lo hacía jalarme y me estaba cansando. Hice lo que no se hace en la Marina, le di un golpe y lo noqueé. Al quedar laxo lo amarré y comencé a nadar hacia el barco. El oleaje no me dejaba escuchar, pero veía las figuras de los demás que me hacían señas.

La distancia no era tanta, pero el peso de llevar tirando, me estaban minando. Vi el cuerpo del otro Marino que había caído. Flotaba, lo tomé, al parecer no respiraba. Pero no lo iba a dejar. Lo até y seguí nadando. Ya escuchaba los gritos más cerca.

Pero tanto peso me estaba arrastrando, hacia abajo, luchaba tratando de mantenerlos afuera, mis fuerzas no daban más. Sentí que alguien me tomaba y los gritos en mi cabeza retumbaban.

Unos brazos me elevaron. Trataba de hablar, pero mi boca se negaba, mis dientes castañeteaban. Trataba de mirar y a mi lado estaban los hombres por los que me había arrojado al mar. Estaban haciendo maniobras de resucitación en el que recogí al final, minutos interminables pasaron, hasta que sentí su tos, estaba vivo. Había valido la pena el sacrificio.

Cerré mis ojos y solo quise descansar.

Agradecí a mi abuelo, por sus enseñanzas que me mantuvieron a flote, agradecí al mar por darme la posibilidad de rescatar a esos hombres y haber respetado mi vida y a Dios por no dejarme solo.

Desperté al otro día, mi superior el sargento López, me dio la bienvenida.

Me felicitaron y me recomendaron para una medalla al valor y también un ascenso por mi valentía. No me sentía valiente, cualquier hombre lo hubiera hecho le respondí a mi comandante.

--Si fuese así Ezequiel todos se hubieran arrojado.

--Usted tuvo una decisión que no apruebo, pero respeto, gracias a usted dos hombres podrán continuar con su vida.

--Lo recomendaré para su ascenso a cabo primero. Descanse hombre, lo merece.

Por años fui objeto de burlas, ahora la actitud había cambiado. Los compañeros me palmeaban la espalda, en sus ojos ahora había respeto.

Muchas veces me había defendido por los sobrenombres. Ahora era yo sin apodos.

Cuando llegamos a tierra mucha gente estaba esperando, yo no sabía que se haría una pequeña ceremonia por el rescate. La comandancia había ido a buscar a mis abuelos y por supuesto mi esposa y mis dos hijos.

Los hombres a los que salvé, estaban muy emocionados, según ellos ya se daban por muertos.

Saldivia me dijo si alguna vez estás solo, yo estaré para tí Ezequiel. Nunca lo olvides, le agradecí su gesto.

Fui ascendido y mis abuelos a pesar de todo estaban felices.

Cecilia se había arreglado su vestimenta no conocía la palabra sobriedad.

Era como un árbol de pascua, destacando por sus colores chabacanos.

Había invitado a mis abuelos a mi casa. Pero no aceptaron. Terminada la ceremonia se retiraron. Sin dejar de recordarme su cariño hacia mi. Habían cumplido su palabra. Me seguían amando, pero no participan en mi vida y en mi familia.

En la casa estaba todo preparado, los amigos de mi mujer ya estaban instalados. Habían preparado unas carnes y por supuesto el infaltable licor.

Saludé secamente, y pasé directo a ver a los niños, María tenía seis años y Joaquín cinco. Hacía tres meses que no los veía. Los extrañaba.

Los amaba, y ellos a mí. Los gritos de alegría de ambos hacía que mi vida valiera la pena. Sabía que ninguno de los dos se parecía a mí. María era muy clara y de ojos verdes y mi Joaquín muy moreno de ojos café. Siempre la duda estaba ahí. ¿Serán míos?

Los niños no saben nada, solo saben dar amor y yo era un padre amado.

Los llevé directo al baño y los metí a la tina. Estaban sucios y su ropa también cochina, a pesar de hablar con Cecilia, de lo importante de la higiene, ella no escuchaba.

Después del baño me acosté con ambos a cada lado, les contaba historias igual como mi mamá y después mi abuela lo hacían conmigo.

Me llenaban de preguntas del mar. Ambos querían ser marinos, y yo los alentaba.

Eran buenos niños y yo los amaba con toda mi alma. Solo había un problema, su madre.

Debía reconocer que era una mujer alcohólica. Y eso desencadenaba todo lo demás.

Cuando los niños se durmieron a pesar de las risas y los gritos de la fiesta. Fuí al pequeño salón.

Hablé con Cecilia que seguía cantando. Le expliqué que solo quería dormir, que estaba cansado. Pero ella ebria solo quería bailar.

Elevé la voz y dije

--¡Se acabó la reunión!

Se callaron creyendo que era broma, mi mujer me vino a abrazar y trató de convencerme.

--Fuera todos, no los quiero en mi casa.

Estaban sorprendidos, y nadie me quería hacer caso.

Volví a elevar la voz y lo repetí que todo se había terminado. Y que mientras yo estuviera en casa. Nadie estaba invitado. Tomé varias botellas y las vacie en la cocina.

Me fuí a la puerta y la abrí. Como entendieron que todo había terminado se comenzaron a retirar.

Cuando se fue el último. Sentí un golpe por la nuca. La botella con la que me había golpeado sé había hecho pedazos. Sentí la sangre empezar a caer por mi cuello. No era la primera vez que lo hacía. Después lloraba y me pedía perdón.

Todo lo soportaba por los niños.

--Que te crees infeliz, sacando a mis amigos de mi casa. Ellos son la única compañía que tengo, porque tú vives embarcado. ¿A caso crees que alguna de las otras esposas me saluda?

