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El Regreso De La Fiera

El Regreso De La Fiera

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Malentendidos / Venganza
Popularitas:8.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Fernanda G

Hace seis años, Tania era la esposa perfecta: dulce, paciente y profundamente enamorada. Sin embargo, en el nido de víboras que es la familia Durantt, su bondad fue tomada por debilidad. Manipulada por su suegra y víctima de una elaborada trampa orquestada por el primer amor de Nicolás, Tania fue acusada de una traición que jamás cometió. Nicolás, cegado por su arrogancia y posesividad, le entregó los papeles del divorcio y la expulsó de su vida sin darle el beneficio de la duda.

Hoy, la mujer que regresa no guarda rastro de aquella chica sumisa. Tania vuelve como una empresaria de éxito, con una mirada gélida y una fuerza física y mental capaz de derribar imperios. Su único objetivo es proteger el legado de su hijo, Nico, el heredero secreto que Nicolás nunca supo que existía. Cuando sus mundos vuelven a colisionar, Nicolás descubre que la "fiera" que él mismo despertó no está dispuesta a perdonar fácilmente, y que recuperar su amor será la batalla más difícil de su vida

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capitulo 7

​El silencio que siguió a la entrada de Tania no fue un vacío ordinario; fue un colapso gravitacional. En un salón donde el ruido del dinero y la vanidad solía ser ensordecedor, el mutismo se volvió tan denso que podía sentirse en la piel. Las conversaciones murieron a mitad de frase y las copas se detuvieron a milímetros de los labios.

​Tania no se detuvo ante la marea de miradas. Cada paso era una lección de control. El roce de la seda roja de su vestido contra el suelo de mármol producía un siseo casi imperceptible, como el de una serpiente deslizándose por la hierba alta. Su rostro, que Nicolás recordaba como un libro abierto de ternura y vulnerabilidad, era ahora un pergamino blindado. Sus pómulos parecían más altos, su barbilla más firme, y sus ojos... esos ojos que antes buscaban la aprobación de Nicolás con la devoción de una niña, ahora escaneaban el salón con la frialdad de un soberano evaluando sus tierras.

​Nicolás Durantt sintió que el tiempo se detenía. La copa de cristal en su mano, un objeto sólido y costoso, de pronto le pareció infinitamente frágil. Sus pulmones se negaron a expandirse. No era solo sorpresa; era una disonancia cognitiva que le provocaba vértigo.

​No es ella, se dijo en un intento desesperado por proteger su cordura. Es un parecido físico, una coincidencia cruel. Pero su cuerpo sabía la verdad. El aroma sutil que emanaba de ella al pasar —una mezcla de sándalo y algo metálico, como el ozono antes de un rayo— activó memorias que él había intentado ahogar en alcohol y trabajo durante seis años.

​Era Tania. Pero la "chica gentil" había muerto.

​Lo que quedaba frente a él era una versión pulimentada, afilada y gloriosa de la mujer que él había arrojado a la tormenta. Nicolás sintió una punzada de algo que se parecía sospechosamente al miedo, seguido de una oleada de rabia posesiva que le quemó la garganta. ¿Cómo se atrevía a volver así? ¿Cómo se atrevía a lucir como si nunca hubiera necesitado su protección?

​Tania sintió la mirada de Nicolás antes de verlo. Era una presión familiar, un peso que antes la habría hecho encoger los hombros y bajar la vista. Pero hoy, ese peso solo alimentó su postura. Ella sabía exactamente dónde estaba él: a diez metros, cerca de la fuente de champaña, rodeado por la decadencia de su familia.

​Sin embargo, no lo miró de inmediato. Prefirió dejar que el impacto hiciera su trabajo.

​—Esa mujer... —susurró Elisa a su lado, con la voz temblorosa de quien ve una amenaza real por primera vez—. Nicolás, se parece a...

​—Cállate —cortó él, con una hostilidad que hizo que Elisa retrocediera.

​Nicolás dio un paso al frente, rompiendo el círculo de sus socios. Sus ojos estaban clavados en ella con una intensidad que habría intimidado a un ejército. Vio el detalle de los rubíes en su cuello, vio la piel impecable de sus hombros y, finalmente, vio la herida que ella le devolvía con su mera existencia.

​Tania finalmente giró la cabeza. El encuentro visual fue como el choque de dos frentes de tormenta.

​Nicolás buscó en las pupilas de Tania algún rastro de dolor, algún destello de la súplica que ella le lanzó bajo la lluvia seis años atrás. Pero no encontró nada. Las pupilas de Tania eran pozos de una calma aterradora. Ella lo miró de arriba abajo, no con odio, sino con una curiosidad desapegada, como si estuviera observando una estatua antigua que ha perdido su valor en una subasta.

​Ese gesto —esa absoluta falta de importancia— fue lo que terminó de romper a Nicolás.

​—Tania —el nombre salió de sus labios como un susurro cargado de veneno y asombro.

