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Corrigiendo Los Errores De Sarah

Corrigiendo Los Errores De Sarah

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:332.8k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Después de leer una novela donde la protagonista sufre injusticias.. Reencarna en Sarah.. Pero ella decide cambiar su destino y corregir sus errores.

*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Oscuridad 2

La oscuridad continuó.

No había dolor.

No había frío.

No había calor.

Solo un vacío inmenso donde el tiempo parecía no existir.

Ella no sabía si habían pasado segundos, horas o años.

Simplemente... estaba.

Y, curiosamente, sus pensamientos seguían funcionando con total normalidad.

[Qué ganas de estar en mi cama...]

Suspiró, aunque ya ni siquiera estaba segura de tener un cuerpo con el cual hacerlo.

[Una manta... un helado... una buena novela... eso es todo lo que pido.]

Permaneció en silencio un momento.

Hasta que inevitablemente recordó aquel libro.

Su expresión imaginaria volvió a torcerse.

[No esas historias absurdas donde la infidelidad se romantiza.]

Su molestia regresó con la misma intensidad que cuando terminó de leer la última página.

[¿Cómo esperan que crea que un hombre ama a una mujer, mientras engaña a otra que ha sido completamente leal?]

Cuanto más lo pensaba...

Más ridícula le parecía la historia.

[¿Y encima el final era feliz? ¿Feliz para quién? Porque la protagonista pasó medio libro llorando.]

Negó con la cabeza.

[Nunca entenderé por qué algunos autores llaman amor a destrozarle el corazón a alguien.]

Las escenas comenzaron a aparecer una tras otra.

El protagonista sonriendo mientras ocultaba otra relación.

La protagonista esperando durante horas.

Las promesas vacías.

Las lágrimas.

Las reconciliaciones sin sentido.

Cada detalle regresaba con una claridad inquietante.

[No... no quiero seguir recordando esta tontería.]

Pero era inútil.

Las imágenes se volvían cada vez más precisas.

Como si alguien estuviera obligándola a volver a vivir toda la novela.

Podía recordar el color exacto de los vestidos.

La distribución de la mansión.

Las habitaciones.

Los jardines.

Los rostros.

Las conversaciones.

Incluso frases completas.

[¿Por qué demonios estoy recordando tanto? Ni siquiera me gustó.]

Las escenas seguían acumulándose.

Cada vez más vivas.

Cada vez más reales.

Hasta que...

Escuchó una voz.

Lejana.

Muy lejana.

—...Mi Lady...

Otra vez.

—¡Mi Lady!

Sintió que alguien la sacudía con insistencia.

—¡Mi Lady, despierte, por favor!

La oscuridad comenzó a romperse.

La luz atravesó lentamente sus párpados.

Parpadeó varias veces.

Su visión estaba borrosa.

Poco a poco comenzó a distinguir un techo blanco decorado con delicados relieves dorados.

Había cortinas de tela gruesa.

Un cristal que brillaba como si fuera una lampara.

El aroma de flores frescas llenaba la habitación.

Frunció el ceño.

[¿Dónde... estoy?]

Volvió la cabeza.

A su lado se encontraba una joven vestida con un uniforme de sirvienta de otra época.

Llevaba un largo vestido negro.

Un delantal blanco perfectamente planchado.

Y un pequeño gorro de encaje sobre el cabello.

La muchacha tenía los ojos llenos de preocupación.

—¡Mi Lady! Me tenía muy preocupada.

Ella pestañeó varias veces.

—¿Qué...?

La sirvienta respiró aliviada.

—Gracias al cielo despertó.

Ella se incorporó lentamente sobre la enorme cama.

Miró alrededor.

Aquello no era un hospital.

No era su departamento.

No era ningún lugar que hubiera visto antes.

Los muebles eran antiguos, elegantes y costosos.

Las paredes estaban decoradas con molduras.

Las cortinas llegaban hasta el suelo.

