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EVOLETT: VOLVER A VIVIR

EVOLETT: VOLVER A VIVIR

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Autosuperación
Popularitas:38.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Evolett aprendió demasiado pronto que el mundo podía ser un lugar cruel. Durante dos años, sobrevivió en silencio, escondiendo sus heridas detrás de una mirada tímida y un corazón que ya no confiaba en nadie.
Hasta que apareció Will Cleim.
Él no la mira con lástima. No intenta salvarla. Simplemente decide quedarse.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 11

La llamada duró menos de un minuto. Will contestó al segundo tono, como si hubiera estado esperando junto al teléfono. Su voz sonaba serena cuando dijo su nombre, pero Evolett percibió un matiz de alivio en sus palabras.

—He pensado en su oferta

dijo ella, con el corazón latiendo con fuerza.

—Y quiero aceptarla.

—Me alegra oír eso

respondió Will.

—¿Puedes venir a la oficina esta tarde? A las cuatro. Te enviaré la dirección. O puedo enviar a mi chófer por tí.

—No tranquilo, yo puedo ir señor.

—Te espero, Evolett. Y no me digas señor, no soy tan viejo.

Colgó y ella se quedó mirando el teléfono, sintiendo que el suelo se movía bajo sus pies. Lena la observaba desde la silla, con una sonrisa de oreja a oreja.

—¿Te espera en su oficina?

preguntó, con las cejas arqueadas.

—Sí. A las dos.

—Entonces tenemos que prepararte. No puedes ir así, con tu ropa de siempre. Necesitas algo que te haga sentir poderosa.

Evolett la miró con escepticismo.

—No tengo ropa para sentirme poderosa. Mi ropa es normal.

—Pues vamos a conseguirla.

Lena se levantó con energía.

—Tengo un vestido que te quedará perfecto. Y zapatos. Y quizás un collar. Vamos, no hay tiempo que perder.

unas horas después, Evolett estaba frente al edificio de Cleim Couture, un rascacielos de vidrio y acero que se alzaba en el corazón del distrito financiero de París. Llevaba el vestido de Lena, un corte sencillo, color azul marino, que le llegaba justo por encima de las rodillas. Los zapatos de tacón bajo le daban unos centímetros de altura, y un collar plateado descansaba sobre su clavícula.

Se sentía extraña. No acostumbrada. Pero también, en algún rincón olvidado de su ser, se sentía un poco más fuerte.

La recepción era un espacio amplio y luminoso, con paredes de mármol blanco y un enorme letrero con el nombre de la empresa en letras doradas. Una mujer joven, con el cabello recogido en un moño perfecto y una sonrisa profesional, la recibió en la entrada.

—Buenas tardes. En qué puedo ayudarla?

—Vengo a ver al señor Will Cleim

dijo Evolett, con voz firme.

—Tengo una cita.

La recepcionista consultó una pantalla y asintió.

—Sí, señorita. El señor Cleim la espera en la planta treinta. Tome el ascensor de la izquierda.

Evolett caminó hacia los ascensores, sintiendo las miradas de algunos empleados sobre ella. Se obligó a mantener la cabeza en alto, a recordar las palabras de Lena, Eres talentosa. Eres brillante. Te mereces esto.

El ascensor subió en silencio, y cuando las puertas se abrieron, se encontró en un pasillo elegante, con puertas de madera oscura y una alfombra que amortiguaba sus pasos. Una secretaria, sentada detrás de un escritorio de diseño, la miró con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

—¿Señorita Evolett me imagino?

preguntó, con un tono que bordeaba la condescendencia.

—Sí, soy yo.

—El señor Cleim la espera. Pase.

Evolett caminó hacia la puerta que la secretaria le indicó, pero antes de que pudiera abrirla, la mujer habló de nuevo.

—Un consejo. El señor Cleim es muy ocupado. No le haga perder el tiempo con cosas sin importancia.

Evolett se detuvo y se giró lentamente. La secretaria la miraba con una sonrisa falsa, los brazos cruzados sobre el pecho.

—No creo que sea usted quien deba decidir qué es importante para el señor Cleim

respondió Evolett, con una calma que sorprendió incluso a ella misma.

La secretaria parpadeó, claramente sorprendida por la respuesta. Antes de que pudiera replicar, la puerta se abrió y Will apareció en el umbral.

—Evolett

dijo, con una sonrisa que iluminó su rostro.

—Pasa, por favor.

Luego, giró la cabeza hacia la secretaria y su sonrisa se desvaneció.

—¿Hay algún problema, señorita Dupont?

La secretaria se puso pálida.

—No, señor Cleim. Ningún problema.

—Bien

respondió Will, con un tono que no admitía réplica.

 —Porque si me entero de que está haciendo comentarios inapropiados a mis invitados, tendré que reconsiderar su posición en la empresa. Entendido?

—Sí, señor Cleim

susurró la secretaria, bajando la mirada.

Will se volvió hacia Evolett y su expresión se suavizó al instante.

—Ven. Te enseñaré la oficina.

La oficina de Will era impresionante, paredes de vidrio que ofrecían una vista panorámica de París, un escritorio de madera oscura, estanterías llenas de libros de moda y diseño y un sofá de cuero blanco junto a la ventana. Pero Evolett apenas podía concentrarse en el paisaje. Su mente seguía dando vueltas a lo que acababa de pasar en la entrada.