​Ella no se inmutó. En lugar de responder, Tania aceptó una copa de la bandeja de un camarero que pasaba, moviendo sus dedos con una gracia deliberada. Sus gestos eran lentos, calculados para mostrar que ella era la dueña del tiempo en esa habitación.

​A pocos pasos, Beatriz Durantt estaba a punto de desmayarse. Su abanico caía al suelo sin que ella lo notara. Sus ojos saltones recorrían el vestido de Tania, su porte, su seguridad. La mujer que ella había humillado, la chica de "sangre humilde" a la que había pisoteado, acababa de entrar por la puerta principal reclamando el aire que todos respiraban. La fiera no solo había vuelto; la fiera los estaba rodeando.

​Nicolás, incapaz de contenerse más, caminó hacia ella. El resto de los invitados se apartaron como las aguas ante un barco de guerra. Su mandíbula estaba tan apretada que los músculos de su cuello se marcaban bajo la camisa de seda.

​—Tú —dijo Nicolás cuando estuvo a solo dos pasos. Su voz era un rugido contenido—. ¿Qué demonios haces aquí?

​Tania inclinó la cabeza, permitiendo que la luz de los candelabros jugara con sus aretes de diamante. Lo miró directamente a los ojos, y por un momento, Nicolás vio el reflejo de su propia arrogancia devuelto por ella, pero multiplicado.

​—Buenas noches, señor Durantt —dijo Tania. Su voz era una seda oscura, rica y estable—. Veo que la hospitalidad de esta ciudad sigue siendo tan... pintoresca como la recordaba.

​No hubo lágrimas. No hubo temblor en su voz. Nicolás sintió que el suelo se abría bajo sus pies. La mujer que él creía haber destruido no solo había sobrevivido; se había reconstruido con materiales que él no podía comprender. El impacto no fue solo verla; fue darse cuenta de que, en la jerarquía de esa noche, él ya no era el depredador más peligroso del salón.

​Tania sostuvo su copa con elegancia y le dio un pequeño sorbo, manteniendo sus ojos fijos en los de él. En ese silencio cargado de electricidad, Nicolás comprendió que la guerra no iba a ser en los tribunales ni en las calles, sino en cada centímetro de su alma, y que Tania acababa de ganar la primera batalla sin siquiera despeinarse.

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Naty P@€¥
Ya estoy ansiosa por leer que le pasará a Eliza
Naty P@€¥
Maldito idiota todo en esta vida se paga y a ti te toco la hora agradecido deberías estar que Tania no te mando a pasar los últimos días en la carcel
Estefania 🦋💞
Nicolás has limpieza si quiere que la fiera te dé una oportunidad
Estefania 🦋💞
Que encuentro lleno de tensión, odio, y lleno de deseo sexual Tania es fuerte y se resiste Pero ya va cediendo
Estefania 🦋💞
Prepárate Eliza por qué de esta no te salvas
Estefania 🦋💞
La gente se arrepiente cuando ya no hay nada que hacer y este infeliz va derecho al infierno
Herrera
Les va llegando la hora a doña Elena y Eliza de pagar sus deudas con la fiera
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Limpia ese nido de víbora que tienes y que te mantienen en la cuerda floja aún
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Nicolás la tiene dura para recuperar ese corazón ❤️ aunque lata por ti un error más y te vas al carajo
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Diablos pensé que se iban de juerga 🤭🤭🤭 Pero Tania tiene buena resistencia 🤣🤣
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Ahora que te cortaron el pago es que ahora piensa idiota ni el infierno te salva Eliza pon las barbas en remojo por qué va llegando tu hora
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Julián eres un desgraciado por qué no lo hiciste antes
Herrera: No le convenía por qué acabaría en la cárcel ahora se va Pero al infierno
total 1 replies
Nancy Parraga
Tania creo que está esperando que Eliza de el primer paso para atacar con todo lo que tiene ya quiero verlas caer a ese par de desgraciadas
Nancy Parraga
El tercero será en vencido en ellos hay chispa adrenalina y amor aunque ella niegue allí hay más de lo que sus mentes se niegan a aceptar
Nancy Parraga
Ya quiero ver a Elena y Eliza despojada de toda su fingida dignidad de mujeres culta no es maldad es justicia ⚖️
Nancy Parraga
Te llegó tu hora Eliza ya quiero verte caer ya no habrá Nicolás para defenderte
Nancy Parraga
Por lo menos tuvo conciencia el infeliz, quería tener paz por el daño que causó sabiendo que va a irse al infierno
Nancy Parraga
Me da pena que te sigan castigando, Tania dale una oportunidad de ser padre y que Nico sienta a su padre por el deberías de actuar diferente
Nancy Parraga
Nicolás sigues queriendo comprar su atención con dinero 🫰🏼 debes entender que Tania a criado y educado a Nico con valores no sobre el dinero
Nancy Parraga
Bien Tania no caigas en los juegos de otros cuando tú tienes los propios
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