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La Esposa Que Él No Quiso

La Esposa Que Él No Quiso

Status: En proceso
Genre:Maltrato Emocional / Malentendidos / Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Divorcio
Popularitas:454.6k
Nilai: 4.4
nombre de autor: maria

Jimena Rivas pasó cinco años siendo la esposa secreta de Sebastián Alcázar. Lo amó en silencio, cuidó su casa, soportó su frialdad y creyó que algún día él aprendería a mirarla.

Pero la noche en que descubrió que estaba embarazada, también vio a Sebastián anunciar ante todos a otra mujer: Sofía, joven, dulce, embarazada... y dueña de toda la ternura que él jamás le dio.

Sebastián le pidió el divorcio con desprecio, la obligó a cuidar a su amante y usó la enfermedad de su madre para mantenerla atada. Jimena decidió irse. Sin escándalos. Sin rogar. Sin mirar atrás.

Lo que Sebastián no sabía era que ella también esperaba un hijo suyo.

Y cuando por fin quiso recuperarla, Jimena ya había aprendido algo que él nunca imaginó:

amarlo no era destino.

Era una condena de la que estaba dispuesta a escapar.

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Capítulo 16

Capítulo 16

La cena siguió con risas, bebés en brazos y preguntas que yo no podía contestar.

La abuela veía a Sebastián cargar a la niña y se emocionaba.

—Mira qué bien se le da. Si ustedes tuvieran uno, sería hermoso.

Elena intervino antes de que la pregunta creciera.

—Mamá, déjelos. Los hijos se planean entre dos.

Yo bajé la vista.

Planear.

Qué palabra tan limpia para algo que, en mi vida, se había vuelto miedo.

Durante la cena casi no comí. La mesa estaba llena, pero el olor de la comida me revolvía el estómago. Sebastián lo notó.

—¿No vas a comer?

—No tengo hambre.

—Con Mateo sí sales a cenar.

Lo dijo bajo, solo para mí.

—Con él nadie me acusa por tragar dos bocados.

Afuera empezó a llover fuerte. La abuela decidió que nadie manejaría de regreso.

—Se quedan aquí.

No pude negarme.

El cuarto de visitas tenía una sola cama.

Sebastián cerró la ventana cuando vio que yo estaba sentada junto al aire frío.

—Te vas a enfermar.

—No necesito que me cuides.

—No te cuido. El viento entra directo.

Me acosté en la orilla.

Hacía mucho que no dormíamos juntos. Su olor seguía siendo demasiado conocido. Me daba rabia que mi cuerpo pudiera recordarlo incluso cuando mi cabeza lo rechazaba.

En la madrugada, su brazo me rodeó la cintura.

—Bebé...

Me quedé rígida.

—No te muevas —murmuró, medio dormido—. ¿Otra vez te molesta?

No hablaba conmigo.

Hablaba con la mujer embarazada que tenía arriba de nuestra casa.

Me zafé y corrí al baño a vomitar.

Cuando salí, Sebastián estaba sentado en la cama.

—¿Dormir conmigo te da tanto asco?

—No todo gira alrededor de ti.

—Desde que Mateo apareció, no soportas que me acerque.

—Desde antes.

Por la mañana, Elena tenía una carpeta lista.

—Nuevo convenio —dijo—. La mitad de lo que le corresponde en el hospital y una compensación real.

Yo leí en silencio.

La parte que más me importaba era la participación del hospital que había sido de mi padre antes de la caída de mi familia.

Firmé.

Sebastián bajó después, recién bañado, con camisa blanca y los puños doblados. Leyó el convenio y sonrió.

—Mi madre sí que te quiere.

Elena le puso la pluma enfrente.

—Firma.

—Puedo firmar si aceptas a Sofía.

Elena se levantó.

—No metas a esa mujer en esta casa.

—Entonces no metas este convenio en mi matrimonio.

Me miró.

—Si Sofía no puede entrar con dignidad a mi familia, este divorcio no tiene prisa. Ya gastamos cinco años. ¿Qué es una vida más?

Salió antes de que Elena pudiera contestar.

Lo seguí al estacionamiento con la carpeta.

Estaba fumando junto al coche.

—No vine a convencer a tu familia de aceptar a Sofía —dije—. Vine a pedirte que me lleves de regreso.

Miró la carpeta.

—Guárdala. Tal vez cuando Sofía tenga al bebé me sirva para firmar.

En el coche vi una calcomanía en el tablero: “Lugar de Sofía”. Pequeña, cursi, pegada justo donde yo alguna vez abrí la puerta sin pensar.

El interior también había cambiado. Muñecos, adornos suaves, detalles de una mujer que no necesitaba pedir permiso para marcar territorio.

—Si tu familia nunca la acepta, ¿vas a tenerme así toda la vida?

—¿Y qué? ¿No aguantaste cinco años?

Miré por la ventana.

No contesté.

En el hospital, los días volvieron a la rutina, pero mi cuerpo no.

Tenía una paciente de alto riesgo que requería evaluación de varias áreas y una cirugía compleja en dos meses. Cada decisión importaba. Yo necesitaba estar entera.

Pero cada vez comía menos. Vomitaba después de las cirugías. El embarazo me drenaba como si el bebé estuviera peleando por quedarse en un cuerpo que nadie cuidaba.

—Doctora, ¿está segura de poder con esa paciente? —me preguntó una colega.

—Si no puedo, la pasaré a quien corresponda.

No iba a poner mi orgullo por encima de una vida.

Al salir de cirugía, Clara me encontró en la cafetería.

—Sofía vuelve hoy.

—Su suspensión era de un mes.

—Donaron otro edificio de laboratorio.

No me sorprendió. De alguna forma, eso fue lo peor.

