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Mi Sistema De Yerno Es Un Desmadre: Cultivando Con Cero Vergüenza

Mi Sistema De Yerno Es Un Desmadre: Cultivando Con Cero Vergüenza

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Romance / CEO
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Syraxes Crowley

¡Al diablo con los protagonistas sufridos que lloran en un rincón! 💥

Dante era el Emperador del Caos, un dios místico que aplastaba deidades por diversión. Ahora reencarnó en el cliché más quemado de Internet: un yerno residente "bueno para nada". Su suegra le grita por no lavar los platos, los primos millonarios lo humillan y él... se está muriendo de la risa mientras hace breakdance con la escoba.

Para colmo, su alma despertó un Sistema que es un completo troll de internet. ¿La regla del juego? Entre más insoportable y predecible sea el villano, ¡más billones de dólares y poderes divinos recibe Dante por romperle el guion de la forma más ridícula posible!

⚡ En esta novela vas a encontrar:
Peleas brutales en sandalias de goma contra mafias armadas hasta los dientes.

Curaciones médicas milagrosas usando una tostadora vieja y un tenedor.

Una fría esposa CEO que no sabe si enamorarse de él o internarlo en un manicomio.

NovelToon tiene autorización de Syraxes Crowley para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: Ataque de Pánico en el Asiento del Copiloto

Si el volante del sedán ejecutivo de Valeria fuera de hueso humano, ya se habría pulverizado en un montón de calcio. Sus manos, con los nudillos completamente blancos por la presión, se aferraban a las posiciones de las diez y las dos con la fuerza de un escalador colgando de un acantilado. Sus ojos, fijos en el asfalto, se abrían desmesuradamente cada vez que el teléfono celular, encajado en el soporte del tablero, vibraba con una nueva y apocalíptica notificación del grupo de WhatsApp familiar.

—¡BZZZZT! Tía abuela Clotilde: "¡Mauricio está bajo sedación médica! ¡Tiene merengue en los pulmones!"—

—¡BZZZZT! Tío financiero Roberto: "¡Las acciones de la empresa matriz cayeron un cuarenta por ciento en la apertura! ¡Nos van a embargar hasta los pensamientos!"—

Valeria respiraba a un ritmo tan acelerado que el parabrisas comenzaba a empañarse. El pánico financiero era una criatura horrible, pero el pánico de una familia aristocrática perdiendo sus privilegios era un desastre nuclear de categoría cinco.

Mientras tanto, en el asiento del copiloto, la personificación misma del descaro humano se estiraba como un gato flojo. Dante Cruz había tenido la decencia de ponerse unos pantalones de pijama limpios —esta vez con rayas grises y negras, para estar a tono con el luto financiero de la familia—, pero mantenía su impecable saco de esmoquin y sus inseparables chanclas verdes de goma.

Con total parsimonia, Dante estiró la mano izquierda y comenzó a presionar los botones de la radio del auto con un ritmo juguetón.

—Click—

«...el mercado bursátil local se encuentra en un estado de parálisis total tras la adquisición hostil del Banco Central de la Ciudad por un misterioso consorcio internacional...»

—Click—

Dante cambió de estación inmediatamente. Una base pesada de hip-hop y la voz ultraveloz e inconfundible de Eminem comenzaron a resonar a todo volumen por los altavoces del vehículo. Dante empezó a mover la cabeza al ritmo de la música, tamborileando los dedos sobre la guantera con una coordinación envidiable.

—¡Dante, por el amor de Dios, apaga eso! —exclamó Valeria, con la voz al borde de un quiebre nervioso, mientras pasaba un semáforo en amarillo rozando la imprudencia— ¡Mi familia se está desintegrando, mi primo está bañado en crema batida y en cualquier momento los acreedores van a tocar a la puerta de mi laboratorio para quedarse con las fórmulas! ¡¿Y tú estás aquí escuchando rap como si estuviéramos de vacaciones?!

Dante apagó la radio de golpe, soltando un suspiro de decepción dramática. Luego, giró el rostro de perfil, clavando sus ojos oscuros directamente en ti a través de la ventana del copiloto.

—¿Ven esto? —te susurró, rompiendo la cuarta pared con una sonrisa de lado— Este es el clásico síndrome de la 'Esposa CEO en Pánico'. Tienen maestrías en Harvard, manejan presupuestos de millones de dólares y pueden oler la debilidad de un proveedor a kilómetros de distancia... pero en cuanto el guion de la novela exige drama, su capacidad de procesamiento mental se reduce al tamaño de un cacahuate. En lugar de celebrar que el imbécil de su primo ya no puede pisotearla, ella prefiere hiperventilar porque el orden cósmico del dinero se alteró. Los mortales y sus prioridades invertidas, de verdad.

Valeria frenó de golpe en un semáforo en rojo, haciendo que las llantas chirriaran levemente. Aprovechando los escasos segundos de detención, giró el cuerpo entero hacia Dante, ignorando por completo su postura relajada.

