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Enamorada Del Padre De Mi Mejor Amiga.

Enamorada Del Padre De Mi Mejor Amiga.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Malentendidos / Romance / Padre soltero / Amor a primera vista / Completas
Popularitas:1.5M
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

Él es el padre de su mejor amiga... Pero también el dueño de sus fantasías más prohibidas.

Cristóbal es un hombre maduro, exitoso y comprometido con su familia, alguien a quien todos ven como un ejemplo de responsabilidad. Pero desde el día que conoció a Julieta, la joven compañera de su hija, nada ha sido igual. Cada encuentro la hace más irresistible, cada mirada profundiza una conexión que no debería existir.

Ella es joven, dulce e "inocente" ... Y él lucha por no caer en la tentación.

Julieta siempre ha visto en Cristóbal algo más que el padre de su mejor amiga: un hombre que despierta en ella emociones que nunca imaginó sentir. A pesar de saber que está jugando con fuego, no puede evitar buscarlo, soñarlo, desearlo con una intensidad que la abruma.

Un amor que desafía los límites, un deseo que no sabe de reglas.

Entre secretos, mentiras por omisión y el miedo a destruir vidas enteras, Cristóbal y Julieta se ven envueltos en una pasión que amenaza con consumirlos...

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6.

Julieta.♥️

Desperté con los primeros rayos del sol colándose entre las cortinas. Sentía el cuerpo pesado, como si el sueño me hubiera arrastrado a un lugar profundo… uno del que no quería salir. Todavía podía sentir el rastro de su voz en mi oído. Su nombre rondaba mi pecho como un susurro culpable: Cristóbal.

Me sacudí la cabeza y me obligué a levantarme. Me duché con agua tibia, me vestí con jeans, camiseta rosa y una chaqueta ligera. Preparé un café rápido en la cocina —mi madre ya se había ido— y salí rumbo a la universidad.

El campus estaba más agitado que de costumbre. El aire olía a humedad y hojas secas, y los grupos de estudiantes se dispersaban entre clases y charlas improvisadas. Tuve tres materias ese día: Historia del diseño, Proceso creativo y Técnicas mixtas. Todas exigentes, pero absorbentes. Me sumergí en las actividades, tomé apuntes, participé. Quise distraerme, perderme en las formas y los colores. Pero aún así… él volvía.

En el receso, Jessica apareció como siempre, brillante y habladora, con su risa contagiosa.

—¿Hoy también vas a trabajar, Juli?

—Sí, hasta las ocho.

—Estás loca. ¿No te cansas?

—Un poco… pero me gusta. Me mantiene enfocada. Además de yo no soy rica como tú, debo trabajar para sobrevivir.

Nos despedimos con un abrazo corto. Me dirigí a la tienda en bus, repasando mentalmente todo lo que tenía que hacer. Al llegar, doña Teresa ya estaba revisando inventario.

—Hola, querida —me sonrió—. Hoy vamos a organizar la nueva línea de vestidos. Los maniquíes te están esperando.

—Vamos a ello —dije animada.

Emilio y Cecilia estaban ya en su rutina. Él me saludó con esa sonrisa medio tímida que siempre me parecía adorable, y que ahora, tras lo que Cecilia me había dicho, me pareció aún más evidente.

En algún momento, entre ventas, Cecilia se acercó mientras doblábamos unas blusas de encaje.

—¿Y? ¿Pensaste en lo que te dije?

—¿Sobre Emilio?

Asintió.

—Sí. Pero sigo creyendo que estás viendo cosas. Aunque… —bajé la voz— es guapo. Tiene ese aire clásico. Cabello oscuro, piel limpia, ojos verdes… pero es que no sé. No siento esa conexión.

—¿Por qué?

—Porque a mí… —hice una pausa y la miré con una sonrisa ladeada— me atrae la seguridad. Los hombres mayores. Los que saben lo que hacen, lo que quieren. No tengo tiempo para juegos.

Cecilia rió en voz baja, divertida.

—Ay, amiga… tú no estás para niños. Tú quieres que te agarren como mujer.

—¡Cecilia! —me reí, pero ella no estaba tan lejos de la verdad.

La jornada terminó sin incidentes. Me despedí de todos y tomé un taxi hacia casa. Ya era de noche. Las calles se veían más solas, pero en mi mente el ruido no cesaba.

Al entrar, escuché susurros. Voces contenidas desde la sala. Me acerqué despacio y vi a mamá y a Ramón discutiendo en voz baja. "Otra vez"

—Hola —dije, interrumpiéndolos suavemente.

Ambos se giraron. Ramón solo asintió con un gesto. Mamá me sonrió, forzada.

—¿Todo bien? —pregunté.

—En la fábrica hicieron una nueva reunión hoy, lo del recorte de personal es un hecho y yo soy unas de las que está en juego —me respondió mamá con un tono apagado.

—¿Te lo dijeron directamente?

—No… pero lo intuyo. El ambiente está tenso. Y soy de las últimas que entró.

