NovelToon NovelToon
Olvide mi dolor en brazos del mafioso

Olvide mi dolor en brazos del mafioso

Status: Terminada
Genre:Romance / Mafia / Completas
Popularitas:99
Nilai: 5
nombre de autor: Edina Gonçalves

Lilith creyó que ya conocía el peor dolor: amar a un hombre que la humilló, criar sola a una hija frágil y perderlo todo cuando más necesitaba ser protegida. Después de una traición imposible de perdonar, deja atrás su pasado y viaja a Italia con el corazón hecho pedazos, decidida a reconstruirse lejos de quienes la destruyeron.
Pero en Milán se cruza con Alessandro Morelli Conti, un hombre poderoso, frío y peligroso, dueño de secretos que podrían asustar a cualquiera. Él no promete una vida tranquila, pero sí algo que Lilith había dejado de esperar: respeto, protección y un amor capaz de enfrentar guerras.
Entre familias rotas, verdades ocultas, enemigos de la mafia y una pasión que nace donde solo quedaban cicatrices, Lilith tendrá que descubrir si aún es posible volver a confiar. Porque a veces el amor no borra el pasado, pero puede darle a una mujer la fuerza para reclamar su futuro.

NovelToon tiene autorización de Edina Gonçalves para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23

Alessandro narra...

Ver a Lilith decidida a aprender a defenderse despertaba algo dentro de mí que no lograba explicar.

Orgullo.

Admiración.

Respeto.

Todo mezclado.

Mi prometida era una mujer extraordinaria.

Había sobrevivido a cosas que destruirían a la mayoría de las personas.

Perdió a sus padres.

Perdió a su hija.

Fue traicionada.

Humillada.

Abandonada.

Y aun así seguía avanzando.

A veces no veía su propia fuerza.

Pero yo sí la veía.

Y haría todo para que ella también pudiera verla.

Por eso me alegró que decidiera aprender a luchar.

Me alegró todavía más que pidiera aprender a disparar.

Aquello demostraba que ya no quería ser una víctima.

Quería ser protagonista de su propia historia.

Y yo la apoyaría en cada paso.

Pero aquel día, cuando Pietro apareció interrumpiendo nuestro momento, noté de inmediato que algo estaba mal.

Muy mal.

Mi hermano rara vez se ponía serio.

Y en ese momento su rostro parecía de piedra.

En cuanto entramos al auto, arrancó sin decir nada.

Esperó unos segundos.

Entonces habló:

—Viktor se fue a Rusia.

Fruncí el ceño.

—Eso debería ser una buena noticia.

—En cualquier situación normal, sí.

Lo miré.

—¿Pero?

Pietro soltó un suspiro pesado.

—Estamos hablando de Viktor Volkov.

Aquello bastó.

Entendía exactamente lo que quería decir.

Los hombres como Viktor no retrocedían.

Se reposicionaban.

—¿Qué más pasó?

Pietro apretó el volante.

—Invadimos uno de sus depósitos.

—¿Y?

—Encontramos un mural.

El corazón se me aceleró.

—¿Qué tipo de mural?

—Fotos.

—¿De quién?

Me lanzó una mirada rápida.

—De Lilith y Kiara.

La sangre se me heló.

—¿Qué?

—Cientos de fotos.

—Fotos antiguas.

—Muy antiguas.

Sentí que el estómago se me hundía.

—¿Qué significa eso?

—Significa que Viktor observaba a las dos mucho antes de que llegaran a Italia.

Durante unos segundos me quedé sin reacción.

Nada tenía sentido.

Absolutamente nada.

—Pietro... nosotros ni siquiera las conocíamos en esa época.

—Lo sé.

—Entonces, ¿por qué?

—Eso fue exactamente lo que Carlos intentó descubrir.

Carlos era nuestro mejor investigador.

También era un genio de la informática.

Si alguien podía encontrar información enterrada hacía décadas, era él.

—¿Y qué descubrió?

Pietro respiró hondo.

—No te va a gustar.

Durante los minutos siguientes, escuché una de las historias más absurdas de mi vida.

Y mira que yo era mafioso.

Había visto muchas cosas.

Pero aquello...

Aquello parecía el guion de una película.

—Boris Volkov tuvo una relación con una brasileña.

Mi cuerpo se puso rígido.

—¿Cómo se llamaba?

—Maria Vitória.

Seguí escuchando.

Cada palabra parecía más increíble que la anterior.

Maria Vitória quedó embarazada.

Tuvo hijas gemelas.

Pero entonces descubrió quién era Boris realmente.

Descubrió que era uno de los mafiosos más peligrosos de Europa.

Entró en pánico.

Y decidió huir.

Desesperada por proteger a las niñas.

Sin recursos.

Sin ayuda.

Sin salida.

Entregó cada bebé a una mujer distinta.

Mujeres en quienes confiaba.

La primera se llamaba Ana Cristina.

Estaba casada con un estadounidense llamado Franklin Miller.

Poco tiempo después se mudaron a Nueva York llevándose a una de las niñas.

El corazón se me aceleró.

Lilith.

Solo podía ser ella.

—¿Y la otra niña?

Pietro continuó.

—La segunda mujer fue perseguida por los hombres de Boris.

—Sabía que no lograría proteger a la niña.

—Así que la dejó en un orfanato.

Cerré los ojos.

Kiara.

Dios mío.

Kiara.

—¿Cómo entra nuestra madre en esta historia?

La respuesta llegó enseguida.

Y me dejó sin palabras.

