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PECADO EN EL DESIERTO ATADA AL JEQUE

PECADO EN EL DESIERTO ATADA AL JEQUE

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Malentendidos / Matrimonio arreglado
Popularitas:11.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

**Una noche de hotel con un extraño salvó su orgullo... hasta que descubrió que ese extraño era el hombre dueño de su vida.
Serena sabía que su libertad tenía fecha de caducidad. Para salvar el legado de su padre, debía casarse con un despiadado y poderoso Jeque al que jamás había visto. Como último acto de rebeldía, decide entregarse a una noche de pasión desenfrenada en Nueva York con un desconocido imponente y de ojos magnéticos. Una noche donde no hubo nombres, solo fuego.
Al amanecer, ella huye creyendo que el secreto quedará enterrado. Pero la pesadilla comienza horas después, en la reunión forzada para conocer a su prometido. Sentado a la cabecera de la mesa, con una sonrisa fría y calculadora, se encuentra Zayd Al-Maktoum. El Jeque no solo es su futuro esposo por contrato... es el mismo hombre con el que rompió todas las reglas la noche anterior. Zayd no tolera la insubordinación, y ahora que sabe que su prometida es la hermosa ladrona que huyó de su cama.

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capitulo 8

Se giró levemente y, con un movimiento rápido de su mano grande, tomó una carpeta de cuero negro que descansaba sobre el escritorio y la arrojó frente a mí. El impacto de la carpeta contra la madera sonó como un latigazo.

—Abre el anexo B —ordenó, con una frialdad implacable.

Con los dedos temblando por la indignación y el miedo, abrí la carpeta. Mis ojos recorrieron las líneas de texto impresas con tipografía legal de alta seguridad. A medida que leía, mi respiración se volvió errática.

No eran solo las deudas de la empresa textil de mi padre. Había informes de transferencias internacionales, registros bancarios de cuentas en paraísos fiscales en Suiza y las Islas Caimán, y documentos de auditoría del Bank of America con el sello de "Confidencial - Investigación Criminal".

—Tu padre no solo cometió "errores", Serena —dijo Zayd, y sus palabras cayeron como dagas de hielo—. Tu padre desvió fondos de los fondos de pensiones de sus propios empleados para intentar cubrir sus pérdidas en la bolsa de valores. Lo que hizo es un delito federal de cuello blanco que se castiga con un mínimo de veinte años en una prisión de máxima seguridad. Yo no solo estoy comprando una empresa textil en quiebra; estoy comprando el silencio del fiscal del distrito de Nueva York. Estoy pagando los bonos de restitución para que el nombre de los Luna no sea arrastrado por el fango de la prensa internacional mañana por la mañana.

Sentí que el aire abandonaba mis pulmones por completo. Miré el papel, las cifras astronómicas con demasiados ceros a la derecha, y luego lo miré a él. Estaba completamente indefensa. Mi padre me había ocultado la verdadera magnitud del desastre. No era solo la quiebra; era la infamia absoluta.

—Tú no tienes libertades, Serena —continuó Zayd, y su mirada ámbar me inmovilizó, desnudándome de cualquier pizca de orgullo—. Tu libertad, tu cuerpo, tu apellido y el futuro de tu padre están metidos dentro de esta carpeta de cuero. Me pertenecen a mí. Si yo decido retirar mi firma de este anexo en los próximos sesenta segundos, tu padre dormirá hoy en una celda y tú tendrás que vender hasta la última prenda que llevas puesta para pagar a los abogados que no podrán salvarlo. Yo tengo el control absoluto de tu vida. Yo dicto las reglas en esta sala, en Manhattan, y en mi reino.

Una lágrima de pura impotencia y rabia contenida comenzó a asomarse en la comisura de mi ojo, pero me negué a dejarla caer. Apreté los dientes, odiándolo con cada fibra de mi ser, odiando la forma en que me destruía con datos financieros y poder internacional, pero odiando aún más la maldita forma en que mi cuerpo seguía respondiendo a su cercanía, a su voz dominante, a la arrolladora masculinidad que desbordaba.

—¿Entonces qué quiere de mí? —pregunté, con un hilo de voz que sonó quebrado, desafiante pero desesperado—. Ya me tiene. El contrato dice que seré su esposa. Viajaré con usted al desierto. Cumpliré con el maldito protocolo. ¿Qué más quiere?

Zayd no respondió con palabras.

Rompió los últimos centímetros de distancia que nos separaban de forma súbita y violenta. Dio un paso adelante, pegando su torso masivo contra mis pechos atrapados en el traje azul marino. Su cercanía fue un impacto físico. Antes de que pudiera siquiera gritar o empujarlo, sus manos grandes y firmes se posaron en mis caderas, apretándolas con una fuerza descomunal, y me levantó un palmo del suelo, sentándome directamente sobre el borde del inmenso escritorio de caoba.

—¡Zayd! —exclamé, usando su nombre real por primera vez en un jadeo ahogado.

