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ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

Status: Terminada
Genre:Venganza de la Esposa / Ella Mayor Que Él / CEO / Completas
Popularitas:99.1k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

La noche del cumpleaños número dieciocho de su hija, el mundo de Alma Montoya se derrumba frente a trescientas personas.

Su esposo entra al salón tomado del brazo de otra mujer.
Y no llega solo.

A su lado viene una joven de dieciocho años… idéntica a él.

La misma edad que Lucía.

La misma edad de la mentira que acaba de destruir veinte años de matrimonio.

En cuestión de horas, Alma pierde mucho más que un esposo. Descubre que el hombre al que amó le robó la clínica de su familia, su fortuna y cada cosa que construyeron juntos mientras llevaba una doble vida a sus espaldas. Pero lo peor llega cuando Lucía, su hija enferma del corazón, colapsa en medio del escándalo.

Traicionada, humillada y sin un lugar al que ir, Alma cree haber tocado fondo… hasta que un desconocido aparece bajo la lluvia.

Máximo Salas es joven, poderoso y peligrosamente observador. Un hombre que conoce demasiado sobre ella, sobre Darío y sobre la trampa que destruyó su vida. Lo que Alma no sabe es

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

A solo días de radicada la demanda los periódicos lo supieron. A las siete y media ya circulaba en todos los grupos de WhatsApp de Ciudad S. A las ocho era tendencia en redes sociales. Y a las nueve, cuando Agatha la puso sobre la mesa del desayuno junto al café y el jugo de naranja sin decir una sola palabra, Alma ya había recibido cuarenta y dos mensajes de personas que no le habían escrito desde la noche del cumpleaños.

La portada era devastadora.

Una foto tomada desde un ángulo discreto, con buena resolución, que capturaba el momento exacto en que Darío cruzaba el salón del Hotel Imperiale con Lucrecia del brazo y Vanessa al lado mientras Alma los miraba desde el otro extremo con ese vestido azul y esa cara que no necesitaba explicación. Debajo, en letras grandes y sin misericordia:

IMPERIO MONTOYA: EL DIVORCIO DEL AÑOTraición, millones ocultos y una familia en llamas

Alma lo leyó.

Tres páginas. Cronología detallada del matrimonio, datos sobre los traspasos de bienes, referencias a cuentas en el exterior sin nombrarlas directamente, pero con suficiente precisión para que cualquiera que supiera algo entendiera de qué hablaban. Un perfil de Darío Montoya que empezaba en sus orígenes modestos y llegaba hasta el presente con una objetividad que era más cruel que cualquier adjetivo. Y al final, casi como posdata, un recuadro dedicado a Lucrecia.

Lucrecia Vargas, cuarenta y tres años. No empresaria como ella misma se presentaba en sociedad. Recepcionista de una empresa de logística cuando conoció a Darío Montoya hace dieciocho años. Sin estudios universitarios completos. Sin patrimonio propio antes de la relación. Con una hija, Vanessa, cuya partida de nacimiento listaba a Darío Montoya como padre desde el día de su nacimiento, aunque él seguía casado con otra mujer.

Alma terminó de leer, dobló la revista, la dejó sobre la mesa y tomó el café.

Ángela, que había estado leyendo por encima de su hombro con la tostada a mitad de camino entre el plato y la boca, soltó una carcajada tan larga y tan genuina que Agatha asomó la cabeza desde la cocina para ver qué pasaba.

— Recepcionista — dijo Ángela cuando pudo hablar. — Recepcionista, Alma. Veinte años haciéndose la empresaria exitosa y resulta que contestaba teléfonos. — Se limpió la lágrima que le había salido de la risa. — Dios mío. El karma existe y tiene muy buen fotógrafo.

— El mesero — dijo Alma tomando otro sorbo de café.

— ¿Qué?

— La foto. La tomó un mesero. Yo reconozco el ángulo, era desde la estación de servicio del lado derecho del salón. — Miró la portada de nuevo. — Alguien le pagó bien.

— Que le pagaron bien y que hizo un trabajo excelente — confirmó Ángela levantando la taza como brindis.

Lucía llegó al comedor con el pelo suelto y el teléfono en la mano y la cara de quien ya había leído todo antes de desayunar.

— Me llegaron como cien mensajes — dijo sentándose. — Compañeros de la universidad que ni conozco todavía.

— ¿Qué dicen?

— La mayoría que lo sienten. Algunos que mi papá es un sinvergüenza. — Tomó el jugo. — Uno que si necesito apoyo emocional. — Hizo una pausa. — Era un chico. Creo que era un pretexto.

— Dieciocho años y ya — murmuró Ángela.

Alma no dijo nada pero algo en su cara se relajó apenas, ese alivio pequeño de ver a su hija haciendo un chiste en lugar de llorar.

Agatha puso más tostadas en la mesa y se fue de vuelta a la cocina murmurando algo sobre ciertos hombres y el infierno que les esperaba que Alma prefirió no escuchar del todo.

En la mansión la mañana fue diferente.

Lucrecia leyó la revista tres veces.

La primera vez con incredulidad. La segunda con rabia. La tercera buscando el nombre del periodista para hacer algo que todavía no había decidido bien qué era pero que iba a ser ruidoso.

Recepcionista.

Esa palabra. Esa maldita palabra impresa en la revista de sociedad más leída del país junto a su foto y su nombre completo y su edad y su historial resumido en dos párrafos que la dejaban exactamente como lo que había sido antes de Darío y exactamente como lo que no quería que nadie recordara que había sido.

— Darío — llamó desde el salón.

