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Casada Con El Diablo MillonariorIo

Casada Con El Diablo MillonariorIo

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jonathanf

Después de la misteriosa muerte de su padre, la vida de Aurora Castell se convierte en un desastre. Deudas millonarias. Amenazas. Secretos. Y una familia al borde de perderlo todo. Pero la verdadera pesadilla comienza la noche en que conoce a Alessio Moretti. El hombre más poderoso y peligroso de la ciudad. CEO multimillonario. Intocable. Frío. Obsesivo. Y dueño de un imperio construido sobre dinero… y sangre. Cuando Aurora descubre que alguien pagó todas las deudas de su familia, ya es demasiado tarde. Porque Alessio no hizo aquello para ayudarla. Lo hizo para reclamarla. Ahora, atrapada en un matrimonio que jamás quiso, Aurora deberá sobrevivir a un hombre capaz de destruir cualquiera que se interponga en su camino. Pero mientras más intenta odiarlo… más peligroso se vuelve enamorarse de él. Especialmente cuando descubre que Alessio oculta un secreto capaz de destruir su vida por completo. Uno relacionado con la muerte de su padre. Y con la razón real por la que él la eligió. Porque en el mundo de Alessio Moretti… el amor no existe. Solo la obsesión.

NovelToon tiene autorización de Jonathanf para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL HOMBRE QUE DEBIÓ MORIR

El silencio dentro del automóvil se volvió insoportable.

Podía escuchar mi propia respiración quebrándose lentamente mientras intentaba procesar las últimas palabras de Alessio.

“El hombre que debió morir hace diez años.”

Sentí el teléfono todavía temblando entre mis manos.

Daniel estaba vivo.

Pero aterrorizado.

Golpeado.

Y alguien acababa de amenazar con matarlo.

Mi cuerpo entero empezó a enfriarse.

—¿Quién fue el hombre que habló?

Mi voz salió más baja de lo normal.

Alessio seguía mirando hacia el frente.

Completamente inmóvil.

Pero algo en él había cambiado.

La oscuridad en sus ojos ya no parecía controlada.

Parecía personal.

Peligrosamente personal.

—Su nombre es Luca Barone.

El apellido no me resultó familiar.

Pero claramente significaba algo para Alessio.

Muchísimo.

—¿Quién es?

Esta vez Alessio sí giró lentamente hacia mí.

Y por primera vez desde que lo conocí…

pareció debatirse entre decirme la verdad o protegerme de ella.

—Es un hombre obsesionado con destruir todo lo que toco.

Un escalofrío recorrió mi espalda.

—¿Por qué?

La mandíbula de Alessio se tensó apenas.

—Porque hace diez años maté a su hermano.

El aire abandonó completamente mis pulmones.

—¿Qué…?

Pero él continuó hablando con la misma calma aterradora.

—Y debí matarlo a él también.

Mi corazón empezó a latir demasiado rápido.

No podía acostumbrarme a esto.

A la forma tan natural con la que hablaba sobre muerte.

Como si cargar cadáveres en la conciencia fuera parte normal de la vida.

—¿Por qué mataste a su hermano?

Silencio.

Otra vez.

Pero esta vez entendí algo.

Cuando Alessio callaba no siempre era manipulación.

A veces era memoria.

Oscura.

Dolorosa.

Finalmente habló.

—Porque intentó matarme primero.

Sus ojos se clavaron lentamente en los míos.

—Y porque en mi mundo…

si no eliminas una amenaza…

la amenaza vuelve por ti.

El automóvil continuó avanzando a toda velocidad por la ciudad vacía.

Las luces nocturnas atravesaban el vidrio oscuro iluminando parcialmente el rostro de Alessio.

Y por primera vez…

vi algo más allá del poder.

Cansancio.

No físico.

Algo más profundo.

Como si hubiera vivido demasiado tiempo en guerra.

Me obligué a apartar esa idea inmediatamente.

No podía humanizarlo.

No después de todo lo que acababa de escuchar.

—¿Qué quiere Luca Barone?

—Lo mismo que todos ahora.

—¿Los documentos?

—No.

Los ojos de Alessio se oscurecieron lentamente.

—Quiere venganza.

Sentí un vacío incómodo en el pecho.

Porque entendí inmediatamente algo horrible.

Daniel no era el objetivo real.

Yo tampoco.

Alessio sí.

Y eso significaba que mi familia estaba atrapada en una guerra mucho más antigua de lo que imaginaba.

Mi teléfono seguía en mis manos.

La última llamada abierta en pantalla.

Daniel.

Mi hermano.

El miedo regresó violentamente.

—Tenemos que hacer algo.

Alessio tomó otro teléfono del bolsillo interno de su abrigo.

Uno diferente.

Negro completamente.

—Ya lo estoy haciendo.

Marcó un número rápidamente.

Esperó apenas dos segundos.

—Tráiganlo al puerto.

Puerto.

La palabra me tensó inmediatamente.

—¿Qué puerto?

Él ni siquiera apartó la vista del teléfono.

—El mío.

Dios.

Ese hombre hablaba como si fuera dueño de media ciudad.

Probablemente lo era.

—¿Qué piensas hacer?

Finalmente guardó el teléfono.

Y cuando volvió a mirarme…

sentí verdadero peligro.

—Recuperar a tu hermano.

La forma en que lo dijo me heló completamente la sangre.

Porque no sonó como una promesa.

Sonó como una sentencia.

El automóvil salió de la avenida principal y comenzó a descender hacia la zona industrial de la ciudad.

Todo empezó a verse más oscuro.

Más vacío.

Más peligroso.

Miré hacia afuera nerviosa.