Incluso la ropa de cama parecía sacada de un museo.

Su corazón comenzó a acelerarse.

—¿Dónde estoy?

La sirvienta la observó confundida.

—¿Cómo que dónde está, mi lady?

Ella volvió a preguntar.

—¿Dónde estoy?

La muchacha parecía no comprender la pregunta.

—En su habitación, por supuesto.

Silencio.

—¿Mi... habitación?

—Sí, Lady Sarah.

Ella sintió que el mundo entero se detenía.

[¿Qué...?]

La sirvienta volvió a hablar con cautela.

—¿Se encuentra bien, Lady Sarah?

[Sarah...]

Aquel nombre hizo que un escalofrío recorriera todo su cuerpo.

No.

No podía ser.

No.

Era imposible.

—Necesito...

Miró desesperadamente alrededor.

—...un espejo.

La sirvienta no preguntó nada.

Simplemente caminó hasta un elegante tocador de madera tallada.

Tomó un espejo de mano con marco plateado.

Y se lo entregó.

Ella respiró hondo.

Muy hondo.

Luego levantó lentamente el espejo.

Lo primero que vio fueron unos ojos enormes de color verde esmeralda.

Después un rostro delicado.

Piel blanca.

Nariz fina.

Labios rosados.

Cabello largo de un castaño claro que caía en suaves ondas sobre los hombros.

Era hermosa.

Demasiado hermosa.

Pero...

No era ella.

Era una adolescente

Bajó lentamente el espejo.

Volvió a levantarlo.

La misma joven seguía allí.

No había cambiado.

Tocó su rostro.

La muchacha del espejo hizo exactamente lo mismo.

[No...]

Movió la cabeza.

La imagen la imitó.

[No, no, no...]

Respiró varias veces intentando convencerse de que seguía soñando.

Pero todo era demasiado real.

El peso del espejo.

La suavidad de las sábanas.

El perfume de la habitación.

Incluso podía escuchar el viento moviendo las cortinas.

Miró nuevamente a la sirvienta.

Con la voz completamente seria preguntó..

—¿Soy... Sarah Ivanov?

La joven abrió un poco más los ojos.

Parecía extrañada de escuchar esa pregunta.

—Sí, mi lady.

Asintió con total naturalidad.

—Usted es Lady Sarah Ivanov.

El espejo cayó sobre la cama.

Ella permaneció completamente inmóvil.

Sin parpadear.

Sin hablar.

Hasta que una única idea atravesó su mente.

[No...]

[No puede ser...]

[De todas las personas que podía ser...]

Lentamente levantó ambas manos para cubrirse el rostro.

—No...

La sirvienta dio un paso hacia ella.

—¿Lady Sarah?

Ella dejó escapar una risa pequeña.

Una risa completamente incrédula.

Luego otra.

Y otra más.

Hasta que terminó riéndose con ambas manos cubriéndole la cara.

La sirvienta ya no sabía qué hacer.

—¿Mi... lady?

Ella dejó caer las manos lentamente.

Miró el techo.

Y habló con una calma aterradora.

—Morí...

Hizo una pausa.

—...y renací.

Otra pausa.

—En la protagonista más desesperante de toda esa maldita novela.

Recordó cada capítulo.

Cada humillación.

Cada sacrificio.

Cada vez que Sarah perdonaba lo imperdonable.

Cada vez que lloraba por un hombre incapaz de respetarla.

Cada vez que todos le decían que una buena esposa debía soportarlo todo.

Cerró los ojos con fuerza.

[No...]

Respiró profundamente.

[Yo no voy a sufrir por un infiel.]

Otra respiración.

[Ni voy a llorar por alguien que no me valore.]

Una tercera.

[Y mucho menos voy a sacrificar mi vida para que un hombre descubra, trescientas páginas después, que en realidad sí me amaba.]

Abrió lentamente los ojos.

En ellos ya no había desesperación.

