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Casada con el Prometido de mi Hermana

Casada con el Prometido de mi Hermana

Status: Terminada
Genre:La mimada del jefe / Romance / CEO / Matrimonio contratado / Casada con el millonario / Completas
Popularitas:1.1M
Nilai: 4.8
nombre de autor: Bella

Ximena Robles nunca debió terminar vestida de novia.

Esa boda era de su hermana. Ese hombre también.

Pero cuando Lorena desapareció antes de la ceremonia, la familia Robles no tuvo otra salida: Ximena ocupó su lugar y se casó con Dante Montalvo, el hombre más poderoso, frío y peligroso de la ciudad.

Dante era mayor que ella, demasiado serio, demasiado seguro de sí mismo. Un hombre acostumbrado a mandar, a controlar cada espacio que pisaba… y ahora también su matrimonio.

Ximena quiso convencerse de que solo era un acuerdo. Que podía dormir bajo el mismo techo, llevar su apellido y seguir siendo inmune a él.

Pero Dante no era un esposo fácil de ignorar.

Sus manos, su voz baja, su forma de mirarla como si ya supiera todo lo que ella intentaba esconder, empezaron a romperle la calma. Entre celos, secretos familiares y una atracción que ninguno de los dos podía apagar, Ximena descubrió que ocupar el lugar de su hermana era mucho más peligroso de lo que imaginaba.

Porque Dante no la eligió al principio.

Pero una vez que la tuvo como esposa, tampoco pensaba dejarla ir.

NovelToon tiene autorización de Bella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

Capítulo 7

Mi papá pidió que sacaran a Camila.

—Esto se arregla en familia —dijo.

Cuando la puerta se cerró, miró a Lorena.

—Explícate.

Lorena no lloró. Eso me sorprendió.

—Es lo que escuchaste.

—¿Tú le dijiste a una empleada que Ximena te robó el hombre?

No contestó.

El silencio fue respuesta suficiente.

—Me decepcionas —dijo mi papá—. Tú sabes por qué Dante canceló la boda.

—¡Pero tú no debiste casarla con él!

—¿Y qué querías? ¿Que Dante te aceptara después de todo?

—Yo lo amo.

—Un hombre como Dante no va a casarse con alguien que lo humilló antes del altar. Aunque él quisiera, la familia Montalvo no lo aceptaría.

Lorena apretó los puños.

Mi papá señaló hacia mí.

—Discúlpate con tu hermana.

Lorena me miró.

—Perdón, Ximena. No debí difamarte.

Sonó seco.

Obligado.

Mi papá intentó cerrar el asunto.

—Ya está. Son hermanas. Ximena, no hagas esto más grande. Tu hermana reconoció su error.

Ahí algo en mí se rompió con calma.

—Qué fácil es pedir perdón cuando la herida no está en tu piel.

Mi papá se quedó quieto.

Lo miré.

—Desde niñas, si Lorena hacía algo mal, ustedes la protegían. Si yo me quejaba, era exagerada. Si ella quería algo, se le daba. Si yo quería algo, tenía que esperar.

Lorena bajó la mirada.

—Me casaste con Dante para salvar a Lorena —seguí—. Si yo aceptaba, la familia Montalvo no podía atacar a los Robles. Cumplían el acuerdo, ustedes conservaban la alianza y Lorena quedaba escondida detrás de mí.

Mi papá abrió los ojos.

—Ximena...

—¿Me equivoco?

No respondió.

Sonreí sin ganas.

—Soy el chivo expiatorio. Me empujaron a cargar la culpa de Lorena y ahora Lorena me acusa de robarle lo que ella perdió sola.

La garganta me dolía, pero no lloré.

—Ya me acostumbré. Siempre la eligen a ella. Siempre me piden a mí que entienda.

Me levanté.

—Que Camila se disculpe y aclare lo que dijo. Es lo único que pido.

Mi papá se puso de pie.

—Lo siento. No quise...

Salí antes de escucharlo.

No quería más disculpas que llegaban tarde.

Después, mi papá obligó a Camila a disculparse frente al personal y a admitir que había inventado una versión falsa.

La despidieron.

El rumor se aclaró.

Pero una aclaración nunca borra del todo el veneno.

Regresé a mi puesto y me quedé mirando la pantalla sin verla.

Me sentía cansada.

No de trabajar.

