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Renací Para Evitar Mi Final

Renací Para Evitar Mi Final

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Reencarnación / Completas
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: CrisCastillo

Valeria Montrose fue la villana más odiada del Imperio de Elarion. Obsesionada con el príncipe heredero, manipuló, traicionó y destruyó a todos los que se interpusieron en su camino. Al final, fue ejecutada públicamente tras ser acusada de conspiración contra la corona.

Cuando la espada cae sobre su cuello, cree que todo ha terminado.

Sin embargo, despierta diez años atrás, en el día de su presentación en sociedad.

Esta vez conserva todos sus recuerdos.

Sabe que el príncipe nunca la amó. Sabe que la heroína del reino no era su enemiga. Y, sobre todo, sabe que detrás de su caída existía una conspiración mucho más grande que terminó provocando una guerra que destruyó el imperio.

Decidida a sobrevivir, Valeria toma una decisión inesperada:

No perseguirá al príncipe.

Pero cambiar el destino resulta más difícil de lo esperado cuando el propio príncipe comienza a interesarse por ella después de que deja de perseguirlo.

NovelToon tiene autorización de CrisCastillo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

06

La nota de Aurelius ardía en su mano como si estuviera hecha de fuego. Trampa. La palabra resonaba en su mente como el tañido de una campana fúnebre. No podía asistir al banquete, pero tampoco podía ignorarlo sin despertar las sospechas de Cassian. Estaba atrapada en una red de mentiras y conspiraciones, y cada movimiento que hacía parecía apretarla más.

—Señorita Montrose—llamó Elena desde la puerta. —Lord Alistair está aquí para visitarla. Dice que desea discutir los preparativos del banquete.

Valeria sintió cómo se le helaba la sangre. Alistair. Aquí. Ahora. ¿Era una coincidencia o sabía algo? ¿Estaba aquí para evaluar su reacción ante la noticia del banquete?

—Dile que bajaré en un momento—respondió, su voz sorprendentemente firme. Mientras se preparaba, se miró en el espejo. Tenía que mantener la calma, actuar como la joven noble ambiciosa que todos esperaban que fuera. No podía dejar que Alistair viera el pánico que sentía.

En el salón, Alistair la esperaba junto a la ventana, observando el jardín con una expresión pensativa. Se giró cuando ella entró, y su sonrisa habitual no alcanzó sus ojos.

—Lady Montrose, qué alegría verla—dijo con una cortesía que no lograba ocultar la tensión subyacente. —Vengo a felicitarla personalmente por el banquete que Lord Cassian organizará en su honor. Es un gesto verdaderamente generoso de su parte.

—Generoso o estratégico—respondió Valeria antes de poder detenerse, su ingenio traicionándola.

Alistair levantó una ceja, su interés evidente. —¿A qué se refiere?

—A que Lord Cassian no es conocido por su generosidad desinteresada—respondió Valeria, decidiendo arriesgarse. —Siempre hay una estrategia detrás de sus acciones. Una cuestión de influencia, de poder.

—Usted es más perspicaz de lo que aparenta, Lady Montrose—dijo Alistair, acercándose lentamente. —Pero quizás subestima la posibilidad de que su agudeza intelectual sea lo que realmente ha captado la atención de Lord Cassian. Después de todo, la inteligencia es un recurso cada vez más raro en la corte.

Valeria sintió un escalofrío. La forma en que hablaba, la intensidad de su mirada... había algo en él que la desconcertaba profundamente. Como si estuviera probándola, evaluando cada palabra, cada gesto.

—Quizás tenga razón—respondió, manteniendo la calma a duras penas. —Pero incluso así, me pregunto qué espera obtener a cambio de su "generosidad".

Alistair sonrió, y esta vez la sonrisa alcanzó sus ojos, revelando una profundidad que la inquietó. —Quizás solo busca una aliada inteligente. Alguien que pueda ayudarle a navegar las complejidades de la política imperial. Alguien que no tema decir la verdad, incluso cuando es inconveniente.

—¿Y cree que yo soy esa persona?—preguntó Valeria, su voz apenas un susurro.

—Lo sé—respondió Alistair con una certeza que la heló hasta los huesos. —He estado observándola, Lady Montrose. Sé más de lo que imagina sobre quién es realmente. Y sobre lo que puede llegar a ser.

El peligro era palpable en el aire, espeso y sofocante. Alistair sabía. No sabía qué exactamente, pero sabía que era diferente. Que no era la joven noble que todos creían.

—No entiendo a qué se refiere—mintió, su corazón martilleando contra sus costillas.

—Oh, creo que sí—respondió Alistair, su voz ahora tan suave como seda venenosa. —Pero no se preocupe. Su secreto está a salvo conmigo. De hecho, podría serle útil. Hay otros como nosotros, Lady Montrose. Otros que ven más allá de las apariencias, que entienden las verdaderas corrientes que mueven el imperio. Corrientes que la mayoría ni siquiera sabe que existen.

Valeria sintió náuseas. Otros como nosotros. ¿Era una confesión? ¿Una advertencia? ¿O una invitación?

—¿Quiénes son estos "otros"?—preguntó, su voz temblando a pesar de sus esfuerzos por mantener la calma.