Solo una determinación absoluta.

[Pues qué mala suerte para esa novela... porque Sarah Ivanov acaba de cambiar de personalidad.]

1
Celia
Excelente novela felicitaciones 😊
Irene Nievecita
Sienna recibió lo que se merece por envidiosa, deseo ser una mantenida y creo que ni eso logro. desaprovechar estudiar en la academia, rechazar dinero para poner un negocio y ser económicamente libre, es ser demasiado estúpida y floja, se lo merece por sus propias acciones. Ahora si o si tendrá que trabajar para alimentar a su hijo, por que barón no será reconocido y ella menos, fueron sus desiciones debe aceptarlas y no culpar a los demás.
Irene Nievecita
Por lo que se ve, Benjamin perdió toda oportunidad, nadie puede negar que se lo buscó haciendo arto mérito. Eso le ocurre a todos los indecisos, pierden oportunidades únicas por dudar, ya no se puede llorar por la leche derramada, por que ya se secó.
Irene Nievecita
Ojalá ya se haya ido, eso le pasa por ser un pusilánime lleno de dudas como una quinceañera,
Irene Nievecita
¿Qué edad tiene ese pelotudo qué piensa tanto en el que dirán? se comporta como una frágil damisela indecisa, que si, que no, tal vez. en ningún momento pensó en como se iba a sentir Sara al dejarla plantada en su cumpleaños, más aún que el le dijo que para su fiesta hablarían sobre el futuro/Grimace//Grimace//Grimace//Grimace/
Irene Nievecita
¡¡¡¡¡ Pensar que Sara le ofreció pagarle la academia, para que tuviera un mejor futuro, ella rechazo estudiar por no querer esforzarse, por creer que ella merece que le regalen todo sin mover un dedo para lograrlo!!!!
Irene Nievecita
Eso le pasa por atrevido, mire que apretarle el brazo para demostrar que es el quien manda, pero toda la culpa la tiene la envidiosa, fue ella la que le metió en la cabeza qué Sara estaba interesada en él, para que él siguiera visitando la casa para tener una oportunidad que se fijará en ella.
Irene Nievecita
Hasta que al fin le cayó la teja de quien es el acompañante de Sara, de como trató de agredir a una persona de un nivel muy por encima de él, de como mintió al relatar los echos acontecido, teniendo como cómplice a la arrastrada de Sienna.
Irene Nievecita
¿ Cuando será el día, que los duque decidan de una vez por todas echar a esa envidiosa, ambiciosa, arrastrada de la prima? desde que llegó han visto como siempre a tratado de perjudicar a Sara y la siguen manteniendo.
Amalia Mamani
😂😂
Irene Nievecita
La culpa la tiene la estúpida de Sienna, que empezó a meterle ideas inbeciles en la cabeza al Smith que es igual a Sienna de tonto.
Irene Nievecita
Si mal no recuerdo el duque Reed tiene 28 años y si se conocen desde pequeños el también debe rondar más o menos esa edad, pero no es tanta la diferencia, ella es bastante madura para la edad que tiene, que incluso él creyó que era mayor por los temas conversado.
Irene Nievecita
Una casamentera muy dispuesta a trabajar sin haber sido contratada 😂😂😂
Mer Agrás
Me encantó que no quedara con el duque, un giro excelente en la historia.
Irene Nievecita
Los duque deberían mandarla lejos de esa casa, esa víbora no tiene vuelta
Irene Nievecita
La envidia provocó el primer asesinato, muchos dicen que el ocio es la madre de todos los vicios, yo digo que es la envidia es la que corrompe el alma.
Irene Nievecita
😂😂😂😂😂 pero que buen recibimiento, darle el estatus de sirvienta 😂😂😂😂😂
Mer Agrás
Por favor un final diferente con alguien más 🙏🏻
Mer Agrás
¿Los papás de ella desaparecieron?
Imacairy Lopez
Buena historia
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