Ella aprendió que el poder no evita las traiciones ni el dolor. Con el corazón roto y el alma marcada por un pasado que juró olvidar, se convirtió en una CEO temida e inalcanzable. Él, un hombre humilde de corazón noble, apareció cuando ella había dejado de creer en el amor.
Entre secretos, heridas y un destino imposible de evitar, ambos descubrirán que solo el amor más sincero puede curar un corazón.
NovelToon tiene autorización de Yoisy Ticliahuanca Huaman para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
ACTIVIDAD FAMILIAR
El día de la actividad finalmente llegó y el colegio era un hervidero de movimiento. Decenas de familias desfilaban con elegancia hacia el auditorio principal de la institución.
Rodrigo estacionó el auto con destreza, descendió del lado del conductor y abrió la puerta trasera para tomar al pequeño Luca en sus brazos. Acto seguido, sostuvo la puerta del copiloto para que Lesly pudiera bajar.
Lesly le dedicó una sonrisa llena de sincera gratitud. Sin embargo, al notar las miradas curiosas de otras familias de la alta sociedad que rondaban por el lugar, un sutil rubor le tiñó las mejillas.
Venciendo la vergüenza, deslizó con timidez su mano alrededor del antebrazo de Rodrigo. El contacto, aunque sutil, envió una corriente eléctrica por la espalda de ambos mientras caminaban juntos rumbo al auditorio.
Al cruzar las puertas del recinto, Luca divisó a sus compañeros de clase. Con la emoción a flor de piel, le pidió a Rodrigo que lo pusiera en el suelo, pero no lo soltó; le sujetó la mano con firmeza y comenzó a arrastrarlo entusiasmado hacia su grupo de amigos.
Con un orgullo que le henchía el pecho, el pequeño lo iba presentando ante todos como "el mejor papá del mundo".
Aunque sus amiguitos ya lo conocían de vista, pues Rodrigo era quien lo recogía religiosamente cada tarde, Luca no desperdiciaba la menor oportunidad para presumirlo.
A unos metros, la maestra contemplaba la escena con una cálida sonrisa. Le conmovía profundamente ver cómo el niño, se expresaba con tanta soltura y seguridad, henchido de orgullo por sus padres.
Una vez acomodados en las mesas de trabajo, la maestra dio la bienvenida a los asistentes y anunció la primera dinámica del día: moldear a su núcleo familiar utilizando plastilina de colores.
La mesa de los Acuña-García se convirtió de inmediato en un taller de risas y complicidad.
Luca concentró todos sus esfuerzos en moldear a Rodrigo, Lesly moldeaba con cariño a Luca, y Rodrigo, demostrando una habilidad artística insospechada, esculpía los rasgos de Lesly.
“Oye, campeón... yo no soy tan feo” se quejó Rodrigo de forma dramática, contemplando la extraña figura de cabeza gigante que Luca estaba haciendo de él.
“Pero, papá... ¿no has visto cómo me está haciendo mamá? ¡Parezco un cochinito!” protestó el niño con un puchero adorable, señalando el muñeco redondeado que Lesly intentaba corregir.
Lesly soltó una carcajada limpia y sonora que resonó en la mesa, una risa tan genuina que hasta ella misma se sorprendió de escuchar.
“¡Oye, Luca! ¿De dónde sacas tantas cosas?” dijo divertida, secándose una pequeña lágrima de la risa.
“Está bien, está bien. Entonces solo mamá será la bonita aquí” intervino Rodrigo con tono juguetón, alardeando del talento con el que detallaba la figura de plastilina de Lesly.
Madre e hijo se miraron en silencio durante un segundo, compartiendo una chispa de travesura.
Sin previo aviso, ambos tomaron grandes trozos de plastilina multicolor y comenzaron a pegárselos encima a la cuidada escultura de Rodrigo, arruinando su obra maestra en cuestión de segundos.
“¡Oigan, eso es trampa!” exclamó Rodrigo riendo, intentando defender su creación mientras madre e hijo se deshacían en risas cómplices.
“¡Ahora seremos la familia de los feos!” sentenció Luca, estallando en una carcajada contagiosa.
Las familias de las mesas contiguas comenzaron a voltear, contagiadas por el ambiente de absoluta felicidad que emanaba de esa esquina.
La alegría de los tres era tan pura e indivisible que pronto varios padres y niños terminaron riéndose junto con ellos.
Las actividades continuaron a lo largo de la mañana con competencias de carreras, juegos de coordinación y dinámicas en equipo.
Lesly, Rodrigo y Luca demostraron una sincronía tan perfecta que arrasaron en prácticamente todos los juegos, llevándose casi todos los premios de la jornada.
El único trofeo que se les escapó fue el de los retratos de plastilina, pues aunque Rodrigo era el único artista con talento en la mesa, su obra había sido alegremente saboteada por su "familia".
Entre roce de manos accidental al recoger los juguetes, abrazos espontáneos para celebrar cada victoria y miradas fugaces que se prolongaban más de la cuenta, Rodrigo lograba ruborizar a Lesly una y otra vez.
La poderosa e inquebrantable ejecutiva se sentía, por primera vez en años, como una adolescente enamorada perdiendo el control de sus propios latidos.