—No es el momento ni el lugar para esa conversación—respondió Alistair, retirándose ligeramente. —Pero le aseguro que los conocerá pronto. Y cuando lo haga, tendrá que elegir un bando. Porque hay una guerra coming, Lady Montrose. No una guerra de espadas y ejércitos, sino una guerra de ideas, de destinos. Y en esa guerra, no hay lugar para los neutrales.

Con esas palabras, hizo una reverencia y se retiró, dejando a Valeria temblando en el centro del salón. La amenaza no había sido más explícita, pero tampoco más clara. Alistair no era solo un renacido; era el líder de una facción de renacidos. Una facción que probablemente tenía sus propios planes para el futuro del imperio.

Mientras intentaba recuperarse, su madre entró en el salón con una expresión de preocupación.

—¿Estás bien, Valeria?—preguntó Lady Montrose. —Pareces pálida. ¿Te dijo algo ese joven?

—Solo estábamos discutiendo el banquete—mintió Valeria, forzando una sonrisa. —Estoy un poco abrumada por toda la atención.

—Bueno, acostúmbrate—dijo su madre con firmeza. —Este es solo el comienzo. Con el patrocinio de Lord Cassian, serás una de las mujeres más influyentes de la corte. ¡Piensa en las posibilidades!

Valeria asintió débilmente, su mente aún processing la conversación con Alistair. Necesitaba hablar con Aurelius urgentemente. Necesitaba advertirle sobre la facción de Alistair, sobre la guerra de destinos que él mencionó.

Esa noche, mientras intentaba dormir, Valeria no podía dejar de pensar en las palabras de Alistair. "Otros como nosotros". ¿Cuántos eran? ¿Qué querían? ¿Y cómo encajaba ella en sus planes?

Decidió que no podía esperar a la próxima reunión con Aurelius. Tenía que verlo ahora, inmediatamente. Se vistió con un vestido oscuro y sencillo, y se deslizó por la puerta trasera que daba al jardín. El aire nocturno estaba frío, carry el perfume de las rosas nocturnas y la promesa de peligros inminentes.

Mientras se movía sigilosamente entre los arbustos, una figura emergió de las sombras, deteniéndola en seco. Valeria contuvo un grito, su corazón acelerándose.

—Tranquila, soy yo—susurró una voz que reconocía instantáneamente. Era Aurelius.

—¿Qué haces aquí?—exigió Valeria, su voz apenas un murmullo. —¿Cómo sabías que vendría?

—Te conozco, Valeria—respondió él, su tono grave. —Sé que no puedes esperar. ¿Qué pasó? ¿Te dijo algo Alistair?

—Todo y nada—respondió Valeria, su mente racing. —Sabe que soy diferente. No dice que sea renacida, pero insinúa que hay "otros como nosotros". Habló de una guerra coming, una guerra de destinos. Y me advirtió que tendré que elegir un bando.

Aurelius frunció el ceño, su expresión preocupada. —Es peor de lo que imaginaba. Alistair no es solo un renacido; está formando una facción. Una facción que probablemente busca activamente alterar el futuro a su favor.

—¿Y qué quiere de mí?—preguntó Valeria, el pánico creciendo en su pecho. —¿Por qué me reveló parte de su secreto?

—Porque te quiere de su lado—respondió Aurelius con firmeza. —Ve tu potencial, tu conocimiento del futuro. Sabe que eres una pieza valiosa en este juego. Y teme que te unas a mí.

—¿Y debería?—preguntó Valeria, su voz más suave de lo previsto. —¿Puedo confiar en ti?

Aurelius la observó con intensidad, sus ojos grises brillando en la oscuridad. —Puedes confiar en que haré todo lo posible para proteger al imperio. Puedes confiar en que mi lealtad es con la corona, no con ambiciones personales. Pero no puedo prometerte que seré fácil, ni que siempre estaré de acuerdo contigo. La guerra de la que habla Alistair es real, Valeria. Y las decisiones que tomemos determinarán el destino de millones.

Valeria asintió, su decisión tomada. —Entonces necesito tu consejo. Sobre el banquete. ¿Cuál es la trampa?

Aurelius vaciló por un momento, su expresión grave. —Cassian planea usar el banquete para anunciarte como su candidata para un puesto en el consejo privado del emperador. Un puesto que actualmente ocupa Lord Harrington, un leal de toda la vida a la corona.

Valeria sintió cómo se le helaba la sangre. Reemplazar a Lord Harrington. Era un movimiento de poder audaz, un desafío directo a las facciones tradicionales de la corte.

—¿Y por qué quiere que yo sea su candidata?—preguntó, aunque ya temía la respuesta.

—Porque eres joven, inteligente y, sobre todo, manipulable—respondió Aurelius con dureza. —O al menos eso es lo que él cree. Planea usarte como títere, como forma de consolidar su poder en el consejo. Y si te niegas... tiene planes alternativos. Planes que implican desacreditarte públicamente, quizás incluso acusarte de traición.

