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CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Reencuentro / Malentendidos
Popularitas:32.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Lila se cansó de ser un eco en la vida de Abad, su esposo. Durante años, ocupó el segundo, el tercero, incluso el cuarto lugar en su mundo, siempre a la sombra de sus prioridades. Fue una situación límite, una gota que rebasó el vaso, lo que encendió en ella la chispa definitiva para desaparecer. Y se fue. Tan silenciosamente que todos la dieron por muerta. Todos, menos Abad. Él se negó a creer en su ausencia eterna, aferrado a una certeza que solo él entendía.

Cuando Lila regresó, no lo hizo sola. Traía consigo un niño, un secreto que Abad no había previsto, pero que no le importó en lo más mínimo. Sin dudarlo un segundo, Abad se lanzó a la reconquista. No solo para recuperarla a ella, sino para ganarse también al pequeño, dispuesto a aceptarlo como suyo, sin importar si la sangre lo unía o no. Porque esta vez, Abad sabía que no podía permitirse ser el último en la vida de nadie.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: El vuelo de la despedida

La mansión Mansur se había convertido en un campo de batalla silencioso. El eco de los pasos de Abad resonaba en los pasillos de mármol mientras subía las escaleras, cada golpe de su pie contra el suelo era una acusación.

Su madre se había quedado en la sala, sentada en el sofá como una reina en su trono, con Morel a su lado, susurrando conspiraciones que él podía adivinar aunque no las escuchara.

—Madre, ella no es tu sirvienta —había dicho antes de irse, y sus palabras aún vibraban en el aire—. No es tu empleada. Si ella quería servirte, era por cortesía. Pero si no lo quieres esperar, cocínate tú misma.

Eleonor había abierto la boca para responder, pero Abad no se había quedado a escuchar. Estaba harto. Harto de las manipulaciones, harto de los juegos, harto de ver a Lila como una sombra en su propia casa. Y ahora, al entrar en la habitación que habían compartido durante tres años, el vacío lo golpeó con la fuerza de un puñetazo en el estómago.

El armario estaba abierto. Las perchas de Lila, antes llenas de vestidos de colores suaves y blusas de seda, ahora colgaban vacías. Sus zapatos, sus bolsos, sus joyas… todo había desaparecido. Solo quedaban algunas prendas viejas, las que ella consideraba sin importancia, como si hubiera hecho una selección cuidadosa de lo que realmente valía la pena llevarse.

Abad caminó hacia el tocador. El perfume de Lila, aquel aroma a jazmín y vainilla que siempre lo envolvía cuando ella se acercaba, aún flotaba en el aire. Tomó el frasco, lo sostuvo entre sus manos, y cerró los ojos. Podía verla: sentada frente al espejo, aplicándose el colorete con movimientos precisos, sonriéndole a través del reflejo cuando él entraba.

—¿Cómo estás, amor? —le preguntaba ella siempre, con esa voz suave que parecía acariciarlo.

Y él siempre respondía lo mismo: Ocupado. Luego hablamos.

Siempre ocupado. Siempre después. Y ahora, no había después.

Abad abrió los ojos y miró su propia imagen en el espejo. No se reconocía. El hombre que lo miraba tenía los ojos inyectados en sangre, el cabello despeinado, la mandíbula tensa. Era un extraño. Un extraño que había perdido a la única persona que realmente lo había amado sin condiciones.

—Lila —susurró, y su voz se quebró—. ¿Dónde estás?

Su teléfono vibró en el bolsillo. Lo sacó con manos temblorosas, esperando ver el nombre de ella en la pantalla. Pero era solo un mensaje de Dante, su asistente ejecutivo, informándole que tenía una reunión en dos horas. Abad guardó el teléfono sin responder. La reunión podía esperar. Lila no podía.

Se sentó en el borde de la cama, y por primera vez en años, se permitió sentir. No la ira, no el orgullo, no la necesidad de controlarlo todo. Sintió miedo. Miedo de haberla perdido para siempre. Miedo de que ella hubiera tomado una decisión irrevocable. Y, más que nada, miedo de enfrentar la verdad: que él había sido el arquitecto de su propia ruina.

*_*

Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, en un pequeño apartamento de un barrio modesto, Lila estaba rodeada de las únicas personas que realmente la querían.

Su tío Mauricio, un hombre de cabello canoso y manos callosas por años de trabajo honrado, la miraba con los ojos brillantes de emoción. A su lado, su primo César, un joven de veintiocho años con la sonrisa fácil y el corazón generoso, sujetaba las maletas de Lila como si fueran tesoros.

—Tío, gracias por ayudarme —dijo Lila, y su voz era un susurro roto—. De verdad, no sé qué habría hecho sin ustedes.

