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Nahela, Mi Dulce Morena.

Nahela, Mi Dulce Morena.

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado
Popularitas:41.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

Nahela soñaba con ser dueña de su propio destino, pero su familia decidió su futuro por ella. Obligada a casarse con un hombre al que no ama, comprende que la libertad tiene un precio demasiado alto.

Gabriele Di Matteo llegó a Colombia para cerrar un importante negocio y regresar a Nueva York. El amor nunca estuvo en sus planes, mucho menos involucrarse en los problemas de una desconocida.

Pero una noche basta para cambiarlo todo.

Lo que comienza como una promesa de ayuda se convierte en una huida desesperada, un peligroso desafío a hombres poderosos y un amor capaz de romper todas las reglas.

Porque cuando el destino une a dos almas perdidas, ni la distancia, ni el poder, ni el miedo son suficientes para separarlas.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Viaje.

Nahela 🤎

El vehículo parece desarmarse sobre la trocha. Cada bache nos hace brincar sobre los asientos gastados, cada piedra bajo las llantas provoca un ruido extraño que me hace pensar que en cualquier momento el motor terminará rindiéndose. Sin embargo, no me quejo porque este viejo automóvil destartalado está alejándome de la hacienda Santacruz. De mi prisión.

Aprieto con fuerza la sudadera negra que llevo puesta. Es enorme para mí. Las mangas me cubren parte de las manos y la capucha proyecta sombras sobre mi rostro.

Huele a él. Cierro los ojos un instante. Tiene un aroma masculino, elegante. No sabría describirlo con exactitud. No es empalagoso ni invasivo. Es limpio, fresco y cálido al mismo tiempo.

Trago saliva mientras recuerdo el delicado beso que dejó sobre mi frente antes de despedirse. La manera en que limpió mis lágrimas con los pulgares. La firmeza con la que prometió sacarme de allí.

¿Por qué un hombre que apenas me conoce haría todo esto por mí?

—¿Estás bien, mi niña? —pregunta mi nana.

Vuelvo a la realidad.

La observo sentada a mi lado. Lleva el cabello recogido, el rostro pálido y las manos apretadas sobre su bolso intentando aparentar serenidad, pero conozco demasiado bien a mi nana, sé que también está aterrada.

—Sí... creo que sí —susurro.

Ella acaricia mi mejilla.

—Todo va a salir bien.

Intento sonreír.

—¿Y si nos encuentran?

La mujer baja la mirada.

—No nos van a encontrar.

Pero su voz no tiene la seguridad de siempre y eso me asusta todavía más.

Miro por la ventana.

La oscuridad envuelve el camino mientras el hombre de confianza de Gabriele continúa conduciendo sin decir demasiado.

El silencio termina pesando demasiado.

—¿Hacia dónde vamos? —pregunto.

Sus ojos permanecen fijos en la carretera.

—Barranquilla.

—¿Y después?

—Bogotá.

Nana Edith y yo intercambiamos una mirada.

—¿Y qué pasará cuando lleguemos? —pregunto con nerviosismo—. ¿Qué se supone que debemos hacer?

El hombre tarda unos segundos en responder.

—Esperar a la señora Nelly Lobo.

Frunzo ligeramente el ceño.

—¿La madre de Gabriele?

—Sí, señorita. El señor Di Matteo habló con ella antes de que ustedes salieran de la hacienda. La señora Nelly viajará desde Italia para recogerlas en Bogotá y ponerlas a salvo.

Mi nana se lleva una mano al pecho.

—¿Vendrá hasta Colombia por nosotras?

—Sí.

—¿Por qué haría algo así? —pregunto incapaz de comprenderlo.

El hombre permanece en silencio unos instantes antes de responder:

—Porque el señor Di Matteo no deja asuntos a medias.

Bajo la mirada hacia la sudadera negra que llevo puesta. Mis dedos acarician distraídamente la manga mientras el aroma de su perfume vuelve a envolverme.

¿Por qué un hombre que apenas me conoce está dispuesto a mover cielo y tierra para ayudarme?

Cierro los ojos un instante y vuelvo a sentir aquel beso sobre mi frente.

—Confía en mí.

