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Destinada A Un Amor Inmortal - Temporada 3

Destinada A Un Amor Inmortal - Temporada 3

Status: En proceso
Genre:Romance paranormal / Romance / Vampiro
Popularitas:484
Nilai: 5
nombre de autor: Liz Eliana Cera

Bajo los gélidos e imponentes paisajes de Alaska, el amor inmortal de Adam y Bibiana se enfrenta a su prueba más difícil al verse presionados a contraer matrimonio por Marcelo, el despiadado padre de Adam; Una unión forzada que desentierra los peores dolores del pasado, llevando a Bibiana a tomar una decisión definitiva. Cargada de una indignación inquebrantable, la joven está decidida a confrontar cara a cara a su familia por haberle ocultado la verdad sobre el oscuro pacto secreto que su padre tejió en el ayer con su ahora suegro. Ella ya no será una pieza en el juego de nadie; luchará con valentía y con toda su fuerzas para romper de una vez por todas las cadenas del pasado y salvar su propio destino al lado del hombre que ama con el alma.

NovelToon tiene autorización de Liz Eliana Cera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

T3 Capítulo 6 - La invitada del enemigo

Habitación de Bibiana

Melissa observó a su amiga con una mezcla de tristeza y admiración por su firmeza. Al final, asintió suavemente.

—Está bien, Bibi. Si esa es tu decisión, la voy a respetar —dijo Melissa, aceptando que el destino de su amiga ahora estaba ligado a los Soler.

—Gracias, Meli. De verdad significa mucho para mí que lo entiendas.

—Me encantaría quedarme, pero ya tengo que irme —anunció Melissa, empezando a recoger sus cosas.

—¿Tan pronto? —preguntó Bibiana, sintiendo que una parte de su hogar se iba con ella.

—Debo regresar a Finlandia de inmediato. Tu hermano y tu padre necesitan noticias tuyas, y no puedo dejarlos esperando más tiempo.

Bibiana la tomó de las manos, con una expresión de súplica en el rostro.

—Por favor, Meli... prométeme que no les dirás que me voy a casar con Adam bajo la presión de su padre. No quiero que sufran más por algo que ya no pueden cambiar.

—No te preocupes —respondió Melissa con una sonrisa reconfortante—. Mi boca está sellada. No les diré nada que pueda lastimarlos.

—Gracias por venir a visitarme. Te quiero mucho, amiga.

—Y yo a ti, Bibi —Melissa la rodeó en un abrazo cálido y sincero, tratando de transmitirle toda la fuerza posible para lo que venía.

—¿Quieres que te acompañe a la salida? —ofreció Bibiana, queriendo retrasar la despedida unos minutos más.

—Sí, vamos. Me gustaría caminar contigo un poco más antes de partir.

Ambas salieron de la habitación, caminando juntas por los imponentes pasillos de la mansión hacia el exterior.

Jardín de la Mansión Soler

Adam caminaba entre los rosales, con la mente fija en el futuro. El aire fresco no lograba calmar la tormenta de sus pensamientos.

—En cuanto termine la boda, me llevaré a Bibi lejos de aquí, aunque a mi padre no le guste —se dijo a sí mismo en un susurro cargado de promesa—. Por nada del mundo voy a convertirla. No permitiré que pierda su esencia por este mundo oscuro.

—Hola, Adam —una voz melosa y cargada de cinismo interrumpió su soledad.

Adam se giró bruscamente, con los ojos encendidos en advertencia.

—¿Qué estás haciendo aquí, Samuel? —espetó con rabia.

—Tranquilo. No he venido a molestar a tu futura esposa.

—¿Entonces a qué vienes? —Adam dio un paso al frente, acortando la distancia de forma amenazante.

—Vine a ofrecerte una disculpa formal por lo sucedido en la fiesta de compromiso —dijo Samuel, aunque su sonrisa decía lo contrario.

—¿Entonces reconoces que intentaste llevártela a la fuerza?

—Lo reconozco —admitió Samuel con una encogida de hombros—. Pero no pude evitarlo. Esa joven humana es demasiado hermosa; muchos te envidiamos por ella, incluyéndome.

—De eso me di cuenta perfectamente en la fiesta —replicó Adam entre dientes.

Samuel dio un par de pasos, observando la arquitectura de la mansión antes de volver a mirarlo.

—Me imagino que debes estar furioso con tu padre por haberte impuesto una esposa sin consultarte. Sé que te está presionando para este matrimonio.

—¿Y a qué viene todo esto? ¿Qué es lo que realmente quieres?

—Adam, yo puedo librarte de todo esto —propuso Samuel, bajando el tono de voz—. Puedo darte la libertad que tanto ansías.

Adam se cruzó de brazos, observándolo con total escepticismo.

—¿Y según usted, cómo piensa lograr eso?

—Es sencillo. Véndeme a tu prometida. Si me la entregas, yo mismo me encargaré de hablar con tu padre y lo convenceré de que deje de meterse en tu vida para siempre.

Adam soltó una risa amarga, sin poder creer lo que escuchaba.

—¿Usted quiere que le entregue a la mujer que amo a cambio de mi libertad? ¿Esa es su gran oferta?

—Exactamente. ¿Qué dices? Es un trato justo.

—¡Jamás! —rugió Adam—. Jamás le entregaría a Bibi, porque ella me pertenece y yo le pertenezco a ella.

—Adam, por favor... es una simple humana —insistió Samuel con desprecio—. Como ella hay miles en el mundo.

—Yo amo a esa humana, Samuel. Y eso es algo que ni usted ni ninguno de los vampiros de esta casa lograrán entender jamás. ¡No insista!

