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EL GUARDIÁN DE SU LUZ

EL GUARDIÁN DE SU LUZ

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Completas
Popularitas:7.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Eliette Maldondo Velazquez

Del dolor al amor

NovelToon tiene autorización de Eliette Maldondo Velazquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

7

Escuché a mi madre con una atención que me quemaba por dentro. Sus palabras, directas y despojadas de cualquier adorno, se quedaron vibrando en la habitación del hospital mucho después de que ella cerrara los ojos para descansar. Sabía que tenía razón. Por primera vez en cuatro años, el estratega implacable, el CEO que nunca dormía, se dio permiso para detenerse. Tomé una decisión ahí mismo, junto a su cama: me tomaría unos días. Estaría con Gitta, cuidaría de mi madre y, sobre todo, buscaría una solución que no implicara seguir huyendo de mi propia vida. El médico fue tajante: reposo absoluto. Y para una mujer como mi madre, que había sido el motor de la mansión y la sombra protectora de mi hija, esa era la prueba más difícil.

La llegada a la mansión Von Hardenberg fue inusualmente tranquila, pero cargada de una energía nueva. Gitta, al ver a su abuela en ese estado de fragilidad, pareció madurar años en un solo segundo. Con la seriedad que solo un niño de cuatro años puede fingir, se proclamó la "enfermera oficial" de la casa. Fue una visión que me partió el corazón y me lo remendó al mismo tiempo: verla caminar de puntitas por el pasillo, cargando un termómetro de juguete y una manta, asegurándose de que "Abuela" tuviera todo lo necesario.

Entre la ternura de mi pequeña y sus ocurrencias —como insistir en que el té de tilo sabía mejor si ella le soplaba tres veces con "magia de hadas"—, el ambiente denso de la mansión comenzó a aligerarse. Sin embargo, el verdadero catalizador del cambio fue la llegada de Otto.

Otto ha sido mi amigo desde los días de la universidad, los mismos días en que ella aún estaba conmigo. Él es la única persona en este mundo que se atreve a ignorar mi fachada de seriedad y a tratarme como al Bruno que solía reír. Siempre ha estado ahí, en la periferia de mi duelo, esperando pacientemente a que yo decidiera regresar de la oscuridad. Es, en muchos sentidos, mi bufón personal, pero uno con una sabiduría disfrazada de sarcasmo que yo necesitaba desesperadamente.

—¡Vaya, pero si es el mismísimo Conde Drácula saliendo de su cripta! —exclamó Otto nada más cruzar el umbral, ignorando mi mirada de advertencia y dándome un abrazo que casi me saca el aire—. Bruno, te ves terrible. Necesitas sol, aire puro y, probablemente, que alguien te gane en una partida de ajedrez para bajarte esos humos de grandeza.

Su llegada fue el mejor calmante que pude haber pedido. Mientras yo intentaba procesar cómo manejar la empresa vía remota y vigilar la salud de mi madre, Otto se encargó de lo más importante: recordarnos cómo sonreír. Se sentó en el suelo con Gitta, permitiendo que ella lo "auscultara" con su estetoscopio de plástico, mientras le contaba historias exageradas sobre nuestras aventuras de juventud.

—¿Sabes, pequeña zarina? —le decía Otto a Gitta mientras ella le ponía una venda imaginaria en el brazo—. Tu padre era el chico más aburrido de la facultad hasta que tu madre decidió que era un proyecto de rescate digno de su tiempo.

Lo miré desde la puerta del salón. Por un momento, no vi al socio capitalista ni al heredero de una fortuna; vi a mi amigo ayudándome a cargar el peso de una realidad que me quedaba grande. La presencia de Otto me permitía ser Bruno, no Von Hardenberg. Su humor, a veces ácido y siempre oportuno, actuaba como una barrera contra la melancolía que amenazaba con filtrarse por las grietas de la mansión ahora que mi madre estaba convaleciente.

Esa tarde, mientras Gitta correteaba alrededor de Otto y mi madre dormía plácidamente bajo la estricta vigilancia de su "enfermera", me di cuenta de que la solución que buscaba no estaba en un contrato ni en una junta de accionistas. Estaba ahí, en la capacidad de permitir que otros me ayudaran a sostener el mundo. Me senté en el sofá, cerré la computadora y, por primera vez en mucho tiempo, simplemente observé. Observé a mi hija ser feliz, observé a mi amigo ser su cómplice y acepté que, aunque seguía sintiéndome muerto en vida, había demasiada luz a mi alrededor como para quedarme encerrado en las sombras.

1
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️🥰🥰🥰
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭🤭
America Lopez
hermoso final
America Lopez
me imagino su cara, escuchando cuando le dicen: "puerco libidinoso" 🤣🤣🤣🤣
America Lopez
muy intenso este capitulo, es muy desgarrador sentir su dolor, pero las líneas expresan emociones reales y me encanta
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭
Nairobis Cardozo Portillo
Me encanta la novela ❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Gitta es tú motivación ❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
😔😔😔😔
Nairobis Cardozo Portillo
😭😭😭
Nairobis Cardozo Portillo
😔😔😔😔
Cecilia Castillo
Que triste 😭😭😭
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