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UN PAPA SOLTERO Y A LA ORDEN

UN PAPA SOLTERO Y A LA ORDEN

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Padre soltero / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:477.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Meraki...06

Leonardo Fontana, es un joven de 22 años, italiano, heredero de una importante casa de moda. Acostumbrado a una vida de excesos, se ve forzado a madurar de la noche a la mañana, y reacomodar su vida a los nuevos desafíos que le trae.

NovelToon tiene autorización de Meraki...06 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 6

Leonardo

Marco llegó 60 minutos despues que Valeria se fuera.

minutos en los que logré dos cosas, cambiarle el pañal a Tomas por segunda vez esta vez sin que el bebé rodara fuera del sofá y descubrir que la leche de fórmula caducaba en menos tiempo del que yo tardaba en prepararla.

Cuando mi mejor amigo apareció en la puerta del penthouse, con el pelo alborotado y gafas de sol aunque estábamos dentro, me encontró en el suelo de la cocina con un bebé en cada brazo, rodeado de pañales sucios y tres biberones mal preparados.

—Dios santo, Leo

dijo, quitándose las gafas como si necesitara ver bien el desastre para creerlo.

—Pareces un refugiado de guerra.

—Soy un refugiado de guerra

respondí, con la voz ronca de tanto gritar órdenes que nadie obedecía.

— Una guerra de dos frentes. Con pañales.

Marco se acercó con cautela, como quien se acerca a un campo minado. Se agachó para mirar a los mellizos, que por algún milagro habían dejado de llorar al mismo tiempo y ahora me observaban con esos ojos enormes que parecían preguntarse quién era el idiota que los había traído a este caos.

—Son pequeños

dijo Marco, con admiración en la voz.

—Muy pequeños.

—Tienen seis meses. O eso dice la nota.

—¿Y la nota?

Señalé con la cabeza hacia la encimera, donde había dejado el papel doblado. Marco lo tomó, lo leyó en silencio, y cuando levantó la vista tenía la misma expresión de incredulidad que yo había tenido una hora antes.

—¿S? ¿Quién carajo es S?

—No tengo ni idea.

—¿Cómo que no tienes idea?

—Que no tengo ni idea, Marco. ¿Tú te acuerdas de todas las chicas con las que has estado en los últimos tres años?

Marco abrió la boca para responder, y luego la cerró. Su silencio fue toda la respuesta que necesitaba.

—Exacto

dije.

—Podría ser Sara, Sofía, Silvia, Sabrina... podría ser la rubia de la otra noche, podría ser la morena de la semana pasada, podría ser cualquiera. No sé. No recuerdo. Y eso es... eso es el problema.

La última frase salió más amarga de lo que pretendía. Porque mientras lo decía, mientras sostenía a Tomas y Lucía en mis brazos y sentía el peso diminuto de sus cuerpos contra mi pecho, la verdad me golpeaba con cada latido.

Podían ser de cualquiera. Y eso significaba que no había sido lo suficientemente importante para ninguna de ellas.

Ninguna opción me hacía quedar bien.

—Bueno

Marco se frotó las manos, adoptando ese tono práctico que usaba cuando su padre le encargaba algún trabajo en el bufete.

— Primero lo primero. Buscamos las grabaciones del edificio y sabremos quién es y otra cosa ¿Has hecho ya las pruebas de ADN?

—ya pedí las grabaciones, tengo que esperar y ¿Cómo voy a hacer las pruebas de ADN si no puedo ni cambiar un pañal sin que termine el bebé en el suelo?

—Esta bien, tienes razón. Primero, sobrevivir. Luego, ADN.

Marco se puso manos a la obra con la eficiencia de alguien que ha crecido viendo a su padre resolver crisis. Buscó en internet cómo preparar biberones correctamente, midió la temperatura del agua con un termómetro de cocina que yo ni siquiera sabía que tenía, y en casi 90 minutos tenía dos biberones perfectos.

—Toma

dijo, dándome uno.

—A ver si así dejan de mirarnos con esos ojos de juicio.

Me reí. Fue una risa nerviosa, ronca, pero fue la primera risa desde que abrí la puerta esa mañana.

Mientras alimentábamos a los mellizos Marco se había encargado de Tomas con una naturalidad que me dio envidia. hicimos una lista mental de lo que necesitábamos.

—Pañales de la talla correcta

Marco enumeraba con los dedos

—Leche de fórmula más de la que crees que necesitas. Toallitas. Crema para pañalitis. Ropa de cambio. Una cuna, en realidad dos cunas, porque dos bebés en una sola canasta no es solución.

—¿Y cómo sé qué talla necesitan?

Marco me miró con una mezcla de lástima y diversión.

—La misma que tienen ahora. Seis meses. En el supermercado hay tablas. O preguntas.

—¿Preguntar a quién?

—A alguien que sepa. En las tiendas de bebés hay gente que sabe.

Asentí, aunque la idea de entrar a una tienda de bebés me aterraba más que cualquier junta directiva. En la universidad podía fingir que sabía lo que hacía. En una fiesta, también. Pero frente a un pasillo lleno de pañales y biberones, sería un fraude expuesto.

—Lo segundo

continuó Marco, mientras Tomas eructaba contra su hombro con un sonido que me hizo reír de verdad esta vez.

— el ADN. Mañana mismo voy a hablar con mi padre. Él conoce un laboratorio que hace pruebas rápidas. Les mandamos las muestras y en cuestión de días tenemos los resultados.

