El futuro regresa al pasado para evitar la destrucción completa, pero ¿como haces para pelear contra algo que es inevitable? ¿como fue posible que ellos terminaran juntos y encima tuviesen descendencia? quizás del odio al amor hay un solo paso o quizás, solo quizás, nunca fue odio ni rechazo.
NovelToon tiene autorización de pitufina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Entendiendo la verdad
Si alguien le hubiese dicho a Avelina que algún día tendría una hija, probablemente lo habría creído.
Quizás habría sonreído ante la idea.
Incluso podría haber imaginado cómo sería verla crecer, enseñarle a preparar pociones, discutir con ella cuando quisiera tocar algún ingrediente peligroso y escucharla llamarla mamá.
Pero si alguien le hubiese dicho que el padre de aquella niña sería Kael Draven, príncipe de los vampiros...
Se habría reído.
Probablemente de tal manera que le habría dolido el estómago durante días.
Kael Draven.
El mismo Kael con quien había competido durante años.
El mismo que parecía disfrutar cada vez que conseguía superarla por unas décimas en alguna materia.
El mismo que tenía un séquito de admiradoras dispuesto a convertir cualquier pequeño enfrentamiento entre ellos en una guerra.
Y ahora...
Avelina observaba a la pequeña niña dormir entre sus brazos.
Lyra tenía la cabeza apoyada contra su pecho y una de sus pequeñas manos sujetaba un pedazo de su ropa.
Parecía como si siempre hubiese pertenecido allí.
Como si aquellos brazos hubieran sido hechos para sostenerla.
Avelina acarició lentamente su cabello.
Todavía le costaba creerlo.
—Hija...
La voz de Evans la hizo levantar la mirada.
Su padre estaba sentado frente a ella.
Intentaba procesar todo lo que habían leído en los recortes.
Todo lo que había visto con sus propios ojos.
Pero había algo en su expresión que Avelina no había visto nunca.
Miedo.
No por él.
Por su familia.
Cuando Avelina había bajado las escaleras con Lyra en brazos, la niña había levantado la cabeza.
Había visto a Evans.
Y se había quedado inmóvil.
Durante un segundo pareció no reconocerlo.
Después sus ojos se llenaron de lágrimas.
—¡Abuelito!
Lyra se bajó rápidamente de los brazos de Avelina y corrió hacia él.
Evans Parker, conocido en todos los reinos por ser frío, calculador y uno de los mejores estrategas del clan de los brujos, se quedó completamente inmóvil.
La pequeña llegó hasta él.
Evans se arrodilló.
La recibió entre sus brazos.
Lyra se aferró a su cuello.
Y comenzó a llorar.
—Abuelito...
Evans cerró los ojos.
—Estoy aquí.
La niña temblaba.
—Los ángeles te mandaron de vuelta con mami.
Evans abrió los ojos.
—¿Los ángeles?
Lyra asintió.
—Dijeron que no podía quedarme sola.
El hombre la abrazó con más fuerza.
En ese momento comprendió algo.
Aquello no era una trampa.
No era una ilusión.
No era un hechizo enemigo.
Aquella niña realmente había perdido a todos.
Había viajado hacia un pasado que apenas conocía porque era su única oportunidad de sobrevivir.
Y, por alguna razón, había llegado hasta ellos.
Ahora Lyra dormía nuevamente, aferrada a su madre.
Evans la observaba mientras intentaba colocar todas las piezas correctamente.
Era un rompecabezas enorme.
Y algunas piezas todavía no encajaban.
—Los Shadow atacarán.
Todos levantaron la mirada.
Evans habló lentamente.
—Pero ¿cuándo?
Miró a Cony.
—¿Dónde?
Cony seguía revisando los recortes.
—Todavía no lo sabemos.
Avelina apretó los labios.
Había una pieza que ya no podía seguir ocultando.
—Es hija de Kael.
El silencio cayó sobre el salón.
Luna dejó caer el recorte que tenía entre las manos.
Cony levantó la cabeza.
Evans simplemente la miró.
—¿Qué has dicho?
Avelina respiró profundamente.
—Lyra me dijo que su padre le prometió que pronto podría montar a Pegazo.
Señaló el anillo que estaba sobre la mesa.
—Solamente conozco a una persona que posee un Pegaso negro con alas.
