NovelToon NovelToon
Por Ella...

Por Ella...

Status: Terminada
Genre:Romance / Mujer poderosa / Madre soltera / Completas
Popularitas:191.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Tânia Vacario

Ella creyó en el amor, pero fue descartada como si no fuera más que un montón de basura. Laura Moura, a sus 23 años, lleva una vida cercana a la miseria, pero no deja que falte lo básico para su pequeña hija, Maria Eduarda, de 3 años.

Fue mientras regresaba de la discoteca donde trabajaba que encontró a un hombre herido: Rodrigo Medeiros López, un español conocido en Madrid por su crueldad.

Así fue como la vida de Laura cambió por completo…

NovelToon tiene autorización de Tânia Vacario para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

Tan rápido como fue la reacción del hombre en su sofá, fue su desmayo. Las manos que antes la sujetaban con firmeza, fueron perdiendo la fuerza. Laura se soltó y, de un salto, se puso de pie.

Ella sabía que su hija no podía ver a aquel hombre, con sacrificio, prácticamente lo arrastró al pequeño cuarto que servía de despensa.

El hombre no despertaba, pero después de un cierto esfuerzo consiguió colocarlo sobre el colchón, no era blando, pero sería mejor que quedarse sobre el piso frío.

Con la respiración pesada por el esfuerzo, Laura cubrió el cuerpo tembloroso del hombre y una vez más sintió la mano de él, que incluso temblorosa, sujetó su brazo con una cierta firmeza.

El gesto la tomó por sorpresa y, en un movimiento torpe, ella acabó desequilibrándose y cayó sobre el cuerpo febril del hombre. Él abrió los ojos por un instante, y nuevamente ella pudo constatar los ojos increíblemente verdes que la hicieron contener la respiración.

—No te vayas...— murmuró él, con la voz ronca, en español, antes de que sus ojos se cerraran nuevamente y el cuerpo se ablandara bajo ella.

Laura se levantó con cuidado, el corazón aún acelerado. No sabía si era por el susto o por la mirada intensa que recibió.

Aquellos ojos...

Nunca había visto nada igual, pero no podía dejarse distraer. La fiebre de él solo empeoraba y ella sabía lo que eso podía significar. Era cuestión de tiempo hasta que una infección tomara el control.

Sin pensar dos veces, ella miró a los lados, se cercioró de que la hija estaba concentrada jugando en el cuarto con sus animalitos de peluche. Fue hasta el armario y buscó entre los remedios guardados. Era todo lo que podría hacer por él en aquel momento.

Comenzó a rebuscar los frascos, buscando algo que pudiera resolver la fiebre y tal vez impedir una infección más seria. Sabía que no podría llevarlo a un hospital. No sabía su nombre, el motivo de la herida o por qué estaba armado, pero algo dentro de ella decía que no podía dejarlo morir.

Con un frasco de antibiótico venciendo el próximo mes y dos comprimidos para la fiebre, ella volvió al cuartito. El corazón apretado. Él aún dormía, o tal vez estuviera desmayado, pero su respiración parecía un poco más lenta, controlada.

Ella mojó un paño con agua fría y lo colocó sobre la frente de él. El contacto lo hizo estremecerse, pero no despertó. Laura se sentó al lado, observándolo por largos minutos. No entendía lo que hacía. Cuidar de un hombre extraño y herido, en su casa... pero había algo en él... Algo que le decía que no lo abandonara.

Con sacrificio, hizo que él bebiera el agua donde ella había diluido los remedios, pero ella sabía que no bastarían, necesitaba más. En la noche ella iría al club nocturno y él necesitaba mejorar para poder cuidarse solo.

Ella salió del cuartito y, cerrando la puerta detrás de sí, fue hasta el otro cuarto y encontró a la hija meciendo a su osito preferido.

—Hola, mami... te demolaste...— Maria Eduarda estaba sentada en la cama, meciendo al osito en el regazo.

—Todo bien, mi amor. Mami solo va allí con la abuela Zuleide, rapidito, ¿está bien? Quédate ahí jugando y no salgas del cuarto —Laura le dio un beso en la frente a la hija y salió.

Laura fue rápida y luego golpeó la puerta al lado. Cuando la puerta fue abierta, doña Zuleide salió con una expresión preocupada.

Laura explicó rápidamente que necesitaba remedio y que eran para un amigo que no se estaba sintiendo bien, sin dar muchos detalles. Ella preguntó si la vecina tenía algún antibiótico o antiinflamatorio sobrando.

—Tengo sí, mi hija. ¿Unos comprimidos que yo no tomé sirven?— preguntó.— Voy a buscar ahora mismo.

Algunos minutos después, la señora le entregó un frasco y una cajita. Laura agradeció con una sonrisa apresurada.

—Más a la noche traigo a Maria Eduarda.— dijo eso y volvió corriendo a su apartamento.