—¿Por qué vamos al puerto?

—Porque encontraron a uno de los hombres de Barone.

Sentí ansiedad inmediata.

—¿Y qué van a hacerle?

Silencio.

No.

No otra vez.

Giré bruscamente hacia él.

—¿Qué van a hacerle?

Esta vez Alessio respondió sin emoción.

—Hablar.

Un escalofrío me recorrió completamente.

Porque entendí perfectamente lo que significaba ese “hablar”.

El vehículo finalmente se detuvo frente a un enorme edificio industrial rodeado de hombres armados.

Mi respiración se tensó inmediatamente.

Había al menos diez escoltas.

Todos vestidos de negro.

Todos armados.

Todos atentos a Alessio.

Uno de ellos abrió rápidamente la puerta apenas llegamos.

—Señor Moretti.

Alessio salió primero.

Yo dudé unos segundos.

Pero entonces recordé la voz de Daniel suplicando al teléfono.

Y bajé inmediatamente.

El aire olía a mar, metal y gasolina.

Las enormes luces del puerto iluminaban parcialmente los contenedores gigantes alrededor.

Todo parecía salido de una película criminal.

Y eso empeoraba mi miedo.

Alessio caminó hacia el almacén principal sin mirar atrás.

Como si supiera que lo seguiría.

Y odié que tuviera razón.

Entramos.

El interior era enorme.

Oscuro.

Frío.

Y en el centro del almacén…

había un hombre arrodillado.

Golpeado.

Sangrando.

Dos escoltas lo sujetaban por los brazos.

Mi cuerpo se tensó inmediatamente.

Dios mío.

Uno de los hombres se acercó rápidamente a Alessio.

—Lo encontramos intentando salir de la ciudad.

Alessio observó al prisionero en silencio absoluto.

Y algo en aquella calma me dio más miedo que la violencia.

Porque no parecía furioso.

Parecía peor.

Parecía decidido.

—Déjennos solos.

Los escoltas dudaron apenas al verme.

—Ella se queda.

La voz de Alessio sonó fría.

Inapelable.

Todos obedecieron inmediatamente.

El hombre arrodillado levantó lentamente la cabeza.

Tenía un ojo completamente inflamado.

Sangre en la boca.

Y miedo.

Muchísimo miedo.

Cuando vio a Alessio…

casi dejó de respirar.

—M-Moretti…

Alessio caminó lentamente hacia él.

Elegante.

Silencioso.

Como un depredador acercándose a algo que ya estaba muerto.

—¿Dónde está Daniel Castell?

El hombre tragó saliva rápidamente.

—No sé de qué hablas.

Alessio suspiró apenas.

Como si estuviera decepcionado.

No molesto.

Solo decepcionado.

Y eso fue muchísimo peor.

Porque segundos después…

golpeó brutalmente al hombre en el rostro.

El sonido resonó por todo el almacén.

Retrocedí involuntariamente.

Maldición.

Nunca había visto algo así tan cerca.

El hombre cayó al suelo gimiendo.

Sangre.

Más sangre.

Mi respiración empezó a acelerarse.

Pero Alessio ni siquiera parecía alterado.

Lo observaba desde arriba con una frialdad aterradora.

—Te haré la pregunta una sola vez más.

El hombre temblaba.

Literalmente temblaba.

—¿Dónde está Daniel?

—¡No lo sé!

Alessio inclinó lentamente la cabeza.

Y entonces ocurrió algo que me heló completamente.

Sonrió.

No una sonrisa amable.

No una sonrisa normal.

Una sonrisa oscura.

Peligrosa.

La sonrisa de un hombre capaz de hacer cosas horribles sin sentir culpa.

Se agachó lentamente frente al hombre.

—Error.

El hombre empezó a respirar desesperadamente.

—Te juro que no—

Alessio sacó lentamente un arma negra del interior de su abrigo.

Y el mundo pareció detenerse.

Mi corazón dejó de latir normalmente.

—¡Alessio!

Pero él no apartó la mirada del hombre.

—Última oportunidad.

El arma descansaba tranquilamente en su mano.

Como si perteneciera allí.

Como si hubiera nacido para sostenerla.

El hombre empezó a llorar.

Llorar de verdad.

—Barone lo tiene… por favor… yo solo manejaba el auto…

Mi respiración se quebró.

Daniel estaba vivo.

Todavía vivo.

Alessio apoyó lentamente el arma contra la cabeza del hombre.

—¿Dónde?

—No lo sé… lo juro…

El disparo resonó brutalmente dentro del almacén.

Grité involuntariamente.

El cuerpo cayó inmediatamente al suelo.

Inmóvil.

Muerto.

Completamente muerto.

Y el silencio después del disparo fue todavía peor.

No podía respirar.

No podía moverme.

No podía apartar la vista del cadáver.

Dios mío.

Dios mío.

Alessio acababa de matar a alguien frente a mí.

Mis piernas empezaron a temblar.

Retrocedí automáticamente.

Y entonces Alessio giró lentamente hacia mí.

Sus ojos se encontraron con los míos.

Oscuros.

Fríos.

Pero cuando vio mi expresión…

algo cambió.

Muy poco.

Pero suficiente.

Como si acabara de recordar que yo no pertenecía a su mundo.

Mi voz salió rota.

Aterrorizada.

—¿Qué demonios eres…?

El silencio explotó entre nosotros.

Y Alessio Moretti respondió con una calma que me destruyó completamente.

—El único hombre capaz de mantenerte con vida.

1
jonfco
Aún está en desarrollo, no ha terminado
Luz Vera
y por qué no tiene final .mal está que la dejen a medio terminar.
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