Darío estaba en el despacho con el teléfono en la oreja y una expresión que Lucrecia no le había visto muchas veces. No era rabia exactamente. Era algo más frío y más peligroso que la rabia, esa cara que ponía cuando algo se salía de su control y él todavía estaba calculando cómo devolverlo a su sitio.

Colgó sin despedirse.

— Lo vi — dijo antes de que ella hablara.

— ¿Lo viste? ¿Eso es todo lo que tienes que decir? Me llaman destruye hogares, Darío. Ponen mi trabajo anterior como si fuera una vergüenza, como si ser recepcionista fuera...

— Lucrecia.

— ¡Me pusieron la foto de cuando tenía treinta años que ni siquiera sé de dónde la sacaron!

— Lucrecia. — La voz no subió pero algo en el tono la hizo parar. — Tengo tres inversores que me llamaron esta mañana para pedirme explicaciones sobre las cuentas que mencionan en el artículo. Tres. En dos horas. — Hizo una pausa. — Eso es lo que me importa ahora mismo.

Lucrecia lo miró.

— ¿Y lo mío?

— Lo tuyo se arregla con tiempo. Lo mío se arregla ahora o no se arregla.

Ella apretó la revista.

Desde el pasillo llegó la voz de Vanessa, aguda y cargada, la de cuando algo le había dolido de verdad aunque no lo fuera a admitir.

— Me llaman hija bastarda. En letra impresa. Con mi nombre completo y mi foto del perfil de Instagram que alguien debió copiar porque yo no se la di a nadie. — Apareció en la puerta del despacho con el teléfono extendido hacia su padre como si fuera una prueba. — Papá, mis amigas me están escribiendo. Todo el mundo lo vio.

— Vanessa, ahora no.

— ¿Ahora no? ¡Me llaman bastarda!

— Eres mayor de edad. Demándalos si quieres. — Darío se giró hacia el ventanal. — Ahora los dos salgan y déjenme trabajar.

Lucrecia y Vanessa se miraron en la puerta. Esa mirada rápida que tienen las personas que comparten una rabia y no saben bien a dónde dirigirla.

Salieron.

Darío se quedó solo frente al ventanal con el teléfono en la mano y la revista doblada sobre el escritorio y esa certeza incómoda de que alguien había filtrado información que no debería estar disponible. Datos de cuentas. Movimientos. Detalles que no salían de la fiesta del cumpleaños ni de ningún mesero con buena cámara.

Alguien que tenía acceso a información real.

Alguien cercano.

O alguien con los medios para conseguirla.

Marcó a su abogado.

— Fuentes. Necesito saber quién está detrás de ese artículo. No el periodista, ese es un títere. Quiero saber quién puso el dinero y quién dio los datos. — Escuchó. — No me importa lo que cueste. Hoy.

Colgó.

Miró la portada una vez más.

El vestido azul de Alma. Su cara al otro lado del salón.

Alguien la estaba ayudando con recursos que él todavía no había podido identificar y eso, más que la revista y más que los inversionistas llamando, era lo que de verdad le quitaba la tranquilidad esta mañana.

En el apartamento del centro Ángela dobló la revista, la guardó en el bolso y se puso de pie.

— Voy a guardar una copia enmarcada — anunció. — Para cuando todo esto termine la cuelgo en la sala.

— Estás loca — dijo Alma.

— Completamente. — Le dio un beso en la cabeza. — Pero tengo razón.

Salió.

Alma se quedó con el café en la mano mirando la portada doblada sobre la mesa.

No sintió triunfo. Todavía no era momento para eso. Pero sintió algo que en los últimos días había escaseado bastante.

Que la partida había empezado de verdad.

Y que no iba perdiendo.

1
Lucy alejo
muy buena la historia 🥰😍
Betty Saavedra Alvarado
,Maximo le dijiste la verdad en su cara
Betty Saavedra Alvarado
Augusto tu solito te pudiste la soga al cuello Lucrecia te grabó todo ahora la policía hará su trabajo irás a la carcel por todo tus delitos
Betty Saavedra Alvarado
Alma no deja de nadie
Betty Saavedra Alvarado
Maximo a ser fuerte
Betty Saavedra Alvarado
Ese Augusto ves una rata
Betty Saavedra Alvarado
Dario fue la víctima de Belmonte
Betty Saavedra Alvarado
Lucia tienes el corazón de Vanessa ella murió por ambiciosa
Lucy alejo
y la pinche seguridad que según le pusieron en la universidad no sirve para nada por lo visto 🙄
Lucy alejo
la hubieran cambiado de universidad nomás va a estar aguantando las humillaciones de esa mocosa
Lucy alejo
Angela no es una dama en apuros tiene con que defenderse jajaja 😂 para la próxima piensenlo bien desgraciados
Lucy alejo
exactamente y tú no tienes con que sostenerte y vas a perder jajaja
Lucy alejo
bien merecido se tiene esa cachetada muy bien Alma 👏🏻 se cree mucho gastando dinero ajeno la sinvergüenza
Lucy alejo
aprovecha ese colágeno almita por qué no te va a llegar 2 veces uno así como Máximo 😋🤭
Lucy alejo
yo opino que me super encanta esta novela , tiene de todo me gusta como se va dando las cosas
Lucy alejo
Máximo es un amor 🥰😍🥰😍
Lucy alejo
jajaj "el muerto"🤣😂🤣😂
Lucy alejo
jajaj está Angela muy chistosa 😂😂🤣
Lucy alejo
para Máximo Alma es suya de él y nada ni nadie dirá lo contrario, así se hace papito 🥰🥰😍
Lucy alejo
Máximo llegó en el momento justo, él te ayudará a dejar en la calle al vividor ese
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