Luna se levantó rápidamente.
Tomó el anillo.
—Esto...
Lo observó detenidamente.
—¿Qué?
Evans negó lentamente con la cabeza.
—Es el emblema de los Draven.
Avelina cerró los ojos.
Ya no había dudas.
—Hija...
Evans dejó el anillo sobre la mesa.
—Si todo esto es cierto, tenemos que ir con ellos.
Avelina abrió los ojos.
—¿Y explicarles qué?
—La verdad.
—¿Qué verdad?
Su voz comenzó a elevarse.
—¿Que una niña vino del futuro y trae todos los presagios de lo que ocurrirá?
Se puso de pie, con cuidado de no despertar a la pequeña.
—No puedo ingresar en ese castillo y decirle a Kael: "Esta es tu hija y también es mi hija".
Avelina soltó una risa nerviosa.
—Nunca nos llevamos bien.
Luna la observó en silencio.
—Siempre competíamos por las notas. Y cuando conseguía superarlo...
Avelina hizo una mueca.
—Su estúpido séquito se encargaba de molestarme durante semanas.
Cony soltó una pequeña risa.
—Eso sí que lo recuerdo.
Pero Avelina no sonrió.
—Lina...
La voz de Luna fue suave.
—Debe saberlo.
Avelina negó con la cabeza.
—Solo sería ponerla en peligro.
Miró a su pequeña que seguía sumida en un profundo sueño.
—¿Sabes las cosas que han hecho las mujeres que lo siguen?
Su voz comenzó a quebrarse.
—A las chicas que simplemente lo miraron de más.
Cony dejó de sonreír.
—Savanna es la más peligrosa.
Avelina apretó los puños con cuidado de no molestar a Lyra.
—Se cree la futura reina.
—Lina...
—Sé que ha lastimado a otras mujeres solamente porque suspiraron por él.
Su voz hizo que Lyra se removiera entre sus brazos.
Avelina inmediatamente bajó el tono.
—No voy a arriesgarla.
Evans se acercó.
—Hija, te entiendo.
Avelina lo miró.
—Créeme que lo hago.
Su padre señaló la mochila.
—Luc fue a realizar un análisis de ADN para comprobar lo que ya parece obvio.
Hizo una pausa.
—Pero esto debe saberlo el Concilio.
Avelina negó lentamente.
—¿Por qué?
—Porque es una oportunidad.
Evans miró los recortes.
—Una oportunidad perfecta para evitar la guerra de la que ella viene.
Avelina guardó silencio.
Su padre siempre había sido un hombre de palabras justas.
Y lo peor era que sabía que tenía razón.
—Hay algo que no entiendo.
La voz de Cony llamó la atención de todos.
Ella tenía el diario en las manos.
—¿Por qué mandaste esto al pasado? no tiene nada escrito.
Avelina frunció el ceño.
—Dame eso.
Extendió la mano.
Cony se lo entregó.
Avelina abrió la primera página.
Y entonces se quedó inmóvil.
Había palabras.
Muchas.
—¿De qué hablas?
Miró a Cony.
—Tiene cosas escritas.
Cony se acercó.
—Para mí está completamente vacío.
—No puede ser.
Avelina pasó los dedos por la página.
Reconoció inmediatamente la caligrafía.
Era la suya.
—Lina...
Cony miró por encima de su hombro.
—Le pusiste un hechizo para que solamente tú pudieras verlo.
—No recuerdo saber un hechizo así.
—¿Qué dice?
Avelina comenzó a leer.
La primera frase hizo que el corazón se le detuviera.
"Sé que esto al principio te parecerá una locura, pero era la única manera de poder salvar lo que más amo en esta vida."
Su voz comenzó a temblar.
"Ahora mi princesa depende de ti."
Avelina miró a Lyra.
"Ya no podrá volver al futuro, pues no hay nadie esperándola."
Una lágrima cayó sobre el papel.
"Pero espero de corazón que puedas evitar ese infierno."
El salón permaneció en silencio.
Avelina continuó.
"Hace siete años las cosas comenzaron a cambiar."
"Al principio fue sutil."
"Algún incendio."
"Alguna guerra."
"Nada que pudiese darme a entender que los Shadow habían regresado."
Avelina tragó saliva.
"Me encontraba trabajando en el Instituto de Pociones de Arnat."
