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Soy Madre Del Hijo Mafioso Por Accidente

Soy Madre Del Hijo Mafioso Por Accidente

Status: En proceso
Genre:Mafia / Matrimonio arreglado / Posesivo
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

**Soy Madre del Hijo Mafioso por Accidente**

Solo quería ayudar a una niña perdida en el centro comercial, pero terminé siendo adoptada por ella… ¡y aceptada por su padre mafioso!

Ahora vivo en una mansión, tengo guardaespaldas siguiéndome y una pequeña que insiste en llamarme mamá.

¿Y su padre? Un hombre despiadado que parece dispuesto a concederle todos sus caprichos, incluso quedarse conmigo.

¡Yo no soy un perro para que me adopten! ¡Y mucho menos la esposa de un mafioso!

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 10

Volvimos a la mansión cargadas de bolsas.

Y cuando digo cargadas, me refiero a que apenas podía ver por dónde caminaba.

Había bolsas en mis manos, bolsas en los brazos de Sofía y bolsas que los hombres de Adrián transportaban con expresiones tan serias que cualquiera habría pensado que estaban trasladando documentos secretos de una organización criminal.

Bueno, técnicamente, trabajaban para una organización criminal.

Pero nunca imaginé que sus peligrosas labores incluirían cargar zapatos de mujer.

—¡Cuidado con esa bolsa! —advertí a uno de ellos—. Ahí hay un bolso precioso. Si lo aplastas, lloraré.

El hombre miró el bolso y después me miró a mí.

—Lo protegeré con mi vida, señora.

—Excelente. Me gusta tu actitud. Quizá te asciendan.

Sofía soltó una risita mientras caminaba a mi lado, abrazada a una bolsa de juguetes.

—¡Mami, compramos muchísimas cosas!

—Y eso que me contuve, cariño.

Uno de los guardaespaldas tropezó ligeramente con una bolsa.

Me giré de inmediato.

—¡Mi vestido!

—¡Lo siento, señora!

—Tranquilo, todavía no me he casado con tu jefe. No tienes que sacrificar tu vida por mis compras.

El pobre hombre palideció.

Sofía se rio más fuerte.

Yo le guiñé un ojo.

La verdad era que me había divertido muchísimo. Durante unas horas había conseguido olvidar mi situación, disfrutar de las compras y pasar tiempo con aquella pequeña que, por alguna razón inexplicable, ya me consideraba su madre.

El único problema era que pronto tendría que enfrentarme a Adrián.

Y, aunque me costara admitirlo, me preocupaba su reacción.

No porque me sintiera culpable por gastar su dinero.

¡Ni hablar!

Sino porque todavía no sabía qué clase de castigo podía inventarse aquel mafioso si decidía que había sobrepasado sus límites.

Tal vez me obligaría a entrenar durante ocho horas.

O me encerraría en una habitación.

O, peor todavía, me quitaría la tarjeta.

¡Eso sería una tragedia!

Cuando entramos en la mansión, Adrián estaba esperándonos en el salón, con una pierna cruzada sobre la otra y el teléfono en la mano.

Levantó la mirada.

Primero me observó a mí.

Después miró a sus hombres.

Finalmente, contempló la montaña de bolsas que acababa de invadir su residencia.

Uno de los guardaespaldas dejó su carga en el suelo.

—Señor, hemos regresado.

Adrián asintió tranquilamente.

—Ya lo veo.

El hombre tragó saliva.

Yo también.

¿Por qué hablaba con tanta calma?

¡Prefería que gritara! Al menos así sabría si estaba enfadado.

Me aclaré la garganta y me acerqué con una sonrisa que esperaba que pareciera encantadora y no desesperada.

—Mira, mi amor.

Levanté las bolsas con ambas manos.

—¿Crees que me veré muy guapa con todo esto?

Adrián dejó el teléfono sobre la mesa y se puso de pie.

Mi sonrisa vaciló.

Se acercó despacio, sin mirar siquiera las compras. Sus ojos permanecieron fijos en mi rostro hasta que se detuvo frente a mí.

Después levantó una mano y acomodó un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.

—Siempre te ves muy guapa, mi amor.

Me quedé inmóvil.

Mi corazón cometió la estupidez de dar un salto.

¡Maldito mafioso guapo y seductor!

¿Era necesario que tuviera aquella voz grave? ¿Y esos ojos? ¿Y esa maldita sonrisa que parecía diseñada específicamente para arruinar la estabilidad emocional de las mujeres?

¡El universo estaba siendo injusto conmigo!

