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El Secreto De Tus Ojos Miel

El Secreto De Tus Ojos Miel

Status: Terminada
Genre:Madre soltera / Reencuentro / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:309.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yamila22

Unas vacaciones de libertad era todo lo que Maya buscaba para escapar de una rutina asfixiante y de un novio que no la valoraba. Lo que nunca imaginó fue cruzarse con él: un hombre misterioso, de cabello oscuro y una mirada color miel tan magnética como peligrosa. Entre ellos, la atracción no fue normal; fue una obsesión instantánea. Fueron días y noches de una pasión ardiente, salvaje y sin reglas, bajo una única condición: no decirse sus nombres para que el sueño fuera eterno.
Pero los sueños terminan. Él desapareció primero, dejándola con el corazón acelerado y una realidad demoledora al regresar a casa. Tras enterarse de que estaba embarazada, su novio la abandonó de la peor manera, dejándola sola y señalada. Si no hubiera sido por el amor incondicional de su abuelo Walter, Maya no habría sabido cómo salir adelante.
Tres años después, el Destino los volvió a unir

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: El regalo incomprensible

Los minutos que tardó Lucía en regresar de la farmacia parecieron horas eternas de tortura para Maya. Sentada en el sofá de la oficina, con las manos entrelazadas con tanta fuerza que los nudillos se le habían puesto blancos, miraba fijamente la alfombra sin registrar realmente los colores. Luli caminaba de un lado a otro por el espacio alfombrado, mordiéndose las uñas y lanzando miradas de reojo hacia la puerta cada dos por tres, rompiendo el tenso silencio con el ruido de sus tacones.

Cuando la puerta por fin se abrió, Lucía entró casi sin aliento, cerrando con el cerrojo de inmediato. De su bolso de cuero sacó una pequeña bolsa de plástico blanca y de su interior extrajo una caja alargada de cartón brillante.

—Aquí está —dijo Lucía con la voz entrecortada, extendiendo el objeto hacia Maya como si fuera una bomba de tiempo—. Compré la de mayor precisión, la que te dice hasta las semanas para no dejar espacio a las dudas.

Maya miró la caja. El empaque mostraba la silueta de una mujer sonriente, un contraste cruel con el pánico que sentía arañándole las paredes del estómago. Extendió una mano temblorosa y tomó el empaque. El cartón se sentía extrañamente pesado entre sus dedos.

—Chicas, de verdad, esto es una pérdida de tiempo —insistió Maya con la voz ahogada, buscando desesperadamente una lógica que la salvara del abismo—. Las pastillas anticonceptivas tienen un noventa y nueve por ciento de efectividad. Nunca olvidé ninguna, tengo una alarma en el celular todos los días a las ocho de la noche. Es imposible. La biología no funciona así.

—May, dale una oportunidad a la duda para que podamos respirar en paz —le pidió Luli, empujándola suavemente por los hombros hacia el baño privado—. Entra, haz lo tuyo y salimos de esto de una vez por todas.

Maya suspiró, sintiendo que las piernas le pesaban como si fueran de plomo. Entró al baño y cerró la puerta. Siguió las instrucciones impresas en el papelito con una torpeza que nunca antes había experimentado. Dejó el pequeño artefacto de plástico sobre el borde de mármol del lavamanos, bocabajo, tal como indicaba el instructivo para esperar los tres minutos requeridos.

Esos tres minutos fueron los más largos de toda su vida. El sonido de su propia respiración agitada y el latido ensordecedor de su corazón en los oídos eran lo único que llenaba el cubículo. Se miró al espejo, tocándose el vientre plano por encima de la tela de su blusa de seda. "No hay nada ahí", se repitió mentalmente, intentando calmar el temblor de sus manos. "Es solo un susto".

Cuando el temporizador del celular de Luli sonó desde el otro lado de la puerta, a Maya se le congeló la sangre.

—¿May? ¿Ya está listo? —preguntó la voz de Luli, amortiguada por la madera.

Maya estiró la mano, dudando por un segundo antes de darle la vuelta al aparato de plástico. Su mirada se fijó en la pequeña pantalla digital.

