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A Tu Merced

A Tu Merced

Status: En proceso
Genre:Diferencia de edad / Amor a primera vista / Casada con el millonario / Matrimonio contratado
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Fer.

Lía Aristizábal, una fotógrafa colombiana que llegó a España con el sueño de construir una nueva vida, decide convertirse en madre soltera mediante inseminación artificial después de alcanzar la estabilidad que tanto buscó. Sin embargo, todo cambia cuando descubre que los bebés que espera pertenecen al hombre más egocéntrico e insoportable que ha conocido.

Harold Veneti, dueño del imperio constructor más grande del mundo, siempre soñó con ser padre, pero jamás encontró a la mujer indicada. Lo que nunca imaginó fue que, por un error de la clínica de fertilidad, su esperma terminaría siendo utilizado para inseminar a una latina decidida a criar sola a sus hijos.

Obligados por el destino a compartir mucho más que unos bebés, Lía y Harold deberán aprender a convivir entre discusiones, diferencias y una atracción imposible de ignorar.
¿Podrá el amor surgir entre dos personas tan distintas… o sus personalidades chocarán demasiado como para estar juntos?

NovelToon tiene autorización de Fer. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 5

Lía

Siempre había sido coqueta, desde niña mi madre me advertía que no debía ir por la vida haciendo ojitos a las personas. Pero, ¿cómo evitarlo con este hombre? Podía sentir mi corazón latir más rápido y mi mente divagar en pensamientos confusos y emociones que me desbordaban. ¿Qué me estaba pasando? Quizás podría culpar a las hormonas por todo esto, pero no era solo eso. Harold Veneti irradiaba algo que me atraía de una manera que nunca había experimentado.

—A veces —comenzó a decir con una voz tranquila, aunque con un peso innegable—, la otra razón es que debo tener un heredero.

Lo miré, frunciendo el ceño, sin entender del todo.

—Mis hermanos ya tienen su propia vida, están completamente fuera de la familia. Uno de ellos, de hecho, muy lejos de todo esto. Así que, según las tradiciones, me corresponde a mí continuar con el legado —agregó, como si esa carga estuviera grabada en su destino.

No pude evitar soltar un murmullo sarcástico mientras dejaba mi vaso de agua vacío en la mesa.

—Dios, y yo que pensaba que los europeos eran más avanzados —dije en voz baja, lo suficiente para que él me escuchara.

Harold sonrió ligeramente, pero en sus ojos había una mezcla de resignación y entendimiento.

—Señorita Aristizábal, las familias tradicionales rara vez cambian de mentalidad. Las ideas antiguas están tan arraigadas que ni el tiempo ni la modernidad logran desarraigarlas.

Sus palabras eran claras, pero mi mente estaba en otro lugar. Mi reloj marcaba que me quedaban apenas diez minutos antes de tener que estar en el estudio para la sesión de fotos. La conversación debía avanzar, necesitaba respuestas.

—¿Qué haremos? —dije, finalmente, con una mezcla de ansiedad y decisión en mi voz—. No quiero renunciar a mi bebé, quiero ser madre.

Sus ojos me miraron intensamente, y sentí cómo esas palabras resonaban en el espacio entre nosotros. Había dicho lo que sentía con toda sinceridad.

—Sería cruel pedirte que renuncies a tu bebé —respondió con suavidad, pero en su tono había una firmeza inquebrantable—. Pero también sería cruel que me pidieras que yo renunciara a él. —Sus palabras eran duras pero verdaderas. No había una respuesta fácil para ninguno de los dos.

Sentí un nudo en el estómago, mientras mi mano instintivamente acariciaba mi vientre. Mi mente volaba entre los pensamientos sobre la sesión de fotos y las mil ideas que tenía en la cabeza, pero ahora esta situación lo llenaba todo. ¿Qué podíamos hacer?

La voz de Harold me sacó de mis pensamientos.

—¿Has tenido novios? —preguntó de repente, con una chispa en sus ojos que parecía iluminarse por unos segundos.

Levanté la mirada, algo sorprendida por el cambio de tema.

—Sí, claro —respondí, sin saber a dónde quería llegar con eso.

—¿Y por qué no tuviste hijos con ellos? —su pregunta me descolocó aún más. Parecía genuinamente curioso, pero al mismo tiempo había algo más detrás de sus palabras.

Suspiré y, sin pensar demasiado, dejé salir lo que me rondaba por la cabeza.

—Porque no quiero a alguien inferior a mí —dije, tal vez demasiado directa, pero no podía detenerme—. Nunca me han gustado las personas que se creen superiores cuando ni siquiera llegan a la altura de mis talones.

