Una joven inocente a muerto, pero, lo inimaginable ha sucedido; un alma proveniente de otra época, ha reencarnado en su cuerpo, Victoria fue una reina tirana, que gobernó con firmeza y conquisto reinos sin titubear, ahora, para sobrevivir, tendrá que convertirse en la reina de la mafia.
Pero, en su camino se cruzara con Alexey, un líder mafioso a quien no se verá como un digno rival, si no que también, podrías ser su aliado más poderoso.
NovelToon tiene autorización de Arhuchim para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 14: La Emboscada de la Noche
La salida de la gala transcurrió bajo una lluvia helada que azotaba las avenidas de la capital. El convoy privado de Victoria y Alexey, compuesto por tres vehículos blindados de alta gama, avanzaba por la autopista elevada que conectaba el centro financiero con el distrito de las embajadas.
Victoria viajaba en la parte trasera de la limusina principal, descansando la cabeza sobre el hombro de Alexey. La fatiga de canalizar magia antigua en un cuerpo humano empezaba a cobrar su precio, dejando a la joven con una palidez aún más pronunciada de lo habitual. Alexey mantenía un brazo protector alrededor de sus hombros, acariciándole el brazo con la yema de los dedos en un gesto de inusual ternura.
Sin embargo, la paz duró poco.
Un impacto brutal sacudió el vehículo. Un camión de gran tonelaje embistió la camioneta de escolta que abría el convoy, haciéndola volcar en medio del asfalto mojado. Inmediatamente, cuatro furgonetas negras cerraron el paso por la retaguardia, bloqueando la autopista elevada por completo.
—¡Emboscada! —gritó el chofer de la limusina, intentando maniobrar sobre el pavimento resbaladizo.
De las furgonetas bajaron más de veinte mercenarios encapuchados, armados con subfusiles con silenciador y proyectiles perforantes de grado militar. No eran hombres del Sindicato del Norte ni pandilleros locales; sus movimientos tácticos revelaban la precisión de un grupo de operaciones especiales contratado por las familias rivales del sur.
—¡Quédate abajo! —ordenó Alexey, sacando dos pistolas de gran calibre del compartimento secreto del asiento.
—No soy una dama indefensa que necesite esconderme, Alexey —protestó Victoria, intentando incorporar su energía mágica, pero un mareo repentino la obligó a aferrarse al asiento.
El esfuerzo de las batallas anteriores y la consagración de sus canales mágicos la habían dejado temporalmente agotada. Su cuerpo reencarnado estaba al límite biológico.
Alexey notó la debilidad en los ojos dorados de la joven. Por primera vez desde que la conocía, no vio a la implacable tirana que mataba con la mirada, sino a una mujer vulnerable que necesitaba protección real. Un rugido de furia primitiva brotó del pecho del capo mafioso.
—Hoy no luchas tú, Victoria —dijo Alexey con una voz grave, cargada de un peligro abismal—. Hoy miras cómo destruyo a los que intentaron tocarte.
Alexey pateó la puerta blindada de la limusina, proyectándola contra el primer mercenario que se aproximaba. Salió a la lluvia nocturna como un demonio desencadenado. Disparó ambas pistolas con una precisión quirúrgica, abatiendo a tres atacantes en cuestión de segundos. Los casquillos calientes caían sobre el asfalto mojado mientras el gigante avanzaba entre las balas enemigas, usando los vehículos destruidos como cobertura móvil.
Cuando se quedó sin munición, Alexey desarmó a un mercenario a mano desnuda, rompiéndole el cuello con un movimiento seco antes de usar su propio subfusil para barrer a la escuadra que intentaba flanquear la limusina.
Victoria observaba la escena a través del cristal blindado. Ver a ese hombre luchar con semejante ferocidad, arriesgando la vida únicamente para evitar que una sola bala la alcanzara a ella, provocó un impacto profundo en su corazón helado. En su vida pasada, sus generales luchaban por miedo a la ejecución; Alexey luchaba por una lealtad sangrienta y un amor salvaje que no pedía nada a cambio.