Creció entre miedo y humillaciones, aferrándose a la ilusión de que algún día él sería su salvación.
Pero la verdad fue mucho más cruel: el corazón del hombre que amaba siempre le perteneció a otra.
Un embarazo inesperado los obligó a casarse, convirtiendo su matrimonio en una jaula hecha de silencios, desprecios y heridas. Cada día a su lado era una batalla perdida… hasta que un día decidió desaparecer.
Huyó con su hijo y dejó atrás una mentira perfecta: su propia muerte.
Lejos de él reconstruyó su vida desde las cenizas. Aprendió que merecía respeto, paz… y quizá incluso amor. Pero cuando alguien aparece dispuesto a darle todo lo que nunca tuvo, su corazón vuelve a temblar ante la posibilidad de confiar otra vez.
Entonces el pasado regresa.
El hombre que la destruyó ha descubierto la verdad… y está dispuesto a recuperarla a cualquier precio.
Pero esta vez ella no es la misma.
Porque ya no es la mujer que él rompió.
Y ahora será ella quien decida quién merece quedarse en su vida.
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Más interacciónes amables.
—El señor Francisco me pidió de favor que fuera por su hija y nieto.
Dice y siento que esto cada vez son más mentiras y todo por mi culpa.
—Mas bien yo me ofrecí.
Dice Karina sentadose al lado de su madre quien la mira pensativa.
—Me retiró, Kari, muchas gracias, señora un gusto conocerla.
Le digo acomodando a Mati en mis brazos.
—Voy por mis llaves y te llevo.
—Karina estás castigada.
Dice su madre y Karina tuerce los ojos como si ya estuviera acostumbrada.
—Tomare un taxi.
Le digo para que se quede tranquila y su madre niega.
—Solo la llevo y regreso.
Insiste Karina y su madre la ve molesta.
—Como cuando te dije que estabas castigada y según fuiste a comprar cosas para pasar tu castigo y te fuiste no se a donde.
le dice y Karina suelta la carcajada.
—Hay si, ese día me pase.
—Dante.
Grita y no tarda en bajar, trae el cabello húmedo despeinado y no se ve mal tengo que aceptar, se ve más relajado, su playera gris resalta los músculos de sus brazos y un pantalón oscuro, ni cuando está en su casa deja el color oscuro.
—Gracias, pero tomaré un taxi.
Insisto y ella niega.
—Deja que mi hijo te lleve, mañana ven temprano para que podamos platicar y pueda ver a tu niño despierto.
—Muchas gracias.
Le digo viendo a Karina quien me sonríe y se acerca dejando un beso en la frente de Matías.
—Nos vemos mañana, ahora me van a regañar.
—Lo siento.
Le digo y me sonríe.
—He hecho cosas peores. Te veo mañana.
Me dice y la señora me sonríe muy amable, es raro que las personas sean amables conmigo, no lo veo normal.
—Vamos que tengo cosas que hacer.
Dice Dante y me abre la puerta de la casa para que salga, llegamos a su carro y me abre la puerta para que entre.
Sube del otro lado y arranca el carro.
Su brazo musculoso se tensa cuando maneja, la otra mano la lleva al estereo de su auto poniendo música.
El celular suena y ya no me dió tiempo de devolverle el celular a Karina.
Miro que es mi padre y respondo.
—¿Donde están?
—Ya voy a casa.
—Bien, tengo que salir pero regreso en la noche, si necesitas algo y no lo encuentras dile a Celia, la empleada. ¿Por cierto sabes conducir?
—Muchas gracias, lo de conducir no se.
Le digo y suspira del otro lado.
—Es fundamental, tendrás que aprender y después iremos por un carro.
—Si está bien, con cuidado.
—Te quiero.
Me dice y termino la llamada, guardo el celular en el bolso que dejó a un lado.
—¿No sabes conducir?
Me pregunta Dante y giro mi rostro para verlo.
—No.
—¿Tu esposo no te deja?
—Tenia chófer.
—Prácticamente un chófer es como una niñera, tiene que saber a dónde vas.
Me dice y miro al frente, no quiero pensar en ello.
Llegamos a la casa de mi padre y me dice que me espere.
Abre la puerta y cuando intento bajar noto que una sandalia se me desabrocho.
El lo nota y se pasa la mano por el cuello.
pongo ambos pies fuera de su carro y entonces hace algo que no ví venir, se agacha abrochandolo.
Así sin mas, sin preguntas sin nada.
Cuando termina, siento una caricia en mi tobillo. Su piel roza la mía, provocando que se me erice la piel, como si una corriente eléctrica recorriera todo mi cuerpo.
—Ya está.
Dice y termino de salir de su carro, camino a la entrada de la casa y me ayuda abriendo la puerta.
Me pone más nerviosa el que no se vaya.
Buscó a la empleada, e incluso la llamo dos o tres veces pero no aparece.
—yo te abro.
Me dice y le sonrió amablemente
,subo las escaleras con el y abre la habitación, dejo en la cama a mi hijo y me acerco a quitarle los zapatos, lo arropó ya que empezó a hacer frío.
Me giro y salto cuando veo que sigue en la habitación.
—Muchas gracias.
Le digo sonriendole.
—No fue nada.
Me dice, me mira por última vez y sale de la habitación.
Lo escucho bajar las escaleras y llega corriendo Celia.
—Lo siento señorita, no la escuché llegar estaba en el jardín.
—No te preocupes.
Le digo y me sonríe yéndose.
—Estare en el jardín trasero.
Me dice mientras se aleja e insisto en que las personas suelen ser tan crueles solo por seguirle el juego a otras, en casa de Rodrigo hasta las empleadas me miraban feo.
Suspiro y cierro la puerta, paso directo al baño mientras me quitó la ropa quedando en ropa interior.
Salgo a buscar mi ropa ya que no hay batas en el baño pero el clic de la puerta abriendose me pone alerta cuando intento regresarme al baño pero ya no puedo ya que la persona tiene sus ojos sobre mí y solo me queda taparme con las manos.
Es Dante quien trae mi bolso en la mano, las palabras no salen de mi boca y su mirada me pone nerviosa ya que nunca me habían visto como el lo hace, y he de aceptar que por muchos años quise que Rodrigo me viera de esa forma..
bueno autora las historias no son para todas dices pero yo a un que me enoje y diga que las actividades de los personajes no me gusta siempre es un deleitó leer historias gracias por esta que sin dudar estuvo de 100