Una simple clase de química despertará sentimientos que Lin Yu Tong jamás imaginó… y la llevará a descubrir un secreto que alguien ha intentado ocultar durante cinco años.
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Capítulo:2: El recreo
El sonido del timbre resonó por todo el edificio.
Durante unos segundos, el aula permaneció en silencio, como si los estudiantes necesitaran confirmar que realmente la clase había terminado.
Entonces, de repente, las sillas comenzaron a moverse.
Los cuadernos se cerraron.
Las mochilas empezaron a abrirse y las conversaciones llenaron nuevamente el salón.
—¡Por fin! —exclamó Wang Ji mientras se levantaba de su asiento.
Tomó su patineta, que había permanecido apoyada discretamente junto a su pupitre, y se la colocó bajo el brazo.
—Pensé que esa clase nunca terminaría.
Chen Mai guardó cuidadosamente sus apuntes.
—Solo fueron cincuenta minutos.
—Cincuenta minutos demasiado largos.
Lin Yu Tong terminó de guardar su cuaderno antes de levantarse.
—¿Vamos al patio?
—Por supuesto —respondió Wang Ji.
Las tres salieron del aula junto con el resto de los estudiantes.
El pasillo estaba completamente diferente a como había estado durante el comienzo de la mañana. Ahora estaba lleno de estudiantes que caminaban rápidamente hacia las escaleras, conversaban sobre las clases o buscaban a sus amigos.
Algunos se dirigían a la cafetería.
Otros llevaban sus almuerzos hacia el patio.
Desde el piso inferior llegaba el aroma de los alimentos recién preparados, mezclándose con el olor de los árboles y el aire fresco que entraba por las ventanas abiertas.
Las tres amigas bajaron las escaleras.
Cuando llegaron al patio, Wang Ji dejó su mochila sobre una banca y tomó su patineta.
—Necesito moverme.
Chen Mai levantó una ceja.
—¿Durante el recreo?
—Especialmente durante el recreo.
Sin esperar respuesta, Wang Ji colocó un pie sobre la patineta y comenzó a deslizarse por el espacio abierto.
Su cabello castaño se movió con el viento y las mechas de colores destacaron bajo la luz del sol.
Lin Yu Tong la observó.
—Algún día se va a caer.
Chen Mai sonrió.
—Y cuando ocurra, dirá que fue intencional.
Como si hubiera escuchado el comentario, Wang Ji giró sobre la patineta y gritó desde lejos:
—¡Los escuché!
Las dos comenzaron a reír.
Después se sentaron en una de las bancas ubicadas bajo un gran árbol.
Las hojas se movían suavemente sobre sus cabezas, proyectando sombras irregulares sobre el suelo.
Durante unos instantes, ninguna dijo nada.
Hasta que Wang Ji regresó.
Dejó la patineta contra la banca y se sentó frente a sus amigas.
Después miró fijamente a Lin Yu Tong.
—Bien.
Lin Yu Tong parpadeó.
—¿Bien qué?
—Tenemos que hablar.
Chen Mai suspiró.
—Ya comenzó.
—¿De qué? —preguntó Lin Yu Tong.
Wang Ji se inclinó hacia ella.
—Del profesor Chen.
Lin Yu Tong inmediatamente apartó la mirada.
—Otra vez...
—Sí, otra vez.
—No hay nada que decir.
—Claro que sí.
Chen Mai sonrió mientras abría su botella de agua.
—Durante toda la clase estuviste mirando hacia la pizarra.
Lin Yu Tong asintió.
—Exactamente.
—Pero la pizarra estaba detrás del profesor —añadió Chen Mai.
Lin Yu Tong se quedó callada.
Wang Ji abrió los ojos con dramatismo.
—¡Te descubrimos!
—¡No hice nada!
—No dijimos que hicieras algo malo —respondió Chen Mai.
Lin Yu Tong bajó la mirada.
—Solo me parece un buen profesor.
Wang Ji sonrió.
—¿Un buen profesor?
—Sí.
—¿Eso es todo?
—Eso es todo.
Wang Ji miró a Chen Mai.
Chen Mai miró a Wang Ji.
Ambas comenzaron a sonreír.
Lin Yu Tong las señaló.
—No.
—Ni siquiera hemos dicho nada —respondió Chen Mai.
—Pero sé lo que están pensando.
Wang Ji tomó su patineta y la apoyó sobre sus piernas.
—Entonces dime una cosa.
—¿Qué?
—¿Por qué te pones roja cada vez que hablamos de él?
Lin Yu Tong abrió la boca.
No encontró ninguna respuesta.
Y sus dos amigas lo notaron inmediatamente.
—¡Lo sabía! —exclamó Wang Ji.
—¡Baja la voz! —susurró Lin Yu Tong, mirando alrededor.
Varias personas estaban pasando cerca de ellas.
Chen Mai soltó una risita.
—Wang Ji, vas a conseguir que todo el patio se entere.
—¿Y qué? Es un asunto de interés público.
—¡No lo es!
Las tres terminaron riendo.
Por unos minutos, el tema quedó olvidado.
Hablaron de las tareas, de los próximos exámenes y de lo que harían después de clases.
Pero mientras Lin Yu Tong escuchaba a sus amigas, sus ojos se desviaron accidentalmente hacia el edificio principal.
Desde una de las ventanas del segundo piso podía verse parcialmente el aula de química.
Lin Yu Tong se quedó mirando durante un instante.
Chen Mai siguió la dirección de su mirada.
Después miró a Wang Ji.
Wang Ji también comprendió.
Las dos sonrieron.
Lin Yu Tong se dio cuenta demasiado tarde.
—¡No empiecen!
Las carcajadas de sus amigas volvieron a escucharse bajo el gran árbol.
El recreo apenas había comenzado.