Mauricio negó con la cabeza, acercándose para tomarle las manos. —No me des las gracias, hija. Eres mi sobrina. La hija de mi hermana. Siempre tendrás un lugar aquí, pase lo que pase.

Lila sintió que las lágrimas amenazaban con desbordarse, pero se las tragó. No podía llorar. No aquí, no ahora. Había llorado suficiente en los últimos días.

—Me voy ahora —dijo, apartando la mirada—. Mi vuelo sale en una hora, y el aeropuerto no está cerca. Tengo que irme.

César alzó las maletas con un gesto firme. —Te llevo yo. No pienso dejarte ir sola.

—César, no hace falta —intentó protestar Lila, pero su primo ya estaba en la puerta, con su chaqueta de cuero puesta y las llaves del coche en la mano.

—No discutas, prima. Vamos.

Mauricio se acercó a Lila y la abrazó con fuerza. Podía sentir el temblor en sus hombros, el esfuerzo que hacía por no derrumbarse. —Mi querida Lila —murmuró contra su cabello—. No me olvides. Y prométeme que vas a ser feliz. Dondequiera que estés, prométeme que no vas a dejar que esto te destruya.

Lila asintió, apretando los dientes para no sollozar. —Lo prometo, tío.

Se separaron, y Lila salió del apartamento con el corazón hecho añicos. Cada paso que daba hacia el coche de César era un paso lejos de su vida anterior. Lejos de Abad. Lejos del dolor. Lejos de la mujer que había sido.

En el coche, el silencio era pesado. César encendió el motor y arrancó sin decir una palabra. Sabía que Lila necesitaba espacio, no preguntas. Pero cuando llegaron a la salida de la ciudad, no pudo contenerse.

—Prima… ¿Estás segura de que esto es lo que quieres? —preguntó, sin apartar los ojos de la carretera—. Digo, Abad es un idiota, eso lo sabemos todos. Pero tú lo amas. Siempre lo has amado.

Lila se mordió el labio inferior, sintiendo el sabor metálico de la sangre. —Amar no es suficiente, César. No cuando la otra persona ni siquiera te ve. Yo era solo un mueble en su vida. Algo que estaba ahí, que funcionaba, pero que no importaba. —Su voz se quebró—. Y cuando lo necesité, no estaba. Prefirió estar con ella.

César apretó el volante con fuerza. —Esa mujer… Sahina. ¿Crees que realmente hay algo entre ellos?

—No lo sé —respondió Lila, y era la verdad—. Pero duele igual. Da igual si es verdad o no. El hecho de que él estuviera allí, cuidándola, mientras yo… —No pudo terminar la frase.

1
Marianela
que pasó? la novela dio un giro y no tiene coherencia
mariela
Realmente Violeta tiene en parte razón porque la desconfianza y no decirle que Sahina era su hermana y cuando perdió el gemelo el no corrió cuando lo llamó porque estaba cuidando a su hermanita y le importaba un bledo Lila y la madre la dejo tirada en el hospital como si fuera una basura y tiene que perdonarlo porque sufrió 5 años no me jodas pero como vio a Salvatore y es su hijo ahora quiere recuperar a su familia que fácil hay Sahina que fácil es decir todos necesitan un padre y el otro que murió donde estaba su padre 🤔🤔 piensa.
Limaesfra🍾🥂🌟
Salvatore necesita a su padre
Maria Alejandra Gautto
Me parece solo a mi, o falta un capítulo??
Esther💞🥰
¿me perdí algún capítulo?¿cuando pasó eso? 🤔
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
cuando fue eso🤔
Ana Elena Jiménez
así es todo niño anhela un papá
Betty Saavedra Alvarado
Es pura y santa verdad todos los niños quieren un padre el es su héroe
MARCE MIRANDA
la suegra la desprecia y en ese deaprecio esta la veedad a su hijo.. él lo hizo todo, abandonarla, dejarla y todo
MARCE MIRANDA
pudrete Abd en ru dinero y en esa chica que hace todo por tenerte,. hasta hacerte perder a tu hijo y a tu esposa
Azul sofia hardy
👏👏👏👏👏👏👏👏👏 excelente
bett Bio
con Adri esto no es normal, debemos entender y permitirle resolver , tal vez la premura o la aplicación
ella es excelente escritora
bett Bio
estimada Adri los capítulos al inicio están confusos de repiten párrafos
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
es bueno que Lila lo sepa 🥰
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
lo sabia, por la promesa al papá
Natalia Cm
No que era Matteo ?? ahora resulta que es Salvatore... congruencia
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
no es Salvatore😂🤔
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
seguro no abordo ese vuelo
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
eso es correcto Lila
Nancy Garcia
🤭
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