Ella es una maestra que se sacrifica por salvar a su clase, pero su vida no termina con un sacrificio solo cambia de mundo.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Duque Bruno Fitzroy 3
Fitzroy había decidido que lo mejor era mantenerse en silencio.
Después de la conversación con Caroline, todavía estaba intentando recuperar algo de dignidad.
Estaba ahora en el banquete disfrazado de guardia para investigar a una mujer sospechosa.
Y había terminado explicándole, con una seriedad completamente innecesaria, que el duque Fitzroy no tenía ninguna pretendiente.
[Excelente trabajo.]
Se apoyó discretamente contra una de las columnas.
[Realmente excelente.]
Pero entonces escuchó una voz femenina.
—¡Oh, sí! Yo también he escuchado ese rumor.
Fitzroy cerró los ojos.
[¿Qué rumor?]
No tardó en descubrirlo.
Una mujer algo mayor, amiga de la duquesa Ashford, conversaba con varias damas.
Y, como suele ocurrir en cualquier reunión de nobles... habían comenzado a hablar de los demás.
—Mi sobrino me contó que el duque Fitzroy se enamoró de una maga.
Fitzroy abrió los ojos.
[Oh, no.]
La mujer continuó, completamente feliz de compartir aquella información.
—Una maga de cabello blanco.
Otra mujer abrió los ojos.
—¿La que lo ayudó cuando fue herido?
—¡Exactamente!
Fitzroy apretó la mandíbula.
[Perfecto.]
Caroline, que estaba cerca, también escuchaba la conversación.
La mujer continuó:
—Según me contaron, aquella maga fue quien consiguió ayudarlo a sanar después de aquella batalla.
Eso era cierto.
Fitzroy había resultado gravemente herido.
Y ella había sido fundamental para su recuperación.
Hasta ahí, todo estaba bien.
Pero entonces llegó la parte que hizo que Fitzroy quisiera desaparecer.
—Y después de recuperarse, ¡el duque incluso la siguió hasta un pueblo para intentar cortejarla!
Silencio.
Fitzroy sintió un tic en el ojo.
[¿Por qué cuentan mi vida de esta manera?]
No podía negar que había sucedido.
Había seguido a la maga.
Había intentado cortejarla.
Y ella lo había rechazado.
Pero escuchar la historia narrada por otra persona... Era insoportable.
[Quiero congelar a esta mujer.]
Una pequeña ráfaga de aire frío recorrió sus dedos.
Se obligó a relajarse.
[No.]
[Es una amiga de la duquesa.]
[Además, no puedo congelar personas solamente porque hablen demasiado.]
Hizo una pausa.
[Qué pena.]
Entonces escuchó la voz de Caroline.
—Qué romántica historia.
Fitzroy se quedó inmóvil.
Giró lentamente la cabeza.
Caroline sonreía.
Parecía sinceramente encantada.
—¿Verdad?
respondió la mujer
—Yo también pensé que era una historia preciosa.
Fitzroy cerró los ojos.
[¡No es romántico!]
Bueno... Pero eso no importaba.
Lo importante era que Caroline lo creía.
Y, por alguna razón que él mismo no comprendía... eso le molestaba.
Muchísimo.
Otra dama intervino.
—Aunque también escuché otra cosa.
Fitzroy abrió los ojos.
[¿Otra cosa?]
—¿Qué?
—Que quizá el duque Fitzroy solamente busca mujeres con magia.
Varias mujeres comenzaron a murmurar.
—¿De verdad?
—Eso explicaría muchas cosas.
—Quizá sea por eso que sigue soltero.
Fitzroy apretó los dientes.
[¡No!]
La conversación continuó.
—Después de todo, uno de sus primos, el duque Fitzgerald, está a punto de casarse.
—Es cierto.
⸺Asi es, y el otro ya esta casado con dos hijos.
—Entonces solo queda él.
—Y quizá esté buscando una mujer con habilidades mágicas.
Las mujeres comenzaron a asentir convencidas.
Fitzroy sentía que su paciencia desaparecía lentamente.
