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Ni de rodillas te perdono

Ni de rodillas te perdono

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Venganza / Venganza de la protagonista / Venganza de la Esposa / Juego de roles / Completas
Popularitas:153.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Leslie Michelle Gonz

Renata Linares pasó tres años en prisión por un crimen que jamás cometió. Maximiliano Bracamonte, el hombre al que amaba, creyó las mentiras de Bianca Sáenz, le destrozó la muñeca, la llamó asesina y la entregó a la policía por un supuesto aborto que nunca existió.
Cuando Renata recupera la libertad, ya no es la joven dispuesta a soportarlo todo por amor. Su abuelo le dejó el control de Grupo Linares y una oportunidad para recuperar el apellido, la fortuna y la dignidad que le arrebataron.
Mientras Renata reconstruye su imperio y reúne las pruebas para limpiar su nombre, las mentiras de Bianca empiezan a derrumbarse. El embarazo fue una farsa. El accidente que unió a Maximiliano con ella también. Incluso la mujer que le salvó la vida años atrás no fue Bianca, sino Renata.
Cuando Maximiliano descubre la verdad, ya es demasiado tarde. La mujer que destruyó por confiar en la persona equivocada ya no lo necesita.
Ahora él está dispuesto a enfrentarse a su familia, renunciar a su poder y arriesgar la vida para recuperarla. Pero Renata no salió de prisión para volver a ser la mujer que lo perdonaba todo.
Esta vez, Maximiliano tendrá que demostrar que su arrepentimiento vale más que sus palabras.
Y Bianca todavía guarda una última mentira capaz de acabar con ambos.

NovelToon tiene autorización de Leslie Michelle Gonz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23

Capítulo 23: El médico incómodo

Días después de mi encuentro con Bianca en el club, Max hizo algo que yo no presencié. Até cabos más tarde, cuando él mismo terminó por admitirlo y ya no tenía sentido esconderlo.

Max llevaba semanas notando algo raro en Bianca. Bebía copas de vino que antes rechazaba, alegando alguna dieta estrictísima. Comía postres que antes ni siquiera probaba, dejando el plato limpio con un apetito que no le conocía. Nada de eso encajaba con los años de excusas médicas, de citas canceladas, de "no puedo, tengo que cuidarme" que ella misma había repetido tantas veces.

Sin decirle nada a nadie, buscó a su amigo de la infancia.

—Necesito que revises algo por mí —le dijo a Bruno Aguilar, en el consultorio, con la puerta cerrada—. El historial médico de Bianca. Discretamente.

Bruno dejó el expediente que tenía en las manos y lo miró un momento largo antes de contestar.

—Max, sabes que eso no es tan simple. Hay un límite ético que no puedo cruzar solo porque tú traigas una corazonada.

—No te pido que cruces nada. Te pido que me digas si algo, lo que sea, no cuadra con lo que ella ha dicho todos estos años.

—¿Por qué ahora? Llevas casi un año comprometido con ella sin hacer esta pregunta.

—Porque antes no me daba cuenta de las cosas que no cuadraban, Bruno. Ahora sí.

Bruno tardó unos días en contestarle. Cuando lo hizo, escogió cada palabra con el cuidado de quien camina sobre hielo delgado.

—Físicamente, ella no tiene ningún problema actual que le impida hacer una vida normal —dijo, sin dar más detalles—. Eso es todo lo que puedo decirte sin faltar a mi ética, Max. Ya te dije más de lo que debería.

—¿Y las cirugías? ¿Los tratamientos que dice que sigue?

—No voy a contestar eso, Max. Ni siquiera a ti.

—Bruno.

—Habla con ella. Directamente. Es lo único que te puedo aconsejar como amigo, no como médico.

Max se pasó la mano por la cara, cansado, y por un segundo Bruno creyó ver en él algo que no le había visto en años: duda genuina, no la seguridad fría de siempre.

Max se quedó con esa frase dándole vueltas en la cabeza durante días. No cuadraba con años de excusas, de citas médicas misteriosas, de una fragilidad que Bianca exhibía como una medalla cada vez que le convenía. Algo se removió en él, algo que todavía no tenía nombre ni forma, pero que ya no lo dejaba pensar en Bianca con la misma certeza de siempre.

—————

Esa misma semana, un chequeo de rutina para la muñeca —el especialista insistía en revisarla cada seis meses, aunque el daño ya fuera irreversible— me llevó, por pura casualidad, al mismo hospital donde Bruno trabajaba. Nos conocíamos de antes, de las pocas veces que había acompañado a Max a alguna comida familiar, años atrás, cuando todavía nadie hablaba de bodas ni de traiciones.