—Y hay otra cosa —añadió—. El proyecto de tu papá se reactivó. Esta vez con un equipo externo de expertos. Sofía participa como parte del grupo.

La mano se me cerró sobre los cubiertos.

Sebastián había encontrado la forma de protegerla incluso de su incapacidad.

Si Sofía no podía cargar el proyecto sola, le compraban un equipo para sostenerla.

Ella apareció poco después, sonriente, como si el escándalo del hospital no hubiera existido.

—Jimena, escuché que te importa mucho el proyecto del doctor Rivas. Si quieres, puedo pedir que te den un espacio.

La miré.

—¿Tú vas a darme permiso?

—Solo quiero ayudar. Sé que debe ser difícil cargar con lo de tu papá. No tienes que avergonzarte. Lo que él hizo no es culpa tuya.

—Cállate.

—Digo que quizá él tuvo un impulso, pero...

Levanté la charola de comida y la aventé.

No le pegué a Sofía. Golpeó el borde de la mesa y el ruido hizo que todos voltearan.

Sebastián llegó en ese momento y la cubrió con el cuerpo. La comida le manchó el saco.

—¿Estás loca?

Sofía temblaba en sus brazos.

—Yo solo quería consolarla. No pensé que se pondría así.

Clara habló desde atrás:

—Le dijo que su padre era una vergüenza después de que Jimena le pidió que se callara.

Sebastián ni la escuchó.

—Sofía está embarazada y tiene antecedentes cardíacos. Si le pasa algo...

Respiré despacio.

No por él.

Por el bebé dentro de mí.

—¿Cuánto cuesta tu saco? —pregunté.

Sebastián frunció el ceño.

—No necesito tu dinero.

—Entonces no me cobres emociones.

Me fui con la charola doblada en la mano.

En la salida del hospital, Mateo me esperaba.

—¿Vas a seguir alejándome?

—No quiero usar lo que sientes por mí.

—No me usas. Yo decido ayudarte.

—Tienes prometida.

—Y tú necesitas a Santiago.

Me quedé callada.

—Esta noche ceno con él —dijo—. Ven. Solo te lo presento. Si acepta o no tu caso, será asunto suyo.

Quise negarme.

Pero necesitaba salir de ese matrimonio.

—Paso a cambiarme y voy.

Mateo sonrió con alivio.

—Te llevo.

Cuando llegamos al restaurante, entendí que no era una reunión grande. Solo él, Santiago y yo.

Santiago me saludó como si ya supiera por qué estaba ahí.

—Doctora Rivas. Otra vez.

—Gracias por recibirme.

Mateo fue directo:

—Viene por un divorcio. Y por intereses patrimoniales relacionados con el hospital.

Santiago tomó la taza de café.

—Los divorcios no me gustan.

—El mío tampoco —dije—. Por eso necesito a alguien que pueda terminarlo.

1
Maria Rodriguez
pucha era re buena pero tanto dolor y maldad satura
Clemencia Delci Casillas Ayala
me imagino que sebastian ,ha hecho todo lo que este a su alcance para que solía despertara se diera el lugar de esposa ,cuidara de su matrimonio y marido ,pero no que es lo que ella hace accede ,no muestra interés en fin
Clemencia Delci Casillas Ayala
es en serio ....?
Clemencia Delci Casillas Ayala
da mucho coraje grrrr me va a derramar la bilis grrrr ,estupida ,estupida estupida ,maldito orgullo p....jo , matar a su hijo solo por el dizque orgullo ,cuando sola se ha dejado que la pisotean humillan grrrrrr
Clemencia Delci Casillas Ayala
no se si esta novela es propaganda a la sumisión y estupidez femenino,, donde todo lo denigrante ,humillante se justifica en nombre del Amor y despues quesque por los hijos ...
mi pregunta habrá un ser humano capaz de soportar tanta denigracion?
Norma Angelica Saldaña Reyes
/Smile/
Ivyta🇦🇷💙💛💙
tanto castigo para que termine con Sebastián. la verdad que no me gustó, mucho dolor tristeza, para que termine con el
Ivyta🇦🇷💙💛💙
paren un poco!! dejenla libre de una condenada vez!!!
Rosalva Rivas
ésa mujer está atrrpada
Rosalva Rivas
bueno
Martha lucia Ramirez ceballos
pero está mujer sufre mucho 😡 . capitulo 71 y no sale de la trama . por favor escritora avance, se quedó en lo mismo 🥱
Leidys Dueñas
no entiendo si eres médico debieras d estar interesada en q el papá de tus hijos viva ya me molesta la actitud de ella ni con el hermano se le veía el interés d saber q es lo q ellos realmente tienen si ella como médico puede ayudarlos
Yeny Vasquez Caraballo
hasta cuándo va reaccionar..... tampoco tan sumisa .....
Maria Isabel Aranda Carpinelli
Espectacular. Pero faltó el epílogo. Hablar de los nombres de los bebés y como siguieron ellos , y el casamiento. Gracias.
Yeny Vasquez Caraballo
bueno comenzamos muy bien... pero espero que reaccione
Martha lucia Ramirez ceballos
escritora. Esa tal Sofía está en todas partes y ni hablar del tal Sebastián. porque no avanza está novela . ya aburre 🥱
Martha lucia Ramirez ceballos
hola verdad, que pereza. Esto avanza
Martha lucia Ramirez ceballos
uy no escritora. tanto drama que pereza
Sara Quiroga
parecía buena pero pura estupidez como una persona puede rebajarse así por favor deje de ser masoquista
Silvia Cimirro
De verdad e leído muchos texto pero este tiene un personaje que aburre la protagonista de verdad me voy al último capítulo y sierra esta historia
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