Dos líneas oscuras, gruesas y perfectamente definidas la recibieron. No había lugar a interpretaciones. No había dudas. Al lado, la palabra en la pantalla digital parpadeó con una crueldad matemática: *Positivo. 3+ semanas.*

El aire se le escapó por completo de los pulmones. Maya sintió que el piso desaparecía bajo sus pies y tuvo que sostenerse con ambas manos del borde del lavamanos para no caer de rodillas. El color desapareció por completo de su rostro, dejando su piel translúcida. El pánico real, destructivo y absoluto la invadió. Dos líneas. Un bebé. Un hijo de un hombre del que ni siquiera sabía el nombre.

Abrió la puerta del baño mecánicamente, con la prueba sostenida entre los dedos rígidos. Sus amigas, que esperaban de pie junto a la entrada, se tensaron al ver la expresión de su rostro. Luli le quitó el plástico de las manos de inmediato y miró la pantalla.

—¡Por Dios! —exclamó Luli, tapándose la boca con la otra mano.

Lucía se acercó rápidamente, leyendo el resultado por encima del hombro de Luli, y soltó un silbido bajo, con los ojos abiertos de par en par.

—¡No puede ser! —exclamó Maya, estallando en lágrimas contenidas mientras caminaba de un lado a otro de la oficina, tirándose del cabello castaño—. ¡Es imposible, Luli! ¡Te juro por mi vida que me cuidé! Esto tiene que estar fallando, las pruebas fallan, los laboratorios se equivocan. ¡No puedo estar embarazada! ¿Cómo se lo voy a explicar al abuelo? ¿Cómo se lo voy a decir a Camilo si nosotros no hemos estado juntos en meses? ¡Mi vida está arruinada!

El llanto desesperado de Maya llenó la habitación. Estaba al borde de un ataque de ansiedad, hiperventilando mientras intentaba buscar una explicación lógica en su mente estructurada de ingeniera.

Luli, intentando romper la pesadez del ambiente y fiel a su costumbre de buscar el lado cómico incluso en las peores tragedias para calmar los nervios, soltó una risita nerviosa y la tomó de las manos para obligarla a detenerse.

—A ver, May, cálmate un segundo por favor —dijo Luli, intentando sonreír aunque sus propios ojos reflejaban el impacto de la noticia—. Míralo por el lado amable... Ese hombre misterioso de la suite, el de cabello oscuro y cuerpo de infarto, no solo se obsesionó contigo durante una semana entera. Resulta que el ojito de color miel te dejó un regalito de vacaciones muy bien empaquetado. Un recuerdo permanente del Caribe para que nunca te olvides de él.

—¡Lurdes, no es gracioso! —la regañó Lucía, dándole un golpe suave en el brazo a la amiga—. Maya está en pánico, no es momento para tus chistes de hotel.

—¡Es que es la verdad! —se defendió Luli, mirando a Maya con ternura—. Amiga, sé que estás asustada, sé que esto parece el fin del mundo, pero la prueba no miente y tus náuseas tampoco. Ese hombre te dejó un bebé. Un bebé que se formó en la suite más cara del hotel.

Maya miró a Luli, con las lágrimas rodando por sus mejillas, pero las palabras de su amiga, lejos de enojarla, hicieron que la dura realidad se asentara en su pecho. No era un error. Su cuerpo estaba cambiando. Recordó la intensidad con la que ese desconocido la había poseído en la cama, la forma salvaje en la que se habían entregado sin importar el mañana, y cómo él la miraba como si quisiera dejar su marca en ella para siempre. Y vaya que lo había hecho.

—¿Qué voy a hacer? —preguntó Maya en un susurro quebrado, dejándose caer en el sillón, completamente vencida por la realidad—. Camilo me va a matar... Él ya está insoportable con el tema del viaje, si se entera de esto...

—Camilo es un imbécil que no te merece, Maya —sentenció Lucía, sentándose a su lado y pasándole un brazo por los hombros—. Pero tienes que ser honesta. Tienes que enfrentar esto de inmediato antes de que los síntomas sean más evidentes. Nosotras vamos a estar contigo, no importa lo que pase.

