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¡Tu Arrepentimiento No Me Conmueve!

¡Tu Arrepentimiento No Me Conmueve!

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Cambio de Imagen / Mujer despreciada / Completas
Popularitas:330.3k
Nilai: 4.8
nombre de autor: núbia santos

Camila, una joven sencilla, ve cómo su vida cambia de forma inesperada.
Por cobardía, la colocan en la cama del poderoso y arrogante Sebastián Medeiros.

Lleno de un odio mortal hacia ella, se deja convencer de casarse con ella, y convierte la vida de su esposa en un verdadero infierno.

Cuatro años de matrimonio, sin ningún cambio, y a pesar de todo su esfuerzo por ser una buena esposa, Camila pide el divorcio y desaparece.

Sebastián, que no le daba la menor importancia al matrimonio, se encuentra perdido, sin saber cómo volver a vivir sin que Camila atendiera todas sus necesidades.

Cinco años después, ella regresa, pero a diferencia de lo que él creía, Camila no vino en busca de perdón. Él se da cuenta de lo mucho que ha cambiado y decide demostrar lo arrepentido que está de no haber valorado a la mujer que ni siquiera se dio cuenta de amar.

Camila, por su parte, está decidida a dejar atrás ese triste capítulo de su vida y seguir adelante.

NovelToon tiene autorización de núbia santos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

DIVORCIO

Camila

Alfonso, que es mucho más que un abogado de confianza, me deja frente a la casa donde viví estos últimos cuatro años.

Vengo del hospital, donde pasé la noche entera sola. Mi amiga quería dejar la ciudad donde está filmando una novela preciosa en la que es protagonista, para venir a acompañarme, pero no la dejé. No era justo con ella.

Lo observo todo, sintiendo un vacío en el pecho. En esta casa no fui feliz. Hice todo lo posible para que Sebastián se diera cuenta de que merecía ser su esposa, de que cumplía mi papel. Lo cuidé, atendí cada una de sus necesidades. Su ropa siempre impecable, los zapatos brillantes; cuando salía a trabajar, parecía un modelo. ¡Sebastián es tan guapo!

Lo que tiene de guapo lo tiene de cruel. Nunca vi a un hombre tan perverso; parecía disfrutar viendo mi sufrimiento.

Cuando tenía diecisiete años murió mi padre. No era un buen padre; sentía que me despreciaba, tal vez porque era mujer, quizá me consideraba inútil. Yo me esforzaba por ser una buena hija, ayudando a mi mamá con las labores de la casa. Ella era una buena mujer, me daba cariño, me hacía ropa, aunque fuera de telas sencillas, siempre bien confeccionada. Me enseñó a coser. Amo coser, y eso es lo que me está ayudando a tomar la decisión que necesito tomar.

Estoy decidida a irme de aquí. Mi abogado tiene el acuerdo de divorcio listo; dejé todo preparado. Ahora solo falta esperar que Sebastián firme.

Ayer fuimos a cenar a casa de su madre. Odio esas cenas. Él me obliga a ir a todas; creo que le gusta verme humillada por ella y sus hijos. Y para empeorar las cosas, siempre invita a la mujer que me pisotea porque quiere a Sebastián: Soraia Santos. Según ellas, era la mujer con quien Sebastián debía casarse, y yo me metí en medio.

Solo el padre y el abuelo de él no la soportan, y dicen que si se casa con esa, a la que llaman "actriz de contenido adulto", ya no administrará la empresa que lleva el nombre de la familia.

En la cena de ayer sentí que el ambiente estaba tenso. Edna me miró con tanto desprecio que me encogí. Poco después, la hermana de él me ofreció una bebida; la rechacé. No confío en ella lo suficiente como para comer o beber nada que salga de sus manos.

Después, el abuelo Manuel me abrazó y me llevó a una sala privada.

— Ven, mi amor. Voy a pedirle a Marisa que te prepare algo rico.

— Gracias, abuelito — respondí sonriéndole. ¡Cuánto quiero a ese señor!

Marisa llegó con una copa preciosa con una bebida brillante.

— ¡Marisa, qué delicia! ¡Siempre te superas!

