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REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:553.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Luisa, una mujer con un ex marido y tratando de llevar esta situación lo mejor posible, fallece por una alergia.

Pero no fue un accidente. 5 años después, Gaya Santoro es la esposa de Sebastián Guillén, el ex marido de Luisa. Con un tráfico final e igual al de Luisa, falleció.

Sin embargo despertó Luisa Mendez, la primera esposa después de 5 años reencarna en otro cuerpo, joven y hermosa, es ahora que la venganza debe triunfar. Todos los que lastimaron pagarán.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 4 Me lo dices a mi

El médico la miró con sorpresa. Esta no era la mujer tímida y sumisa que había ingresado el día anterior.

Esta mujer tenía una autoridad en la mirada, una firmeza en la voz, que no encajaba con el historial médico que tenía delante.

—Por supuesto, señora —asintió—. Es su derecho.

—Bien. —Luisa se recostó en la almohada, agotada por el esfuerzo—. Y Pauline…

—¿Señorita?

—¿Cómo están mis hijos? ¿Tomás y Lauren? ¿Han venido a verme?

El cambio en la expresión de Pauline fue sutil pero inequívoco. Una sombra que cruzó sus ojos, un leve endurecimiento de los labios.

—Tomás vino anoche con su padre —dijo, y su voz se suavizó al mencionar al niño—. Estaba muy preocupado, no quería irse. Preguntó por usted varias veces durante la noche. Lauren…

—¿Lauren?

—Lauren no ha venido, señorita. Creo que... bueno, tiene un examen hoy en el colegio, o al menos eso dijo su padre.

Luisa sintió una punzada en el pecho. Lauren, su pequeña. La niña que había tenido con tantas esperanzas, a la que había amado con tanta intensidad, convertida ahora en una adolescente de catorce años que ni siquiera se molestaba en visitar a su madrastra en el hospital. Pero no era culpa de Lauren, se recordó a sí misma. Era culpa de Vanesa, que había trabajado durante años para envenenar su corazón.

Era culpa de Sebastián, que nunca había puesto límites. Era culpa suya, quizás, por no haber visto las señales a tiempo, por no haber luchado más fuerte.

—¿Y Vanesa? —preguntó, dejando caer el nombre como quien suelta una piedra en un estanque.

El cambio en Pauline fue aún más notable. Sus manos se aferraron al borde de la cama y su mandíbula se tensó.

—¿La señorita Vanesa? ¿Por qué pregunta por ella, señorita?

—Curiosidad. —Luisa la observó con atención—. Es amiga de la familia, ¿no? Pensé que quizás habría venido a preguntar por mí.

—No, señorita. No ha venido.

La respuesta fue demasiado rápida, demasiado cortante. Pauline nunca había soportado a Vanesa, Luisa lo sabía. En sus recuerdos—los propios, no los de Gaya—Pauline siempre miraba a Vanesa con desconfianza, con ese instinto de las personas buenas que huelen la maldad aunque no puedan probarla.

—¿No te gusta, verdad? —dijo Luisa, cambiando de estrategia—. Vanesa, digo.

Pauline la miró con los ojos abiertos de par en par.

—Señorita, yo nunca…

—Puedes ser honesta conmigo, Pauline. —La voz de Luisa era suave ahora, la voz que usaba cuando quería que alguien confiara en ella—. Llevo un año en esa casa y sé que nunca te has sentido cómoda con ella. ¿Por qué?

La mujer mayor dudó, mirando hacia la puerta como si temiera que alguien pudiera escucharlas. Finalmente, se inclinó hacia la cama y bajó la voz.

—No es de fiar, señorita. Lo siento si la ofendo, porque sé que es amiga de la familia y todo eso, pero yo... yo he visto cosas. Formas de mirar, formas de hablar. Y cuando usted se quedó inconsciente ayer, mientras esperábamos la ambulancia, ella estaba allí.

Luisa sintió que el corazón—el joven corazón de Gaya—se aceleraba.

—¿Qué quieres decir?

—Llegó justo después que don Sebastián. Dijo que había ido a la casa a dejar unos papeles y que se encontró con todo el alboroto. Y mientras don Sebastián la tenía a usted en brazos, esperando a la ambulancia, ella se quedó mirando. No hizo nada por ayudar, no preguntó si podía hacer algo. Solo miraba. Y tenía una expresión en la cara que... que no me gustó nada.

—¿Qué expresión?

Pauline tragó saliva.

—Como si estuviera decepcionada, señorita. Como si esperara ver otra cosa.