No sé qué me espera en Bogotá. Pero, por primera vez, descubro que hay personas capaces de tenderle la mano a una desconocida cuando más lo necesita.

Y quizás, solo quizás... la vida todavía no ha terminado de sorprenderme.

El amanecer comienza a teñir el cielo cuando finalmente dejamos atrás la trocha y alcanzamos la carretera principal.

Mis músculos duelen y mis ojos arden, pero sigo despierta. El miedo no me deja descansar.

¿Qué estará ocurriendo en la hacienda? ¿Ya habrán descubierto mi desaparición? ¿Papá estará furioso?

La respuesta aparece sola.

Sí.

Y entonces recuerdo todos los castigos que recibí durante mis intentos de fuga cuando era adolescente.

Los gritos.

Los encierros.

Las amenazas.

El control.

Y aun así estoy segura de que ninguno se comparará con lo que me haría ahora si llegara a encontrarme.

Siento un escalofrío y nana  toma mi mano.

—No pienses en eso.

—¿Y si sí nos encuentra?

—No lo hará.

—Nana... Tengo miedo.

Ella entrelaza nuestros dedos.

—Yo también, mi niña.

Las lágrimas amenazan con salir.

—Perdóname por arrastrarte a esto.

Su expresión cambia inmediatamente.

—No vuelvas a decir eso.

—Pero...

—Tú eres lo mejor que me ha pasado en esta vida —declara con firmeza—. Iría contigo hasta el fin del mundo si fuera necesario.

Y lloro porque incluso después de descubrir que Yadira no es mi madre, sigo teniendo a la mujer que más me ha amado.

El vehículo comienza a disminuir la velocidad y luego se detiene. El hombre maldice entre dientes.

—¿Qué pasó? —pregunto inmediatamente.

—Se acabó la gasolina.

Mi corazón deja de latir.

—¿Qué?

Nana Edith se persigna.

—Virgencita Santa...

El hombre sale del automóvil.

Yo miro hacia todos lados, cada vehículo que aparece a la distancia me parece una amenaza. Cada ruido me hace imaginar a José Joaquín.

Cinco minutos después aparece un camión, el hombre levanta una mano para detenerlo. Intercambian palabras que no logro escuchar.

Luego el conductor baja, parece molesto, pero finalmente acepta un grueso fajo de billetes.

—Suban —ordena nuestro acompañante.

—¿Y el señor? —pregunta nana Edith.

—Ya tiene suficiente dinero para comprarse otro vehículo.

—¿Le robó el camión?

El hombre me observa.

—No. Solo lo convencí de que sus problemas económicos desaparecerían.

Llegamos a Barranquilla varias horas después. El calor es sofocante.

El hombre nos lleva hasta una pequeña tienda.

—Necesitan cambiar de apariencia.

Nos compra ropa sencilla.

Jeans, camisetas, tenis. Una maleta pequeña. Artículos de aseo y pelucas.

Me observa mientras sostengo una de cabello castaño.

—No es perfecta, pero ayudará.

Nos refugiamos unos minutos en un baño público. Cuando salgo, apenas me reconozco.

La sudadera negra permanece conmigo, no quiero quitármela.

El hombre nos reúne nuevamente.

—Hay un cambio de planes.

—¿Qué sucede? —pregunto.

—No usaremos aviones.

Mi estómago se aprieta.

—¿Por qué?

—Cámaras. Controles. Documentación.

—¿No pueden conseguir documentos falsos?

—No tan rápido.

Hace una pausa.

—Por carretera será más largo el viaje , pero más seguro.

Mi nana y yo intercambiamos una mirada. Bogotá parece estar cada vez más lejos, pero seguimos avanzando.

Cambiamos de vehículo tres veces más.

Una camioneta.

Un automóvil pequeño.

Otro camión.

El paisaje cambia frente a mis ojos.

Pueblos.

Montañas.

Ríos.

Casas coloridas.

Restaurantes al borde de la carretera.

Personas que continúan con sus vidas sin imaginar que una mujer que escapó de su propia boda viaja escondida entre ellas.

Por primera vez estoy viendo Colombia de verdad, no desde la ventana de mi habitación, ni a través del lente de mi cámara. Sino siendo parte del camino, aunque todavía tenga miedo.

