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Renací Como Limpiadora ...Pero Soy La Madre Dela Hija Del CEO

Renací Como Limpiadora ...Pero Soy La Madre Dela Hija Del CEO

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / CEO / Hijo/a genio / Completas
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Lucía era una joven campesina traicionada por su prometido y su propia hermana, que la envenenaron para robarle todo. Pero el destino le da una segunda oportunidad: ¡despierta 5 años en el pasado! Esta vez no será la chica ingenua de las gallinas. Se infiltra como limpiadora en la empresa del multimillonario CEO Alejandro Montenegro para cobrarse venganza... sin saber que su hija genio de 5 años, la pequeña Mía, que también viajó en el tiempo, ¡se cruzará con su papá biológico en los pasillos! Ahora Lucía debe ocultar su identidad, destruir a los traidores y evitar que el CEO frío descubra que la niña inteligente y adorable que le sigue por todas partes es su heredera. ¿Podrá el amor florecer entre la limpiadora que manda en secreto y el hombre que no sabe que ya es papá?

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 19: La boda

La iglesia del pueblo estaba llena.

Las flores blancas que Elena había elegido colgaban de los bancos. El cura esperaba al frente. Carlos, de traje negro, miraba hacia la puerta cada dos minutos. No sonreía. Parecía un hombre que va al patíbulo, no a su boda.

Elena entró tarde. Quince minutos tarde, a propósito, para que todos la miraran. Llevaba un vestido blanco ceñido, con la barriga marcada por la almohada que llevaba debajo. Caminó despacio por la nave central, levantando la cabeza, disfrutando. Todos los vecinos la miraban. Algunos susurraban. Ella no se dio cuenta de que los susurros no eran de admiración.

El cura empezó la ceremonia.

—Si alguien tiene alguna objeción a que estos dos se casen, que hable ahora o calle para siempre.

La puerta de la iglesia se abrió de golpe.

Lucía entró.

Llevaba ropa de campo, botas embarradas, el delantal aún puesto. No se había peinado. No le importaba. Caminó por la nave central con una carpeta bajo el brazo y la mirada alta. Carlos se puso pálido. Elena apretó los puños.

—¿Qué haces tú aquí? —gritó Elena—. ¡Fuera! ¡Esta es mi boda!

—Tu boda —dijo Lucía, y su voz sonó fuerte y clara en toda la iglesia—. Sí. Y por eso he venido. Para que te cases con la verdad delante de todos.

Sacó un móvil de la carpeta. Pulsó un botón. La voz de Elena salió por los altavoces, nítida, grabada tres días atrás en la habitación de la casa de su padre:

"Estoy embarazada de dos meses. Aún es pronto. No necesito médico. Ya lo arreglaré. Cuando estemos casados, cuando tenga el dinero, me inventaré un aborto espontáneo. Nadie dirá nada."

La iglesia se quedó en silencio. Luego explotó en murmullos.

Elena se quedó blanca. Intentó hablar, pero no le salía la voz.

—No está embarazada —dijo Lucía, mirando a Carlos—. Nunca lo estuvo. Te mintió para que te casaras con ella. Para que tu familia no te abandonara. Para tener el dinero que tú no tienes.

Carlos miró a Elena. Ella negó con la cabeza, desesperada.

—Es mentira —gritó—. ¡Ella me odia! ¡Me lo inventó todo!

Lucía no le hizo caso. Sacó otro papel de la carpeta. Una factura. Un informe veterinario.

—Y esto —dijo, levantándolo— es la prueba de que las gallinas de mi granja fueron envenenadas. El veneno es el mismo que se usa en los cultivos de la familia de Carlos. El veterinario lo confirmó. Dos días antes del envenenamiento, Carlos estuvo hablando con Mendoza, el socio que quiere vender la división orgánica de la empresa de Alejandro. Ofrecieron mi finca a cambio de un contrato de proveedor. Todo está aquí. Grabado. Documentado.

El cura se había quedado quieto, sin saber qué hacer. Los vecinos se levantaban de los bancos, unos para ver mejor, otros para irse.

—Y la demanda que me puso Carlos por la finca —continuó Lucía— era fraude. La finca está a mi nombre desde que murió mi madre. Él lo sabía. Lo intentó igual.

Carlos dio un paso hacia ella, con la mano levantada. Pero antes de que pudiera tocarla, la puerta de la iglesia se abrió otra vez.

Entraron dos policías.

Lucía los había llamado esa mañana. Había llevado todas las pruebas a la comisaría el día anterior. Los policías caminaron por la nave central, pasando al lado de los vecinos boquiabiertos, y se detuvieron frente a Carlos.

—Carlos Rojas —dijo uno de ellos—. Está usted detenido por fraude, sabotaje y asociación ilícita. Tiene derecho a guardar silencio.

Carlos no se resistió. Miró a Elena. Ella lo miraba con los ojos llenos de odio. No había amor ahí. Nunca lo había habido. Solo había miedo y dinero.

Los policías se lo llevaron.

Elena se quedó sola frente al altar, con el vestido blanco y la almohada cayéndosele por debajo de la falda. Intentó sujetarla. Fue tarde. La almohada pequeña cayó al suelo de madera, con un ruido sordo, y rodó por los escalones hasta los pies del cura.

Alguien en la última fila se rió. Luego otro. Luego toda la iglesia.

Elena salió corriendo, llorando, sin mirar a nadie.

Lucía se quedó de pie en la nave central. No sentía alegría. No sentía victoria. Sentía algo más parecido al cansancio. A un peso que se le caía de los hombros después de mucho tiempo.

Salió de la iglesia. El sol de la mañana le daba en la cara. Alejandro estaba ahí, apoyado en su coche, esperándola. No dijo nada. Solo le tendió la mano.

Ella la cogió.

Detrás de ellos, en la iglesia, los vecinos seguían hablando. La noticia correría por el pueblo en una hora. Para el mediodía, todo el mundo lo sabría.

Lucía no se volvió a mirar. Había terminado. Por fin.

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nezhan
Hola, Rosemary, muchas gracias por leer con tanto detenimiento y por tus excelentes preguntas. 💛

Sofía es mi hija de mi vida anterior. Cuando renací, ella ya estaba conmigo: una niña de cinco años que me dio la fuerza para empezar de nuevo. Su existencia es parte de mi pasado, de todo lo que perdí y de todo lo que decidí recuperar. No apareció de la nada; siempre estuvo ahí, siendo mi mayor motivación desde antes del primer capítulo.

En cuanto a la gallina Clara, es un elemento simbólico que dejé intencionalmente sin explicación detallada. Representa la protección de mis raíces, el espíritu de mi madre y el alma de la finca El Rosal. Es mi guardiana, y como tal, no necesita origen lógico: solo necesita ser sentida.
nezhan
Hola, Jessica, gracias por tu comentario. 🐔💛

Has comprendido perfectamente el espíritu de la historia. Los animales son, en efecto, nuestros guardianes silenciosos. La gallina Clara es la más especial de todos: su aparición y su mensaje en sueños representan la protección invisible que rodea a Lucía. Es la voz de su madre, la esencia de la tierra y el corazón de El Rosal velando por ella.

Me llena de alegría que logres percibir estos detalles. Tu sensibilidad hace que esta historia cobre aún más vida. ✨
Rosemary Hernandez
de dónde salió esa primera hija?
Jessica Flores
los animalitos son guardianes 🥰,y la gallina clara es su guardiana
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