—Boris descubrió que una mujer llamada Karine Morelli Conti ayudó a esconder a una de las niñas.

El corazón se me detuvo por un instante.

Karine.

Nuestra madre.

—No...

—Sí.

—Nuestra madre ayudó a Maria Vitória.

Me quedé mirando al frente sin poder creerlo.

Mi madre.

La mujer que admiraba.

La mujer cuya muerte destruyó a nuestra familia.

Había salvado a una niña.

A una inocente.

Y pagó caro por eso.

Muy caro.

Pietro continuó:

—Encontramos mensajes codificados antiguos.

—Boris no quería matar a nuestra madre.

—Quería descubrir dónde estaba su hija.

La rabia empezó a crecer dentro de mí.

Porque aquello significaba una cosa.

Todo.

Todo había empezado por eso.

Mi madre murió por proteger a una niña.

Por proteger a Kiara.

Apreté los puños.

Con fuerza.

Mucha fuerza.

—¿Y Viktor?

—Después de que Boris murió, Viktor asumió la misión.

—Siguió buscando a las hermanas.

Cerré los ojos.

Entonces escuché la frase que lo cambió todo.

—Tu prometida y la novia de Giovani son hermanas.

El mundo pareció detenerse.

—¿Qué?

—Lilith y Kiara son hermanas gemelas.

Guardé silencio.

Intentando procesarlo.

Intentando entender.

Intentando aceptar.

Pero era imposible.

Las dos se habían encontrado por casualidad.

Se volvieron mejores amigas.

Vivían juntas.

Trabajaban juntas.

Y ahora descubría que eran hermanas.

Hermanas de sangre.

La vida realmente tenía un extraño sentido del humor.

—Dios mío...

Fue lo único que logré decir.

Pero Pietro aún no había terminado.

—Hay más.

Lo miré.

—Claro que hay más.

—La madre biológica de ellas está viva.

El corazón se me aceleró otra vez.

—¿Dónde?

—Paraguay.

—¿Qué?

—Cambió de nombre.

—Hoy se llama Pepita.

Me pasé una mano por el rostro.

Aquello era surrealista.

—¿Se volvió a casar?

—Sí.

—Y tuvo otra hija.

—Mabel.

—Veintidós años.

Negué despacio con la cabeza.

Lilith no tenía idea.

Kiara tampoco.

Mientras ellas creían estar solas en el mundo...

Tenían una madre viva.

Una hermana.

Una familia entera.

Dios mío.

Lilith pasó años sufriendo por creer que no tenía a nadie.

Y ahora...

Ahora todo cambiaría.

O al menos esperaba que cambiara.

—Tenemos que encontrarlas.

—Ya las encontramos.

Miré a Pietro.

—¿Qué?

Sonrió por primera vez.

—Giovani ya fue a buscarlas.

Abrí los ojos.

—¿Cuándo?

—Hace unas horas.

—Me mandó un mensaje.

—Ya viene de vuelta.

Solté una risa incrédula.

Mi hermano era rápido.

Muy rápido.

—¿Entonces vienen para acá?

—Sí.

—El esposo de ella murió hace tres años.

—Estaban solas en la ciudad.

Asentí lentamente.

Pero entonces recordé lo principal.

—¿Viktor lo sabe?

Pietro se puso serio otra vez.

—Lo sabe.

El estómago se me hundió.

—¿Cómo?

—Tenemos un infiltrado.

—Oyó una conversación.

El corazón se me aceleró.

—¿Y?

La respuesta llegó como una bomba.

—Viktor no quiere reunir a la familia.

El silencio se apoderó del auto.

—Entonces, ¿qué quiere?

Pietro me miró.

—Matarlas a las dos.

Sentí una explosión de rabia.

Pura.

Violenta.

Asesina.

Mi puño golpeó el lateral del auto con tanta fuerza que abolló el metal.

—Hijo de puta...

—Cree que las dos representan una amenaza futura.

—Sangre Volkov.

—Posibles herederas.

—Posibles rivales.

La mandíbula se me tensó.

En ese instante algo dentro de mí cambió.

Definitivamente.

Ya no era solo una guerra entre familias mafiosas.

No era solo venganza.

No eran solo negocios.

Ahora era personal.

Muy personal.

Lilith era mi prometida.

Kiara era prácticamente mi hermana.

Y nadie.

Absolutamente nadie.

Las tocaría.

—Pues que venga.

Mi voz salió fría.

Peligrosa.

Mortal.

—Porque cuando ponga mis manos sobre él...

Pietro permaneció en silencio.

Sabía exactamente lo que yo sentía.

—Viktor va a descubrir exactamente qué pasa con quien amenaza a una mujer de la familia Morelli Conti.

El auto siguió avanzando por la carretera.

Pero mi mente ya estaba en otro lugar.

Porque había algo todavía más difícil esperándome.

Algo que ningún arma resolvería.

Algo que ningún ejército podría hacer por mí.

Necesitaba volver a casa.

Necesitaba mirar a los ojos a la mujer que amaba.

Y contarle que toda su vida era una mentira.

Que su mejor amiga era su hermana.

Que su madre estaba viva.

Que tenía una hermana menor.

Y que un mafioso ruso quería verla muerta.

Tenía miedo del dolor que aquella verdad le causaría a Lilith.

Porque algunas batallas no se ganaban con armas.

Algunas se libraban dentro del corazón.

Y sabía que la batalla que estaba a punto de empezar sería la más difícil de su vida.

Viktor Volkov

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play