Mis piernas se abrieron por puro instinto físico para acomodar su cuerpo entre mis muslos. Mi falda lápiz se subió de forma escandalosa hasta la mitad de mis piernas, dejando al descubierto la seda de mis medias negras y la piel desnuda de mis muslos, que quedó expuesta al roce directo de la fina tela de su pantalón de traje gris.

Zayd apoyó ambas palmas de las manos sobre la madera del escritorio, a cada lado de mis caderas, acorralándome por completo, encerrándome en una jaula hecha de sus brazos hercúleos y su pecho ancho. Se inclinó sobre mí, obligándome a reclinar el torso hacia atrás sobre la superficie del mueble. Su rostro quedó a milímetros del mío, su respiración agitada y caliente golpeando directamente mis labios. Sus ojos ámbar brillaban con una fiera mezcla de control corporativo y una lujuria posesiva, animal y desatada que me hizo humedecer la zona íntima de inmediato en un espasmo de puro placer anticipado.

—¿Qué qué quiero de ti? —susurró Zayd, y su voz fue un rugido bajo que me caló hasta los huesos—. Quería una esposa sumisa y pura que firmara un contrato y se mudara a mi palacio sin hacer ruido. Pero tú rompiste las reglas del juego anoche, nena. Entraste en mi cama, me diste tu inocencia, me arañaste la espalda y luego huiste como si el Jeque Zayd Al-Maktoum fuera un juguete que pudieras desechar.

Deslizó una de sus manos desde el escritorio hasta mi muslo expuesto, y sus dedos largos y cálidos subieron por la seda de mi media, apretando la carne con una firmeza que me hizo soltar un gemido agudo que resonó en el techo de la sala de juntas. Su toque encendió un reguero de pólvora directo a mi centro, haciéndome jadear por el contraste entre el frío de la sala y el fuego de su mano.

—El precio de tu rebeldía acaba de subir, Serena —continuó él, y sus labios rozaron los míos al hablar, provocándome un estremecimiento violento—. Ya no me conformo con una firma en un papel, ni con una figura decorativa en mi corte. Has despertado al monstruo, y ahora vas a tener que lidiar con él. A partir de hoy, me vas a pertenecer en cuerpo, mente y alma. Vas a firmar este contrato bajo mis nuevos términos privados: me darás un heredero para mi imperio, me darás cada uno de tus gemidos en privado, y aprenderás que la única persona que dicta las reglas sobre tu cuerpo... soy yo.

Sostuvo mi mirada, con la sonrisa calculadora y letal grabada en sus labios perfectos, mientras sus dedos en mi muslo subían un centímetro más, rozando el borde de mi lencería, dejándome sin aliento, aterrorizada por su poder absoluto, pero completamente esclava del deseo salvaje que solo él era capaz de despertar en mi piel.

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Milcaris
Nació en bebé 🍼😍
Milcaris
Yo pensando que ni lo iban a extrañar. Que tuviera un feliz viaje en su descanso 🤭🤭
Milcaris
Que piensen en el bebé y nada más 🥰
PATUBELA
DESPIERTA BELLO DURMIENTE, TU CHICA SE ESCAPA 🫣
PATUBELA
No me digan que otra vez van a parar en segunda base 🤦🏻‍♀️😒
PATUBELA
No es el momento para locuras
PATUBELA
Recapacita Serena, vas a perjudicar a Zayd, y si él pierde su poder no podrá ayudar a tu papá. piensa mejor las cosas
PATUBELA
me preocupa que con su escape, Serena deje mal parado a Zayd y pierda su derecho al trono🤦🏻‍♀️
PATUBELA
ojalá Serena lo comprenda 🙄
PATUBELA
Es demasiado riesgoso...si la secuestran?🫣
PATUBELA
No te aflijas, deja que Zayd haga su trabajo y espera que te de una explicación
PATUBELA
Amiga, mejor ve a buscar marido a otra parte, aquí el título de jequesa no está vacante. OOPS!!🤭
PATUBELA
y la pobre Serena oliendo a lomo de camello 🤦🏻‍♀️que desastre!!🙄
PATUBELA
y usted no se metaque nadie le está pidiendo su opinión ni consejo, limítese a sus labores de ama de llaves, que su sobrino está grandecito para decidir con quien mezcla su sangre. TIRANOSAURIA ASQUEROSA!! 😤
Lacarvel
Se sintió tan corta 🫠 y tan hermosa, gracias por esta historia tannn lindaaaa.
PATUBELA
Serena tienes que atacar con todo y atrapar a ese Princeso...no se lo vas a dejar fácil a la bruja ofrecida 😤
PATUBELA
exótica tu abuela 😤😤 bruja igualada!!
Lacarvel
El amor gana y florece 🥰🥰🥰🥰🥰 desde que sten unidos como familia todo lo otro se combate
Yura Ran
🥰👌 gracias
Milcaris
Me encanta y alegra que todo esté fluyendo en ellos de manera natural. Ahora sí vamos a disfrutar de muchos días de una pareja feliz.
Yura Ran: hermosa 🥰👌novela
total 1 replies
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