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El Señor Del Amor

El Señor Del Amor

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Mafia
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Ysaura Reyes

Alexandre Viale, un hombre misterioso con mucho poder, nadie lo conoce lo suficiente para poder decir quién es, los medios lo persiguen, pero terminan viendo sombras. Su imperio crece mas y más y nadie conocé hasta donde se extiende exactamente. Es joven, dicen, pero no tienen ni la exactitud de cual es su edad. Las mujeres que entran una vez a su cama y no vuelven más, porqué Alexandre no repite, Alexandre conquista para cumplir un solo objetivo y luego desecha como si no fueran de valor.
¿Llegará alguna que rompa con todos esos muros de hierro que el forjó a su alrededor?
No es solo un hombre poderoso, misterioso y seductor, también es un hombre muy peligroso. Debajo de sus pies se mueve algo oscuro y nadie quisiera ser su enemigo.

NovelToon tiene autorización de Ysaura Reyes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Vittoria Rossi

El avión privado descendió lentamente sobre la costa mediterránea mientras el sol de la tarde se reflejaba sobre las aguas azules. Desde la ventanilla, una mujer contemplaba el paisaje en silencio. ¡Mónaco! Había algo casi irreal en aquella ciudad. Los edificios parecían levantarse directamente sobre las montañas y, mucho más abajo, decenas de yates descansaban en el puerto como si fueran simples embarcaciones de recreo.

Cuando el avión finalmente se detuvo, ella esperó unos segundos antes de levantarse.

Tomó su bolso de mano y descendió por la escalerilla con una calma que contrastaba con el bullicio del aeropuerto. El viento recibió su llegada, levantándole ligeramente el cabello oscuro que caía sobre sus hombros. Vestía un vestido de seda color marfil y un abrigo ligero sobre los hombros. Llevaba unas gafas oscuras que ocultaban parcialmente sus ojos y unos zapatos de tacón que golpeaban suavemente el suelo mientras avanzaba. No parecía perdida, tampoco impresionada, simplemente observaba. Fuera del avion un hombre esperaba junto al automóvil negro estacionado cerca de la pista que al verla acercarse, enderezó la postura.

Chófer privado: Bienvenida, señorita.

Ella se quitó las gafas y solo asintió con la cabeza. El chofer tomó su equipaje y lo coloco en la parte trasera.

Chófer privado: El auto está listo.

Caminó hacia el auto y, antes de entrar, volvió la mirada hacia el horizonte. Sabía que aquella ciudad estaba llena de hombres poderosos, fortunas imposibles y secretos cuidadosamente escondidos y ella acababa de poner un pie en medio de todo aquello. El conductor cerró la puerta y puso en marcha el auto. Ella dejó escapar un suspiro y miró nuevamente por la ventana mientras Monte Carlo comenzaba a aparecer ante sus ojos. No sabía que aquel viaje iba a cambiar su vida. Ni que, antes de terminar el día, conocería al hombre cuyo apellido prácticamente gobernaba aquella ciudad. Mucho menos sabía que, para él, su llegada sería el principio de algo que jamás había planeado. El nombre de la dama es, Vittoria Rossi.

Chófer privado: Señorita, ya la están esperando.

Ella arqueó una ceja.

Vittoria: ¿Ya saben que llegué?

El chofer sonrió discretamente.

Chófer privado: Dicen que él señor Viale suele saberlo todo.

Vittoria soltó una pequeña risa.

Vittoria: Eso suena ligeramente aterrador.

El chofer no respondió, sabe hasta dónde debe llegar una conversación

Durante el trayecto, Vittoria permaneció en silencio, observando el paisaje a través de la ventanilla. La carretera bordeaba la costa y, poco a poco, el paisaje comenzó a transformarse: Edificios impecables, autos de lujo circulando por las calles, hoteles majestuosos, tiendas cuyas vitrinas parecían pequeñas galerías de arte y finalmente, Monte Carlo. Vittoria apoyó la frente contra el cristal, había visto fotografías, no se parecían en nada a la realidad, le alegraba verlo en persona

El auto se detuvo frente a un edificio cuya fachada de cristal se elevaba sobre la ciudad. Sobre la entrada, unas letras metálicas brillaban bajo el sol: VIALE HOLDINGS. Vittoria levantó lentamente la mirada.

Vittoria: ¿Así que, este es el famoso imperio?

Tomó su bolso y bajó del auto, no sabía todavía que aquel edificio iba a convertirse en el punto de partida de una historia que cambiaría completamente su vida. Mucho menos sabía que, en el último piso, un hombre llamado Alexandre Viale ya deseaba verla.

Suena el toque ligero de la puerta, Alexandre da el permiso de pasar.

Sharay: Señor, su invitada ya está en recepción.

Alexandre: Bien, que suba de inmediato.