"Cony ya se había casado con Luc."
Cony cerró los ojos.
"Y Luna..."
Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Avelina.
"Bueno, ella seguía siendo exactamente igual de soñadora que siempre."
Luna soltó una pequeña risa entre lágrimas.
"Pero las tres teníamos la misma meta."
Avelina continuó leyendo.
"Conseguir la cura para la polilla azul."
Evans frunció el ceño.
"Una enfermedad que había azotado a las hadas y exterminado a más de la mitad de su pueblo."
"Como bien sabes, ellas son las causantes de las estaciones y, por ende, el fin de ellas sería sumamente peligroso."
"Así que, en conjunto con los elfos, nos habíamos propuesto buscar una cura."
Avelina pasó la página.
Nada.
Otra.
Vacía.
Otra.
También vacía.
—¿Qué ocurre? —preguntó Evans.
Avelina parpadeó.
—No dice nada más.
Cony tomó el diario.
—¿Entonces para qué enviar todo esto?
Evans observó las páginas.
—Es un conjuro de éxtasis.
Todos lo miraron.
—¿Qué significa eso?
—El diario está vinculado al tiempo.
Evans tomó una página.
—El hechizo no permite que la información aparezca antes de que llegue el momento adecuado.
Avelina abrió los ojos.
—Entonces...
—Ese cambio debe producirse durante estos meses.
Evans señaló las páginas vacías.
—Por eso pudiste leer esta parte.
—¿Y el resto?
—El diario irá escribiéndose a medida que pasen los días.
Avelina se llevó una mano al rostro.
—Soy una estúpida.
—No digas eso.
—Debí ponerle el hechizo para que no revelara todo de golpe.
Su voz se quebró.
—Pero es más que obvio que eso es precisamente lo que debería haber hecho.
Comenzó a llorar.
Evans se acercó y puso una mano sobre su hombro.
—Lina.
Ella levantó la mirada.
—Hija, escúchame.
Su voz fue firme.
—No sé en qué condiciones te encontrabas cuando hiciste todo esto.
Miró a Lyra.
—Pero de alguna manera utilizaste toda tu magia para ponerla a salvo.
Señaló los recortes.
—Tenemos información.
Después señaló el diario.
—Tenemos una fuente que puede seguir revelándonos lo que ocurrió.
Finalmente miró a su nieta.
—Y tenemos tiempo.
Avelina cerró los ojos.
—¿Crees que podremos cambiarlo?
Evans tardó unos segundos en responder.
—No lo sé.
La sinceridad de sus palabras dolió.
—Pero vamos a intentarlo.
Miró a Lyra.
—Ella ya perdió demasiado.
Su expresión se endureció.
—No permitiré que pierda nuevamente a su familia.
Horas después, la puerta de la mansión se abrió.
Luc regresó.
Su rostro estaba serio.
Todos levantaron la mirada.
—¿Y?
Luc dejó un pequeño informe sobre la mesa.
—Los resultados están listos.
Avelina sintió que el corazón se aceleraba.
—¿Es mi hija?
Luc asintió.
—Sí.
Después respiró profundamente.
—Pero hay algo más.
Evans se acercó.
—¿Qué?
—Lyra es mestiza.
Todos guardaron silencio.
—Mitad bruja.
Luc miró hacia la pequeña.
—Y mitad vampiro.
Avelina cerró los ojos.
No sabía si aquello debía preocuparla o tranquilizarla.
Había confirmado lo que ya sabía.
Lyra era su hija.
La hija de Avelina Parker.
Y de Kael Draven.
Pero ahora comenzaba algo mucho más grande.
Tenían que encontrar a los Shadow rebeldes que todavía permanecían escondidos.
Tenían que descubrir qué iba a suceder durante los siguientes años.
Tenían que entender por qué la polilla azul sería tan importante.
Y, sobre todo...
Tenían que evitar a cualquier precio que aquel futuro volviera a existir.
Avelina miró a Lyra dormir.
La pequeña sonrió entre sueños.
Y por primera vez desde que había llegado desde aquel futuro devastado, Avelina permitió que una pequeña esperanza apareciera dentro de su corazón.
Quizás el destino no era inmutable.
Quizás el tiempo podía cambiar.
Y quizás...
por primera vez en la historia,
el futuro tendría que enfrentarse a ellos.