Yo había pasado toda la mañana repitiéndome que no debía enamorarme de él, y aquel hombre solo necesitaba una frase para poner mi determinación al borde del precipicio.

Respiré hondo.

No iba a caer.

No iba a caer.

No iba a…

—¿No te enojas? —pregunté, señalando las bolsas con cautela.

Adrián bajó la mirada hacia ellas por primera vez.

—¿Por qué tendría que enojarme?

—Bueno… compré bastantes cosas.

—¿Y?

—Y algunas eran bastante caras.

—¿Gastaste todo el dinero de la tarjeta?

Abrí mucho los ojos.

—¡No!

Bueno, no lo sabía con exactitud.

Pero eso no era lo importante.

—Todavía queda dinero —añadí rápidamente—. Creo.

Adrián soltó una risa baja.

¡¿Encima se reía?!

—Jamás me voy a enojar con mi mujer por comprarse cosas que le gustan.

Sus dedos acariciaron suavemente un mechón de mi cabello.

—Si quieres algo, solo tienes que pedírmelo.

Lo miré con la boca entreabierta.

¿Quién le había dado permiso para ser así?

¿Dónde estaba el monstruo que me había secuestrado? ¿El hombre que me había amenazado con impedir que escapara? ¿El mafioso que afirmaba no tener moral?

¡Que alguien lo trajera de vuelta!

Porque aquel hombre amable y atractivo era mucho más peligroso para mi voluntad.

—Ah… gracias —murmuré.

Él inclinó ligeramente la cabeza.

—De nada, mi amor.

Y entonces hice lo único razonable que podía hacer una mujer en mi situación.

Le saqué la lengua.

Sí.

Le saqué la lengua al jefe mafioso más peligroso de la ciudad.

Después me di la vuelta y salí corriendo.

—¡Sofía, ven conmigo!

—¡Ya voy, mami!

Escuché la risa de Adrián a mis espaldas mientras la pequeña corría detrás de mí.

No me siguió.

Ni siquiera intentó detenerme.

¡Y eso era todavía peor!

Porque podía imaginar perfectamente su expresión satisfecha, como si acabara de descubrir un secreto que yo misma me negaba a aceptar.

Entré en mi habitación, cerré la puerta y apoyé la espalda contra ella.

Mi corazón latía demasiado rápido.

Me llevé ambas manos a las mejillas.

—Así no se puede…

Me dejé caer sobre la cama y miré el techo.

—Es sexy, seductor y, lo más importante, millonario.

Levanté un dedo.

—No. No, no, no. Eso último no importa. ¡Yo soy una mujer independiente!

Miré las bolsas que los empleados habían dejado en mi habitación.

Abrí una de ellas.

Dentro estaba el vestido que había elegido para la fiesta.

Lo saqué y lo extendí sobre la cama.

Era precioso.

Sonreí sin poder evitarlo.

Después recordé a Adrián acariciándome el cabello y diciéndome que siempre me veía guapa.

Mi sonrisa desapareció.

—¡Maldito hombre!

Abracé una almohada y escondí la cara en ella.

Tenía que escapar de aquella mansión antes de que fuera demasiado tarde.

Antes de acostumbrarme a sus atenciones.

Antes de empezar a buscarlo con la mirada cada vez que entrara en una habitación.

Y, sobre todo, antes de que mi cerebro cometiera la estupidez de confundir a un secuestrador guapo con un buen partido.

Porque una cosa era disfrutar de su dinero.

Y otra muy distinta era terminar enamorada de Adrián Volkov.

¡Yo podía ser codiciosa, pero no estaba loca!

…¿Verdad?

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alicia g
buenísima historia, excelente escritora 💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯
alicia g
buenísima historia ,felicitaciones 🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟
bruja de la imaginación 👿😇
🤣🤣🤣no puedo estoy es una familia de locos q manera de reírme q va
bruja de la imaginación 👿😇
buajaja 🤣 directo al corazón
bruja de la imaginación 👿😇
🤣ay q manera de reírme 🤣
Maria Mongelos
Está muy linda💕
alicia g
buenos capítulos, entretenida, felicitaciones
Bunny 🐇: Gracias ❤️
total 1 replies
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Alison Mendoza Sotelo
Y yo leyendo

Espero más capítulos
Alison Mendoza Sotelo
Me gusta
Lo malo que está en emoción
Maria Mongelos
Interesante y entretenida 💕
Bunny 🐇: me alegra que te guste ❤️
total 1 replies
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
jajajaja no PS así ni como salir de esta
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