Sharay autoriza que dejen pasar a Vittoria, cuando ella ve a la invitada se queda sorprendida con su belleza, había visto una foto, pero tenerla de frente era mucho más impresionante.

Sharay: Señorita Rossi, bienvenida a Viale Holdings, mi nombre es Sharay la asistente del señor Viale. Por favor sígame.

Vittoria: Gracias.

Cuando Sharay le da el paso a Vittoria para que entre a la oficina, Vittoria se encuentra con Alexandre de espaldas, mirando por el ventanal de la oficina. Cuando Sharay la anuncia que Alexandre se voltea y sus miradas se encuentran, la sorpresa al verla no se pudo cubrir. Sharay se retira y los deja a ellos dos a solas. Alexandre controla su mirada y activa su actitud profesional y ética.

Alexandre: Señorita Rossi, bienvenida. Por favor tomé asiento.

Vittoria: Gracias por recibirme, señor Viale.

Alexandre: Siendo sincero, aún no me convence la idea de que su padre la mandé en representación de la compañía, ya que esto es un negocio muy importante. Da la idea de que no lo es para él.

Vittoria: Es al contrario señor Viale, si mi padre me envió, es porque le está dando mucha importancia a esta negociación.

Alexandre: Entiendo. ¿Cómo estuvo su viaje, logro descansar?

Vittoria: La verdad no, apenas llegué y me trajeron directamente aquí. Pero usted lo sabe señor Viale.

Alexandre entrecierra un poco los ojos y curva ligeramente sus labios. Entiende que frente a él tiene a una mujer muy inteligente.

Vittoria: Pero hablemos de negocios, para eso estoy aquí. He leído su propuesta.

Ella dejó la carpeta sobre la mesa.

Alexandre: ¿Y?

Alexandre cambió por completo su expresión, cuando se trata de negocios siempre quiere escuchar que aceptan sus propuestas y no se diga más, pero con Vittoria las cosas serán diferentes.

Vittoria: Es interesante.

Alexandre: Eso no responde a mi pregunta.

Él apoyó lentamente la espalda contra el respaldo.

Alexandre: Es una propuesta demasiado ambiciosa para una empresa que necesita cuatrocientos millones de euros para ejecutarla

Vittoria: Precisamente por eso estoy aquí.

Vittoria sostuvo su mirada, ya había tenido muchas negociaciones con hombres prepotentes, que por el hecho de ser mujer querían imponer sus decisiones. Por tal razón cuando se trata de negocios ella se comporta fría y no sonríe por nada del mundo.

Alexandre abrió la carpeta y leyó bien el contenido.

Alexandre: Viale Holdings asumiría el ochenta por ciento de la financiación.

Vittoria: Sesenta.

Alexandre levantó los ojos y la miró con curiosidad

Alexandre: ¿Disculpe?

Vittoria: Sesenta por ciento.

Alexandre: No ha venido a negociar. Ha venido a imponer condiciones, señorita Rossi.

Vittoria: No, he venido a negociar. Si hubiera querido imponer condiciones, habría traído un contrato.

Alexandre dejó escapar una leve sonrisa casi imperceptible. Tal vez de burla, quizás de interés por la mujer que está en frente de él ¿retándolo?

Alexandre: Continúe.

Vittoria abrió su propia carpeta y deslizó varios documentos sobre la mesa.

Vittoria: El proyecto necesita capital, pero también necesita una dirección. Mi empresa conoce el mercado italiano, tiene los contactos necesarios y posee los derechos sobre el diseño arquitectónico. Si Viale Holdings entra como socio financiero, tendrá acceso a nuestra red comercial y a la distribución internacional del proyecto.

Alexandre hojeó los documentos.

Alexandre: Y ustedes conservan el cuarenta por ciento.

Vittoria: Correcto.

Alexandre: Demasiado.

Vittoria: Entonces tendrá que convencerme de que estoy equivocada.

Alexandre levantó lentamente la mirada.

Había algo diferente en sus ojos ahora, Interés.

Alexandre: Veo que tiene usted mucha confianza, señorita Rossi.

Vittoria se recostó en su silla.

Vittoria: Tengo números.

El silencio que siguió fue breve, pero suficiente para cambiar algo en aquella habitación.

Alexandre cerró la carpeta.

Alexandre: Bien, señorita Rossi. [Se inclinó ligeramente hacia delante, la mira con curiosidad y luego observa su reloj]. Veamos cuánto valen esos números. Tengo otra reunión. Esta conversación continuará más adelante. Por favor sea mi invitada en el Hotel Viale Resort.

Vittoria: Gracias, pero ya tengo hospedaje en otro hotel. Nos vemos mañana.

Vittoria sale de la oficina, Alexandre se queda estudiando su figura y le gusta lo que ve. Su mirada parece la de un lobo cuando tiene frente a él una presa.

Alexandre en sus pensamientos: ¿Juguete nuevo?

1
Ester Bacigaluppi
buenísima
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