— Lo mereces, niña. Lo hice como sé que te gusta — respondió Marisa sonriendo, y yo le di las gracias con cariño.

— Y tú, hija mía, cuéntame de tu vida — dijo el abuelo Manuel cuando nos quedamos solos.

— Estoy bien, abuelito. Sin novedades — respondí sonriendo.

— ¿Qué hacen ustedes dos solos aquí, lejos de todos? ¡Apuesto a que están hablando mal de todo el mundo! — Edna apareció de repente.

— No juzgues a los demás por ti misma, Edna. Aquí somos personas decentes — respondió el abuelo, dejándola roja de rabia.

— ¡Me está ofendiendo! — dijo ella, irritada.

— Usted ofendió primero.

A la hora de la cena, Edna sirvió un plato para mí y otro para Sebastián.

Poco después de empezar a comer, sentí algo extraño: me ardía la garganta y parecía que no podía respirar. Sebastián estaba hablando con Soraia.

— Sebastián — lo llamé, y me ignoró.

Volví a llamarlo. Se giró y me miró con rabia.

— ¿Qué quieres, Camila?

— No me siento bien. No puedo respirar.

— ¡No hagas drama! Siempre lo mismo, queriendo llamar la atención.

Se me llenaron los ojos de lágrimas, pero me negué a llorar frente a esa gente. Tomé un poco de agua y me levanté.

— ¿Estás bien, querida? — me preguntó el abuelo Manuel.

No pude responder. Salí hacia la puerta de la mansión y llamé al chofer.

— Lucas, por favor llévame al hospital. Me siento muy mal.

Lucas fue corriendo a buscar el carro.

— Señora, ¿dónde está el señor Sebastián? — preguntó sin malicia. Yo estaba al borde del llanto.

— Él se queda. Déjame en el hospital y regresa.

Asintió. Salimos. En el camino me fui poniendo peor; él no sabía si mirar la carretera o mirarme a mí. Llegamos al hospital, me llevó hasta la recepción.

— Por favor, ella necesita un médico urgente. Ella es — no lo dejé decir que era la esposa de Sebastián.

Llené el formulario con mi nombre de soltera y me llevaron al consultorio del médico.

Rápidamente pidieron varios exámenes y me internaron en un cuarto. Cuando dije que me había sentido mal mientras comía, corrieron a hacerme un lavado de estómago, no sin antes tomar muestras para varios análisis, para saber qué había ingerido.

El médico llegó después y dijo que me habían intoxicado con una sustancia tóxica; si hubiera comido más, podría haber muerto. Le pedí a Alfonso que viniera al hospital.

— Alfonso, quiero que le pidas el informe al médico, con todos los detalles sobre lo que ingerí. También necesito las imágenes de todas las cámaras de la casa de mis suegros. ¡Todas! Y quiero el acuerdo de divorcio que te pedí que dejara listo. ¡Llegó la hora de liberarme!

— ¡Gracias a Dios! Niña, pensé que nunca me lo ibas a pedir.

— Llegó la hora, Alfonso. No tiene sentido seguir en esta situación. Y ahora pusieron mi vida en riesgo. Puede que hayan querido matarme, o puede que sea una advertencia de que no van a parar.

Después llamé a mi querida amiga y le conté todo.

Cuando me sentí mejor, dormí. Me desperté al día siguiente y le llamé a Sebastián.

— Dime, Camila. ¿Qué quieres?

Me di cuenta de que no había ido a casa esa noche. No podía creer que se hubiera ido con esa mujer de la casa de sus padres y hubieran dormido juntos, ¡después de que yo me fuera sintiéndome tan mal!

Empecé a decirle dónde había estado, pero me cortó con frialdad:

— Estoy con mis amigos. Nos vemos en casa.

Colgué y fui a arreglarme. Cuando llegué a casa, él todavía no había llegado. Fui a ordenar algunas cosas. Solo llevaría poco: algunas ropas que yo misma había confeccionado, las ridículas joyas minúsculas que él me dio. Las dejé todas sobre la cómoda, preparé una maleta pequeña y la dejé en el cuarto contiguo al nuestro.