—¿Y si son míos?

pregunté, y la pregunta flotó en el aire como una bomba sin explotar.

Marco me miró. Por un momento, dejó de ser mi amigo de fiestas y juergas para convertirse en algo que no sabía que necesitaba, un aliado.

—Entonces son tuyos

dijo, con simpleza.

— Y nosotros, los dos, vamos a tener que aprender rápido cómo se hace esto. Porque dos bebés no esperan a que estés listo, Leo. Los bebés vienen cuando vienen.

Miré a Lucía, que había terminado su biberón y ahora dormía en mis brazos con una paz que no había tenido en toda la mañana. Sus pestañas eran largas, su nariz diminuta, y cada vez que respiraba su pecho subía y bajaba con una cadencia que hipnotizaba.

—¿Y la madre?

pregunté en voz baja.

—Si son míos, ¿qué hago con la madre? Porque la nota dice que no puede cuidarlos. Que yo tampoco quise cuando me lo dijo. Pero no recuerdo, Marco. No recuerdo nada.

Marco guardó silencio un largo rato. Luego suspiró.

—Primero, asegurarte de que son tuyos. Segundo, aprender a cuidarlos. Y tercero... tercero, cuando estés listo, intentar encontrarla. Porque esos niños tienen derecho a saber quién es su madre. Y tú también tienes derecho a saberlo.

—¿Y si no quiere que la encuentre?

—Entonces respetas su decisión. Pero primero, asegúrate. Paso a paso, Leo. Como en todo.

Asentí. Era un plan. Un plan endeble, hecho con las herramientas de dos jóvenes de veintidós años que no sabían nada de bebés, pero era un plan.

Llamaron a la puerta.

Marco y yo nos miramos. Era domingo. Nadie nos visitaba los domingos.

—¿Quién será?

preguntó Marco, levantándose.

—No sé. Pero si es otra canasta con otro bebé, juro que me mudo a otro país.

Marco abrió la puerta, y yo me quedé congelado en el sofá, Tomas dormido en mi pecho y Lucía en mi regazo, en la peor posición para recibir visitas.

—Buenos días

Dijo el encargado del edificio, entro y cuando nos vio su cara era de sorpresa, no sé si por los bebés, por mi o por el desastre que tenía en el piso.

—buenas tardes joven Leonardo, aquí tengo las grabaciones que me pidió.

Marco las tomo y despidió al encargado. Se sentó en el mueble y se puso a revisar las grabaciones en la laptop que tenía en la mesa, me acerque a él para ver y efectivamente se veía una mujer pero era irreconocible, tenía un buzo y jean que la cubrían toda, imposible ver su cara nunca la dió a las cámaras, tenía lentes oscuros, podía ver la canasta cuando dejo a los niños y se fue. teníamos las grabaciones y seguíamos teniendo nada, solo más pregunta de quién era.

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Gladys Dona
Hermosa novela Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Muy linda novela tienes mucho talento para redactar lo único que me hubiese gustado que pusieras rostro a tus personajes Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Como me gustaría que todos los jueces vieran la otra cara de la moneda acá Argentina cuantos casos que tenían la tenencia la madre si se les puede llamar madre y los terminaron matando a golpes una era lesbiana y junto a la pareja le pegaban otra se junto con un drogadicto para que no molestara le daban droga en el biberón por eso acá el juez hizo justicia
Gladys Dona
Es una sinvergüenza ella quiere a Leo su poder dinero realmente lo que menos les interesa son los niños
Gladys Dona
Después de abandonarlo viene que quiere verlos prefirió su carrera en ves de criar a sus hijos porque no hablo con Leonardo y después que tome una decisión la hizo más fácil dejarlos en una canasta no tienes derecho perdiste todo cuando los abandonaste solo te intereso tú carrera ahora deja de hacerte la víctima sos una zorra
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Creo que la madre de los niños es Valeria
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Ese tiene el cerebro plano no se da cuenta..o no quiere darse cuenta que ella no tiene dinero bastante
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Madre mía no se cómo no embarazó a más mujeres
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Eso le pasó por imbécil.mujeriego jajajaja ándale como suelen. los mexicanos
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Es un inmaduro y un imbécil está completito 😂😂😂que asco solo piensa con la cabeza de abajo
Gladys Dona
Ser pobre no es deshonra tú te esfuerza para salir adelante para el día de mañana ser alguien y no seguir trabajando de empleada que también es un trabajo digno pero al ser tan joven quieres progresar eso esta buenísimo
Gladys Dona
Leonardo tendrías que ofrecerle trabajo vos para cuidar los bb y ella ganaría buen sueldo para sus estudios
Gladys Dona
Y algún día a lo mejor aparezca porque quiere verlos o porque los extraña no creo que le sea tan fácil llevarlos 9 meses después dejárselo al padre ni una hiena abandona sus hijos
Gladys Dona
Realmente lo que menos piensa es acentar cabeza solo joda mujeres total el dinero no le hace falta lo único que queda que el padre le bloque tarjetas le saque el auto y así pueda ser que se ponga las pilas
Dignorah Vadell
Bella historia, felicitaciones y que tenga exito en las que escriba, que nos sigan entreteniendo
Purificacion Perez del Cerro
fotos de los personajes
Isabel Santibañez
me gusta
Isabel Santibañez
buen comienzo.
Gabriela Arron
maldita zorra,lo único que quería es la plata!! miserable 😠😠
Gabriela Arron
pero que asco de mujer, patética y zorra y mala madre, porque no le importan los hijos,solo quiere a Leo😠😠
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