Me preocupé, claro. Pero algo más me hizo arquear una ceja. El nerviosismo de Ramón. Su incomodidad. Habían estado discutiendo por eso. Y entonces lo solté.

—Ya va siendo hora de que Ramón se busque un trabajo, ¿no? ¿Saliste hoy a buscar algo qué hacer?

Él abrió los ojos como platos.

—¿Perdón? ¿Otra vez tú con lo mismo?

—Lo que escuchaste. Y sí, siempre yo con lo mismo. No es justo que mamá lo haga todo. Tú también vives aquí.

—¡Yo hago mi parte!

—¿Ah, sí? ¿Ver televisión y decirle a mamá qué cocinar cuenta como tu parte?

—¡Yo no encuentro trabajo, niña malcriada!

—¡Porque ni siquiera sales a buscarlo! Nada va a caerte del cielo. ¡Y no me digas niña malcriada!

Mamá intervino rápido, angustiada.

—¡Basta ya, por favor!

—No puedo seguir viéndote así, mamá —le dije _El debe ayudarte, debe trabajar.

Ella bajó la mirada. Ramón apretó los puños, frustrado.

—Estas son cosas que solo nos competen a tu madre y a mí —bufó él.

_Ramón, tiene razón, Julieta _las palabras de mamá me golpearon, no es la primera vez que dice algo así, pero aún así no deja de doler.

Subí las escaleras sin responder. Me encerré en mi habitación y solté un suspiro largo. La tensión me pesaba en el pecho.

Me recosté, agotada, pero luego de unos minutos, me levanté, me duché, me puse un pijama cómodo. Volví a poner música, y entre mensajes con Jessica, el sueño volvió a vencerme y por su puesto el padre de mi mejor amiga invadió mi mente.

Pero esta vez… el sueño fue más vívido.

Cristóbal estaba allí. Esperándome en una habitación elegante, con camisa negra, el primer botón desabrochado. Sus ojos me miraban con hambre.

Su voz me susurraba mi nombre.

Y yo… me rendía.

...

El olor a café recién hecho debería haberme reconfortado. Pero algo en el ambiente me decía que esta mañana no sería distinta a las demás… quizá, incluso peor. Me senté en la mesa sin muchas ganas, removiendo el pan en el plato como si eso fuera a quitarme el nudo en el estómago. Mamá ya estaba sirviendo los huevos, aún con las ojeras que la acompañaban desde hace semanas. Ramón hojeaba el periódico como si fuera el rey de la casa.

Y entonces, sin siquiera levantar la vista, soltó:

—Ya que existe la posibilidad de que despidan a tu madre, deberías empezar a aportar un poco más para los gastos, Julieta.

Tragué en seco. El sonido del tenedor contra el plato me pareció más estruendoso de lo normal. Lo miré, incrédula.

—¿Perdón? —pregunté con frialdad—. ¿Aportar más?

—Sí —replicó con desdén—. Vives aquí, comes aquí. Es justo que ayudes más, ¿no?

—Yo ya ayudo, Ramón —respondí, con la voz dura como piedra—. Cada mes doy parte de lo que gano en la tienda. Pago mis cosas, mis materiales para la universidad, el transporte, la comida… ¿qué más quieren? ¿Que pague también  arriendo mientras tú te sientas a ver televisión?

—¡No me faltes el respeto! —saltó él, levantando la voz.

Mi madre intervino con un gesto cansado.

—Julieta… Ramón tiene razón en algo. Con mi trabajo en riesgo, todos deberíamos poner un poco más.

Y ahí se rompió algo dentro de mí.

—¿Cómo puedes decir eso, mamá? —le espeté con el corazón latiendo en la garganta—. ¡En vez de poner al flojo de tu marido a buscar trabajo, me estás pidiendo a mí más de lo que ya doy!

—No le digas flojo —susurró ella, pero sus ojos evitaban los míos.

—Papá me dejó dinero para estudiar —continué con rabia contenida—. Para estudiar, no para mantener a un hombre que ni siquiera es capaz de mover un dedo por ti.

El silencio se volvió pesado. Mamá bajó la mirada, y Ramón simplemente volvió a su periódico como si la escena no lo tocara. Me levanté, sintiendo que si decía una palabra más, podría perder el control.

—No tengo más que decir. —Tomé mi bolso, dejé el desayuno intacto—. Me voy.

—¿A dónde vas tan temprano? —preguntó mamá con voz ahogada.

—A donde no tenga que cargar con lo que no me corresponde.

Salí sin mirar atrás. Tomé el primer taxi que pasó. Di la dirección como si fuera en automático, ni siquiera lo pensé… hasta que el taxi frenó.

Miré por la ventana. Y mi corazón dio un vuelco.

Estaba frente a la casa de Jessica.

No entendía cómo, ni por qué. Solo supe que mis dedos habían guiado mi huida hacia el único lugar donde me sentía segura.

