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El Cowboy De Mis Veranos

El Cowboy De Mis Veranos

Status: En proceso
Genre:Amor de la infancia
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Hay lugares que nunca se olvidan. Para Rubi, aquel pequeño pueblo siempre había sido el lugar al que regresaba cada verano. El rancho de sus abuelos, los mismos caminos de tierra, los caballos, las tardes interminables y una familia que prácticamente había crecido junto a la suya. Y luego estaba él. Wyatt Carter. Durante años fue simplemente el hermano mayor de su mejor amigo. El cowboy que siempre parecía estar cubierto de polvo, que sabía montar cualquier caballo y que tenía la extraña costumbre de aparecer justo cuando ella estaba a punto de meterse en problemas. Pero han pasado años desde el último verano. Y algunas cosas cambiaron. Ella no esperaba volver a encontrar el pueblo exactamente como lo había dejado. Mucho menos esperaba que Wyatt tampoco fuera el mismo. Porque quizás regresar al lugar donde comenzó todo no sea tan sencillo como recordar viejos veranos. Y quizás este verano tenga algo que ninguno de los dos estaba preparado para enfrentar.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Como cuando éramos niños

La cena había terminado hacía apenas unos minutos, pero ninguna de las dos familias parecía tener intención de levantarse de la mesa.

Los abuelos de Rubí y los padres de Logan seguían conversando sobre el pueblo, recordando historias de cuando todos eran más jóvenes. De vez en cuando alguien mencionaba alguna travesura de Rubí y Logan, provocando risas entre los adultos.

Rubí escuchó su nombre por tercera vez y decidió que ya había tenido suficiente.

Se levantó de la silla.

—Voy a salir un rato.

Su abuela levantó la mirada.

—¿A dónde?

—A caminar.

Logan se levantó inmediatamente.

—Yo voy con ella.

—Claro que vas —respondió su madre—. Ustedes dos siempre terminan haciendo algo.

—No vamos a hacer nada —protestó Logan.

Rubí lo miró.

—Eso es exactamente lo que diría alguien que está planeando hacer algo.

—Traición.

Los dos salieron de la casa antes de que los adultos pudieran seguir interrogándolos.

El aire nocturno era mucho más fresco que durante el día. Las luces de la casa quedaron detrás de ellos mientras caminaban por el sendero que atravesaba parte de la propiedad.

Rubí respiró profundamente.

—Extrañaba esto.

Logan la miró de reojo.

—¿El rancho?

—Todo.

Caminaron unos metros en silencio.

Frente a ellos se levantaban los establos, iluminados apenas por unas lámparas amarillentas. Algunos caballos asomaban la cabeza por encima de las puertas, curiosos ante el ruido de sus pasos.

—Ven —dijo Logan.

Rubí lo siguió.

—¿A dónde?

—Quiero enseñarte algo.

—Eso nunca termina bien.

—Confía en mí.

—Precisamente por eso estoy preocupada.

Logan soltó una carcajada.

Se desviaron del camino principal y llegaron hasta una parte de la propiedad que Rubí recordaba perfectamente.

Una vieja estructura de madera se encontraba detrás del granero.

—¿Te acuerdas? —preguntó Logan.

Rubí sonrió.

—Nos escondíamos aquí.

—Exactamente.

—Tu madre nos encontraba siempre.

—Porque tú no sabías esconderte.

—¡Claro que sabía!

—Una vez te escondiste detrás de un árbol que era más pequeño que tú.

—Tenía diez años.

—Y aun así fue terrible.

Rubí le dio un empujón en el hombro.

—Cállate.

Logan sonrió.

Por unos segundos se quedaron allí, contemplando el lugar donde habían pasado tantas tardes.

Era extraño.

Todo parecía más pequeño ahora.

La estructura que de niños les había parecido enorme apenas llegaba a sus hombros. El camino por el que habían corrido durante horas ahora parecía mucho más corto.

—Qué raro —murmuró Rubí.

—¿Qué?

—Cuando éramos pequeños pensábamos que este lugar era gigante.

—Ahora somos nosotros los gigantes.

Rubí rio.

—Habla por ti.

Logan la miró.

—¿Quieres comprobarlo?

—¿Qué?

—Juguemos a las escondidas.

Rubí lo miró como si acabara de decir la cosa más absurda del mundo.

—¿Hablas en serio?

—Completamente.

—Tenemos veintidós años.