Entrada la noche hacemos una parada en un pequeño hostal  humilde, limpio y seguro.

El hombre consigue dos habitaciones. Comida caliente, agua y nos deja descansar unas horas.

Mi nana cae dormida casi de inmediato, yo no puedo. Pienso en Gabriele y en su primo, me preocupa que papá los descubra y les haga algo.

Y la idea me provoca una punzada inesperada.

Cierro los ojos y vuelvo a sentir el beso sobre mi frente.

Su voz diciéndome:

"Respira."

"Confía en mí."

"Te sacaré de aquí."

No sé cuánto tiempo permanezco así, pero una certeza se instala lentamente dentro de mí.

Quiero volver a verlo y esa verdad me asusta tanto como todo lo demás.

Retomamos el viaje antes del amanecer. Las horas continúan acumulándose.

Estoy agotada.

Pero cuando finalmente aparecen los primeros edificios de Bogotá, siento que el aire abandona mis pulmones.

Tráfico. Frío. Gente. Avenidas interminables.

Todo es inmenso, desconocido. Y, aun así es hermoso.

El hombre detiene el vehículo frente a un discreto hotel.

—Será temporal —explica mientras nos ayuda con las maletas—. Permanecerán aquí hasta que llegue la señora Nelly.

Subimos, la habitación es pequeña, pero cómoda. Nos deja alimentos, agua, algunas indicaciones y antes de marcharse añade:

—La señora Nelly Lobo ya está en camino desde Italia.

Mi corazón vuelve a acelerarse, mi nana suspira aliviada. Camino hasta la ventana, Bogotá se extiende frente a mis ojos y por primera vez en veinticinco años estoy lejos de José Joaquín Santacruz. Lejos de la hacienda, mi prisión.

Pero también estoy completamente perdida. Abrazo la sudadera negra contra mi pecho y aspiro una última vez el perfume del italiano que cambió mi destino en una sola noche.

No sé qué será de mí mañana. No sé si volveré a ver a Gabriele Di Matteo, o qué clase de vida me espera a partir de ahora.

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🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
Eso se llama tener precaución
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
El deber siempre presente
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
Gabriele Dimatteo estás como el chinito de la canción " EN UN BOSQUE DE LA CHINA UN CHINITO SE PERDIÓ," 😄😄😄😄😄😄😄
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
Dioooooo9ooooooooooooo que calor 🥵🥵🥵🥵🥵🥵🥵
Ana Elena Jiménez
siiiiiiii serán hermosos,una hermosa princesa con Ricitos 🥰🥰🥰
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
piensa mira viene mamá y se te baja 😄😄😄😄😄
Rositha Escritora 🌹📚: Jajaja 😂🤭
total 1 replies
Elvira Fretes
que lindos Gabriele y Nahela, que bueno que le dió la cadena y Nahela aprenderá defensa personal
Cj Carlos 🏍️
Que viva el amor 😍
Cj Carlos 🏍️
las partidas son duras cuando se está enamorado más de la forma que ellos lo estan
Elvira Fretes
por más que les duela, está bien que se separen, José Joaquín Santacruz, lo está vigilando
Suleima Dominguez Guzman
Rosa que capítulo tan lindo queremos maratón pliss esto está bueno
Maria Jose Ariza
hola esta súper la novela pero falta la historia de sergei el hermano de damir
Rositha Escritora 🌹📚: Oigan, a usted no se les escapa nada🤭 La de Sergei, viene después de la Noah.😉
total 1 replies
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
excelente idea ,es mejor prevenir que lamentar
Ana Elena Jiménez
🥺🥺🥺 aaaayyyyyy este hombre si que es una belleza 🥰🥰
Ana Elena Jiménez
hombre, precavido vale por dos
ANALIA ✨🌹🍀
me enamoro una y otra vez ☺️☺️☺️ que bonito detalle y palabras 😍
🤍Lee🩶
🥹 así estará de obstinada 🥹
Ana Elena Jiménez
que dilema 🥺
🎶Caroline Pires 💜
Oh serían una combinación perfecta eso hijos 🥰
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