[¿Cómo llegaron a esa conclusión?]
Sí.
Había sentido interés por una maga.
Sí.
Había intentado cortejarla.
Pero aquello no significaba que buscara exclusivamente mujeres con magia.
Mucho menos que esa fuera la razón por la que permanecía soltero.
Su situación sentimental tenía muchas más razones.
La guerra.
Las responsabilidades.
Las amenazas.
La desconfianza.
Y, principalmente, el hecho de que no había encontrado a nadie con quien quisiera compartir su vida.
Pero ahora todas aquellas mujeres parecían haber construido una teoría completamente diferente.
Y Caroline estaba escuchando.
Eso era lo peor.
Fitzroy miró hacia ella.
Caroline parecía pensativa.
[¿Qué estará pensando?]
La vio sonreír ligeramente.
[¿Por qué sonríe?]
La mujer mayor continuó hablando.
—Mi sobrino está convencido de que el duque todavía piensa en aquella maga.
⸺Aunque la maga eligio al conde, no al duque.
Fitzroy sintió que su frente comenzaba a doler.
[¡Eso pasó hace meses!]
Aquello había terminado.
La maga había elegido a otro hombre.
Un conde.
Él había aceptado su decisión.
Y había continuado con su vida.
Entonces...
¿Por qué le molestaba tanto que Caroline creyera que todavía estaba enamorado de ella?
No lo entendía.
Ni siquiera él mismo podía explicarlo.
Caroline no era nadie para él.
Se habían visto una sola vez.
Habían intercambiado unas pocas palabras.
Ella ni siquiera sabía que el guardia que tenía delante era él.
Entonces, ¿por qué?
[Es absurdo.]
Caroline finalmente habló.
—Bueno...
Las mujeres la miraron.
—¿Sí, querida?
Caroline sonrió.
—Supongo que si realmente la amaba, es comprensible que intentara cortejarla.
Fitzroy sintió algo extraño en el pecho.
[¿Amarla?]
No era rabia.
No exactamente.
Era algo mucho más incómodo.
[¿Por qué me importa tanto lo que ella piense?]
Caroline continuó..
—Y si ella eligió a otra persona...
Se encogió ligeramente de hombros.
—Entonces supongo que el duque tendrá que seguir adelante.
Fitzroy se quedó mirándola.
Aquellas palabras eran completamente razonables.
Sensatas.
Incluso maduras.
Pero, inexplicablemente... le molestaron.
[Ya lo hice.]
Quería decírselo.
[Ya seguí adelante.]
Pero no podía.
Porque seguía disfrazado.
Y porque ella no tenía ninguna razón para escuchar sus explicaciones.
Una corriente de aire frío volvió a recorrer sus dedos.
Fitzroy miró su mano.
[Contrólate.]
[Es solamente un rumor.]
[Una conversación.]
[Una mujer que apenas conoces.]
Levantó la mirada.
Caroline estaba sonriendo.
Y entonces comprendió algo que lo irritó todavía más.
No le molestaba que hablaran de él.
No le molestaba que las mujeres contaran historias exageradas.
Ni siquiera le molestaba que mencionaran a aquella maga.
Lo que realmente le molestaba... Era que Caroline creyera que él seguía interesado en otra mujer.
Fitzroy permaneció completamente quieto.
[Esto es ridículo.]
Por primera vez en mucho tiempo, no estaba preocupado por una amenaza política.
No estaba pensando en el Imperio de Oriente.
No estaba pensando en mercenarios.
No estaba pensando en las fronteras.
Estaba pensando en una mujer de cabello morado.
Y en lo que ella pensaba de él.
[Definitivamente necesito alejarme de esta conversación.]
Se dio media vuelta.
Pero antes de marcharse, miró una última vez hacia Caroline.
Ella seguía conversando tranquilamente con las otras mujeres.
Fitzroy suspiró.
[¿Por qué me molesta tanto?]
No tenía respuesta.
Y aquello... le preocupaba mucho más que cualquier rumor.
🥲