Maya miró el plástico que seguía sobre la mesa. El destino le había cambiado la jugada por completo en una sola semana de libertad, y el recuerdo de ese hombre sin nombre ahora viviría dentro de ella para siempre.

.

.

. Para las que preguntan sobre cuándo se actualiza.

Lo hago todos los días, después de las 6 de la tarde o a veces a la mañana. Siempre son 5 capítulos por día. Los escribo durante el día y lo subo a la tarde.

A veces son más depende como este mí ansiedad y mi depresión.

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Tinmey
Hasta que por fin van a legalizar su unión, cuál debe de ser. Bravo!!🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Tinmey
La mentira perfecta , inteligencia absoluta para bajarle los humos al tipo, y que vea que haber tenido ,no es posesión absoluta, la quieres en tu cama ,pues conquistala y descubre el secreto que casi ya descubriste. A luchar imbecil si quieres recuperar a Maya. investiga y encontrarás..😂🤣😂🤣😂🤣
Tinmey: A eso se le llama dignidad, bien hecho Maya .
total 1 replies
Tinmey
Par de brutos los dos Ella por no preguntar quién alquilo la suite presidencial, y El bruto por no preguntar la dirección y el nombre de Ella , con checar las cámaras del hotel le hubieran informado de Ella y de su amiga. par de tontos , tan listos para algunas cosas y tarados para otras. Vamos a ver qué pasa con estos dos. 🤭🤭🤭🥰
Tinmey
😂🤣😂🤣😂🤣😂🤣😂🤣😂🤣😂🤣 Esto se va a poner bueno!!!
Tinmey
😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Tinmey
Dios mío yo quiero unas vacaciones así !! aunque no sea bell,ni joven ,ni de un cuerpo hermoso , pero 6 hijos , un marido adorable , vida resuelta ,pero sin ningún descanso ,solo para mí ,y una amiga , con el mismo sueño.
Dilia Esther Sarabia Beleño
Muy buena historia de amor y comprensión se vencieron todas las adversidades presentadas triunfo el amor verdadero, me gustó mucho su trama.
Jane Osorio Miranda
me gustó la historia pero la bebé está un poco tardia en la edad los niños a los dos años ya tienen sus dientes y balbusean palabras y caminan solos es la generalidad
y lo que encuentro genial pero muy difícil que un hombre le importe nada su familia por defender la de su piel eso es lo que más me gusto
Jane Osorio Miranda
me gustó la historia pero la bebé está un poco tardia en la edad los niños a los dos años ya tienen sus dientes y balbusean palabras y caminan solos es la generalidad
y lo que encuentro genial pero muy difícil que un hombre le importe nada su familia por defender la de su piel eso es lo que más me gusto
Jane Osorio Miranda
nadie diría que la bebé los reconoció a todos pero los abuelos son personajes importantes
Sara Quiroga
muy bonita la historia pero que paso con las amigas de maya que no aparecen mas
Grego villadiego
felicidades autora hermosa novela
Mirna Lobo
mi única observación es, que pasó con las amigas de Maya ?????
Mirna Lobo
me encantó ésta historia felicidades escritora, como me gustan cortas pero sustanciosas😂😂👌muy buena 🤗
Mirna Lobo
al fin dejaron todos los fantasmas atrás y ahora ser felices 😊
Mirna Lobo
bien Damián la culebra 🐍 se mata por la cabeza 😡😡😡
Mirna Lobo
y cómo sabe Rebeca que él está en la cocina hablando con ella? será que también está haciendo lo mismo que Damián, triangulando los teléfonos o tiene cámaras para saber /Grimace/
Mirna Lobo
yo también culpé al idiota de Camilo /Grimace/, lo lamento Camilo 😂😂😂
Mirna Lobo
lo que importa Maya, son sus padres y su hermana, los demás que te resbalen 😡
Mirna Lobo
ah!!?? entonces es la prima 😡😡
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