--Todas me ignoran y me desprecian....

--Estoy sola, me siento sola. Balbuceaba

--Entiende Cecilia, no quiero esa gente aquí. Es el segundo llamado que me hacen por tus famosas reuniones. Si hay una tercera tendré que entregar esta casa y buscar un arriendo. Y será menos dinero para la familia. Aquí estamos bien.

--Pero mírate borracha y más encima me golpeas

Se tiró al suelo y empezó a llorar.

--Perdóname mi amor, te juro que voy a cambiar.

No le creía, siempre era lo mismo. Fui al baño a lavar mi herida.

De ahí me fui al dormitorio de los niños y me dormí con ellos. Mientras su madre quedaba botada en el living.

Estuve un mes en tierra, ella se comportó, después de una larga conversación que tuvimos.

--Tienes que dejar de beber Cecilia. Hazlo por tus hijos.

Le di una opción o cambiaba o nos separábamos

Sabía que los niños se quedarían conmigo, la justicia no se los daría, su pasado la condenaría.

También entendía que no era fácil para ella. Nunca tuvo un hogar y a pesar de todo, los niños la querían, no los golpeaba. El alcohol era su desgracia y a pesar de que me doliera me había casado con una alcohólica.

Esa última noche en tierra me acosté con mis niños, jugamos y les leí un cuento muy largo. No quería que la noche terminara. Les prometí que volvería muy pronto. A las cuatro de la madrugada me debía presentar en el Puerto.

Ellos como siempre me pidieron mil cosas, hasta una pequeña sirena. En tres meses más los volvería a abrazar y besar, no se porque tenía un dolor en mi pecho.

Me despedí y le pedí a Dios que me los cuidara.

Pero ese vacío que sentía, hizo que mi despedida fuera aún más difícil.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

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Estela Arteaga Saez
Qué buen capítulo,, Carmen! te felicito!👏
Nene Arteaga
Cada nuevo capítulo es más interesante y la historia de vida de Catalina se va complementado
Estela Arteaga Saez
Hola Carmen !qué bien que has vuelto a escribir novelas tan auténticas como solo tu sabes escribir de esta forma! Me encantó el comienzo de esta nueva novela! Felicitaciones 👏👏👏👏
LectoraPR
Súper cierto, el te de manzanilla cura los ojos, lo use para aplicárselo a un ojito del gatito que rescatamos. En par de días ya podía ver.
Nene Arteaga
Que emocionante el primer capítulo creo que muchas recordamos ese amor incondicional de un padre.Gracias escritora.
Llian Elgueta
autora que bendecido sea ese celular que nos da la oportunidad de poder leerte
Llian Elgueta
Ezequiel a pesar de los años, tanto Jonas como yo, lloramos por ti
Llian Elgueta
que nervios, hasta a mí me dió una cosita en el corazón
Carmen Zambrano Fernandez: Hola Lilian. No sabes cuánto me alegra que me den ésta nueva oportunidad. Gracias 🌷
total 1 replies
LectoraPR
Como siempre, amo a Cata, al abuelo y a su benefactor. Gracias Carmen por contarnos la vida de otros valientes…
LectoraPR
Saludos Carmen. Qué gusto volver a leer un manjar fresco, con tu estilo único sobre vivencias contadas con el alma.

Entre tú y yo, ¡qué mucho echaba de menos tus letras!
Carmen Zambrano Fernandez: Muchas gracias LectoraPR.
Infinitamente agradecida por sus comentarios. Y apoyarme en éste nuevo desafío 🦋
total 1 replies
Aurora
Ya salto la liebre, viejas desgraciadas, están en esa vida por elección y las dos, arpias ambas, pusieron a pagar justos por pecadores 😮‍💨😮‍💨😮‍💨😮‍💨
Aurora
Un amigo de verdad, pero la juventud lleva a cometer errores vamos a ver cuál fue el del no papá de cata.
Aurora
Llegamos al protagonista, a ver con que historia carga el papá de catica.
Aurora
Lastimosamente el no oyó los consejos ni de su superior , ni de sus abuelos y la vida le mostró,como una mala decisión acabo con la vida de dos inocentes niños, su abuelos el mismo y dos ratas asquerosas, que aún así pasaron por humanos 😔.
Aurora
Encontró un inocente y dijo navidad, el pobre muchacho ni respirar pudo 😔.
Aurora
Jummm arpias nunca faltan, se aprovechan de los más incautos.
Aurora
Vieja desgraciada , ojalá la vida le cobre con creces lo que le hace a esa inocente.
Aurora
y aquí estoy yo llorando como Magdalena , porque la historia de Katica, me recordó mucho la historia de mi abuela , anima bendita, solo que ella se escapó de su casa a los 13 porque la nueva esposa de su papá, le pegaba y no le daba comida y el papá , no le prestaba atención 😔 solita salió adelante hasta que conoció al gringo, mi abuelo y bueno las cosas siempre fueron a mejor.
Aurora: Tal cual 😉
total 2 replies
Aurora
Quisiera entrar a la historia y acompañarla, es tan pequeña y solita 😔😔😔😔
Aurora
Bueno cada una de tus historias , son un reflejo de la cotidianidad, historias de personas comunes , con misiones difíciles en este mundo, ya lloré en solo dos capítulos, una bebé solita, abandonada a su suerte , gracias a Dios la gente que crecimos en el campo , antes de hablar nos enseñan a sobrevivir , a trabajar , a cocinar , pero no quiero imaginar las cosas que tendrá que pasar , aquí voy preparando mis pañuelos, pero tengo la esperanza que cómo en tus anteriores historias , la vida recompense con creces al final todo el dolor .
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