La idea la heló hasta los huesos. Cassian no solo la estaba usando; la tenía en una jaula dorada. Si jugaba su juego, se convertía en su cómplice. Si se negaba, se arriesgaba a una segunda ejecución, esta vez posiblemente justificada.

—No puedo asistir—dijo Valeria, su voz firme. —Pero tampoco puedo simplemente no ir. Eso despertaría sus sospechas inmediatamente.

—Tienes razón—asintió Aurelius. —Necesitas una excusa creíble. Algo que te impida asistir sin parecer que lo haces deliberadamente.

Valeria pensó por un momento, su mente working febrilmente. —¿Y si enfermo? Algo grave, pero no mortal. Algo que me mantenga alejada de la corte el tiempo suficiente para que sus planes pierdan impulso.

Aurelius la observó con interés. —Es una posibilidad. Pero Cassian es desconfiado. Podría enviar a sus propios médicos para verificarlo.

—Entonces debe ser algo real—dijo Valeria, su decisión tomada. —Algo que no pueda fingirse. Una enfermedad, una lesión... algo que me mantenga alejada pero no me deje permanentemente dañada.

—¿Estás segura de esto?—preguntó Aurelius, su tono grave. —Podría ser peligroso.

—Menos peligroso que ser la títere de Cassian—respondió Valeria con firmeza. —O que ser ejecutada nuevamente.

Aurelius asintió lentamente, su expresión una mezcla de admiración y preocupación. —Tienes valor, Valeria. Más del que tuviste en tu vida anterior. Pero ten cuidado. Cassian no es el único enemigo que tienes. Y Alistair... Alistair es el más peligroso de todos porque no busca solo poder. Busca control absoluto del destino.

Mientras se retiraba, Valeria sintió el peso de sus palabras sobre sus hombros. Tenía un plan, pero era arriesgado. Peligroso. Y no tenía garantía de que funcionara.

Al día siguiente, mientras se preparaba para poner su plan en marcha, recibió la visita inesperada de Eleanor Vance.

—Valeria, necesitaba hablar contigo urgentemente—dijo Eleanor, su voz tensa y preocupada. —Mi padre ha oído rumores preocupantes sobre Lord Cassian. Rumores sobre sus verdaderas intenciones contigo.

—¿Qué clase de rumores?—preguntó Valeria, aunque ya temía la respuesta.

—Dicen que no solo quiere usarte como aliada política—respondió Eleanor, bajando la voz. —Dicen que planea anunciarte como su futura esposa. Una unión que consolidaría su poder y te ataría a él para siempre.

Valeria sintió cómo se le helaba la sangre. Matrimonio. Eso era algo que no había considerado. Cassian no solo quería controlarla políticamente; quería controlarla completamente, a través de los lazos sagrados del matrimonio.

—¿Y tu padre cree estos rumores?—preguntó Valeria, su voz apenas un susurro.

—No solo los cree, los teme—respondió Eleanor con gravedad. —Dice que Cassian ha estado buscando una esposa con influencia pero sin poder propio, alguien que pueda moldear a su antojo. Alguien como... tú.

Las palabras de Eleanor resonaron en su mente como una condena. Cassian no solo la veía como pieza en su juego político; la veía como su futura posesión. Su futura esposa.

—Gracias por decírmelo, Eleanor—dijo Valeria, su voz temblando ligeramente. —Significa más de lo que imaginas.

—Siempre—respondió Eleanor con una sonrisa cálida. —Pero ten cuidado, Valeria. Cassian no es hombre al que se le pueda decir que no. Y cuando quiere algo, lo obtiene. Sin importar el costo.

Mientras Eleanor se retiraba, Valeria se quedaba sola en el salón, las palabras de su amiga resonando en su mente. "Sin importar el costo". ¿Estaría dispuesto Cassian a matarla si se negaba a casarse con él? ¿O tenía métodos más sutiles, más peligrosos para conseguirla?

Decidió que no podía esperar más. Tenía que poner su plan en marcha inmediatamente. Tenía que enfermarse, de verdad, antes de que Cassian pudiera llevar a cabo sus planes.

Pero mientras se preparaba para arriesgarlo todo, encontró otra nota en su mesita de noche, junto a la medalla de los Guardianes del Tiempo. Esta vez, el mensaje era diferente:

"No te enfermes. Hay otra manera. Encuentra el pasadizo secreto en la biblioteca de la mansión. Te esperará allí al atardecer. -A".

La "A" esta vez era claramente de Aurelius. Pero ¿qué otro plan tenía? ¿Y qué pasadizo secreto existía en la biblioteca? En toda su vida en esa casa, nunca había oído hablar de ninguno.

Valeria sintió cómo el mundo giraba a su alrededor. Cassian no solo la estaba usando como pieza en su juego; estaba planeando casarse con ella. Alistair estaba formando una facción de renacidos. Y Aurelius tenía un plan secreto que involucraba un pasadizo que ella no sabía que existía.

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Dora Guzman Pacherres
Cada vez más intrigante tú novela, me gusta bastante. Tiene de todo sobre todo lo que puede suceder las paradojas del destino 😱.
Dora Guzman Pacherres
Cada capítulo más interesante sabes tejer las intrigas y nos dejas con un suspenso de querer más y más.
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