Me quedé en shock al darme cuenta de lo que acababa de decir. ¡Dios! ¡Qué directa había sido! Mis mejillas ardían, y traté de corregirlo.

—Yo… lo siento, no quise ser tan… —comencé a disculparme, pero su risa me interrumpió.

Harold soltó una carcajada que llenó la sala, una risa cálida y genuina que me tomó por sorpresa. Verlo reír de esa manera me dejó momentáneamente desconcertada, pero también me alivió.

—Eres algo —dijo, aun con esa sonrisa en sus labios—. Tengo una idea mejor.

Lo miré, intrigada y expectante.

—Cásate conmigo, señorita Lía —soltó, con esa misma calma, pero con una intensidad que hizo que el aire se congelara por un instante.

Mi corazón dio un vuelco, y el mundo a mi alrededor pareció detenerse. No podía creer lo que acababa de escuchar.

—Estás loco, no nos conocemos —le respondí de inmediato, casi sin pensarlo. La idea era descabellada, irracional, y sobre todo, apresurada. Nada bueno podía salir de decisiones impulsivas, o al menos, eso siempre había creído.

—Podríamos conocernos —respondió con una serenidad que me desconcertaba. Como si su propuesta no fuera la cosa más insólita del mundo.

Sacudí la cabeza, tratando de aferrarme a la lógica.

—No soy de tu nivel, ni de tu círculo. Ni siquiera provengo de este país —dije, intentando que mis palabras sonaran firmes. Pero por dentro, algo temblaba, como si el suelo que creía firme empezara a ceder bajo mis pies.

—Lo sé —respondió sin titubear, mirándome a los ojos con esa seriedad que parecía penetrar más allá de lo superficial—. Sé muchas cosas de ti.

Un escalofrío recorrió mi espalda. Sus palabras no eran solo una afirmación casual, parecían tener un peso que me hizo sentir vulnerable, expuesta.

—¿Me investigaste? —pregunté, tratando de mantener la calma, aunque mi corazón latía con fuerza.

—Sí —respondió sin rodeos—. Tenía que saber quién sería la madre de mi hijo.

Me quedé helada, mis pensamientos se agolpaban. ¿Qué tipo de hombre era este? ¿Un loco? ¿Un controlador? Y, sin embargo, su compostura, esa tranquilidad casi fría, me desconcertaba aún más. Era como si nada de lo que decía fuera irracional para él.

—Es mi hijo —dije, sintiendo un nudo de ansiedad formarse en mi estómago—. Está en mi vientre.

—Es de ambos —respondió con firmeza, sin levantar la voz, pero con una autoridad que no podía ignorar.

Me mordí el labio, nerviosa, intentando procesar lo que estaba sucediendo. ¿Este hombre estaba loco? ¿De verdad pensaba que podía manejar la situación de esta manera?

El sonido de mi celular interrumpió el tenso silencio, dándome un respiro. Lo busqué rápidamente en mi bolso y contesté sin mirar la pantalla.

—¿Señora Aristizábal? —Era la voz agitada de mi asistente—. La modelo acaba de tener un accidente, no se va a poder presentar. No sabemos a quién contratar en su lugar.

Suspiré mientras me rascaba la pierna con ansiedad. Como si el día no fuera ya lo suficientemente complicado.

—Busca a Karol, creo que encaja bien con la imagen de la marca —dije, tratando de mantener la calma—. Llama también al CEO y notifica lo sucedido. Que él decida si cambiamos de modelo o esperamos a que la original se recupere.

—Sí, señora. La llamaré en cuanto tenga respuesta —respondió mi asistente antes de colgar.

Colgué la llamada y volví mi atención a Harold, quien me observaba con una intensidad inquietante. Había algo en su mirada que parecía escudriñarlo todo, como si estuviera evaluando cada uno de mis movimientos, de mis palabras.

—Eres muy dedicada a tu trabajo —comentó, con una leve sonrisa, como si hubiera llegado a una conclusión.

—Claro que sí —le respondí—. Eso debiste haberlo investigado, ¿no?

Mi tono era mordaz, no podía evitarlo. Me sentía en desventaja, atrapada en un juego que no había elegido jugar.

—No deberías enojarte tanto por eso —dijo con esa misma tranquilidad imperturbable.

—Estoy en desventaja —repliqué, sin poder ocultar la frustración que sentía—. Tú ya lo sabes todo de mí, y yo no sé casi nada de ti.

—Puedes preguntarme lo que quieras —ofreció, inclinándose un poco hacia adelante—. Nos podríamos ir conociendo.

Sacudí la cabeza. No estaba segura de nada en este momento.

—No estoy segura de eso —admití—. Somos de mundos muy diferentes.

