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Casada Con El Diablo MillonariorIo

Casada Con El Diablo MillonariorIo

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jonathanf

Después de la misteriosa muerte de su padre, la vida de Aurora Castell se convierte en un desastre. Deudas millonarias. Amenazas. Secretos. Y una familia al borde de perderlo todo. Pero la verdadera pesadilla comienza la noche en que conoce a Alessio Moretti. El hombre más poderoso y peligroso de la ciudad. CEO multimillonario. Intocable. Frío. Obsesivo. Y dueño de un imperio construido sobre dinero… y sangre. Cuando Aurora descubre que alguien pagó todas las deudas de su familia, ya es demasiado tarde. Porque Alessio no hizo aquello para ayudarla. Lo hizo para reclamarla. Ahora, atrapada en un matrimonio que jamás quiso, Aurora deberá sobrevivir a un hombre capaz de destruir cualquiera que se interponga en su camino. Pero mientras más intenta odiarlo… más peligroso se vuelve enamorarse de él. Especialmente cuando descubre que Alessio oculta un secreto capaz de destruir su vida por completo. Uno relacionado con la muerte de su padre. Y con la razón real por la que él la eligió. Porque en el mundo de Alessio Moretti… el amor no existe. Solo la obsesión.

NovelToon tiene autorización de Jonathanf para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

DESAPARECIDO

El corazón dejó de latirme normalmente.

—¿Qué dijiste…?

Mi voz salió rota.

Débil.

Irreal.

Pero Alessio ya estaba caminando hacia la salida mientras se colocaba el abrigo negro con una calma aterradora.

Como si el caos fuera parte natural de su vida.

—Daniel desapareció hace veinte minutos.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente.

Lo seguí inmediatamente.

—¡¿Cómo que desapareció?!

Las enormes puertas del restaurante se abrieron de golpe apenas Alessio se acercó.

El aire frío de la noche golpeó mi piel.

Todo empezó a sentirse demasiado rápido.

Demasiado real.

—Mis hombres perdieron contacto con el vehículo que lo seguía.

—¿Lo perdieron?

La rabia explotó dentro de mí.

—¡Pensé que dijiste que lo estaban protegiendo!

Alessio abrió la puerta del automóvil violentamente.

—Dije que lo estaban vigilando.

—¡Eso no es lo mismo!

Él finalmente me miró.

Y Dios.

Sus ojos daban miedo ahora.

No eran los ojos tranquilos del restaurante.

Ni los ojos calculadores del hotel.

No.

Esto era otra cosa.

Oscuridad pura.

—Sube al auto, Aurora.

Por primera vez desde que lo conocí…

obedecí sin discutir.

Porque entendí algo aterrador.

Él estaba furioso.

Y un hombre como Alessio Moretti furioso probablemente era capaz de destruir ciudades enteras.

El vehículo arrancó inmediatamente.

Dos camionetas negras comenzaron a seguirnos detrás.

Escoltas.

Armas.

Velocidad.

Todo parecía sacado de una pesadilla.

Intenté llamar a Daniel.

Una vez.

Dos veces.

Cinco veces.

Nada.

Solo buzón de voz.

Mi respiración empezó a volverse inestable.

—Esto no está pasando…

Alessio hablaba por teléfono en italiano del otro lado del automóvil.

Rápido.

Frío.

Peligroso.

No entendía todas las palabras.

Pero sí entendía el tono.

Amenaza.

Cuando cortó la llamada, giré inmediatamente hacia él.

—¿Quién lo tiene?

—Todavía no lo sabemos.

—¡Pero dijiste que alguien estaba buscando a mi familia!

—Y ahora sabemos que empezaron a moverse.

Apreté el teléfono con fuerza.

—Todo esto es culpa tuya.

El silencio cayó pesadamente dentro del automóvil.

Alessio giró lentamente la cabeza hacia mí.

Y aunque no levantó la voz…

sentí el peligro inmediatamente.

—Ten cuidado con lo que dices.

—¡No!

Tú apareces en mi vida y todo empeora.

Mi voz empezó a quebrarse.

—Mi padre está muerto.

Mi familia destruida.

Y ahora Daniel desaparece después de reunirme contigo.

Alessio sostuvo mi mirada varios segundos.

Demasiados.

Luego habló.

Más bajo.

Más controlado.

—Si yo quisiera destruirte, Aurora…

ya lo habría hecho.

El escalofrío que recorrió mi cuerpo fue inmediato.

Porque le creí.

Eso era lo peor.

Le creí completamente.

El automóvil giró bruscamente hacia una avenida vacía mientras Alessio recibía otro mensaje.

Su mandíbula se tensó apenas.

—¿Qué ocurre?

No respondió inmediatamente.

Error.

Porque ya empezaba a conocerlo lo suficiente para entender que sus silencios nunca traían nada bueno.

Finalmente habló.

—Encontraron el vehículo de tu hermano.

Sentí esperanza por medio segundo.

—¿Y él?

Silencio.

No.

No.

Otra vez no.

—¿Alessio?

Su voz salió fría.

Demasiado fría.

—El auto estaba vacío.

El vacío dentro de mi pecho se volvió insoportable.

Miré rápidamente por la ventana intentando controlar las lágrimas que empezaban a subir.

No iba a llorar frente a él.

No.

Pero el miedo era demasiado grande.

Daniel era todo lo que me quedaba.

Mi único refugio real después de la muerte de mi padre.

Y ahora también podía perderlo.

Sentí algo tocar mi mano.

Me tensé inmediatamente.

Alessio.

Su mano descansaba sobre la mía.

Grande.

Caliente.

Peligrosamente firme.

