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La Esposa Olvidada Del Rey De La Mafia

La Esposa Olvidada Del Rey De La Mafia

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Amor eterno / Completas
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Jaureguy

Todos creen que Valeria Moretti traicionó al hombre más peligroso del país. Él también lo creyó... y la echó de su vida sin darle la oportunidad de defenderse. Cinco años después, Valeria regresa con una pequeña hija y un pasado que juró olvidar. Alessandro De Luca, el temido Rey de la Mafia, está a punto de descubrir que la mujer que nunca dejó de amar ocultó el secreto más grande de su vida. Pero cuando la verdad salga a la luz, ya no solo estará en juego su amor... sino la vida de su familia.

NovelToon tiene autorización de Lina Jaureguy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22: El hombre detrás de la sombra

El disparo rompió el silencio de la noche.

Durante un instante, nadie se movió.

Después todo ocurrió al mismo tiempo.

—¡Todos al suelo! —gritó Marco.

Alessandro reaccionó rápidamente y tomó a Valeria, cubriéndola con su cuerpo.

Enzo caminó hacia una de las ventanas y observó con atención el exterior.

Su rostro había cambiado.

Ya no era el hombre tranquilo que acababa de reencontrarse con su hijo.

Era el hombre que había pasado años huyendo.

El hombre que sabía exactamente lo que significaba ese ataque.

—Nos encontraron.

Dijo nuevamente.

Alessandro lo miró.

—¿Quién?

Enzo tardó unos segundos en responder.

—La persona que nunca dejó de buscarme.

---

Los hombres de Marco revisaron los alrededores.

No encontraron a nadie.

El atacante había desaparecido tan rápido como había llegado.

Pero había dejado algo.

Una pequeña caja negra estaba sobre la entrada.

Alessandro la tomó con cuidado.

—¿Qué es esto?

Enzo palideció.

—No la abras.

Todos lo miraron.

—¿Por qué?

Enzo se acercó lentamente.

—Porque esa caja pertenece a alguien que creí que nunca volvería.

Alessandro frunció el ceño.

—Otra vez secretos.

Su voz estaba llena de cansancio.

—Papá, pasé toda mi vida rodeado de personas ocultándome la verdad.

Enzo bajó la mirada.

—Tienes razón.

Hizo una pausa.

—Pero esta vez no lo hago para protegerte.

Miró la caja.

—Lo hago porque sé lo que hay dentro.

---

Finalmente, después de unos minutos, decidieron abrirla.

Dentro había tres cosas.

Una fotografía antigua.

Una llave.

Y una carta.

Alessandro tomó la fotografía.

Su expresión cambió.

Era una imagen de su padre junto a tres personas.

Una era Enzo.

Otra era Vittorio.

Pero la tercera persona...

No podía ser.

—No...

Susurró.

Valeria se acercó.

—¿Quién es?

Alessandro levantó la fotografía.

—Es imposible.

Porque en la imagen estaba alguien que todos creían muerto.

---

Enzo tomó la carta.

Sus manos comenzaron a temblar.

—Esta letra...

Alessandro lo miró.

—¿La conoces?

Enzo asintió lentamente.

—Sí.

Era de la persona que comenzó todo.

Abrió el papel.

Y leyó en voz alta:

"Enzo, si recibiste esto significa que finalmente entendiste que no puedes escapar de tu pasado."

El rostro de Enzo perdió color.

"Creíste que podías proteger a tu hijo escondiéndote, pero solo retrasaste lo inevitable."

Alessandro apretó los puños.

—¿Quién escribió eso?

Enzo no respondió.

Siguió leyendo.

"Alessandro debe saber la verdad. Debe saber quién fue realmente su madre."

Todos quedaron en silencio.

Alessandro miró a Elena.

Ella estaba allí.

Escuchando.

Y parecía tan sorprendida como él.

---

—¿Qué significa eso? —preguntó Alessandro.

Enzo cerró los ojos.

—Significa que hay algo sobre tu madre que nunca te conté.

Elena dio un paso atrás.

—Enzo...

Él la miró.

—Ya no podemos seguir escondiéndolo.

Alessandro sintió una presión en el pecho.

—¿Qué pasa con mi madre?

Enzo respiró profundamente.

—Elena no fue quien tú creías.

La habitación quedó en silencio.

Valeria miró a Alessandro preocupada.

Porque otra vez estaban frente a una nueva verdad.

Una verdad capaz de cambiar la imagen que Alessandro tenía de su propia madre.

---

Antes de que Enzo pudiera continuar, el teléfono de Marco sonó.

Contestó.

Su expresión cambió.

—¿Qué pasó?

Escuchó unos segundos.

Después miró a Alessandro.

—Encontramos al dueño de la huella que estaba en la caja.

Todos esperaron.

Marco tragó saliva.

—Es alguien que estuvo con nosotros desde el principio.

Alessandro sintió un escalofrío.

—¿Quién?

Marco levantó la mirada.

—La persona que todos creían que estaba ayudando a descubrir la verdad.

El silencio fue total.

Porque una vez más...

El enemigo estaba mucho más cerca de lo que imaginaban.

La habitación quedó en silencio después de las palabras de Marco.

"La persona que todos creían que estaba ayudando a descubrir la verdad."

Alessandro miró a cada uno de los presentes.

Habían pasado semanas siguiendo pistas.