—Lía, ¿qué harás cuando no puedas estar presente con el bebé? —preguntó con una seriedad que me hizo estremecer—. Vas a tener que tomarte un tiempo. No puedes estar en todo. Tu familia no está aquí, no pueden venir a ayudarte. ¿Quién te va a cuidar? ¿Quién va a cuidar tu agencia de fotografía?

Sus palabras eran como un mazazo a la realidad. Por primera vez en toda la conversación, me quedé sin respuestas inmediatas. Sabía que tenía razón. No podía hacerlo todo sola. Pero tampoco podía simplemente ceder ante él.

—¿Qué me ofreces? —pregunté, cruzando los brazos, tratando de no parecer tan vulnerable como me sentía en ese momento.

—Te ofrezco el mundo, si lo quieres —dijo, con una sonrisa que tenía un toque de astucia—. Sería un buen matrimonio por contrato. Si nace el amor, bien. Si no, y luego encontramos a alguien que sí nos llene, haremos un divorcio limpio.

Sentí un nudo en la garganta al escuchar la frialdad con la que hablaba de algo tan importante.

—¿Y el bebé? —pregunté, intentando mantener la calma.

—No le faltará nada —aseguró—. Ni amor, ni lujos, ni educación. Ambos le daremos todo.

—También necesita valores —respondí rápidamente—. Debe criarse como un buen niño que pueda estar en la sociedad sin corromperse por ella.

Harold me miró con una sonrisa satisfecha, como si hubiera dicho justo lo que él esperaba escuchar.

—Sí, eso también —dijo, asintiendo lentamente.

Me quedé en silencio, acariciando mi vientre mientras trataba de procesar todo. Este hombre, con su oferta, con su control absoluto, había hecho que mi mundo, ya caótico, se volviera aún más incierto.

1
mariela
A esa arpía de la mujer de Luca hay que darle una lección porque no se sabe si el bebe es de él asi que se ponga las pilas y solucione porque Harold no dejara que dañe su relación con Lía y a su hijo.
Todo aclarado con la rueda de prensa Harold lo dejo bien claro es su esposa y esta esperando un hijo.
Melissa Bacallao
💪👏 bravo 👌,me encanta, sigue escribiendo👏👏👏 ánimo
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
La nefasta de la mujer de Lucas es una envidiosa de lo peor
mariela
Esa mujer de Lucas esta frustrada y envidiosa porque seguro quería cazar a Harold y se tuvo que conformar con el hermano ella filtro esa información para dañar la imagen de Lía ojala y ese bebe no sea de Lucas porque eres un ser maquiavélico haciendo daño.
nerialifer
💖💖💖💖💖💖
mariela
Y quien es ella para decir que sabe asqueroso si no te gusta no te lo tienes que comer todo porque "supuestamente" es el primer heredero hay que soportarla ubicate en tiempo y espacio bien merecido se lo tenia que Lia la puso en su sitio no deja de mirar a Harold es mas no le importa que la vean comiendose con los ojos a su cuñado.
Nairobis Cardozo Portillo
Me encantó la dosis de ubicatex que le dió a la nefasta a ver si así deja de molestar
Nairobis Cardozo Portillo
La esposa de Lucas da mala espina y es irrespetuosa
mariela
Esa mujer de Lucas es ordinaria y chabacana sin modales de educación y como comportarse es vulgar la propia putizorra que no sabe respetar al esposo y menos a su familia que asco.
Lía y Harold tan calienturentos los dos que tal hicieron el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y a Lía le dieron como timbre de ascensor en película de terror 🤣😂🤣😂🤣😂.
Yadira
Más capítulos porfavor esto cada vez se pone mejor
mariela
Algo aquí no cuadra la mujer del hermano de Harold le lanza una mirada de me gustas y Lía vio lo sintió y el hermano también que se trae esta mesera con razón le tienen distancia y adversion la suegra y la abuela.
Nairobis Cardozo Portillo
Está rara la relación del hermano de Harold y su esposa 🤔🤔
mariela
Me encanta esta pareja de Lia y Harold veremos que pasa en la cabaña con la familia Veneti.
Nairobis Cardozo Portillo
Está buenísima me encanta 👏👏❤️❤️
mariela
Será que la familia de Harold no querrá a Lía como esposa ese sueño que tuvo se hará realidad 🤔🤔🤔❓❓❓
Pero Harold ama demasiado a Lía y le importara un carajo lo que diga su familia.
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Harold es tú hogar, tú lugar seguro ❤️❤️
mariela
Lía así es le diste a la modelucha una bofetada con guante blanco y educación para que se ubique en tiempo y espacio.
Harold y Lía van paso a paso descubriendose con mucha confianza y sinceridad así que se construye las bases de un buen matrimonio me encanta esa complicidad.
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