—Renata Linares —dijo, sorprendido, al verme salir del consultorio—. Cuánto tiempo.

—Doctor Aguilar. Qué gusto.

—Bruno, nada más. Los formalismos me hacen sentir viejo.

Bajó la vista, sin disimular del todo, hacia el cabestrillo ligero que todavía llevaba después de la revisión.

—¿Todo bien con eso?

—Lo de siempre. No mejora, no empeora. Ya me acostumbré.

Platicamos unos minutos, de nada en particular, hasta que algo en mi cara, alguna determinación que no logré esconder del todo, lo hizo detenerse.

—Si alguna vez necesitas ayuda, de la que sea, cuenta conmigo —dijo, con una sinceridad que no esperaba de un desconocido casi total—. No sé en qué estás metida, pero se te nota que estás peleando algo grande.

—Gracias, Bruno. Lo voy a tener presente.

—En serio, Renata. Conozco bien a Max, y sé reconocer cuando alguien trae encima una guerra que no ha terminado.

Le extendí la mano izquierda para despedirme, con cuidado de no ofrecerle la otra, y él la sostuvo un segundo de más, con el cuidado profesional de quien sabe exactamente qué tan frágil sigue siendo esa articulación aunque nadie se lo haya explicado del todo.

—Cuídate esa muñeca, Renata. Y cuídate tú, también, de lo que sea que estás peleando, porque se te nota en la cara que no piensas parar.

No sabía todavía cuánta razón tenía, ni que ese ofrecimiento, hecho casi al aire en un pasillo de hospital, terminaría siendo una de las alianzas más importantes de toda esta guerra.

Salí del hospital pensando en la advertencia de Bruno: mi guerra no había terminado. Tenía razón, aunque él todavía no supiera exactamente cuál. Guardé su número en el celular, entre Ortega y Julián, sin saber que meses después iba a marcarlo con una urgencia muy distinta a la de ese día.

1
Ana Cortes
deberia cambiarle el título a la novela porque a pesar de todo lo que le hizo Mark a Renata ella si lo perdono y se caso con él muy larga la novela y muy estúpida la protagonista y credula hasta el final de muy poco le sirvió los tres años en la carcel
Ana Cortes
A Renata hay que hacerle un machitun porque por dios que le pasan desgracias como que me esta cansando de seguir leyendo
Ana Cortes
esta Renata ya se esta pasando de ingenua a estúpida creerle a su prima
Olinda Elena Almeron Muñoz
Ya como que la han alargado más de la cuenta. Tal parece que el protagonista fuese medio gafo😂😂
Olinda Elena Almeron Muñoz
Ya como que la han alargado más de la cuenta. Tal parece que el protagonista fuese medio gafo😂😂
Daisy Mendez
ni yo tampoco, esta escritora como que no recuerda la secuencia de lo que ha escrito de la novela, hay muchas inconsistencias
Daisy Mendez
yo tampoco entiendo porque no saca a luz ese secreto de una vez, si con eso la desenmascara y prueba su inocencia
Romina
cayo redonditlo, patético
Ricarda Gomez
Me gustó este capítulo asta que por fin le dio donde le dolió a bianca🥰
Romina
si con todas las sospechas no entendiste... es que vivías en otro mundo
Mercedez Peréz
bueno deje su his


buenoo dejo su historia o mejor dicho lei muy poco y busque el ultimo capitulo para ver si algo cambio pero su protagonista igual de tonta bueno espero leer algo mejor de ud y no tan larga si no tiene un buen tema
Mercedez Peréz
pero escritora siempre lo mismo esta mujer ya cansa
Mercedez Peréz
ñla verfad ya cansa esta mujer es tonta o se ase no aprendio nada mucho bla bla y no ase nada
Mercedez Peréz
ssi es mary se supone que tendria que saber defenderse pero se ve que ez.bastante tonta..cualquiera la srrincona y no ase.nada no siempre la.vsn a defender. bueno leere.un.poco mas porque sigue.lo mismo dando buelta en lo mismo como va a.ser que descubrio tremendo robo del tio y quedo como aqui no paso nada
Olinda Elena Almeron Muñoz
No soy amiga de criticas negativas,pero realmente están pintando a los protagonistas como tarados mentales
Mercedez Peréz
bueno ya. bamos escritota como todas su protagonista empieza de nuevo con el y a otro con el ccuento.rdpero.que no y este equivocada
Romina
amiga 10 párrafos arriba decías que viajaron juntos 🤦🏻‍♀️
todavia no entiendp proqur sigo leyendo
Romina
haciéndose pasar?
vos te pasas de tarada
Romina
es evidente que la autora se olvidó que Daniela ya le había hecho lo mismo
Romina
corriendo ojo si tiene una bota por dios
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