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Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Status: En proceso
Genre:Mafia / Mujer poderosa / Reencuentro
Popularitas:10.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Victoria no huyó por falta de amor, sino por instinto de supervivencia. Al descubrir que el hombre que amaba, Dante Moretti, era el heredero de un imperio manchado de sangre, decidió que sus hijos no nacerían en una jaula de oro rodeada de enemigos. Cinco años después, bajo una identidad falsa y en la humildad de un pueblo costero, Victoria cría a León y Cristo. Los gemelos son el vivo retrato de Dante: poseen su mirada gélida y un temperamento indomable que ella lucha por suavizar.
​Dante, consumido por la amargura y la creencia de que Victoria lo abandonó por traición, ha pasado media década buscándola. Cuando una filtración de seguridad en su organización revela el paradero de su "única debilidad", Dante llega dispuesto a cobrar venganza. Sin embargo, el impacto de ver a dos pequeños guerreros con sus propios ojos cambia las reglas del juego. Ahora, Victoria debe volver al mundo que odia para proteger a sus hijos, mientras Dante descubre que el mayor peligro para su familia no está

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Capitulo 13

​El comedor principal de la mansión era un espacio diseñado para intimidar. Una mesa de caoba pulida, tan larga que parecía un camino hacia ninguna parte, dominaba el centro bajo una lámpara de cristal de Murano que arrojaba destellos afilados sobre la vajilla de porcelana de Limoges. El aire estaba impregnado de un olor a cera de abejas, vino añejo y la fragancia floral, casi fúnebre, de los arreglos de lirios blancos.

​Dante presidía la mesa. Se había quitado el saco, pero su camisa blanca inmaculada y su postura rígida seguían irradiando una autoridad incuestionable. A su derecha, Victoria se sentía como una prisionera en una cena de gala; se había negado a usar las joyas que Dante le dejó en la suite, manteniendo su sencillo vestido de algodón como un acto de resistencia silenciosa.

​Frente a ellos, sentados en sillas que los hacían parecer aún más pequeños pero no menos imponentes, estaban León y Cristo. El servicio, acostumbrado a la disciplina militar de Donna Alessandra, se movía con una cautela nerviosa al colocar los platos frente a los niños.

​—En esta casa —comenzó Dante, rompiendo el silencio con una voz que resonó en las paredes abovedadas—, hay protocolos. Se come en silencio, se espera a que yo empiece y no se abandonan los cubiertos de cualquier manera. La disciplina es lo que separa a un Moretti del resto del mundo.

​Dante tomó su cuchillo de plata, esperando que los niños imitaran su movimiento con sumisión. Pero León ni siquiera miró el cubierto. Estaba ocupado observando a un guardia apostado en la esquina de la sala, analizando la funda de su arma con una fijeza inquietante.

​—No tengo hambre de tu comida —dijo León. Su voz, clara y sin rastro de miedo, cortó la atmósfera como un cristal roto.

​Victoria contuvo el aliento. Vio cómo la mano de Dante se cerraba sobre el mango de su cuchillo, los nudillos volviéndose blancos.

​—León —advirtió Victoria en un susurro—, por favor, solo come un poco.

​—No, mamá —intervino Cristo, dejando su servilleta sobre la mesa con una elegancia deliberada—. Él dice que somos Moretti, pero en los libros que nos leíste, los reyes no obligan a sus hijos a comer si no quieren. Solo los tiranos lo hacen.

​Dante dejó el cuchillo sobre el plato con un tintineo metálico que hizo que el mayordomo diera un paso atrás. Se inclinó hacia adelante, fijando su mirada gélida en Cristo, y luego en León. La presión en la habitación bajó varios grados.

​—¿Me estás llamando tirano, Cristo? —preguntó Dante, entornando los ojos.

​—Estoy analizando los datos —respondió el pequeño estratega con una calma analítica—. Nos trajiste por la fuerza, nos encierras en una casa con hombres armados y ahora nos dices cómo mover las manos. La definición encaja.

​Dante sintió una sacudida interna. No era la furia ciega que esperaba. Era algo mucho más complejo. Miró a León, quien ahora lo desafiaba directamente, empujando su plato de porcelana fina hacia el centro de la mesa con un gesto de desdén absoluto, ignorando la comida de autor preparada por el chef personal.

​—No voy a usar este tenedor pequeño —declaró León—. Y no voy a estar callado. Si quieres que sea un Moretti, deja de tratarme como a un juguete. Los hombres de afuera me respetan más que tú porque ellos saben que yo no tengo miedo de tu cara de piedra.

​Victoria miró a Dante, esperando que estallara, que gritara, que golpeara la mesa. Estaba lista para interponerse, para proteger a sus hijos de la ira del Capo. Pero lo que vio la dejó paralizada de espanto.

