Tres amigos fijan un objetivo cada uno y deciden grabar un vídeo esperando poder cumplirlos en un año... pero las situaciones alterarían los planes iniciales.
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Capítulo 5
En cuanto llego a mi departamento noto que mi celular está a punto de descargarse y lo conecto para cargarlo, pero a su vez noto que me faltan algunos víveres. Afortunadamente, la tienda de mi amigo Pedro está cerca.
Ya está por anochecer así que no hay tiempo que perder. En general mi barrio es seguro y por eso la seguridad en mi departamento es solo una puerta que da al exterior, pero prefiero no estar de noche afuera.
La tienda está a unas cuadras de distancia. Normalmente pago con transferencia en el momento, pero tengo confianza suficiente con Pedro para pagarle al regresar a mi departamento.
Al salir, veo a unas casas de distancia a una mujer desaliñada, que parece estar en situación de calle. Ella también me observa, pero para mí es solo un vistazo sin importancia, pues tengo prisa por concretar mi compra.
Llego a la tienda y elijo lo que deseo para que mi amigo Pedro me los venda. Entre esos está, desde luego, una canasta de comida gourmet en el exhibidor que tiene en la parte de afuera de su tienda, pero asegurados con una reja y un candado.
De esta forma los transeúntes pueden ver mejor lo que vende y animarse a comprar pero evita que le puedan robar.
Es una lástima que la canasta no incluya manzanas verdes que son las que más me gustan, pero esas las compro aparte.
Sin embargo, aunque en la mañana estaba enojado, ahorita parece que está a punto de explotar. Asumo que el problema familiar que me comentó por la mañana ha empeorado.
Después de confirmar que debe cerrar la tienda pronto para ir a resolver ese asunto, le explico que mi celular estaba descargado, pero que al llegar a mi departamento le pagaré.
Pedro dice: “No conozco a una persona más honesta que tú. Creo que preferirías morir antes que mentir. Ojalá todos fueran así. Tranquilo, lleva lo que necesites y me pagas al llegar a tu departamento.”
Afortunadamente para ambos, hemos llegado a tener una “confianza financiera”, y por eso él simplemente me da la factura de mi pedido y yo posteriormente le transfiero el valor de mi compra.
Esa es una de las cosas que más me gustan de esta tienda, pues por seguridad evito usar efectivo y sólo tengo una pequeña cantidad de dinero en mi casa por si hay alguna emergencia.
Así que rápidamente me despacha lo que deseo en 3 fundas, me da la factura y me retiro. Al avanzar un par de cuadras y virar noto algo raro en las fundas. Observo y me doy cuenta de que una funda tiene un agujero y en la esquina que acabo de pasar se cayó una de mis manzanas verdes al piso.
Pongo lo de la funda rota en otra funda y meto esta dentro de la funda rota. Así hago siempre en estos casos, pues una funda con un agujero sirve muy bien de refuerzo para una funda en buen estado.
Entonces regreso por la manzana caída, la pongo en una de mis fundas y a lo que me alisto para retomar mi camino… veo a la mujer que había visto antes en el exhibidor de afuera de la tienda, pero sin mi amigo tendero.
Medito: “si va a comprar, ¿Por qué no llama al tendero? Aunque por como se ve, no parece que pueda pagar una de esas canastas.”
Entonces me fijo bien, y le veo abriendo y retirando el candado, que lo pone sin hacer ruido en el piso. Abre silenciosamente la reja y coge una de las canastas.