De ser siempre la que debía entender.

Al rato abrí WhatsApp. Sofía me había mandado fotos de coches de lujo como si fuera su proyecto personal.

Me reí bajito.

Entonces apareció un mensaje de Dante.

Ya casi sales. Voy en camino.

Mi corazón dio un golpe.

Pensé que lo de pasar por mí había sido cortesía de la mañana. Pero iba en serio.

Ya casi. Bajo ahora.

Apagué la computadora unos minutos antes. En mi propia empresa nadie iba a reclamarme por salir a la hora que quisiera. Y si lo hacían, que lo intentaran.

Afuera estaba el Bentley.

Subí.

Dante iba en el asiento trasero, con traje negro, camisa gris y los dos primeros botones abiertos. Tenía cansancio en la mirada, pero la espalda seguía recta, la mandíbula limpia, el reloj brillando apenas cuando dejó el celular a un lado.

—¿Esperaste mucho?

—Acabo de llegar.

—Gracias por venir.

—Te lo prometí.

Prometido.

Cumplido.

Qué raro se sentía que alguien hiciera exactamente lo que dijo que haría.

—¿Tienes algo que hacer?

—No.

—Entonces vamos a casa.

Casa.

La palabra me movió algo.

—¿Podemos parar en una pastelería? Quiero pastel de fresa.

Dante me miró un segundo.

—Sí.

La dueña de la pastelería me reconoció.

—¿Pastel de fresa como siempre?

—Dos, por favor.

—¿Dos? ¿Ahora sí vienes con hambre?

—Uno es para mi esposo.

La señora abrió los ojos.

—¿Te casaste?

—Hace poquito.

—Felicidades, niña. Que seas muy feliz.

Le sonreí.

Compré los pasteles y volví al coche.

—Te traje uno —le dije a Dante.

—No como pastel.

—Ah.

Mi sonrisa bajó un poco.

No era grave. Sólo me había emocionado compartirle algo que me gustaba.

Dante lo notó.

Se quedó callado, como buscando cómo arreglarlo.

Yo me adelanté.

—Señor Ramírez, ¿quiere pastel de fresa?

El chofer se puso nervioso.

—Señora, cómo cree...

—De verdad. Compré dos.

—Gracias, señora.

Se lo di.

—Es usted muy amable.

Sonreí.

Cuando miré a Dante, él me observaba con una expresión que no supe leer.

—¿Qué?

—Nada.

Abrí mi pastel. La primera cucharada me cambió el humor. Dulce, suave, con fresas frescas.

Dante no comía pastel, pero me miró comer.

Mucho.

Me siguió con los ojos cuando llevé la cuchara a la boca. La crema se me quedó en la comisura y sentí calor en el cuello antes de saber por qué.

Me limpié la boca.

—¿Tengo algo?

—Crema.

Me pasé el dedo por la comisura. Sí. Crema blanca.

Qué vergüenza.

Y yo pensando que me miraba porque quizá le parecía bonita.

Al llegar a casa, bajamos juntos.

—¿Ya pensaste qué coche quieres? —preguntó.

—Todavía no.

—Cuando decidas, me dices.

Entró primero.

Sonreí.

No se le había olvidado.

Doña Rosa recibió su saco.

—Señor Dante, ¿preparo la cena como siempre?

Dante volteó hacia mí.

—Ximena, dile a doña Rosa qué te gusta comer.

Me quedé inmóvil.

¿Qué me gustaba?

En casa de mis papás nadie preguntaba eso. La comida se hacía para Lorena, para mi papá o para mi mamá. Yo comía lo que hubiera.

—Camarones bien enchilados, pollo en salsa de chile y costillitas agridulces —dije.

Dante miró a doña Rosa.

—Que preparen eso.

—Claro, señor.

Cuando nos sentamos a cenar, ahí estaban mis platillos.

Me ardió algo en el pecho.

Qué poco se necesitaba para hacerme sentir tomada en cuenta.

—¿Por qué no comes? —preguntó Dante.

—Sí. Ya.

Probé los camarones.

—Están buenísimos.

Me brillaron los ojos.

Dante tomó uno.

Apenas lo probó, tosió.

—¿No comes picante? —pregunté, tratando de no reírme.

—Un poco. No esto.

—Ese es el chiste. Que arda.

Él me miró con una media sonrisa.

