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Una Corona Para Mi Enemigo

Una Corona Para Mi Enemigo

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Matrimonio arreglado / Fantasía épica
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Isolde de Valenne nunca quiso una corona. Pero cuando una tragedia destruye a su familia, se convierte en la única heredera de un reino que se niega a ser gobernado por una mujer. Su única oportunidad de conservar el trono es casarse con Kael de Draven, un rey temido por sus enemigos, conocido por su carácter implacable y acostumbrado a que todos obedezcan sus órdenes. El matrimonio será un acuerdo político. Sin amor, sin promesas y sin expectativas. Ella no piensa someterse a un hombre que cree poder gobernarlo todo. Él no está dispuesto a permitir que su esposa desafíe su autoridad. Entre discusiones, miradas desafiantes y celos que ninguno querrá reconocer, ambos descubrirán que compartir una corona es mucho más sencillo que aprender a compartir el corazón. Pero mientras sus sentimientos amenazan con destruir las barreras que los separan, una conspiración comienza a revelar secretos capaces de enfrentar a sus reinos y convertir su matrimonio en el principio de una guerra. Porque Isolde puede aceptar una corona junto a su enemigo. Lo que jamás aceptará es convertirse en su posesión.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El traidor entre nosotros

—Quiero que cierren las puertas del castillo —ordenó Isolde—. Nadie entra ni sale hasta que sepamos qué ocurrió.

El capitán de la guardia inclinó la cabeza y se marchó a cumplir la orden.

Kael observó a la princesa. Aunque estaba pálida, su voz no había temblado.

—¿Qué? —preguntó ella al notar su mirada.

—Nada. Estoy pensando que tus consejeros deberían tener más cuidado al subestimarte.

—Podrías decírselo la próxima vez que uno de ellos intente explicarme cómo gobernar mi propio reino.

—Será un placer.

Isolde habría sonreído si no estuviera preocupada.

La sangre encontrada junto a la habitación del asistente de Beaumont no dejaba de inquietarla. Si el hombre había sido asesinado, alguien se había tomado muchas molestias para silenciarlo.

Y si había escapado herido, todavía podía estar en peligro.

—Quiero revisar su habitación —dijo.

—Rowan ya está allí —respondió Kael—. Nos espera.

—Entonces no perdamos tiempo.

La habitación estaba revuelta.

Habían abierto los cajones, vaciado un pequeño baúl y dejado varias hojas esparcidas por el suelo. La sangre junto a la puerta era escasa, pero suficiente para confirmar que había ocurrido un enfrentamiento.

Rowan les mostró un trozo de papel encontrado debajo de la cama.

—Estaba escondido entre las tablas del suelo.

Isolde lo tomó.

Solo quedaban unas palabras legibles:

…la segunda orden… antes de la coronación…

—¿Qué segunda orden? —murmuró.

Kael examinó el papel.

—Podría referirse a otra operación militar.

—O a algo que todavía no conocemos.

Isolde recorrió la habitación con la mirada hasta detenerse frente a un pequeño escritorio. En uno de sus cajones encontró un sello de cera roto.

No pertenecía a la casa Beaumont.

Era el emblema real de Valenne.

La princesa sintió que el corazón le golpeaba con fuerza.

—Esto no debería estar aquí.

Rowan se acercó.

—¿Está segura de que es auténtico?

—Mi padre utilizaba este sello para autorizar documentos privados. Después de su muerte, debía permanecer bajo custodia real.

Kael la observó.

—¿Quién tenía acceso a él?

Isolde cerró los dedos alrededor del sello.

—Mi padre. El antiguo secretario real. Y…

Se interrumpió.

—¿Y quién? —preguntó Kael.

Ella levantó la mirada.

—Lucien.

El silencio fue inmediato.

Rowan no dijo nada, pero su expresión cambió.

Kael, en cambio, no se apresuró a sacar conclusiones.

—Que tuviera acceso no significa que lo utilizara.

—Lo sé.

—¿Estás segura?

Isolde guardó el sello en el bolsillo de su vestido.

—No. Y eso es precisamente lo que más me preocupa.

Encontraron a Lucien en la capilla familiar.

Estaba arrodillado frente a las tumbas de los antiguos reyes, con la cabeza inclinada y las manos entrelazadas.

Cuando escuchó los pasos, se puso de pie.

—Isolde.

Ella no perdió tiempo.

—Encontramos el sello de mi padre en la habitación del asistente de Beaumont.

