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La Mujer Que Nunca Encajo

La Mujer Que Nunca Encajo

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Completas
Popularitas:621.3k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Una joven reservada y profesional trabaja en la empresa de la familia de su exnovio, soportando humillaciones constantes por no encajar en el ideal de “mujer perfecta”: dulce, sociable y complaciente.
Durante un evento corporativo, salva la vida de un misterioso hombre que ha sido atacado. Sin saber quién es realmente, lo ayuda a escapar y cura sus heridas.
Él desaparece… pero no la olvida.
Cuando finalmente va a buscarla, descubre que ella fue despedida injustamente. Y quienes la destruyeron… están más cerca de lo que cree.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 12

Bastian

El investigador había hecho su trabajo.

Tenía datos.

Dirección aproximada.

Rutina.

Lugares frecuentes.

Y, entre ellos…

el gimnasio.

---

—No sabes cuánto va a valorar tu opinión —decía Sofía mientras conducia—. Mauricio siempre ha admirado tu trabajo.

Solté una risa corta.

—Ni siquiera recuerdo quién es.

—Finge —respondió ella sin dudar—. Eres bueno en eso.

La miré de reojo.

—Eras muy popular —

—No era popular.— respondí.

—Claro que sí —replicó—. Solo que eras… selectivo.

—No me gustaban las multitudes —respondí—. Ni las apariencias.

Me encogí de hombros.

—Sigo igual.

Sofía sonrió.

—Eso nunca cambió.

---

Al llegar, revisé mi teléfono.

—Te alcanzo —le dije.

—No tardes —respondió, bajándose del auto.

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Y entonces…

la vi.

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No fue casualidad.

No esta vez.

---

Ella salió justo en ese momento.

Y cuando nuestras miradas se encontraron…

se detuvo.

---

El tiempo… también.

---

Di un paso.

Luego otro.

Ella hizo lo mismo.

---

—Hola —dijo.

—Hola, Nina.

Su expresión cambió apenas.

—¿Sabes mi nombre?

Asentí.

—Leí tu carnet el día de la convención.

Una leve sonrisa apareció en su rostro.

—Veo que estás bien.

—Lo estoy —respondí—. Gracias a ti.

Bajó la mirada un segundo.

—Era lo mínimo… estabas herido.

—Aun así… —hice una pequeña pausa—. Gracias.

Silencio.

Cómodo.

Extraño.

---

—No me he presentado formalmente —añadí—. Bastian Kros.

—Nina Galen —respondió, con una ligera sonrisa—. Aunque… eso ya lo sabes.

Su sonrisa…

era distinta.

No forzada.

No medida.

Real.

---

—Me gustaría invitarte a comer —dije—. Como agradecimiento.

Dudó un segundo.

Lo noté.

—Está bien.

—Perfecto.

—Pero ahora… tengo que entrenar.

—Te acompaño.

Me miró de arriba abajo.

—¿Vestido así?

Sonreí.

—No voy a entrenar. Vengo a ver a Mauricio.

—¿El dueño?

—Sí. Es amigo de mi hermana.

---

Subimos juntos.

Hablando.

Sin esfuerzo.

---

Al entrar, saludó a varias personas.

Se notaba que… no era ajena al lugar.

Antes de irse, se detuvo frente a mí.

—Este es mi número —dijo, extendiendo el teléfono.

Lo tomé.

Aunque ya lo tenía.

—Gracias.

—Nos vemos luego.

Asentí.

Pero nuestros ojos…

se quedaron un segundo más de lo necesario.

---

Luego se fue.

---

—Interesante… —escuché detrás de mí.

Sofía.

La ignoré.

—Mauricio —saludé.

Y, efectivamente…

no lo reconocí.

Pero él a mí sí.

—¡Bastian! Hermano, cuánto tiempo.

Sonreí con educación.

—Mucho.

---

Conversamos.

Recordó cosas del colegio que apenas podía ubicar.

Sonreí.

Asentí.

Hasta que llevé la conversación a lo importante.

---

—Tu gimnasio tiene potencial —dije—. Pero necesitas ajustar tres cosas.

Se inclinó hacia adelante.

—Te escucho.

—Primero, retención. No es solo atraer clientes… es hacer que se queden.

Asintió.

—Segundo, segmentación. No todos tus clientes buscan lo mismo. Define perfiles.

—Tiene sentido…

—Y tercero —continué—, experiencia. El crecimiento no está solo en máquinas… sino en cómo se siente el lugar.

Silencio.

—Si mejoras esos tres puntos… puedes duplicar ingresos en un año.

Sus ojos brillaron.

—Eso es justo lo que necesitaba.

Asentí.

—Te enviaré algunas recomendaciones.

---

En ese momento…

ella salió.

---

Nina.

---

Se detuvo en la entrada.

Me buscó.

Y cuando me encontró…

sonrió.

Le devolví el gesto.

---

Nuestros ojos se quedaron ahí.

Más tiempo del normal.

Más de lo prudente.

---

Hasta que se despidió.