—Entonces come tú.

Quise compensarlo.

—Prueba las costillas. Son dulces.

Le iba a poner una en el plato, pero me quedé a medio camino. Dante abrió la boca y la tomó directo de mi tenedor.

Me puse roja.

Yo no iba a darle de comer.

Él lo entendió así.

—Está buena —dijo.

—Sí. Eso pensé.

Luego tomó otra por su cuenta.

Dante frunció apenas el ceño. No le supo igual que la que yo le había dado.

La cena fue tranquila. Comí dos platos de arroz y luego me dio sueño.

Subí, me bañé y me quedé dormida temprano.

Dante trabajó en el estudio hasta tarde. Cuando entró a la recámara, Ximena estaba dormida, abrazada a la colcha, con una lámpara cálida encendida.

La habitación, que antes era fría, le pareció distinta.

Más viva.

Se bañó sin hacer ruido y se acostó.

Ximena estaba en la orilla, lejos de él.

Dante miró su espalda. Quiso acercarse y abrazarla, pero no lo hizo.

No entendía por qué dudaba tanto si yo era su esposa.

Cerró los ojos.

Entonces, dormida, me giré y me metí en sus brazos.

Él abrió los ojos.

El olor de Ximena, crema, jabón y algo dulce, le llegó de golpe.

Le miró la boca.

Recordó los besos.

Y esa noche, para él, dormir fue más difícil de lo que quiso admitir.

1
Francisca Daniela Jimenez Valdes
jajajaja no se porque pero me encanta la ingenuidad de ella y la desazón de él en ese momento 😅
AYA
Pero que onda con esta chica, sera que es tonta, porque una adolescente es mas pila 😒. Ufff.
Francisca Daniela Jimenez Valdes
mi intuición me dice que él lleva tiempo interesado en ella 🤔
Beatriz Juárez Rico
Dante es muy considerado con ella, la consiente como lo que es su esposa
anabell Gonzalez
no te gusta la protagonista
Belca
Muy repetitivo, todo la rutina diaria, sin avances, no me gusta, 10 capítulos y no pasa de lo mismo
Belca
Lo bueno que Dante no es mujeriego, sino no le tendría tanta paciencia
Belca
Lorena es una arpía solo utiliza a las personas
Belca
Muy bien Ximena, no te dejes, y Dante me encanta que le de su lugar
Belca
0no te pongas tan difícil Ximena y recuerda es tu esposo no excuñado
Belca
Loca Lorena y su mamá, le fue infiel es una zorra y ahora pretende que su hermana le ayude a recuperar a Dante, espero que así como es viva para gastar dinero igual sea para no dejarse manipular por ese par
Belca
Un inicio interesante
Maria Riquelme
,me gustó mucho tu novela escritora lo único es que me hubiese gustado más es que por lo menos al final XIMENA estuviera embarazada
Maria Riquelme
Me encanta este DANTE, porque no todos los hombres te van a comprar toallas higiénicas a muchos le da vergüenza, o simplemente dicen que eso es cosa de mujeres, por suerte yo tuve un marido así, él me compraba las toallitas, y también mi ropa interior
Lidia Zerep: Yo igual mi esposo así era, regresaba muy quitado de la pena con las toallas bajo el brazo, también llegaba con ropa íntima q en mi vida había usado 😅
total 1 replies
Maria Riquelme
Por fin se están soltando, ahora sol falta que confiesen que se aman, y puedan ser felices de verdad, y además DANTE puede llevarla a su empresa ojalá XIMENA no tome nada para evitar un embarazo
maiy medina
Imagínate que al final se descubra que el planeo todo para poder cambiar de novia 🤣🤣
maiy medina
🤔🤔🤔
Maria Riquelme
Estoy esperando que los dos confiesen que se aman porqué eso es lo que sucede, XIMENA no lo dice porque cree que DANTE no siente amor por ella y el pie da lo mismo de ella
Maria Riquelme
Por fin alguien que no ataque a XIMENA
Maria Riquelme
Siguen quejándose de la trama si no les gustó o la encuentran aburrida y monótona ya dejen de leerla ya vamos en más de 50 capítulos y dicen con lo mismo, ya dejen de leer, y no continúen con sus aburridos comentarios que ya molestan
Helizahira Cohen: 🤣🤣 es buena pero lenta, queremos acción
total 1 replies
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