—Lo siento por lo de la señorita Dupont

dijo Will, como si hubiera leído sus pensamientos.

—No debería haberte hablado así.

—No fue culpa suya

respondió Evolett, sentándose en una de las sillas frente al escritorio.

—Y yo tampoco me quedé callada.

Will la miró con una mezcla de sorpresa y admiración.

—Eso me gusta. No te dejas pisotear.

Evolett sintió que el calor subía a sus mejillas. No era habitual que alguien la elogiara por su firmeza.

—Bueno

dijo Will, sentándose detrás del escritorio y abriendo una carpeta.

—Hablemos de trabajo. He estado revisando algunos de tus bocetos. Lena me los envió.

Evolett abrió los ojos con sorpresa.

—¿Lena te los envió, Cuándo?

—Esta mañana. Dijo que quería que viera lo que vales antes de que llegarás. Y tenía razón.

Sacó varios dibujos de la carpeta y los extendió sobre el escritorio. Eran los bocetos que Evolett había hecho en clase, los que Lena había visto cuando ella estaba distraída. No sabía que su amiga los había fotografiado.

—Estos diseños son extraordinarios

dijo Will, señalando uno de ellos.

—La forma en que juegas con las texturas, cómo entiendes el movimiento del cuerpo... esto no se enseña. Esto es talento puro.

Evolett sintió que las palabras se le atascaban en la garganta. Era la primera vez que alguien, fuera de Lena o de la doctora Moreau, reconocía su trabajo.

—Gracias

logró decir.

—No me des las gracias. Es la verdad. Y por eso quiero que trabajes conmigo.

Will se levantó y caminó hacia la ventana, con las manos en los bolsillos.

—Estoy desarrollando una nueva colección para la primavera. Quiero algo fresco, algo que rompa con lo establecido. Algo que hable de emociones reales, no solo de tendencias. Y creo que tú puedes ayudarme a lograrlo.

—¿Qué tendría que hacer exactamente?

preguntó Evolett, inclinándose hacia adelante.

—Serás mi asistente de diseño. Trabajarás conmigo en los bocetos, en la selección de telas, en la conceptualización de la colección. No será fácil, te lo advierto. Las horas son largas y el trabajo es exigente. Pero tendrás libertad creativa y aprenderás más de lo que podrías imaginar.

Evolett procesó sus palabras. Era una oportunidad enorme, mucho más de lo que había esperado. Pero también era aterradora.

—¿Qué pasa si no estoy a la altura?

preguntó, con sinceridad.

Will se giró y la miró fijamente.

—No creo que eso vaya a pasar. Pero si pasa, lo resolveremos juntos. seremos un equipo, Evolett. No vas a estar sola.

Había algo en su tono que la hizo sentir segura. No era lástima ni condescendencia. Era una promesa.

—Acepto

dijo, y la palabra salió con más firmeza de la que esperaba.

Will sonrió. Era una sonrisa amplia, genuina, que transformaba su rostro.

—Entonces, bienvenida a Cleim Couture. Empezamos mañana a las nueve. ¿Te parece?

—Si señor

respondió con media sonrisa.

—no me digas señor. Solo Will para ti. Y otra cosa necesito que te mudes cerca de aquí, y tranquila la empresa te otorgará un departamento a unas calles.

—Señor... Es decir Will, pero en este momento no tengo como pagar un lugar.

Respondo ella pero Will la interrumpió.

—son políticas de la empresa, y se correrán por los gastos aquí así que tranquila, solo debes preparar la mudanza.

Evolett asintió, sintiendo que el futuro se abría ante ella. Por primera vez en mucho tiempo, no tenía miedo de lo que podría pintar en él.

1
Ley Ruiz
estuvieron muy buenos estos capítulos gracias autora
Ivonne selva
🤣🤣 le gusto lo bueno, ahora a ver como la complaces ahí esta la desperto
Ivonne selva
los dos pociones 🤣🤣 ahora se desatan
Ivonne selva
capítulo hermosooooo👏👏👏👏🥰🥰🥰
Georgina Muñox
jajajaja 🤣 le gusto mijo dale con todo
Georgina Muñox
tranquilaaaaaaaa no creo te dejara calma esa inseguridad
Georgina Muñox
por favor 👏👏 tremendo hombre pecho peludo macho alfa🤣
Georgina Muñox
/Cry/ pobrecita ella lo intenta
Lea lu
👏👏👏 hermoso awww Evo tienes un hombre increíble ya lo aprobamos
Pepe
La reacción de Will me gustó. No la cuestiona por no haber denunciado, simplemente escucha y se queda con ella
Lea lu
bueno Will a demostrar que tan caballero eres 👏👏
Bayisu
capítulo más caliente 🔥
Georgina Muñox
😭😭 que capítulos más fuerte
Lia fernandez
no es tu culpa tu eres un bien hombre no como ese
Lea lu
es que este hombre es bello tan respetuoso como pocos
Lia fernandez
ojalá y sea la madre que no tuvo la pobre evolett
Lea lu
ya va serio presentara a los suegros
carly Ruiz
me enamore del Will no puede ser tan bell9
carly Ruiz
👏👏👏👏 🥰🥰🥰🥰 mil hombres más así pooooor favooor
luzca Mera
me gusta como Will la admira y valora es muy hermoso
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