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Entre Colmillos Y Sombras

Entre Colmillos Y Sombras

Status: En proceso
Genre:Fantasía LGBT / Amor prohibido
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

BL!!

¿Castigar a tu lobo por llamar destinado al vampiro que se casará con tu hermana?
¿Negar el instinto , los celos y la decepción de un lobo?

Para Nyx que su lobo llame destinado a Lazarus es un error, solo es un chupasangre engreído que se casara con su hermana por el bien de ambos reinos , ¿porque importarle?

Lo mejor sería negarlo y solo proteger su reino de la amenaza externa que advierte que le quitarán su alma……

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El olor que buscaba

Nyx llevaba casi una hora entrenando.

No con la espada.

No con el arco.

Solo con sus propios puños.

Golpeó la pared de piedra.

Una vez.

Otra.

Otra más.

El impacto resonó por la sala de entrenamiento vacía.

Sus nudillos ya estaban abiertos y la sangre comenzaba a manchar la piedra.

Pero no se detenía.

Tenía demasiadas cosas en la cabeza.

La secta.

Los ataques.

Ronen.

La conversación junto al lago.

El extraño comportamiento de su lobo.

Y Lazarus.

Siempre Lazarus.

Nyx volvió a golpear.

—Maldita sea…

Apoyó la frente contra la pared y respiró profundamente.

Lo único que quería era dejar de pensar.

Pero cuanto más intentaba hacerlo, más aparecía aquella sensación.

El recuerdo de la tormenta.

El cansancio.

El calor.

Y aquel olor.

El olor de Lazarus.

Frío.

Oscuro.

Tranquilizador.

Nyx cerró los ojos.

Su lobo se movió lentamente dentro de él.

Lazarus.

—No.

Pero esta vez no hubo rabia en su respuesta.

Solo cansancio.

—No puedo estar pensando en él todo el tiempo.

Su lobo no discutió.

Nyx soltó una risa amarga.

—¿Ahora decides quedarte callado?

Se apartó de la pared y observó sus nudillos ensangrentados.

Quizás debería limpiarlos.

Quizás debería descansar.

Pero una parte de él solo quería caminar hasta donde estaba Lazarus.

Sentir aquel aroma otra vez.

Y eso era precisamente lo que más le molestaba.

......................

Lazarus, por su parte, no tenía ninguna intención de contar lo que había visto.

Había estado cerca del lago.

Había visto a Nyx encontrarse con aquel humano.

Había visto cómo hablaban.

Y también había visto cómo Nyx terminó aquella conversación.

Pero jamás admitiría que lo había estado observando.

Mucho menos que había seguido su rastro.

No iba a decir:

Sí, te estaba espiando.

Eso sería darle a Nyx demasiada satisfacción.

Además, había algo que Lazarus no podía ignorar.

Había reconocido al humano.

Ronen.

El mismo hombre que había dejado aquellas marcas en el cuello de Nyx.

El mismo que ahora parecía querer volver a formar parte de su vida.

Lazarus no sabía qué relación tenían actualmente.

Pero sí había notado algo.

Nyx no había regresado al lago para buscarlo.

Había ido para despedirse.

Y, por alguna razón, eso le había provocado una sensación de alivio.

Aunque jamás lo admitiría.

Ni siquiera ante sí mismo.

Lazarus caminaba por uno de los corredores del castillo cuando percibió un olor conocido.

Sangre.

Se detuvo.

Siguió el aroma hasta la sala de entrenamiento.

La puerta estaba entreabierta.

Dentro encontró a Nyx sentado junto a la pared, examinándose los nudillos.

Lazarus observó la sangre.

—¿Otra pelea?

Nyx levantó la mirada.

—Entrenamiento.

—Con una pared.

Nyx miró la piedra marcada.

—La pared perdió.

Lazarus sonrió.

—Eso parece.

Nyx se puso de pie.

Intentó pasar a su lado.

Pero Lazarus lo detuvo suavemente tomándolo de la muñeca.

—Estás sangrando.

Nyx bajó la mirada hacia su mano.

—No es nada.

—Siempre dices eso.

—Porque casi siempre es cierto.

Lazarus lo soltó.

—Ven. Necesitas limpiarte eso.

Nyx dudó.

Su lobo se movió inmediatamente.

Y el olor de Lazarus volvió a llenar sus sentidos.

Nyx cerró los ojos durante un segundo.

Solo un segundo.

Pero Lazarus lo notó.

—¿Qué pasa?

Nyx abrió los ojos.

—Nada.

Lazarus sonrió ligeramente.

No preguntó.

Todavía no.

Porque quizá había cosas que Nyx necesitaba descubrir por sí mismo.

Y porque Lazarus tampoco estaba dispuesto a admitir todas las cosas que él había estado haciendo por su cuenta.

Especialmente una.

Había seguido a Nyx hasta el lago.

......................

Lazarus tomó la mano de Nyx antes de que pudiera apartarse.