Bajé. Una hora después llegó él, con la misma ropa del día anterior. Se detuvo y me miró. Me di cuenta de que yo tampoco me había cambiado; también llevaba la misma ropa. Me había bañado en el hospital y me puse la única ropa que tenía a mano.

— ¿Por qué sigues con la misma ropa de ayer?

— Muchas gracias por ser una persona tan cariñosa y solidaria — ironicé —. Para responderte: dormí en el hospital, después de ser envenenada en la casa de tu madre.

— Puedo demandarte por calumnia. No puedes inventar esas cosas de personas decentes.

— ¡Me haces reír! Personas decentes en esa casa solo el señor Manuel y el señor Osvaldo. Pero no viene al caso. Aquí está el acuerdo de divorcio. Fírmalo y entrégaselo a mi abogado, Alfonso.

— Hablas en serio, ¿Camila? ¿Divorcio? ¿A quién quieres engañar?

Me quedé mirando su cara de desprecio. No dije nada. Sebastián se acercó a donde estaba yo y me encaró. Desvié la mirada. Él sabe que lo amo y lo usa contra mí. Me atrajo hacia él y me besó. Al principio pensé en apartarme, pero cambié de idea. Me entregué con ganas. Por primera vez, iba a usar su cuerpo como él siempre había usado el mío. Le quité toda la ropa y exploré su cuerpo definido, lo besé en la boca y por todo el cuerpo. Nos entregamos durante horas al placer. Sebastián nunca se preocupó por darme placer; usaba mi cuerpo como castigo. Hoy era la última vez, así que me entregué con todo. Tres horas después, él se levantó y fue a bañarse. Lo seguí con la mirada. Después fui al otro cuarto, me duché, tomé la maleta, bajé y puse el anillo junto con el acuerdo de divorcio sobre la mesa. Me dirigí a la salida de la mansión y le pedí a Lucas que me llevara a casa de Leticia.

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Cliente anónimo
Está buena ojalá que no sea la típica novela ! Que humillan a las mujeres y vuelven con ellos !☺️
Cliente anónimo
Empezando la novela ! Ojalá la autora no sea la misma de otras que termina la pareja juntos !
Hilda Estrada
excelente novela, gracias 😊
Hilda Estrada
estupido: te crees la coca cola del desierto 😂
Hilda Estrada
eso: esperarla acostado x que no va a regresar🤭
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Menudo cinismo
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Eso se llama darlee en las narices a,ese narcisista
Nerida Navas
Es una maravillosa historia ... la disfruté al máximo, felicitaciones por tu obra... mucho amor familiar.... gracias y qué tengas muchos éxitos más.... Bendiciones para ti y familia 🙏💐🌹
Maria Hernández
Disculpe esta bien son parte de la novela todos ellos mueren ser felices tambien
Graciela Mauchiere
autora...en los paises q nombraste saltaste argentina...solo x eso dejo de leer aparte bastantecinsipida tu novela
Rose Mary ⚘️
hermosa historia felicidades
Bea Tastro
excelente
Bea Tastro
da risa que comentan mucho que no están de acuerdo que Camila vuelva con Sebastian , señoras lectoras hay novelas donde el protagonista hasta asesina a la protagonista y quedan juntos. dejen el show hasta en la vida real eso sucede.
Hilda Estrada: es verdad, 🤭
total 1 replies
Bea Tastro
que comentarios tan ridículos, cuando se quiere una novela a gusto propio pues la escribe uno mismo 🤭🤭🤭🤭🤭
Monica Ramirez
Vieja cínica, cual niña ?
Semejante, Zorra vieja !!
Monica Ramirez
Osea esta zorra es braberra,
es a la brava que se la tienen que mecatiar ?
Monica Ramirez
La mama tiene q ser.igual de zorraaa que la supuesta nuera 🤭
Monica Ramirez
Ojala no vaya a quedar, con ese cerdo, poco hombre, manipulable y pusilánime ...
Aracelis León García
jodida esta ella que lo acepta el le pagaba el chantajear del supuesto hermano además el era mayor que ella porqué no investigó
Aracelis León García
que cagada escritora no puedo creer que esta mujer quiera estar con este hombre mién tras no era nadie no la volteo a ver ahora que es famosa la quiere
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