Un incidente entre Maximiliano y Azul cambiará para siempre la amistad que los une. Luego, un accidente sumerge a Maximiliano en coma, y al despertar, su memoria alterada los enfrenta a una realidad que no reconocen.
Azul deberá sostener los recuerdos de Maximiliano… mientras se pregunta: ¿qué ocurrirá cuando él recuerde todo?
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DETECTIVE Y DARÍO
NARRADOR
Azul se había alejado cuando el médico llegó. Su madre había salido de la habitación con ella para darles privacidad al notar que iban a destaparlo.
-Que raro que no reconociera a Tamara- Dijo Azul con extrañeza
-Sí, yo no sé qué recuerda exactamente. Después probablemente lo interroguen...- Su madre suspiró sabiendo que al despertar su hijo todavía había mucho por hacer porque el o la culpable aún estaba en libertad
-¿Lo crees conveniente?- Dudó- Es que dijeron que él no debe alterarse
-No lo sé. Estoy preocupada...- Exhaló mirando la puerta de la habitación cerrada y al oficial de policía custodiando
-También yo...- Quiso decir que notaba a Maxi diferente en cuanto a su modo de hablarle, pero decidió no hacerlo. Ese era el menor de los interrogantes en ese momento
El médico salió de la habitación después y cerró la puerta para informarles como se encontraba su paciente.
-Físicamente, él está bien, aunque presenta un poco de confusión que es normal en su caso. En este momento es primordial no alterarlo
-Lo entendemos- Dijeron las dos
-Debo informarle al detective que él está consciente. Hablen con él para explicarle que vendrán a interrogarlo. Yo estaré presente evaluándolo- Azul suspiró con alivio. Eso le preocupaba y su madre agradeció
Al volver a la habitación, Maxi estaba ligeramente sentado. El doctor a pedido de él había elevado la cama.
-¿Te encuentras bien? ¿Te duele algo?- Le preguntó su madre acercándose
-Estoy un poco acalambrado, pero siento mis piernas. Dentro de poco estaré como siempre- Él sonrió para darles tranquilidad. Todavía no se sentía listo para sostenerse y su doctor le había dicho que no tenía que esforzarse
El alivio que sintieron fue notorio para Maxi.
-Mi cielo... estás más delgada, ¿Estuviste comiendo?- Ella volvió a notar que él le decía "mi cielo" cuando antes solamente le decía cielo
-Si Maxi. No estaría viva si no lo hubiera hecho- Bromeó para aligerar la tensión que sentía
-Hijo. Hablé con el médico- Su madre se puso seria- Vendrá la policía para preguntarte por el accidente y lo que recuerdes
Le había hablado con cuidado, esperando que él no se alterara.
-Ya lo sé. ¿No lo encontraron, verdad?- Preguntó y ellas se miraron con duda, ¿Cómo le dirían?
-Todavía no. Todos hemos declarado, pero eres tú quien puede ayudar más en la investigación, ¿Recuerdas algo de ese día?- Azul habló con suavidad
-Lo recuerdo como si hubiese sido ayer, aunque para mi así fue- Respondió generando alivio- ¿Mi teléfono?
Su madre lo había enviado a reparar cuando la policía se lo entregó y lo había dejado en la habitación del hospital después junto a un cargador por si él despertaba.
Maxi se había mirado usando la cámara frontal y murmuró algo que ellas pudieron comprender.
-Me veo mal. Ahora lo entiendo todo- Miró a Azul
-¿De qué hablas, Maxi?- Ella preguntó con curiosidad
-Nunca te gustó que tuviera barba y mírame ahora. Llevo más de dos meses sin rasurarme. Me veo como la mier...- Su madre lo interrumpió
-Maxi eso no es lo importante ahora. Estás aquí y eso es todo lo que deseamos- Azul hizo un asentimiento dándole la razón
Maxi llamó a Darío, uno de sus amigos. Tenía una barbería. Lo necesitaba para que lo rasurara y también para que le cortara el cabello, aunque no Azul ni la madre de él comprendían cual era la urgencia.
Maxi tomó la mano de Azul e hizo una pregunta.
-¿Fiore ya tuvo su bebé? Creo que esperaba que la niña se llamara Estrella- Las dos mujeres se miraron extrañadas. Maxi recordaba a la mujer de su amigo, el embarazo y demás, pero extrañamente no podía recordar a Tamara
-Todavía no, pero le falta muy poco tiempo. Creo que dos semanas o tres- Respondió Azul finalmente
Maxi sonrió.
-¿Recibiste alguna amenaza antes del accidente?- Azul preguntó sin poder contenerse
-No. Nada. Te llamé para preguntarte si querías comida china y alguien me seguía, pero no sé quién era- Él no se alteró al recordar aquello, pero eso solo logró que la interrogante creciera en ellas
Si Maxi recordaba hasta que compraría comida china, a sus amigos, el nombre de una bebé por nacer... ¿Por qué no recordaba a Tamara? ¿Qué más había olvidado?
El detective encargado del caso llegó varias horas más tarde por decisión del médico. Azul le dió un beso en la mejilla a su amigo a modo de despedida.
-¿Dónde vas?- le preguntó
-Iré al apartamento así traigo ropa y cosas para ti. También quiero darme una ducha y comer algo
-¿Te quedarás aquí?- Volvió a ignorar al detective concentrando su atención en Azul
-Alguien debe quedarse, tal vez prefieras que se quede uno de tus amigos contigo por si necesitas ayuda, no lo sé- Ella pensó en la fuerza que sería necesaria para ayudarlo a levantarse y llegar al baño. No creía poder hacerlo
-¿Puedes quedarte tu?
-Está bien. Más tarde regreso- Ella movió su mano desde la puerta a modo de despedida y se fue sin siquiera saber todo lo que podría pasar en su ausencia, pero algo era seguro... nada sería igual
(....)
Azul llegó al apartamento y suspiró aliviada. Se sentía emocionada y las lágrimas de felicidad rodaban por sus mejillas. Delante de Maxi se había contenido, pero allí no necesitaba hacerlo.
Cuando estuvo más compuesta, ella fue al cuarto de Maxi para buscar ropa limpia y artículos de higiene para él y después fue a su habitación para darse una ducha.
Ella preparó una cena sencilla y limpió el apartamento mientras acababa de cocinarse. No sabía cuánto tiempo tardaría Maxi en regresar al apartamento que ocupaban, pero quería que él encontrara todo tal como lo había dejado.
Ella se llevó un peine y también su cepillo de dientes en la mochila y además una tableta de analgésicos porque estaba segura de que si ayudaba a Maxi luego le dolería cada músculo por el esfuerzo que tendría que hacer.
Cuando ella entró al hospital y se dirigió a la habitación sintió que algo raro había. Tanto la madre de Maxi como Darío la miraron de una forma extraña.
y Maxi está que ni el sol lo calienta pobre el necesita ya ablar y ojalá cuando lo haga le diga que lleva tiempo que Azul le gusta