—Piénsalo bien —advirtió Samuel, perdiendo la paciencia—. Es la única oportunidad que tienes de dejar de ser el títere de tu padre.

—Ya le dije que no. Y es mejor que se vaya ahora mismo, antes de que pierda el control. Si vuelvo a enfurecerme, esta vez no me detendré hasta destrozarlo.

Samuel retrocedió, notando la energía letal que emanaba de Adam.

—Está bien. Solo espero que no te arrepientas algún día de haber rechazado mi propuesta.

—Eso nunca va a pasar. ¡Lárguese!

Samuel desapareció en un parpadeo, moviéndose con velocidad sobrehumana hacia la salida. Adam se quedó solo en el jardín, con el corazón acelerado por la indignación.

—Tengo que sacar a Bibi de aquí lo más pronto posible —susurró para sí mismo—. Este lugar la terminará consumiendo.

Sala Principal de la Mansión

Melissa caminaba junto a Bibiana, observando las imponentes columnas y los techos infinitos con una mezcla de fascinación y rechazo.

—Esta mansión es demasiado lujosa, Bibi —comentó Melissa en voz baja.

—Sí... pero también es aterradora para cualquier humano —respondió Bibiana, sintiendo el frío de las paredes de piedra.

De pronto, una presencia gélida y dominante llenó la habitación. Marcelo Soler descendía por las escaleras, observándolas con una curiosidad depredadora.

—Así que mi hijo tiene una visita... y, por lo visto, su prometida también —dijo Marcelo, deteniéndose frente a ellas.

—Meli, él es Marcelo, el padre de Adam —lo presentó Bibiana, tratando de ocultar su nerviosismo.

—Es un gusto conocerlo, señor —dijo Melissa con cortesía.

—El gusto es mío —replicó Marcelo, analizando a Melissa de arriba abajo—. No sabía que mi hijo tenía una amiga de su misma especie. ¿De dónde se conocen exactamente?

—Adam y yo nos conocimos en Finlandia —mintió Melissa con una naturalidad asombrosa—. Él fue quien me presentó a su prometida.

—Interesante... —murmuró Marcelo, aunque sus ojos sugerían que no creía del todo en esa historia.

—Melissa ya se iba, ¿verdad, Meli? —interrumpió Bibiana, ansiosa por alejar a su amiga del peligro.

—Sí, Bibi. Ya tengo que partir.

—¿Por qué tanta prisa? —intervino Marcelo, bloqueando sutilmente el paso—. Me gustaría conocerte un poco mejor, ya que eres tan cercana a mi hijo y a mi nuera. Te propongo algo: quédate unos días. Es más, insisto en que estés presente en la boda, pasado mañana.

—No quisiera ser una molestia, señor Soler —respondió Melissa, sintiendo la trampa.

—No será ninguna molestia. Al contrario.

Bibiana, viendo una oportunidad de tener una aliada cerca, tomó a Melissa de la mano.

—Amiga, quédate hasta después de la boda. Me sentiría mucho más tranquila si estuvieras aquí acompañándome.

—Hasta mi nuera te lo suplica —añadió Marcelo con una sonrisa gélida—. ¿Qué dices? ¿Aceptas nuestra invitación?

—Por favor, Meli —insistió Bibiana.

Melissa suspiró, dándose cuenta de que no tenía mucha opción.

—Está bien. Me quedaré hasta que termine la ceremonia. Pero después de la boda, debo marcharme.

—Perfecto —concluyó Marcelo. Su expresión se volvió repentinamente oscura y su voz bajó de tono—. Solo una advertencia, Melissa: si intentas ayudar a mi nuera a salir de esta casa antes de tiempo, sufrirás las consecuencias. Y te aseguro que no serán agradables.

—Puede quedarse tranquilo —respondió Melissa sin pestañear—. No haré nada de eso.

—Eso espero. Considera esta tu casa —dijo Marcelo antes de retirarse, dejando un rastro de tensión en el aire.

En cuanto se alejó, Melissa soltó el aire que contenía.

—El padre de Adam rebosa maldad. Es mucho más peligroso de lo que imaginaba.

—Lo sé —susurró Bibiana—. He tratado de no enfrentarlo para proteger a mi familia de su alcance.

—Haces bien, Bibi. Ojalá que, en cuanto termine la boda, Adam cumpla su promesa y te saque de este lugar.

—Él lo va a hacer —afirmó Bibiana con una fe inquebrantable—. Me lo prometió.

Pasillo sombrío de la Mansión

Marcelo caminaba a paso lento por el pasillo, con un subordinado siguiéndolo de cerca, manteniendo una distancia respetuosa.

—Quiero que vigilen de cerca a esa supuesta amiga de mi hijo —ordenó Marcelo, sin detenerse—. No quiero que nos sorprenda intentando ayudar a escapar a Bibiana.

—Si no confía en ella, ¿por qué la invitó a quedarse, señor? —preguntó el vampiro, confundido por la maniobra de su líder.

Marcelo se detuvo y giró levemente la cabeza, con una mirada gélida.

—Quiero conocerla a fondo. Hay algo en ella que no me cuadra... Algo me dice que esa mujer podría estar relacionada con la familia humana de Bibiana.

El subordinado asintió, comprendiendo la gravedad de la situación.

—¿Y si resulta que sus sospechas son ciertas? ¿Si ella tiene vínculos con los humanos?

Marcelo dibujó una sonrisa malvada que helaba la sangre.

—Si mis sospechas se confirman, tendremos que castigarla muy seriamente. Nadie rompe nuestras reglas y sale ileso de esta casa —sentenció, antes de seguir su camino hacia las sombras.

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