Confiando en personas que decían querer ayudarlos.

Y ahora otra vez aparecía una traición.

—Decime quién es.

La voz de Alessandro era fría.

Marco dudó.

No porque no supiera la respuesta.

Sino porque sabía cuánto iba a doler.

—Ricardo.

Todos quedaron inmóviles.

Valeria abrió los ojos.

—No...

Ricardo, que estaba unos metros atrás, bajó la mirada.

Y ese gesto confirmó todo.

Alessandro lo observó con incredulidad.

—¿Vos?

Ricardo respiró profundamente.

—Puedo explicarlo.

Alessandro dio un paso adelante.

—Mi padre confió en vos.

—Lo sé.

—Yo confié en vos.

La voz de Alessandro se quebró.

Ricardo cerró los ojos.

—Y por eso tengo que decirte la verdad.

---

Enzo miraba a Ricardo con una mezcla de enojo y tristeza.

—¿Por qué?

Ricardo levantó la vista.

—Porque no tuve elección.

Esa respuesta hizo que Alessandro negara lentamente.

—Otra vez lo mismo.

Dijo con dolor.

—Todos tienen una excusa.

Ricardo se acercó.

—No es una excusa.

Es la razón por la que tu padre sigue vivo.

Todos quedaron sorprendidos.

—¿Qué?

Ricardo miró a Enzo.

—Yo no estaba trabajando contra él.

Estaba protegiéndolo.

Alessandro frunció el ceño.

—Entonces, ¿por qué la huella estaba en la caja?

Ricardo guardó silencio.

Y finalmente respondió:

—Porque yo puse esa caja ahí.

---

El ambiente cambió.

—¿Vos?

Preguntó Valeria.

Ricardo asintió.

—Necesitaba que ustedes llegaran hasta esta verdad.

Enzo negó.

—Pero pusiste sus vidas en peligro.

Ricardo bajó la mirada.

—Era la única manera de obligarlos a salir de las sombras.

Alessandro estaba confundido.

—Entonces, ¿quién está detrás de todo esto?

Ricardo miró la fotografía que estaba sobre la mesa.

—La persona que aparece ahí.

Todos observaron la imagen.

La tercera persona.

La persona que habían creído muerta.

—¿Quién es?

Preguntó Valeria.

Ricardo respondió:

—Luciano De Luca.

El hermano de Enzo.

---

Alessandro quedó paralizado.

—¿Mi tío?

Enzo asintió lentamente.

—Sí.

—Pero él murió hace años.

Ricardo negó.

—Todos creyeron eso.

La verdad era otra.

Luciano desapareció porque descubrió algo que podía destruir a toda la familia.

—¿Qué?

Preguntó Alessandro.

Ricardo miró a Enzo.

—Que Vittorio no era el único que escondía secretos.

---

Enzo tomó la fotografía.

—Luciano y yo éramos muy unidos.

Dijo con tristeza.

—Hasta que descubrió algo sobre la empresa.

—¿Qué cosa?

—Que alguien dentro de la familia estaba robando dinero durante años.

Alessandro miró a Antonio.

Pero Antonio negó.

—No fui yo.

Por primera vez parecía decir la verdad.

Enzo continuó:

—Luciano iba a denunciarlo.

Pero antes de hacerlo...

Desapareció.

---

Valeria miró a Alessandro.

—Entonces todo empezó por alguien que quería ocultar ese secreto.

Enzo asintió.

—Sí.

Pero hay algo peor.

Alessandro lo miró.

—¿Qué?

Su padre respiró profundamente.

—Luciano no desapareció solo.

Todos esperaron.

—Alguien de la familia lo ayudó.

La tensión volvió a crecer.

—¿Quién?

Enzo miró hacia Elena.

Y ella quedó completamente pálida.

Alessandro sintió que el corazón se detenía.

Porque ya sabía lo que significaba esa mirada.

Su madre volvía a estar en el centro de otro secreto.

---

En ese momento, una llamada entró al teléfono de Enzo.

Un número desconocido.

Contestó.

Nadie escuchó lo que dijeron del otro lado.

Pero el rostro de Enzo cambió.

—No...

Susurró.

Colgó lentamente.

Alessandro se acercó.

—¿Qué pasó?

Enzo levantó la mirada.

—Luciano está vivo.

Todos quedaron paralizados.

Pero antes de que alguien pudiera decir algo, Enzo agregó:

—Y acaba de decirme que viene por nosotros.

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Yolanda Morocho
yo creo q su mano derecha es el enemigo por los guardias no le dejaban entrar cuando ella quería esplicarlo lo sucedido y el no lo sabía
Maru
Es cierto! En el mundo de la mafia y Stratus alto del hampa los enemigos siempre atacan dónde más duele a los parientes cercanos: hijos/as, cónyuge, madre - padre e incluso ahijados/as; por eso se cuidan de mostrar sentimientos incluso dentro de su casa 🏠 por aquello de que las paredes tienen oídos
Maru
Interesante comienzo 🙂
Mercedez Peréz
bueno dejo su historia es pura a aguetefia creo que poreso no tiene comdntarios parese chisme de viejas que no tienren.nada que acdr
Mercedez Peréz: quise desir pura acagueteria escribi mal la palabra
total 2 replies
Mercedez Peréz
muchasbueltas.a la historia aburre un y otra vez lo mismo
Mercedez Peréz
donde quefo la abuela
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