Y se fue.

---

—Te estás distrayendo —dijo Sofía, acercándose con Teresa.

—No.

—Claro.

Teresa sonrió.

—¿Quieres almorzar con nosotras?

—Gracias —respondí—, pero no puedo.

Cortés.

Directo.

—Tengo que irme —añadí.

Sofía me miró.

—¿Reuniones?

—Sí.

—¿Y en la noche?

La observé.

—¿Por qué tanto interés en mi agenda?

—Curiosidad.

Sonreí levemente.

—Cena.

—¿Con quién?

—Una conocida.

Sus ojos brillaron.

—Ah…

---

Esa noche…

la recogí.

---

Nina llevaba un vestido midi.

Color negro.

Corte elegante.

Ceñido a la cintura, con una caída suave que marcaba su silueta sin exagerar.

Mangas delicadas.

Escote discreto.

Sencilla.

Pero imposible de ignorar.

---

Cuando subió al auto…

el ambiente cambió.

---

—Hola —dijo.

—Hola.

Arranqué.

---

El silencio no era incómodo.

Era… nuevo.

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—¿Siempre cenas en lugares tan formales? —preguntó.

—No siempre.

—¿Entonces hoy es especial?

La miré de reojo.

—Tal vez.

Sonrió levemente.

—Gracias por la invitación.

—Gracias por aceptar.

---

Durante la cena, la conversación fluyó.

Natural.

Sin esfuerzo.

---

Hablamos de trabajo.

De lo difícil que era empezar de nuevo.

De decisiones.

De silencio.

---

—No me gusta pedir ayuda —dijo en un momento.

—Lo noté.

Me miró.

—¿Eso es malo?

—No —respondí—. Pero puede ser… solitario.

Bajó la mirada.

—Lo es.

---

Silencio.

---

—Pero también te hace fuerte —añadí.

Levantó la vista.

Y por un segundo…

pareció creerlo.

---

La tensión estaba ahí.

No evidente.

Pero constante.

---

Miradas que duraban más.

Silencios que decían demasiado.

---

Hasta que…

su teléfono vibró.

---

Lo miró.

Y su expresión cambió.

---

Se tensó.

---

—¿Todo bien? —pregunté.

No respondió de inmediato.

Solo giró la pantalla hacia mí.

---

Un mensaje.

---

“¿De verdad crees que puedes salir tranquila después de todo?

Te dije que eras mía.”

Damián.

El ambiente se rompió.

Y algo en mi interior…

se volvió frío.

—¿Quién es? —pregunté.

Nina no respondió.

1
Luz Maritza Rodriguez Pinilla
excelente historia felicitaciones
Leticia Contreras
una historia que tubo de todo autora muchas gracias por tomarce el tiempo para escribir y deleitarnos con su historia me gusto mucho 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Leticia Contreras
cada quien tiene lo que se merece tu solo labraste tu propia celda ahora sufres las consecuencias de tus herrores
Leticia Contreras
ya nacio la princesa Sofia con bien gracias a Dios ahora si ya esta esta tierna familia 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Leticia Contreras
andale zorra te llego tu turno de pagar todo e mal que le hisiste a Nina
Leticia Contreras
zorro y pendejo ese Damian ya se te llego la hora de pagar tus fechorias perro
Leticia Contreras
la caida de la empresa se veia benir con Damian y ella apoyandolo ahora que no se queje zorra pendeja
Leticia Contreras
finalmente le pidio matrimonio a Nina Bastian ojala que ya nada se interponga y logren casarce
Leticia Contreras
Damian es un completo patan no le importa nada mas de que destruir a Nina y la zorra de la tia ya no lo quiere a su lado pero el todabia piensa que va a ganarle a Bastian
Leticia Contreras
ya ni se te cree Bastian siempre dices lo mismo y nada pasa que necesitas para darle su merecido a toda la bola de alacranes que andan detras tuyo y Nina
Leticia Contreras
me da pena su caso de Nina ojala que su bebe este saludable
Leticia Contreras
ojala que Bastian llegue a tiempo de salvarlas a las 2
Leticia Contreras
creo que Damian ya la tiene creo que Nina es una inconciente por no cuidarce de las viboras
Leticia Contreras
ya desde cuando descubrieron a tu zorra Martin todos ustedes van a caer
Leticia Contreras
Bastian ya es hora que te enfrentes a las serpientes de una ves por todas
Leticia Contreras
sin lugar a dudas Bastian tiene enemigos pero los mas sercanos son la zorra de Camila Damian y el otro perro de Martin
Leticia Contreras
que tiernos Bastian ahora si tiene que protejer a Nina de esas sabandijas
Leticia Contreras
un completo sicopata este Damian ya tanto que a hecho y aun no lo meten preso
Leticia Contreras
este cerdo de Damian ojala y no se entere de su embaraso pues es capas de hacerle dan̈o a Nina y su bebe
Leticia Contreras
ahora ya save que el recentido de Martin anda buscando su ruina y el otro estupido de Damian para donde gano
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