Lucien dejó de respirar por un instante.

Fue una reacción pequeña, pero Isolde la vio.

—¿Qué hacía allí? —preguntó él.

—Eso esperaba que me explicaras tú.

—No tengo idea.

—Tenías acceso a él.

—¡Como muchos otros miembros de la familia real!

—Pero tú eres quien me pidió regresar. Tú eres quien dice haber encontrado documentos secretos. Y tú eres quien parece saber quién está detrás de todo esto.

Lucien se pasó una mano por el cabello.

—No entiendes lo que está ocurriendo.

—Entonces explícame.

Él miró a Kael, que permanecía junto a la entrada.

—Prefiero hablar a solas con mi prima.

—No —respondió Isolde—. Ya he escuchado suficientes secretos a puerta cerrada.

Lucien apretó los labios.

Finalmente, se acercó a ella y bajó la voz.

—El día antes de que tu padre muriera, me pidió que vigilara a Beaumont.

Isolde se quedó inmóvil.

—¿Por qué no me lo dijiste?

—Porque me ordenó que no lo hiciera.

—¿Y después?

Lucien tragó saliva.

—Después de su muerte, encontré una carta en su despacho. Decía que alguien de la corte había autorizado el traslado de soldados y que debía descubrir quién había firmado la orden.

—¿Dónde está esa carta?

—La destruí.

Isolde retrocedió un paso.

—¿La destruiste?

—Alguien entró en mis aposentos esa misma noche. Encontré mis cosas revueltas y comprendí que estaban buscando algo. Si dejaba la carta, podrían utilizarla para llegar hasta ti.

—¡Era una prueba!

—¡Era una amenaza contra tu vida!

La voz de Lucien resonó en la capilla.

Durante unos segundos, solo se escuchó el eco de sus palabras.

Isolde sintió que la rabia comenzaba a mezclarse con la tristeza.

—No puedes protegerme ocultándome todo, Lucien.

Él bajó la cabeza.

—Lo sé.

Pero no parecía alguien que acabara de comprenderlo.

Parecía alguien que llevaba demasiado tiempo viviendo con una culpa insoportable.

Al salir de la capilla, Kael caminó junto a Isolde en silencio.

Ella tenía los dedos cerrados alrededor de su colgante.

—¿Crees que miente? —preguntó finalmente.

—Creo que no nos ha contado toda la verdad.

—Eso no es una respuesta.

—Es la única que puedo darte sin pruebas.

Isolde soltó una risa amarga.

—Todos parecen saber algo sobre la muerte de mi padre, excepto yo.

Kael se detuvo frente a ella.

—No voy a decirte que tengas paciencia ni que dejes de investigar. Pero no permitas que la necesidad de encontrar un culpable te haga olvidar quién eres.

Isolde levantó la mirada.

—¿Y quién soy, según tú?

—La mujer que se sentó frente a un consejo entero y no permitió que nadie decidiera su futuro por ella.

Por un instante, Isolde no encontró una respuesta mordaz.

Kael continuó caminando, dejándola con aquellas palabras.

Ella lo siguió unos segundos después.

Tal vez estaba empezando a confiar en él.

Y aquello podía convertirse en un problema mucho más peligroso que cualquier conspiración.

Esa misma noche, en una habitación abandonada del ala norte, alguien encendió una vela.

Un hombre cubierto por una capa oscura dejó un documento sobre la mesa.

A su lado, otro aguardaba en silencio.

—La princesa encontró el sello —informó el primero.

—¿Y Lucien?

—Sigue sin hablar.

El segundo hombre golpeó la mesa con los dedos.

—Entonces ya no podemos esperar.

—¿Qué propone?

La figura encapuchada acercó la llama al borde de un mapa.

—La boda debe celebrarse antes de que Isolde descubra la segunda orden.

El papel comenzó a arder.

—Y si no podemos impedir la boda…

El hombre levantó la mirada.

—Tendremos que asegurarnos de que la princesa no llegue viva al altar.

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Paula Giaccaglia
por favor, no tardes tanto en escribir y bajar capitulos, espero me lleguen, no sé cómo se hace
Paula Giaccaglia
me encanta escritora, sólo espero no tarde en ir bajando capitulos y con continuidad
Paula Giaccaglia
me fascinan las novelas de época, ahora pobre rey no le dió de comer y cuándo se cambió el vestido? era negro en un capítulo y en el próximo Verde
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