​Dante no estaba enojado. Una sonrisa lenta y oscura, casi imperceptible, se dibujó en la comisura de sus labios. Sus ojos grises brillaban con una chispa de fascinación salvaje. No veía insolencia; veía potencial. Veía en León la misma llama de rebelión que él tuvo que apagar en sus enemigos, pero ahora esa llama llevaba su propio apellido.

​—Tienen fuego —murmuró Dante, ignorando por completo la ruptura del protocolo—. Tienen una columna vertebral de acero.

​Dante soltó una carcajada seca, un sonido que Victoria no recordaba haber oído nunca. Era un orgullo retorcido, la satisfacción de un criador de lobos que descubre que su descendencia es más feroz de lo que soñó.

​—Está bien —dijo Dante, recostándose en su silla y haciendo un gesto al servicio para que se retirara—. Rompan las reglas. No coman. Digan lo que quieran. Prefiero un hijo que me escupa a la cara a uno que me obedezca por miedo. Un Moretti que se doblega es un Moretti muerto.

​Victoria sintió un frío polar en el estómago. Ver el orgullo en el rostro de Dante era mucho más aterrador que ver su rabia. La furia se puede aplacar, pero ese reconocimiento de la naturaleza violenta de sus hijos era la confirmación de su mayor temor: Dante ya no solo los quería de vuelta; ahora los estaba reclamando como sus sucesores. Estaba validando la sombra que ella tanto había intentado ocultar.

​—¡No los alientes! —exclamó Victoria, golpeando la mesa con las palmas—. No son soldados, Dante. Son niños. Estás celebrando que León sea arrogante y que Cristo sea frío. ¡Los estás perdiendo antes de haberlos ganado!

​—Al contrario, Victoria —respondió Dante, su mirada volviéndose hacia ella con una intensidad posesiva—. Estoy descubriendo que tus cinco años de cuentos de hadas y humildad no pudieron contra un solo gramo de mi genética.

Mira a León. No está asustado por mis reglas; está buscando cómo romperlas para ver si soy digno de su respeto.

​León asintió levemente, como si confirmara la teoría de su padre. Cristo, mientras tanto, ya estaba examinando el mecanismo de cierre de la gran puerta doble del comedor, ignorando por completo el postre que le servían.

​—Dante, te lo ruego... —susurró Victoria, con la voz quebrada—. No conviertas esta cena en un entrenamiento.

​—Es demasiado tarde para eso —sentenció Dante, levantándose de la mesa—. Mañana, León vendrá conmigo al campo de tiro. No para disparar, sino para observar. Y Cristo irá a la sala de monitoreo con Marco. Quiero ver cuánto tardan en detectar las fallas de seguridad de esta mansión.

​León se puso de pie de inmediato, su curiosidad venciendo finalmente a su rebeldía. Dante le puso una mano en el hombro y, por primera vez, el niño no se apartó. Fue un pacto silencioso sellado entre los restos de una cena desperdiciada.

​Victoria se quedó sola en la mesa, rodeada de lujos inútiles. Observó cómo sus hijos se alejaban siguiendo los pasos del hombre que ella consideraba un monstruo, imitando su forma de caminar, su paso firme y su cabeza alta. El protocolo se había roto, sí, pero el imperio acababa de ganar su primera batalla por el alma de los gemelos.

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Lobe ❣️
👍❤️😘
Sofia Chavez Gutierrez
está de infarto!
casi me termino las uñas 😂
Jos Qui
porfavor sigue subiendo más capítulos porfavor ahorita también
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita
Estela Alfonzo
la historia es muy atrapante y me encanta los hijos como son unos genios y a la vez tan protectores. espero con ansias los capitulos
Jos Qui
hola excelente capítulos porfavor suba más capítulos ahorita
Jos Qui
para ver que más va pasar con ellos
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita también
Estela Alfonzo
me tiene atrapada la historia 🥰
Celina Espinoza
🥰🥰
Celina Espinoza
me gusta los niños son muy protectores con su madre 🥰
María Serafina Abzueta Salazar
encantada con esta historia,su ingenio y creatividad mostrada en los personajes,sin repetir las aburridas víctimas, con personajes más audaces y
Maria de los Angeles Vega
Ya por favor , los dos son sufriendo bastante , es justo que triunfe el amor.
Y están los niños sus hijos..
Ella se equivocó el también.
Su amor está ahí , a pesar de todo .
El que perdona , es el que más ama..
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita también leerlos 👏👏👏
María Serafina Abzueta Salazar
que niños ☺️🥰👏👏 ése padre no la tiene fácil, parece que son reyes viejos en cuerpo infantil 🤭☺️.. encantadores...
Celina Espinoza
me parece interesante me gusta 🥰
Celina Espinoza
me gusta mucho 😘🥰los niño son muy inteligentes y protectores
Anacelimar Franco
me gusta tu historia
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