Le pagué al taxista, bajé, y caminé hasta el portón. Un hombre de seguridad salió a mi encuentro.

—Buenos días, señorita Julieta —dijo con una leve sonrisa—. Adelante.

Me limité a sonreír, algo incómoda. Avancé por el sendero bordeado de plantas, con los nervios latiendo en mis sienes. Toqué la puerta principal y esperé.

Cuando esta se abrió, el aire se me fue de los pulmones.

—¿Julieta?

Cristóbal.

Vestía una camisa celeste arremangada, el cabello ligeramente revuelto, como si apenas estuviera empezando el día. Tenía esa presencia que me desarmaba, sin siquiera intentarlo.

—Buenos días, señor Sandoval… ¿Jessica está?

—Ya se fue para la universidad hace como veinte minutos —dijo con voz tranquila, aunque en sus ojos noté cierta sorpresa por verme allí.

—Ah… entiendo. Entonces… me retiro. Perdón la molestia.

Intenté darme vuelta, pero su mano me sostuvo suavemente del brazo.

—Espera… —me miró, con esa expresión que me leía el alma—. ¿Qué pasa, Julieta? ¿Estás bien?

—Sí… estoy bien —mentí, evitando su mirada.

—Tus ojos hoy no brillan igual —susurró—. Están apagados… tristes. ¿Qué te ocurrió?

Y por un segundo, quise arrojarme a sus brazos. Quise que me rodeara con sus manos grandes, que me dijera que todo estaría bien, que alguien me protegería por fin.

Pero no lo hice.

Solo me aparté un poco, con una sonrisa rota.

—Gracias por preguntar. De verdad… pero no quiero molestar.

Salí con pasos apresurados. Caminé hasta la calle, buscando otro taxi. Cuando estaba por levantar la mano, un claxon sonó a mi lado.

Giré el rostro y lo vi: Cristóbal, dentro de su elegante carro negro, la ventana baja, mirándome con seriedad.

—No vas a irte sola así. No en ese estado.

—Estoy bien —insistí, débilmente.

—No —dijo, firme pero cálido—. Sube, por favor.

Lo miré por unos segundos. Sentí el nudo en la garganta. Sus ojos no me exigían. Me invitaban.

Y entonces, sin pensarlo más, abrí la puerta del copiloto… y subí.

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Milcaris
Ramón debe tener amenaza a Blanca con algún motivo o hasta con Julieta
Milcaris
Cuidado y Ramón no está matando lentamente a Blanca para vender la casa y huir
Milcaris
Sospechaba que Jessica sabía y que iba aceptar todo tranquilamente
Maribel Santiago Morales
Ufff qué calor!!! Buen inicio
Milcaris
debe ser que tú le pediste permiso para comenzar la relación con Ramón 🤬🤬
Milcaris
Creo que Jessica sabe la verdad pero no dice nada esperando que sean sinceros con ella
Milcaris
después estás llorando por como se complicó todo
Milcaris
Aquí el depredador es Julieta y Cristóbal la víctima 😂😂🫣
Adriana Romero
Excelente novela, muy bien escrita, rápido de leer,, con temas interesantes, el miedo al que dirán, la diferencia de edad, el temor de 2 jóvenes inexpertos con un embarazo precoz, una madre que se decide por el dinero y abandona su bebé, una hija adolescente que pierde a su padre, y una madre que en su viudez decide confíar en un hombre abusivo y golpeador, en una chica que se enfrenta al perdón por una madre que nunca la tomó como hija, y al final demostrarse que la familia está en las buenas y en las no tan buenas, que el amor mueve al mundo y cambia a la gente y que las segundas oportunidades pueden ser la mejor 🙌 decisión de la vida.
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Leydi Aguilera
excelente novela ♥️ 💯 recomendada
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Leydi Aguilera
excelente novela ♥️ me encantó muchísimo,te felicito escritora por tan maravillosa novela. éxitos y bendiciones para ti
Leydi Aguilera
excelente novela ♥️ me encantó muchísimo,te felicito escritora por tan maravillosa novela. éxitos y bendiciones para ti
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
me ha encantado tu libro desde el primero hasta el último.... cada capítulo es más intenso que el otro me atrapó de una manera significativa... excelente 👍
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
todo lo que pasó por doña Blanca no dejar ese hombre, le dió alas para hiciera y desiciera😠😡🤬
Viviana Ortiz
Esta escritora 😏 si sabe lo que es la utopía 😍😍😍
Leydi Aguilera
hermoso capitulo 😍♥️
Leydi Aguilera
juliana eres una tonta 🙄 cuántas veces Cristóbal te a dicho para decirle la verdad a Jessica y tú no quieres 🤨 es mejor decir la verdad
Leydi Aguilera
Jessica sabe algo 🤣 o sospecha
Leydi Aguilera
señor si usted es un papasito hermoso y sabroso 😍 como va a pensar que está viejo con apenas 37 años 🙄
Leydi Aguilera
😍😍😍😍😍♥️♥️♥️♥️
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