Una joven reservada y profesional trabaja en la empresa de la familia de su exnovio, soportando humillaciones constantes por no encajar en el ideal de “mujer perfecta”: dulce, sociable y complaciente.
Durante un evento corporativo, salva la vida de un misterioso hombre que ha sido atacado. Sin saber quién es realmente, lo ayuda a escapar y cura sus heridas.
Él desaparece… pero no la olvida.
Cuando finalmente va a buscarla, descubre que ella fue despedida injustamente. Y quienes la destruyeron… están más cerca de lo que cree.
NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 1
Nina
Me encuentro sentada en mi escritorio, revisando documentos en silencio. El sonido del teclado y el murmullo lejano de la oficina son lo único que me acompaña… hasta que mi teléfono vibra.
Damián.
Un mensaje.
> ¿Me amas?
Cierro los ojos un segundo antes de responder.
> Sí, te amo.
La respuesta llega casi de inmediato.
> Es que nunca lo demuestras.
Aprieto suavemente el teléfono entre mis manos.
> No todas las muestras de cariño tienen que ser físicas. También debe haber conexión…
Pasan unos segundos.
Luego aparece el indicador de que está escribiendo… y desaparece.
Finalmente responde:
> Jajaja, siempre dices cosas raras.
Lo dejo en visto.
No tengo energía para explicar algo que él nunca ha querido entender.
Vuelvo a mis documentos.
---
El tiempo pasa más rápido de lo que quisiera. Cuando reviso la hora, ya debería haber salido.
Mi teléfono vuelve a vibrar.
> ¿Por qué no has salido?
Respiro hondo antes de responder.
> Tu tía me pidió que dejara unos documentos revisados antes de irme. No alcancé a terminarlos hoy.
Su respuesta es inmediata:
> Déjalos para mañana.
Miro la pantalla unos segundos.
> No quiero tener problemas con tu familia… ni con mi trabajo.
No responde.
Como casi siempre.
---
Termino todo a las diez de la noche.
Cuando salgo de la oficina, el edificio está casi vacío. Las luces frías iluminan pasillos silenciosos que parecen más largos de lo normal.
Llego a casa a las 10:30 p.m.
Damián ya está dormido.
Lo observo unos segundos desde la puerta.
Luego entro sin hacer ruido.
---
La cocina está desordenada.
Suspiro.
Dejo mi bolso, preparo algo rápido para comer y comienzo a lavar los platos. El agua corre entre mis manos mientras el cansancio se acumula en mis hombros.
Él no hizo nada en todo el tiempo que estuve trabajando.
Nada.
Sé que mañana se irá de viaje.
Y, aunque no debería…
una parte de mí se siente aliviada.
La vida es más sencilla cuando él no está.
Me detengo.
Cierro los ojos.
No debería pensar eso.
Después de todo, fue gracias a él que su tía me dio trabajo. Gracias a eso tengo estabilidad.
Pero…
Eso no cambia el hecho de que todo en esta casa recae sobre mí.
El orden.
La comida.
La organización.
La paz.
Todo.
Aprieto los labios.
Quizás… es lo mínimo que puedo hacer.
Después de todo… este es el único lugar donde encajo.
¿O no?
---
A la mañana siguiente, me levanto temprano.
Preparo el desayuno.
Tiendo la cama.
Organizo todo como siempre.
Hay días en los que Damián ayuda.
Hoy no es uno de ellos.
---
—¿Por qué siempre tienes cara de brava? —dice de repente.
Me detengo un segundo.
—No estoy brava. Soy seria.
Él se ríe levemente.
—Siempre pareces molesta.
Le sirvo el desayuno sin responder.
No quiero discutir.
No hoy.
No otra vez.
Pero algo dentro de mí… está llegando al límite.
---
Más tarde, en la ducha, el agua cae sobre mi rostro… y no sé en qué momento empiezo a llorar.
Últimamente lloro demasiado.
Me siento… cansada.
Agobiada.
Como si estuviera sosteniendo algo que ya no puedo cargar.
---
Cuando salgo, Damián está mirando su teléfono.
—Te envié un lugar para ir un fin de semana —dice—. Para que escribas.
Lo miro.
—¿Por qué no escribiste tú?
Se encoge de hombros.
—Porque a mí no se me da eso de estar preguntando y organizando.
Bajo la mirada un instante.
—Está bien… amor.
---
Se va de viaje ese mismo día.
Y cuando la puerta se cierra…
Respiro.
Profundo.
Por primera vez en días.
No respondo ninguno de los mensajes que me dejó.
No tengo fuerzas.
---
La semana pasa lenta.
Pesada.
El viernes, cuando llego a casa, Damián ya está ahí.
Y como siempre…
No ha hecho nada.
Dice que está cansado del viaje.
Lo escucho.
Asiento.
Pero algo dentro de mí… ya no se acomoda como antes.
---
La discusión empieza como todas.
Pequeña.
Pero crece.
Siempre crece.
—Siento que no me amas —dice él—. Nunca hay contacto físico, nunca buscas acercarte.
Respiro.
Una vez.
Dos.
Diez.
—Y yo siento que no me escuchas —respondo finalmente—. Que no hay conexión.
—Eso no es amor, Nina.
Cierro los ojos un segundo.
Mi pecho duele.
—Tenemos formas diferentes de amar…
Silencio.
—Y eso está bien —continúo, con la voz más firme de lo que esperaba—. Pero… no está funcionando.
Él me mira.
Sorprendido.
—¿Qué estás diciendo?
Trago saliva.
Esto duele más de lo que imaginé.
—Que lo mejor… es terminar.
El silencio que sigue es pesado.
—¿Tu solución es dejarme solo?
Lo miro.
Y por primera vez… no dudo.
—No. Ambos nos quedamos solos, Damián.
Mi voz es suave, pero firme.
—Y si la vida… o Dios… quieren que nos volvamos a encontrar… entonces así será.
Tomo mi bolso.
Mis manos tiemblan.
Pero no me detengo.
Salgo del apartamento sin mirar atrás.
---
Esa noche regreso a casa de mi madre.
El lugar donde realmente pertenezco.
Donde, al menos…
puedo respirar.
Nina Galen.
🤷🏼
eres un poco hombre./Smug/
qué satisfacción puede generarte , obligar a una mujer estar a tu lado 🤦🏼
han destruido el cimiento de tu empresa más no tu fuerza y ojalá ya esto no pase desapercibido
desgraciado Pero te metes con las personas equivocadas tenlo por seguro