Levanté rápidamente la mirada.

Y por primera vez desde que lo conocí…

no vi frialdad absoluta en sus ojos.

Vi algo peor.

Preocupación real.

—Lo encontraré.

Su voz sonó diferente.

Más personal.

Más íntima.

Eso me desestabilizó completamente.

Retiré la mano inmediatamente.

—¿Por qué te importa tanto?

La expresión de Alessio cambió apenas.

Como si hubiera esperado esa pregunta.

Pero antes de responder…

su teléfono volvió a sonar.

Contestó inmediatamente.

—Habla.

Escuchó apenas unos segundos.

Y entonces algo en él se volvió aterrador.

Sus ojos oscurecieron completamente.

La temperatura dentro del automóvil pareció bajar.

—¿Dónde?

Silencio.

Escuchó nuevamente.

Luego habló más despacio.

Demasiado despacio.

—Manténganlo vivo.

Mi respiración se detuvo.

—¿Qué pasó?

Alessio colgó lentamente.

Y esta vez cuando me miró…

parecía un hombre preparándose para matar a alguien.

—Encontraron a uno de los hombres que siguieron a Daniel.

El corazón me golpeó con fuerza.

—¿Y Daniel?

—Todavía no.

—Entonces vamos con ese hombre.

Alessio sostuvo mi mirada unos segundos.

—No.

—¿Qué?

—No vas a ir.

La rabia explotó inmediatamente otra vez.

—¡No puedes dejarme fuera de esto!

—Sí puedo.

—¡Es mi hermano!

—Y precisamente por eso no irás.

Me incliné hacia él furiosa.

—Deja de actuar como si pudieras decidir por mí.

Alessio se acercó apenas.

Solo un poco.

Pero bastó para llenar todo el espacio entre nosotros.

—Y tú deja de actuar como si entendieras el tipo de personas con las que estamos tratando.

Su voz descendió peligrosamente.

—Esto no es una discusión familiar elegante, Aurora.

La gente que tomó a tu hermano mata personas por mucho menos.

El silencio explotó entre nosotros.

Porque esta vez no estaba insinuando peligro.

Lo estaba diciendo directamente.

Mi respiración se volvió pesada.

—¿Quiénes son?

—Hombres que trabajaban con tu padre.

Sentí el corazón detenerse otra vez.

—No…

Alessio sí asintió esta vez.

—Tu padre no solo les debía dinero.

Les debía algo más importante.

Mi mente volvió inmediatamente a la fotografía.

Al símbolo de la serpiente.

A los documentos.

A Vivian.

Todo parecía hundirse más y más.

—¿Qué escondió mi padre?

Alessio observó la ciudad a través de la ventana antes de responder.

—Todavía no lo sabemos.

—Entonces ¿por qué creen que nosotros sí?

Esta vez sus ojos volvieron directamente a mí.

Oscuros.

Intensos.

Y completamente honestos.

—Porque antes de morir…

tu padre intentó contactarte.

El aire desapareció completamente de mis pulmones.

—¿Qué?

—Horas antes de morir.

Mi mente empezó a moverse frenéticamente.

No.

Eso era imposible.

Mi padre jamás me llamó aquella noche.

—Eso no es verdad.

—Sí lo es.

—¡Nunca recibí ninguna llamada!

Alessio inclinó apenas la cabeza.

—Exacto.

Sentí frío.

Muchísimo frío.

Porque entendí lo que estaba insinuando.

Alguien eliminó esa llamada.

O alguien evitó que llegara.

Y eso significaba que la muerte de mi padre había sido planeada mucho antes de lo que imaginaba.

Mi teléfono vibró violentamente entre mis manos.

Número desconocido.

Todo mi cuerpo se tensó.

Alessio lo vio inmediatamente.

—No contestes.

Pero ya había deslizado el dedo.

—¿Hola?

Silencio.

Ruido estático.

Mi respiración empezó a acelerarse.

—¿Quién habla?

Entonces escuché algo.

Una respiración.

Pesada.

Dolorosa.

Y después…

la voz de Daniel.

Débil.

Rota.

—Aurora…

El corazón casi me explotó.

—¡Daniel!

¿Dónde estás?

Se escuchó un golpe seco.

Un quejido.

Después otra voz apareció al otro lado de la línea.

Masculina.

Desconocida.

Peligrosa.

—Escucha con atención.

Todo el automóvil quedó en silencio absoluto.

Incluso Alessio.

—Tu padre robó algo que no le pertenecía.

Sentí las manos temblar.

—No sé de qué está hablando…

El hombre soltó una pequeña risa.

Fría.

—Entonces pregúntale a Moretti.

Mis ojos se movieron inmediatamente hacia Alessio.

Y lo que vi me heló la sangre.

Porque Alessio ya no parecía furioso.

Parecía asesino.

—Tienen veinticuatro horas.

La voz desconocida volvió lentamente.

—O la próxima vez que escuches a tu hermano…

será mientras muere.

La llamada se cortó.

El mundo quedó completamente en silencio.

Mis manos temblaban tanto que casi dejé caer el teléfono.

No podía respirar bien.

No podía pensar.

Y entonces Alessio habló.

Muy bajo.

Demasiado bajo.

Pero cada palabra sonó como una sentencia de muerte.

—Ahora ya sé quién lo tomó.

Levanté lentamente la mirada hacia él.

—¿Quién?

Los ojos oscuros de Alessio parecieron llenarse de algo brutal.

Odio.

Puro odio.

—El hombre que debió morir hace diez años.

1
jonfco
Aún está en desarrollo, no ha terminado
Luz Vera
y por qué no tiene final .mal está que la dejen a medio terminar.
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