—¿Y?

Rubí intentó contener una sonrisa.

—Sigues siendo un niño.

—Y tú sigues teniendo miedo de perder.

Eso fue suficiente.

—Está bien.

Logan sonrió triunfante.

—Sabía que aceptarías.

—Pero yo cuento.

—Ni hablar.

—Entonces no juego.

—Está bien, tú cuentas.

Rubí se giró hacia la pared de madera.

—Cien.

—¿Cien?

—Cien.

—Eso es demasiado.

—¡Uno!

Logan salió corriendo.

Rubí empezó a contar mientras escuchaba sus pasos alejándose.

—Dos… tres… cuatro…

Una sonrisa se dibujó en su rostro.

Era absurdo.

Completamente absurdo.

Pero después de tantos años, se sentía bien volver a hacer algo tan infantil.

—…noventa y ocho, noventa y nueve… ¡cien!

Se giró.

—¡Voy!

Corrió por la propiedad mientras intentaba adivinar dónde podía haberse escondido Logan.

Conocía sus viejos escondites.

El granero.

El establo.

Detrás de los árboles.

Pero Logan también conocía los suyos.

Así que probablemente estaría en un lugar diferente.

Rubí avanzó con cuidado entre las sombras.

Entonces escuchó una pequeña risa.

Se detuvo.

—Te escuché.

Silencio.

Rubí sonrió.

—Logan.

Nada.

Siguió caminando hasta llegar detrás de unas cajas viejas.

—Te encontré.

—¡No!

Logan salió disparado y corrió en dirección contraria.

—¡Eso no vale!

Rubí comenzó a perseguirlo.

—¡Vuelve aquí!

Los dos atravesaron el patio riendo, intentando no hacer demasiado ruido para que los adultos no los escucharan.

Logan dobló detrás del granero.

Rubí estaba a punto de alcanzarlo cuando él se detuvo de golpe.

Ella casi chocó contra su espalda.

—¿Qué haces?

Logan señaló hacia adelante.

—Mira.

Rubí levantó la mirada.

Wyatt estaba al otro lado de la cerca, junto a uno de los caballos.

Los había visto.

Se encontraba apoyado contra la madera, con los brazos cruzados y una expresión divertida.

—¿Qué están haciendo? —preguntó.

Logan recuperó el aliento.

—Jugando.

Wyatt levantó una ceja.

—¿Jugando?

Rubí se cruzó de brazos.

—No juzgues.

—No estoy juzgando.

—Sí estás juzgando.

Una sonrisa apareció en el rostro de Wyatt.

—Solo me parece curioso que después de diez años sigan haciendo las mismas cosas.

Logan señaló a Rubí.

—Ella empezó.

—¡Mentiroso!

Wyatt soltó una pequeña risa.

Rubí se quedó mirándolo.

Era la primera vez que lo veía reír desde que había regresado.

Y por alguna razón, aquella sonrisa le resultó extrañamente familiar.

Quizás porque debajo de aquel hombre serio todavía podía reconocer al chico que había conocido durante tantos veranos.

—Bueno —dijo Wyatt—. No quiero interrumpir.

Se apartó de la cerca.

—Sigan con su juego.

Logan esperó a que se alejara.

—Eso fue raro.

—¿Qué cosa?

—Wyatt.

—¿Qué tiene?

—Nada.

Rubí entrecerró los ojos.

—Estás pensando algo.

—No.

—Logan.

—Te digo que no.

Rubí lo observó durante unos segundos antes de sonreír.

—Vamos.

—¿A dónde?

—A terminar el juego.

Logan salió corriendo.

—¡El último en llegar a la casa pierde!

—¡Eso no estaba en las reglas!

Rubí corrió detrás de él.

Y durante unos minutos volvieron a ser los mismos niños de siempre.

Sin importar cuánto tiempo hubiera pasado.

Sin importar todo lo que había cambiado.

Pero desde el establo, Wyatt los observó desaparecer entre las luces de las casas.

Y no pudo evitar sonreír.

Rubí había regresado.

Y, por primera vez en mucho tiempo, el rancho volvía a sentirse como antes.

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Lidia
Me está gustando muchísimo y me intriga que va a pasar con esos tres
Albany Garcia
me encanta 🥰siga actualizando escritora por favor
FGallito
Me encantó el primer capitulo🥰🥰🥰aquí vamos una historia más siiiii🥰🥰🥰
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