—Déjame ver.

—No es necesario.

—Nyx.

El tono tranquilo del vampiro consiguió que, por alguna razón, Nyx dejara de discutir.

Lazarus examinó sus nudillos.

Había pequeñas heridas abiertas y sangre fresca.

—Te has lastimado bastante.

—Ya te dije que no es nada.

Lazarus acercó lentamente la mano a su rostro.

Nyx lo observó.

No retrocedió.

El silencio entre ambos comenzó a sentirse diferente.

Más pesado.

Más íntimo.

Lazarus pasó el pulgar sobre una pequeña gota de sangre.

Y, antes de que Nyx pudiera preguntar qué hacía, llevó el dedo a sus labios.

Probó su sangre.

Ambos se quedaron inmóviles.

Los ojos de Lazarus cambiaron ligeramente.

Nyx sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.

—¿Qué…?

Lazarus lo miró directamente.

—Tu sangre es diferente.

—Eres un vampiro. Se supone que no deberías estar sorprendido.

—No estoy sorprendido.

Su voz había bajado.

—Estoy intentando decidir si debería volver a probarla.

Nyx tragó saliva.

Su lobo reaccionó inmediatamente.

Destinado.

—Cállate… —susurró.

—¿Qué dijiste?

—Nada.

Lazarus se acercó un poco más.

Nyx podría haberse apartado.

No lo hizo.

Durante unos segundos, ninguno de los dos habló.

Toda aquella tensión acumulada durante semanas parecía concentrarse en aquel instante.

Las discusiones.

Las miradas.

Los celos.

La noche de la tormenta.

Todo.

Lazarus levantó una mano y rozó la mandíbula de Nyx.

—Si quieres que me detenga, dilo.

Nyx sostuvo su mirada.

No dijo nada.

Fue él quien cerró la distancia.

Sus labios se encontraron.

El beso comenzó con una cautela casi extraña en ellos.

Sin provocaciones.

Sin desafíos.

Solo una tensión que finalmente había encontrado dónde liberarse.

Nyx sujetó la ropa de Lazarus y lo acercó más.

Lazarus respondió al beso, rodeándolo con un brazo.

Cuando finalmente se separaron, ambos permanecieron cerca.

Nyx respiraba agitado.

Lazarus sonreía apenas.

—Supongo que esto tampoco fue culpa de la luna.

Nyx lo miró con el rostro encendido.

—No arruines el momento.

Lazarus soltó una pequeña risa.

—Como ordene, príncipe.

Nyx volvió a acercarse.

Esta vez sin ninguna duda.

El beso apenas terminó cuando Nyx volvió a acercarse.

Lazarus sonrió contra sus labios.

—¿Ya te arrepentiste?

—Cállate.

—Qué romántico.

Nyx volvió a besarlo para silenciarlo.

Lazarus soltó una risa baja y correspondió, rodeándolo por la cintura.

Cuando se separaron nuevamente, Nyx lo miró con una mezcla de orgullo y vergüenza.

—Sigues siendo insoportable.

—Y aun así sigues besándome.

—Eso no significa nada.

—Claro que no.

Lazarus le acarició suavemente la mejilla.

—Aunque debo admitir que besas bastante bien.

Nyx entrecerró los ojos.

—¿“Bastante”?

—No quería alimentar demasiado tu ego.

—Idiota.

—Príncipe gruñón.

Nyx sonrió sin poder evitarlo.

Y volvió a besarlo.

Esta vez fue más breve, casi juguetón.

Después otro.

Y otro.

Entre cada beso aparecía algún comentario.

—Tienes una sonrisa bonita.

—Tú tienes demasiado orgullo.

—Tus ojos son preciosos cuando estás enfadado.

—Tus cumplidos son horribles.

—Me gusta tu cabello mojado.

—Y a mí me gusta cuando cierras la boca.

—Eso último será difícil.

Nyx soltó una carcajada.

Hacía mucho que no se reía así con él.

No había tensión incómoda.

No había miedo.

Ni siquiera aquella necesidad constante de demostrar quién era más fuerte.

Solo estaban ellos.

Dos enemigos que habían pasado semanas discutiendo y que, de repente, habían descubierto que podían hablar de aquella manera.

Lazarus volvió a acercarse.

—¿Sabes algo?

—¿Qué?

—Creo que me gusta más este Nyx.

Nyx arqueó una ceja.

—¿Cuál?

—El que deja de fingir que me odia durante cinco minutos.

Nyx le dio un pequeño empujón en el pecho.

—No te emociones.

—Demasiado tarde.

Nyx intentó mantener la seriedad, pero terminó sonriendo.

Y cuando Lazarus volvió a inclinarse hacia él, Nyx ya no tuvo ninguna intención de apartarse.

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Veronica Albarracin
Me encanta las historias de ellos te felicito autora} 👏👏👏👏🇺🇾🌺
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