El aire se congeló en los pulmones de Luisa. Decepcionada. Vanesa había estado decepcionada de que Gaya no hubiera muerto. Vanesa había planeado otro asesinato y había fallado. Pero no volvería a fallar. No si ella tenía algo que decir al respecto.

—Gracias por decírmelo, Pauline —dijo, tocando la mano de la mujer—. Y gracias por estar aquí. Por favor... ¿puedes hacer algo por mí?

—Lo que sea, señorita.

—Quiero que vigiles a Tomás. Que estés muy pendiente de él. No quiero que se quede a solas con Vanesa, ¿entiendes? Si ves que ella intenta acercarse a él, me llamas inmediatamente.

Pauline asintió, aunque su expresión mostraba confusión.

—¿Cree que la señorita Vanesa podría hacerle daño al niño? ¿Por qué iba a querer hacer eso?

Porque es el hijo de Luisa, pensó. Porque Tomás siempre fue dulce conmigo, siempre me defendió, nunca se dejó envenenar. Porque Vanesa sabe que él es el único que ve a través de su máscara. Porque los monstruos siempre atacan primero a los que pueden verlos.

—Solo quiero estar segura —dijo en voz alta—. Es mi hijastro, pero lo quiero como si fuera mío. Y tengo un mal presentimiento sobre todo esto.

—No se preocupe, señorita. Yo cuidaré de Tomás.

Luisa asintió, agotada. El esfuerzo de mantenerse despierta, de procesar toda la información, de planear los siguientes pasos, la estaba consumiendo. Pero no podía dormir. No todavía. Tenía que pensar, tenía que organizar sus ideas, tenía que decidir cómo iba a enfrentarse a todo lo que venía.

Porque lo que venía no iba a ser fácil. Iba a tener que fingir ser Gaya, una mujer a la que apenas conocía a través de fragmentos de memoria. Iba a tener que vivir en la misma casa que sus hijos, verlos crecer sin poder revelar quién era realmente.

Iba a tener que dormir en la misma cama que Sebastián, el hombre que la había traicionado, el hombre que había permitido que su asesina se convirtiera en parte de su familia.

Y encima de todo, iba a tener que vengarse.

No. Vengarse no era la palabra correcta. Vengarse implicaba algo pasional, algo impulsivo. Lo que ella planeaba era otra cosa. Era justicia.

Era poner cada cosa en su lugar. Era asegurarse de que Vanesa pagara por lo que había hecho, no solo a ella, sino a Gaya. Y también a Lauren, a esa niña a la que había corrompido. Y a Sebastián, que con su ceguera y su debilidad había permitido que todo ocurriera.

1
Ursula
Esto se po e cada vez mejor...o peor
Ursula
Ya es hora de que las cosas cambien
Cielo Azul E
estupendo me encantó
Cielo Azul E
lloramos todos
Cielo Azul E
malditos hombres la mayoría son iguales infieles. woa autora como siempre estas llevando mis emociones al limite
Cielo Azul E
lloré otra vez excelente
Cielo Azul E
haaaaaaaaaa 😭 llorè
mariela
Excelente narrativa teniendo en cuenta la trama no es lo habitual en su escritora no se trata de una historia romántica es sobre el asesinato y posterior reencarnación después de 5 años de Luisa luego de la muerte de Gaya donde viene a defender a sus hijos y poner en orden su hogar muy buena tu novela Adrianex te felicito por ese talento que Dios te bendiga siempre. 😊🤗😘🙏🏻🇻🇪🌷
Stella Maris Santabaya
Ellos están casados, pero por los diálogos no tienen vida en común, le habla como si fuese su amiga, realmente la ve así, ni siquiera entiendo porque se volvió a casar, será para no darle oportunidad a la loca🤔
DAINADIE ZAMOR
Linda historia 👏🏽 🥰 😊
Isa 🇻🇪
y Laurent? se la lleva Vanessa?
Victoria
👏👏👏👏
Stella Maris Santabaya
No entiendo algo, ellos no tienen vida en común, son un matrimonio en los papeles?
Viviana Ranieri
Qué historia!!!!! Qué camino difícil el transitado por toda la familia en realidad porque cada uno vivió su propio infierno y aunque salieron fortalecidos del mismo, tuvieron que dar batalla para lograrlo. Resiliencia y voluntad pura y a pleno. Gracias por compartir tus historias.
Yanett Alvarez
Excelente
Fernanda Perez
linda
gracias
Gloria Rojas
me gustó y bastante ,muy buena trama , bien escrita y un final feliz
Cliente anónimo
bella la historia 🥰me encantó.
Cliente anónimo
vieja cacatúa 😤👿
Cliente anónimo
desgraciados👿
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