Al entrar sintió un frío subir por la espina dorsal. La puerta del cuartito estaba entreabierta.

—¿Duda?— ella llamó a la hija, afligida.

—Estoy aquí, mami.— respondió la niña.

Laura corrió hasta el cuartito y encontró a la hija arrodillada en el suelo, al lado del colchón. El hombre aún estaba acostado, los ojos entreabiertos y Maria Eduarda lo forzaba a beber agua de su vasito de plástico.

—Él está malito, ¿verdad mami? Yo le di mi pañito para que esté feliz.— dijo la niña, mostrando el pañito rosa que ella tanto amaba, cerca del rostro del hombre que tenía una mirada febril.

—Maria Eduarda, ven acá con mami.— ella dijo, afligida, tirando de la hija por el brazo.

El hombre cerró los ojos nuevamente, vencido por la fiebre. Laura cerró la puerta del cuarto con cuidado, el frasco de remedio aún en las manos y la cabeza llena de preguntas sin respuestas.

Maria Eduarda se sentó en la silla de la cocina para esperar el almuerzo, mientras balanceaba las piernecitas:

—Mami, ¿el mozo está malito?— ella preguntó, con los ojitos curiosos.

Laura colocó la olla con agua para hervir.

—Está sí, mi flor. Por eso él se va a quedar allí un poquito. Es secreto, ¿viste?

La niña se quedó en silencio por un tiempo, pero luego preguntó:

—¿Él es una cosa fea?

—¿Fea?

—Sí... usted dijo que cosa fea no puede quedarse en casa...

—Ah, Duda...— ella se aproximó y apretó las mejillas de la hija.— Él no es feo, no. Hasta que es guapito... —murmuró sin querer.

Maria Eduarda abrió los ojos y sonrió.

—¿Entonces él puede quedarse?

—Solo hasta que él mejore, ¿está bien?

—Está bien, mami...

—Y no te olvides, de contar sobre él.

—No voy a contá... Juro, juradito.

Laura encontró gracioso la forma en que la hija besó los deditos cruzados, sabía cómo la hija valoraba aquel juramento.

Laura se ocupó en poner en el agua hirviendo los fideos instantáneos.

Ella daba gracias a doña Zuleide que además de cuidar de Maria Eduarda, aún daba una alimentación decente para la niña. El alquiler y las cuentas básicas, consumían su ganancia.

Las dos comieron y entre un juego y otro, Laura lavó los pocos platos que ensució y fue a ayudar a la hija a cepillar los dientes. Después las dos fueron para la cama... Medio día era la hora de la siestecita de la hija y siempre que podía contaba una historita, pero Maria Eduarda se dormía antes del final.

1
Lisbeth Ramirez
demasiado buena, excelente
Ilse Guevara
Que fastidio leer acá ahora con esas publicidades interminables
ana maria muñoz iturriaga
Autora: Muyyyy Buena novela ,fluida,entretenida,con un toque de humor y con los capítulos justos pusiste todo en justa medida.Te felicito,sigue así ,me gustó.
Isabel Contreras Zavala
no puede terminar así hace falta saber quién es el infiltrado
Jenny Gonzalez
Muy buena la historia
Margarita Acuña Cerda
Me tinca que va a llegar la loca y la va a embarrar
Margarita Acuña Cerda
La abuela es una gran mujer👏👏👏👏👏
Margarita Acuña Cerda
Veamos si me sorprende al menos pudo en su lugar a lla zorrita🤔🤔🤔🤔
Margarita Acuña Cerda
La verdad no se ha visto nada de líos hermanos de Rodrigo con suerte la abuela ,y esta algo lenta la historia
Margarita Acuña Cerda
Hay por fiiiiin 👏👏👏👏👏
Margarita Acuña Cerda
Hasta duda es más decidida que la madre
Margarita Acuña Cerda
Oye ya po mujer defiéndete y has algo con tu vida 😠😠😠😠
Margarita Acuña Cerda
oye aprvecha y ponte a estudiar no puedes depender de unhombre siempre trbajaste ahora estudia😠😠😠😠
Amalia liza maldonadoliza
me encantó felicidades
Margarita Acuña Cerda
ya pues son grandecitos porque no aclaran la situackon o por ultimo sexo sin compromiso☹️☹️☹️☹️
Margarita Acuña Cerda
Jajaja esta abuela me encanta ahora si van empezar a darse cuenta que se aman 👏👏👏👏🥰🥰🥰🥰
Margarita Acuña Cerda
Chuuu ella es de plata???
Maria Luisa Cornara de Bodart
por fin ... ☺️😂🤭🥰🤣👏👏👏
mar
me encantó 🫶🏻
Dilia Contreras
Buen capítulo, felicidades María del Pilar por poner en su sitio a esa bestia. Natalia saliste trasquilada.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play