Ella es una maestra que se sacrifica por salvar a su clase, pero su vida no termina con un sacrificio solo cambia de mundo.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Recuerdos 1
No supo cuánto tiempo pasó.
En aquella oscuridad no existía el tiempo.
No había arriba ni abajo.
No había frío ni calor.
No había sueño ni vigilia.
Solamente estaba ella.
Flotando en algún lugar que no podía comprender.
[¿Sigo muerta?]
Era una pregunta bastante razonable.
Aunque, considerando las circunstancias, quizá debería haber sentido más miedo.
Pero después de lo que había sucedido...
[Al menos salvé a los niños.]
Aquello le daba cierta tranquilidad.
Hasta que la oscuridad cambió.
Al principio fue apenas un pequeño punto de luz.
Después aparecieron colores.
Formas.
Imágenes.
Ella parpadeó.
O creyó hacerlo.
[¿Qué...?]
Frente a ella apareció una escena.
Una habitación enorme.
Muebles antiguos.
Candelabros.
Cortinas pesadas.
Y una mujer joven.
Ella frunció el ceño.
[¿Estoy viendo una película?]
La imagen cambió.
Ahora había varias personas caminando por un enorme salón.
Las mujeres llevaban vestidos largos, con corsés y faldas voluminosas.
Los hombres vestían trajes elegantes.
Ella abrió los ojos con sorpresa.
[Espera.]
Otra imagen.
Un carruaje.
Otra.
Una mansión.
Otra.
Una reunión llena de personas elegantemente vestidas.
Ella se quedó mirando.
[¡Esto parece Bridgerton!]
Por supuesto, aquello no parecía exactamente una escena de la serie.
Era demasiado extraño.
No había cámaras.
No había actores.
No había sonido.
Solamente imágenes que aparecían delante de ella.
Como una película silenciosa.
Y entonces apareció una joven.
Ella tenía un rostro precioso.
Cabello largo de un llamativo color morado.
Ojos grandes.
Piel clara.
Labios delicados.
Era hermosa.
Realmente hermosa.
Pero había algo extraño en su expresión.
La muchacha parecía constantemente insegura.
Se miraba en los espejos y bajaba la mirada.
Observaba a otras mujeres y después se comparaba con ellas.
Escuchaba comentarios sobre su apariencia y sonreía aunque claramente le dolían.
[¿Por qué alguien tan hermosa tendría tantos complejos?]
La imagen cambió.
La joven estaba frente a un espejo.
Su cuerpo era voluptuoso.
Tenía curvas pronunciadas y una figura que, en la época que parecía mostrar aquel extraño recuerdo, no correspondía al ideal de belleza predominante.
Las mujeres de su entorno eran admiradas por ser extremadamente delgadas.
Ella, en cambio, tenía una figura mucho más abundante.
Y eso parecía hacerla sentir incómoda.
[¿En serio?]
Ella observó la escena con cierta indignación.
[¡Pero si es preciosa!]
La joven bajó la mirada.
Después apareció otra mujer.
Una mujer elegante, madura y de porte distinguido.
La joven la miró con cierta timidez.
Era su madre.
La duquesa Ashford.
Ella parecía querer acercarse a su hija.
Pero siempre había algo que interrumpía el momento.
Una reunión.
Una carta.
Un asunto del ducado.
Una visita.
Una responsabilidad.
La duquesa tenía muchísimo trabajo.
Su esposo, el duque Ashford, había muerto algunos años atrás.
Desde entonces, ella había asumido la administración del ducado.
Y lo hacía con absoluta dedicación.
Era una mujer fuerte.
Inteligente.
Responsable.
Y completamente agotada.
Amaba a su hija.
Eso era evidente.
Le proporcionaba vestidos.
Libros.
Joyas.
Una habitación hermosa.
Profesores particulares.
Todo lo que pudiera necesitar.
Pero había algo que no podía comprar.
Tiempo.
Conversaciones.
Compañía.
La muchacha pasaba muchas horas sola.
Su único verdadero pasatiempo era leer y estudiar.
Y su madre lo permitía.
De hecho, lo apoyaba.
Cada vez que la joven necesitaba un nuevo libro, lo conseguía.
Cada vez que quería estudiar alguna materia, contrataba a un tutor.
Pero rara vez se sentaba junto a ella para preguntarle cómo se sentía.
No porque no la quisiera.
Sino porque la vida había convertido a aquella mujer en una administradora antes que en una madre.
Ella comenzó a comprenderlo.
[Espera...]
Las imágenes continuaron.
La joven estaba leyendo.
Luego estudiando.
Después caminando por los jardines.
Después encerrada nuevamente en su habitación.
Ella comenzó a reconocer ciertos patrones.
La muchacha no tenía hermanos.
No tenía padre.
Solamente tenía a su madre.
Y una vida llena de comodidades...
Pero también de soledad.
Después apareció una última imagen.
La joven frente a un espejo.
Ella tocó su propio cabello morado.
Suspiró.
Y murmuró algo que la protagonista no pudo escuchar.
La imagen se desvaneció.
La oscuridad regresó.
[¿Qué fue todo eso?]
La protagonista se quedó inmóvil.
Entonces una palabra apareció en su mente.
Caroline.
Y después otra.
Ashford.
Caroline Ashford.
[¿Caroline Ashford?]
Antes de poder pensar en ello, sintió que algo la arrastraba.
Todo se volvió borroso.
La oscuridad desapareció.
Y abrió los ojos.
🥲
Eso le pasa a Bruno por no actuar rápido😅
Y Caroline está jugando con hielo, en usar al pobre Conde como pieza sacrificable para disfrutar de los celos y posesividad de Bruno
😅