—Dante, mírame —le exigió, con los ojos inyectados en una mezcla de sospecha pura y desesperación— Necesito que dejes de actuar como un lunático por cinco segundos y me respondas con la verdad. Anoche, en medio del salón, justo antes de que el maldito teléfono de Mauricio explotara con la noticia de la quiebra... tú lo dijiste. Dijiste que su banco era predecible. Hablaste con una seguridad que no tiene ningún sentido para un hombre que se pasa el día viendo la televisión y durmiendo en el sofá. ¡Y luego le diste una manzana mística a mi abuela!

Valeria se inclinó más hacia él, invadiendo su espacio personal.

—¿Cómo diablos supiste que el Banco Central iba a colapsar exactamente en ese milisegundo? Dime la verdad. ¿Estás metido en algún tipo de mafia de cuello blanco? ¿Estás usando información privilegiada? ¡Dante, por favor, dime qué está pasando!

Dante la miró fijamente. La distancia entre sus rostros era de apenas unos centímetros; pudo notar el sutil aroma a lavanda de su perfume y el temblor genuino en sus labios. Para ser una mujer que le había dado un manotazo en la mano hacía apenas unas horas, su nivel de atención hacia él estaba subiendo como la espuma. El Sistema Troll realmente sabía cómo mover los hilos del destino.

Dante adoptó una expresión sumamente seria. Juntó las yemas de los dedos, frunció el ceño con solemnidad mística y bajó el tono de su voz a un susurro confidencial.

—Está bien, Valeria. Tienes razón. Ya no puedo seguir ocultándote la verdad detrás de mis extraordinarias habilidades financieras —declaró Dante con gravedad— La verdad es que... lo leí en las cartas del tarot ayer por la tarde.

Valeria se quedó estática. Su tic en el ojo izquierdo regresó con una fuerza renovada.

—¿El... tarot? —repitio ella, con la voz plana.

—Así es, nena —afirmó Dante, asintiendo con orgullo mientras se acomodaba las solapas de su saco de esmoquin— El tarot del Caos, para ser exactos. Me salió el tres de copas invertido, lo que claramente significaba que Mauricio iba a terminar de espaldas en un postre. Luego apareció el as de bastos, que auguraba un golpe contundente con una servilleta de hilo de oro. Y finalmente, la carta del Troll de la Fortuna, que básicamente decía: «Un vago en chanclas comprará el banco de la ciudad a las nueve y cuarto de la noche». Las cartas nunca mienten, Valeria. Deberías tenerles más respeto.

El semáforo cambió a verde. Un conductor detrás de ellos comenzó a tocar el claxon de forma ensordecedora.

Valeria cerró los ojos, apretó los dientes y volvió a pisar el acelerador, impulsando el auto hacia adelante mientras soltaba una risa seca, al borde de la histeria.

—Eres un imbécil —dijo ella, con una mezcla de frustración y un extraño alivio que no quería admitir— Estoy perdiendo la cabeza por culpa de un colapso financiero internacional y le estoy pidiendo explicaciones a un hombre que cree en la astrología de pijama. Definitivamente, la que está loca soy yo por buscarle lógica a este desastre.

Dante volvió a apoyarse cómodamente contra el respaldo del asiento, entrelazando las manos detrás de la nuca mientras miraba de reojo la pantalla del Sistema, que parpadeaba sutilmente en verde neón en la esquina de su visión, registrando un nuevo aumento en sus "Puntos de Descaro".

—Exacto, nena. Deja de buscarle lógica al universo —concluyó Dante con una sonrisa misteriosa, mirando de nuevo hacia ti— Relájate y disfruta del viaje. Después de todo, hoy es mi primer día oficial como el dueño absoluto del dinero de esta ciudad... y tengo una cita pendiente con un director de banco que necesita aprender una lección sobre códigos de vestimenta.

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Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
Iba a dejar pasar esta novela porque el género de 'yerno inútil' ya está cansadísimo, pero el autor (¡grande Syraxes Crowley!) le dio una vuelta increíble. Dante no sufre, se burla del guion en nuestra propia cara. El arco del laboratorio de cosméticos rompió mi medidor de lógica: ¡meter una sábila mugrienta a una licuadora barata de oficina y crear un elixir místico! Me voló la cabeza."
GOROSEI©®™
Dante es mi nuevo padre. La pelea en el banquete de la abuela esquivando guardias armados mientras protege su canapé de salmón y se lo come a mitad del combo es cine puro. Romperle la cara a Mauricio con una servilleta de tela y mandarlo directo al pastel de bodas es el pico de la literatura. 10/10."
Coco-Chan
"Estoy atrapada con la dinámica de Dante y Valeria. Ella al borde de un colapso nervioso por la empresa y él inventando que se ganó una tarjeta de crédito platino ilimitada en un sorteo de Instagram, ¡es un descarado! Me dolió el manotazo que le dio en el carro cuando intentó besarla, pero la recompensa del Sistema valió la pena. ¡Actualiza rápido, autor!"
Marcus Sullivan
Vine por el arte de la portada del tipo en esmoquin y chanclas con un taco en la mano, y me quedé por la maravillosa locura de la trama. Dante rompiendo la cuarta pared para quejarse de las decisiones del autor me da vida. El mejor inicio de novela urbana de cultivo moderno en lo que va del año."
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