NovelToon NovelToon
Hilos Rotos, Segundas Vueltas

Hilos Rotos, Segundas Vueltas

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Suspenso
Popularitas:59
Nilai: 5
nombre de autor: analysi

Tres mujeres saltan por el tiempo transformando su dolor en poder. Sus vidas se cruzan sin saberlo. El pasado nunca fue tan presente.

NovelToon tiene autorización de analysi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: El laberinto de los espejos rotos

La sonrisa en el mapa desapareció tan rápido como apareció, pero la sensación de ser observadas no se fue. Valentina se dio vuelta instintivamente, esperando encontrar a alguien detrás de ella. No había nadie. Sólo las sombras alargadas del quirófano y el cuerpo de Marta envuelto en sábanas.

—No mires el mapa —ordenó la piloto—. Mírense entre ustedes. Sólo confíen en lo que ven con sus propios ojos.

Clara enfermera obedeció. Agarró la mano de Valentina con fuerza. Sus dedos estaban fríos, pero reales.

—¿Qué hacemos ahora? —preguntó—. ¿Viajamos al 87 igual? ¿O nos quedamos?

—Nos quedamos —dijo la piloto con firmeza—. Por ahora. Si el tiempo está enfermo y nos miente, tenemos que entender su enfermedad antes de meterernos más adentro. Eso significa encontrar a Nora. La verdadera Nora. No la que habla desde el cuaderno.

—Pero si está en el entre —objetó Valentina—, ¿cómo hacemos para llegar hasta ella sin que nos atrape?

La piloto sonrió, pero no era una sonrisa alegre. Era la sonrisa de alguien que está a punto de hacer algo estúpido.

—Una de nosotras se queda acá, cuidando el mapa y el cuerpo de Marta. Las otras dos entran al entre. Pero no juntas. Se turnan. Una entra, busca a Nora, sale. La otra entra, busca, sale. Así hasta que encontremos respuestas.

—Eso es una locura —dijo Clara enfermera—. Vos misma dijiste que el entre te escupió a los segundos. ¿Cómo vamos a buscar a alguien en un lugar donde el tiempo no existe?

—Con esto —la piloto sacó del bolsillo interior de su chaqueta un objeto que ninguna había visto antes. Era un espejo de mano, pero roto. Tenía una sola grieta que atravesaba el vidrio de punta a punta, justo en el medio.

—Lo encontré en Londres —explicó—. No es un espejo común. Cuando lo mirás, no ves tu cara. Ves el lugar donde deberías estar si el tiempo no estuviera roto. Y si te concentrás, podés atravesarlo.

Valentina tomó el espejo con manos temblorosas. Miró. No vio su reflejo. Vio una cocina. Una cocina que conocía demasiado bien: la de su abuela Lucía, pero no como era antes de morir, sino como era en 1987. La misma cocina a la que había saltado en el capítulo 1.

—Es mi abuela —susurró—. Veo a mi abuela joven. Está cocinando. Y al lado... al lado hay una nena rubia. ¿Soy yo?

—Esa nena no sos vos —dijo la piloto con tono grave—. Es Nora. Cuando era chica.

Clara enfermera se asomó al espejo por encima del hombro de Valentina. Vio a la niña rubia, de unos siete años, mirando directamente hacia ellas a través del tiempo. La niña sonrió. No era una sonrisa infantil. Era una sonrisa rota, de alguien que ya sabía demasiado.

—Ella nos ve —dijo Clara—. Nos ve a nosotras tres acá, ahora, en este momento.

—Por eso necesitamos hablar con la Nora adulta —dijo la piloto—. La que está en el entre. La que ya pasó por todo esto y sabe lo que realmente está pasando.

Valentina apartó el espejo. Su mano no dejaba de temblar.

—Yo voy a entrar primero —dijo.

—No —respondió la piloto al mismo tiempo que Clara enfermera decía “ni loca”.

—Escuchen —Valentina alzó la voz por primera vez desde que llegó—. Yo soy la más joven. La que menos tiempo ha viajado. Si el entre me quiere atrapar, va a subestimarme. Y si me pierdo... ustedes tienen más experiencia. Pueden seguir buscando sin mí.

La piloto la miró largo rato. Había algo en sus ojos que parecía orgullo. O tristeza. O quizás las dos cosas.

—Está bien —dijo finalmente—. Pero hacés exactamente lo que te digo. Cuando entres, no corras. No grites. No intentes agarrar nada. Caminá despacio y repetí en voz alta tu nombre, tu fecha de nacimiento, el nombre de tu abuela. Eso te va a anclar.

—¿Y si veo a Nora?

—Le preguntás una sola cosa: “¿Quién escribió el mapa?”. Nada más. Después salís. No importa lo que te diga, no importa cómo te mire, no importa si llora o te pide que te quedes. Agarrás el espejo y te vas.

Valentina asintió. Tomó el espejo roto entre sus manos y lo levantó hasta la altura de sus ojos. El vidrio fracturado brilló con una luz que no venía del sol. El aire a su alrededor se puso denso, como antes de una tormenta.

—Me llamo Valentina —dijo en voz alta—. Nací el 3 de junio de 1998. Mi abuela se llamaba Lucía.

El espejo se volvió agua. Líquido espeso y plateado que goteó sobre sus dedos y luego sobre el piso. Valentina dio un paso adelante, y el piso dejó de existir.

Cayó.

No hacia abajo. Cayó hacia adentro.

Y cuando abrió los ojos, estaba en el entre.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play